CRÍTICA DEL NACIONALISMO PURO-III

Nacionalismo v/s Sistema

Con la derrota militar del Nacionalsocialismo y el Fascismo, y después de la caída del Comunismo, asistimos al aparente triunfo del Sistema Democrático-Neoliberal en el mundo. El Nuevo Orden Mundial, que se encuentra en franco proceso de instauración a escala planetaria, sin que haya -aparentemente de nuevo-ninguna ideología, ninguna “utopía” que pueda oponérsele.

Hemos escuchado en innumerables oportunidades la opinión de destacados Nacionalistas que afirman, sin embargo, que el Nacionalismo es la única fuerza con potencia suficiente para detener el avance del Sistema.

Los hechos parecen darles la razón: después de la disolución de la Unión Soviética hemos asistido a la creación de nuevos estados nacionales. La ex Yugoslavia se disgregó entre Croatas, Servios, y Bosnios. Ucrania y Georgia -además de otros- se constituyeron a partir de los restos de la URRS (sin dejar de considerar que, en el caso de Georgia, se negó la calidad de minoría nacional a los osetas).

Los nacionalistas pueden sostener que el potencial de formación de nuevas naciones-Estado es ilimitado. Kurdos, vascos, estonianos, osetas, tibetanos, eslovenos, irlandeses, chechenos, palestinos y muchos otros pueblos se encuentran luchando por consolidar sus propios estados nacionales. Claramente, el Nacionalismo aparece como una fuerza al menos tan potente como el dominante sistema Democrático-Neoliberal.

Pero, en los hechos, los estados nacionales ya consolidados -el propio caso de Chile para no ir más lejos-, no han sido capaces, aún contando con todo el nacionalismo necesario, para oponerse exitosamente a la instauración del Nuevo Orden Mundial. Ello es principalmente causado por la inexistencia de una cosmovisión que se oponga de modo radical al Sistema, que sea más legítima que él, y que proporcione mayor calidad de vida a los habitantes de cualquier lugar del planeta.

Como hemos visto, el Nacionalismo no constituye tal cosmovisión. Ni siquiera alcanza para formar una doctrina o una ideología.

Ciertamente, el Nacionalismo puede formar Estados Nacionales. Israel es el caso más característico, pero es incapaz de oponer resistencia a la cosmovisión dominante, porque en sí mismo no constituye una cosmovisión.

Quienes propugnan la exaltación de los valores nacionales como frontera conceptual al sistema mundial, olvidan que éste basa su accionar en aspectos materiales concretos -surge del materialismo y se asienta en él-, y no en la mantención de determinados aspectos culturales “locales”.

A un tecnócrata de Wall Street no le importa demasiado si en Chile celebramos con mayor o menos fervor el 18 de Septiembre, o bailamos más o menos Cueca cada día. A él le interesa principalmente, si en esas fiestas se puede aumentar el nivel de consumo de determinado producto de la Compañía Transnacional que representa. Los Españoles podrán seguir gritando “Ole” en las corridas (ignoro si ello es signo de nacionalismo o de simple primitivismo), en Chile podremos cantar “el asilo contra la opresión” a degüello, los argentinos podrán aplaudir a rabiar a los Chalchaleros, y así, cientos de ejemplos más, característicos de las costumbres de cada Nación, pero, en los hechos, por sí sola, la Tradición no basta para oponerse efectivamente al poder del capital internacional, a la usura o a la sistemática implantación de un único modelo social, económico y político mundial.

La derrota de cualquiera opción al Sistema se basa -en primer lugar-, en la incapacidad que ese nuevo sistema tenga para oponerse y superar todas y cada una de las opciones y valores que el actual posee. De allí que lo que se necesita es mucho, muchísimo más que la existencia de un sentimiento Nacionalista, de una Tradición, de una lengua, historia o cultura propios. Se necesita una Cosmovisión. Una nueva, total y diferente forma de comprender la realidad, la vida y el universo.

Para quienes han leído hasta aquí, resultará claro entonces que no estamos en contra del Nacionalismo per se. Nuestra crítica profunda apunta al Nacionalismo Puro, a ese nacionalismo que se aísla de la realidad al representar sólo una parte. Que es incapaz de proponer soluciones concretas a las necesidades de cada pueblo en la faz del planeta. Que para existir como tal, debería poseer un planeta único, habitado por sólo una raza, con una sola historia, lengua, tradición y cultura, cerrado en sí mismo, revolucionando en giros centrípetos referidos -de igual modo-, a la desaparición evolutiva de esa misma especie.

La autarquía nacionalista pura, la raza nacionalista pura, la historia, cultura y lengua pura de un puro estado Nacional es una imposibilidad histórica, social y empírica.

Así como un electrón desaparece al ser aislado -se transforma en nada-un País que se cerrara completamente al resto de los países significaría el término de esa peculiar forma de adaptación.

Y hacemos hincapié en este crucial aspecto: las razas (lo hemos dicho en otra parte) son condición natural de la evolución de las especies. La biodiversidad se basa en el proceso de especiación, cuya manifestación primaria es el surgimiento de razas diferentes a partir de una misma especie. La raza se vincula directamente con el desarrollo de las poblaciones. La capacidad evolutiva de adaptación se sustenta en esta posibilidad. Sin razas no hay fenómeno adaptativo. Sin razas no hay evolución.

El sistema dominante propende a la negación de las individualidades culturales, deshace la adaptación al promover la hibridación, frena la evolución al negar la diferencia. El totalitarismo unificador del sistema no permite la evolución, de hecho, la niega. Se remite evidentemente a un “fin de la historia”, en que a expensas de un supuesto “beneficio colectivo”, de una “isothymia” generalizada, se suprime la posibilidad de engendrar nuevas y mejores expectativas y posibilidades.

De igual modo, la noción Nacionalista Pura, con su premisa básica de introyección, de crecimiento hacia adentro, de autarquía cultural, económica y política, frena de igual modo la evolución al negar la adaptación, adaptación que es condición básica e inherente a la vida. Imaginar un País Nacionalista a ultranza, es imaginar un País en guerra permanente, o bien, un único país sobre la faz de un mundo desolado.

Los Nacionalistas deben reconocer que su opción es tan una opción por la extinción como la que propugna el sistema. Deben reconocerlo si de algún modo quieren luchar por un nuevo ser humano, en una nueva sociedad, donde la Tradición sea un impulso a mayores niveles de adaptación, y no un freno a la evolución del hombre. Dicho en otras palabras, podemos ser tan chilenos, argentinos o españoles como queramos, pero serlo a ultranza significaría habitar un mundo en que estaríamos solos, y donde -por lo mismo- serlo no tendría significado alguno.

El Nacionalismo es sin duda, la base conceptual del Nacionalsocialismo. Pero la diferencia fundamental entre ambos es que uno lleva a la extinción, y el otro favorece y propicia la adaptación, ello, tanto en términos sociales como biológicos. Eso es lo realmente importante.

A mis amigos Nacionalistas les insto a pensar profundamente en lo que hemos tratado en estas páginas. Si el nacionalismo tiene alguna razón de ser más allá del nacionalismo, esa razón se encuentra asentada profundamente en lo Social: límite, freno e impulso de mejores, más justos y legítimos sistemas de vida. El Nacionalsocialismo -esta nueva cosmovisión que comenzó a construirse en Alemania-, es la única salida. De eso hablaremos en la última parte de este ensayo.

Nacionalismo y Nazismo

Hemos meditado profundamente durante este año para terminar de escribir este ensayo. Desde Febrero, cuando definimos groso modo la pauta de este número, hasta ahora mismo, esta noche cálida del 21 de Diciembre en que intentamos -todavía-, plasmar nuestras ideas de modo comprensible y directo.

En un par de páginas más, Mankepán nos hablará de lo mismo con otras palabras que, sin embargo, resuenan extrañamente iguales. Efectivamente, muchos de nosotros ya habíamos llegado a idénticas conclusiones respecto a lo que tratamos, aún antes de haber escrito una sola letra.
Somos Nacionalsocialistas, Nazis si prefieren (recuérdese que este ensayo se escribió antes de la fundación de Patria Nueva Sociedad). Y somos un tipo diferente de Nacionalsocialistas también. Somos la última generación de Nazis del Siglo XX, de este siglo que en un par de años se nos acaba. Somos también los responsables directos de transmitir estas ideas a las próximas generaciones. De replantear nuestra cosmovisión para el próximo milenio. Creánnos cuando decimos que esto no es nada fácil. Es lo más difícil que alguna vez nos hayamos propuesto.

Todo un año ha sido necesario para decir algo que a muchos de ustedes les parecerá demasiado simple quizá: somos Nacionalsocialistas. Pero ello significa mucho más de lo que aparentemente parece.

En estos diez número de Pendragón hemos intentado con mayor o menor éxito, redefinir, revalorar, recrear y reencantar lo que hoy por hoy significa sostener estas ideas. Estamos hablando de un nuevo nacionalsocialismo, de una nueva cosmovisión. Le llamamos de este modo porque hoy -todavía- es el mejor modo. Porque aún no tenemos otro modo.

Nuestra certeza profunda es que estamos caminando el mismo sendero que se habría caminado si el Nacionalsocialismo no hubiese sido derrotado en la Segunda Guerra Mundial.

Estamos afirmados fuertemente en lo central de la doctrina, en lo substancial. Desde allí construimos. Y estamos solos y libres y plenamente conscientes de lo que estamos haciendo. Porque en Pendragón no pertenecemos a grupo alguno, ni somos un grupo. Somos seres únicos e individuales… absolutamente distintos, absolutamente similares. Nuestra intención no es, por ende, coincidir o hacer coincidir a nadie con nuestros planteamientos. Esto es estrictamente personal, propio de cada uno de nosotros. Porque básicamente queremos hacer pensar, hacer meditar.

Hemos tenido cincuenta años para escuchar, leer y aprender todo lo que era necesario para continuar caminando por la ruta que nos señaló el Führer. Es hora de que nos pongamos en marcha. Dejamos atrás a los que nos precedieron, y nos hemos alejado mucho de ellos en términos conceptuales. No estamos, definitivamente, pensando para mañana, estamos pensando -tratando de pensar-, para el próximo milenio, quizá para más.

Este motivo básico es el que nos llevó a escribir el ensayo que estamos concluyendo.

Demasiadas veces habíamos asistido a la formación de agrupaciones que -bajo ese ubicuo denominativo de “nacionalistas”- arrastraban a los camaradas a experimentos ideológicos que terminaban enteramente alejados de lo substancial de nuestra ideología. Efectivamente, el Nacionalismo Puro, a secas, es contrario a la esencia del Nacionalsocialismo.

El uno, lo hemos dicho, apela a la segregación, a la rigidez estructural que lleva indefectiblemente a la guerra, dando la razón a los adalides del sistema que plantean que la “Megalothymia” inmanente en el Nacionalismo constituye la base de su autodestrucción. De paso, validados por una semántica firmemente arraigada por el comunismo, utilizan la generalización de “Utopías” para descalificar de un palmo a toda ideología que pueda oponerse a su carro de triunfo. Obvian así el hecho simple de que el Nacionalsocialismo no es una Ideología derrotada en el plano de las ideas. Lo fue -y hasta cierto punto incluso- en el plano militar, en el plano de la Guerra. Pero basta mirar la historia un poquito para ver cómo las ideas no perecen al morir quienes las sustentan, al menos, no perecen si es que contienen algo de verdad. ¿Acaso las ideas de Galileo perdieron un ápice de validez, al tener que doblegarse ante el poder de la Iglesia para poder continuar vivo? Cierto: “y sin embargo, se mueve”. ¡Por cierto que se mueve!

Nos parece por ello, que el sólo hecho de estar escribiendo, al igual que muchos camaradas a lo largo del planeta escriben lo propio, deja en claro que este muerto ideológico está bien vivo.

Por otro lado, está la cuestión del Poder, del PODER en mayúsculas para reforzar la idea. Entendemos que el poder político es parte, una pequeña parte, de un poder mucho mayor. De un poder que está vinculado directamente a nuestra naturaleza, y que en necesario descubrir por cada uno de nosotros en Sí-mismo. Este poder está relacionado con caminos iniciáticos que entroncan directamente con la Tradición, y comenzaron a ser recordados por el Nacionalsocialismo en Alemania.

Hemos hablado en los Editoriales de casi todos los números acerca de esto en diferentes formas. La “Voluntad de Poder” nietzscheana no es más ni menos que eso mismo. La posibilidad de transmutar el destino que nos fija el Eterno Retorno a través de la concentración absoluta en el Ser, y de allí su expresión en el Hacer. Esto es el centro de la verdadera Política, su origen y consecuencia.

Y para quienes -incluso a estas alturas-, encuentren demasiado alambicados nuestros planteamientos lo diremos de otro modo: la lógica del sistema atenta contra la evolución de la especie humana al negarle trascendencia, al equipararla a una máquina básicamente motivada por impulsos, en su mayoría sexuales, dispuesta y predispuesta al placer por sobre todas las cosas. Una visión del ser humano que se establece sobre la noción del egoísmo inmanente de los genes y que lleva, indefectiblemente, a la explotación sistemática y total de los recursos disponibles, de todo el planeta, del propio hombre por el hombre: homo lupus homine, al decir de los romanos. Esta lógica, basada y proyectada en el materialismo contiene el germen de la total destrucción existencial, y se entronca directamente con las teologías judeo-cristiana dominantes, teología de esclavos, hecha por esclavos y productora de esclavos. Teología que se asienta sobre las mismas bases conceptuales que dieron origen al Nacionalismo en su forma más radical.
Oponerse a estas cuestiones no pasa por un simple ejercicio intelectual en que seamos capaces de proponer una “alternativa” viable a lo que sucede. Nuestra propuesta es mucho más absoluta que un radicalismo que gira centrípeto siguiendo los brazos de la gamada. Ni siquiera podemos llamarnos “radicales”, porque lo nuestro va mucho más allá. Ni siquiera estamos planteando “otra” alternativa. Lo que está en juego en la posibilidad de construir una nueva cosmovisión es la posibilidad empírica de escapar de la extinción biológica, de escapar de la muerte.

Sustentamos que el Nacionalsocialismo ha sido uno de los intentos más serios y consistentes por escapar de este destino, porque sus raíces se hunden más allá del propio Nacionalismo que lo originó, y sus ramas llegan mucho más alto que lo que hasta ahora incluso nosotros mismo habíamos podido ver.

La negación del materialismo que plantea nuestra doctrina no tiene que ver con una petición de principios simple y que puede ser fácilmente aceptada por todos. Supone básicamente “recordar”, porque ya hemos señalado anteriormente que somos amnésicos. Olvidamos nuestra ligazón profunda con el entorno, con los Arquetipos y con el Inconsciente Colectivo de la especie, que nos llevaba de la mano hacia la superación del hombre, hacia el superhombre camino hacia Dios.

Olvidamos porque fuimos vencidos una mil veces por las fuerzas de la oscuridad: del oscurantismo Medioeval, del oscurantismo del “Siglo de las Luces”, del oscurantismo Cartesiano-Newtoniano, del oscurantismo de la Razón Pura, y -para nuestro propio pesar-, del oscurantismo aún peor del Nacionalismo Puro.

Hoy, sumidos hasta el tuétano en el oscurantismo Consumista, asistimos al triunfo de la lógica del esclavo. De la lógica que lleva a la destrucción del Ser en medio de una “Isothymia” que deja a los hombres “sin pecho”, prestos a servir de abono a las liquidaciones de bienes transables en el siempre menospreciado “mercado del espíritu”. Que los remite a un puro conjunto más o menos domeñado de impulsos, transados en beneficio de mayores placeres expresados en bienes materiales.

El Nacionalsocialismo supone básicamente escapar de la lógica del mundo que terminó por concretarse en el Siglo XIX, y que concluyó por derrotar las fuerzas del recuerdo en la última guerra mundial. Supone trascender el materialismo y conectarse directamente con una física y una biología que están día a día más cerca de la Mística, y de las Tradiciones más sagradas en torno a las que se formó la humanidad. De allí que esta “Crítica del Nacionalismo Puro” sea la constatación básica a la hora de repensar nuestra ideología. Los Estados Nacionales hoy por hoy, tienen importancia en la medida que representan Mercados específicos, donde los arquitectos del marketing del Nuevo Orden Mundial pueden aplicar sus diseños de compra y venta en distintas formas cada vez más eficaces.

No podemos pensar en que el Nacionalismo, con su falta de definición, con su carencia de doctrina, con su visión estrecha de la realidad, pueda servir para oponerse de algún modo al dominio del Sistema. Y esto, básicamente porque su concepción deviene de las mismas bases que dieron origen al sistema: el Nacionalismo es tan decimonónico como el Marxismo y el Liberalismo. Son tres ramas de un mismo árbol ideológico.

Si realmente puede hablarse de un fenómeno ideológico “Moderno” (en el sentido que los propios adalides del sistema lo entienden), es únicamente el Nacionalsocialismo -el Fascismo si se quiere adherir a esa semántica- el que puede ser definido como tal.

El Nacionalsocialismo es el único experimento ideológico propio de la Modernidad. Surge a partir de la negación del materialismo que la física ya había comenzado a develar a comienzos del siglo. Se apoya en las modernas teorías sicológicas y está a caballo sobre la percepción de la realidad que hemos logrado concretar en este siglo. Se origina en una visión de la biología que es el primero en reconocer y proyectar, y que nos ha tomado cincuenta años para llegar a comprender a cabalidad.

Todo ello explica que la física, la química, la economía, la ecología e innumerables ciencias y técnicas más de la Alemania Nacionalsocialista, hayan avanzado en seis años lo suficiente para oponerse a una guerra que involucró a más de cien países en su contra. Porque lo que había detrás era el inicio de una nueva Cosmovisión, de una nueva forma de comprender la realidad y que -por lo mismo- estaba más allá de un “radicalismo” simple, como nos han querido vender los siervos del señor oscuro.

Ello y no otra cosa -ese espíritu de sacrificio y disciplina alemanes al que tanto se apela para explicar la potencia del Reich en sus inicios-, es lo que explica el inusitado éxito y logros del Nacionalsocialismo en sus inicios.

Si el Comunismo había fracasado en instaurar una ética del trabajo, y el Capitalismo había dejado atrás el valor del sacrificio en pro de la colectividad, el Nacionalsocialismo aunó ética, sacrificio y satisfacción personal en una nueva concepción de la relación entre “Señores y Siervos”, porque ya no había más “Señores”, y tampoco todos eran “Siervos”. No impuso la “Isothymia” como solución a la búsqueda de reconocimiento, ni tampoco exacerbó la “Megalothymia” como compensación, porque la razón de ser en el Nacionalsocialismo era la relación par inter pares. El idealismo concebido como el sacrificio de la vida misma por los miembros de la propia comunidad. El idealismo concebido como la oposición más humana -más legítima- a ese egoísmo genético que nos lleva a “matar al otro para obtener reconocimiento”, en palabras de Hegel. El idealismo que no considera la negación de la personalidad ni la exacerbación del individualismo como vía para la existencia humana, y que tampoco se asienta en un puro racionalismo para encontrar la felicidad: materia y espíritu, sentimiento y razón, izquierda y derecha, todo a la vez y sin ninguna síntesis que nos lleve a una nueva dialéctica propia del eterno retorno de los que están atados a su propio karma.

Esta Voluntad de Poder, del propio Poder, es la que proporciona la ética del guerrero del Ser. Del guerrero que sabe que su peor enemigo -y por ello su mejor oponente- se encuentra dentro de Sí-mismo. Esta fue la invitación que un hombre nos dejó planteada hace más de medio siglo, y esta es la invitación que debemos aceptar para caminar con pasos seguros por la senda del mañana.
Ser Nacionalsocialistas es un desafío que comienza primero por vencernos a nosotros mismos. La política que de ello devenga está aún por construirse. Pero tengamos clara noción de lo que ello significa: ¡basta de formar ensaladas ideológicas con gente a la que aún le falta muchísimo para comprender que están superados por la Historia, se digan Nacionalistas o como se digan! Tener esto claro es el primer paso para proyectar nuestras ideas al futuro.

El factor Social como razón básica que nos hace ser humanos, y no la lucha o la muerte por el reconocimiento del otro, es lo que diferencia substancialmente al nacionalsocialismo de otras corrientes similares.

En tanto Nacional, nuestra doctrina posibilita y fomenta la adaptación por medio de la diferencia: el respeto de la Cultura, de la Raza y todo lo que ello implica. En Tanto Social, acepta que el Ser Humano está definido por vivir en comunidad. El Volk, la comunidad de sangre, en que se retoman estructuras “Tradicionales” de reparto y valoración del trabajo que pueden retrotraerse hasta el propio estado de los Cazadores-Recolectores, primeros en establecer una ética basada en el sacrificio personal en pro de la comunidad, de los Pares.

De allí que insistamos en la denominación “Nacionalsocialista” -ambos términos juntos, y no inadecuadamente separados como muchos camaradas los escriben-, porque sólo a través de la concepción Nacional pueden expresarse la diferencias naturales de las Razas de nuestra especie, y sólo a través de lo Social podremos evolucionar hacia nuevas y mejores formas de adaptación.

De allí que legítimamente el Nacionalsocialismo pueda proyectarse a la vez como una ideología Nacional e Internacional. Porque posee una lógica interna que hace posible su aplicación por cada Nación del Planeta, y a la vez genera los mecanismos para que estas razas evolucionen junto a las otras. El fomento de la diferencia, de la infinita multiplicidad cultural, de la rica variedad de formas, costumbres y tradiciones es la base de mejores relaciones humanas, de mejores relaciones internacionales (como -ahora- lo reconoce el propio Sistema), y de mejores relaciones económicas y sociales.

Ese es el valor y la potencia de las ideas que estamos sustentando, y hacia allá debemos enfocar nuestros esfuerzos al proyectar la doctrina el próximo milenio.

Nuestra Crítica del Nacionalismo Puro es también la crítica a aquellos que -sintiendo interiormente que en realidad son Nazis-, prefieren optar por el consenso con el sistema utilizando una denominación menos “dura”. Nada van a obtener excepto legitimar el estado de cosas que pretenden -o por lo menos sienten que pretenden- cambiar por otras mejores. ¿Por qué legitiman la semántica del sistema al adscribir a una “doctrina” que -hemos probado- no es tal? A los siervos del señor oscuro no les hace ningún daño contar con unos cuantos miles de “Nacionalistas”, que en el mejor de los casos les darán nuevas y mejores razones para entronizar su poder. Que la ETA o el IRA pongan una bomba más o asesinen a tal o cual personaje, es simplemente la justificación que el sistema tiene para instaurar un definitivo estado policial mundial, que ampare eficazmente el trabajo de explotación de las Multinacionales. La incipiente instauración de un sistema legislativo anti-terrorista internacional nos da la razón en esto.

Por otro lado, la exacerbación del nacionalismo será siempre la herramienta básica a utilizar para el fomento del armamentismo y las doctrinas basadas en la Seguridad Nacional. La justificación más simple que tienen los vendedores internacionales de armas para ofrecer sus productos.

Y, por último, aunque los Nacionalistas del mundo terminaran por construir tantos estados Nacionales como etnias existen, ¿sería esto una barrera a la entronización definitiva del Nuevo Orden Mundial? ¿Detendrían de algún modo a las Multinacionales en su control de la economía del Planeta? ¿Resolverían el desequilibrio Norte-Sur en la utilización de la energía de la Tierra? Lo más probable es que la existencia de más estados nacionales fuera un fomento al mercadeo mundial de productos especializados: Tome Coca-Cola en Haití, Burma, Nepal, Irlanda o Singapur, las etiquetas serán distintas, pero el dinero irá a parar a los mismos bolsillos ¿o no? Incluso podría ser un eficaz acicate para la creación de nuevas y mejores formas de dominación internacional: cada vez que hubiese una sobreoferta de productos podrían controlar el Mercado quitando allí donde sobra, y poniendo allí donde falte.

Lo repetimos: el mejor apoyo al sistema por parte de los que tienen alguna cercanía con nuestras ideas, o de los nuestros que quieren ponerse una máscara más “amistosa”, es quitarle lo Social a lo Nacional, y quedarse en un Ismo sin sentido, un Nacionalismo que los llevará de la mano a la extinción de la especie: ¡si el territorialismo tiene a lo menos 200 millones de años de existencia y -evidentemente- los Dinosaurios ya no dominan la Tierra!
Centrarnos en el Ser, en el ser Nacionalsocialistas es lo único realmente trasgresor que queda.

No hay otra ideología que pueda oponerse de modo eficaz al dominio omnipotente del Sistema. Ese es nuestro llamado en este año. En este año en que todo cambió.

Repensar nuestra ideología parte por aceptar verdaderamente lo que somos: no una -otra- alternativa, no una utopía sin destino, no un conjunto de ideas que el próximo milenio terminará por olvidar.

Si hay algún “Fin de la Historia” para nuestra historia, parte en el momento mismo en que nos queremos olvidar de lo que realmente somos. En que queremos desconocer nuestra propia Naturaleza.

El Nacionalsocialismo es lo único que le queda al Nacionalsocialismo. Lo demás, lo demás no importa nada.

http://www.accionchilena.cl/Doctrina/criticadelnacionalismopuro.htm

NOTA.- PUNTO DE VISTA DE AUTOR CHILENO- HERMANO PAIS SUREÑO.

FRATERNALMENTE: DR. LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI.

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CRÍTICA DEL NACIONALISMO PURO-II

Pero, ¿qué ha sido el Nacionalismo en nuestro país?

En la ponencia titulada: “El primer Nacionalismo Chileno: una aproximación a sus manifestaciones”, presentada en el “Encuentro de la América Románica” realizado por “Ciudad de los Césares” en Viña del Mar, Chile, durante septiembre de 1996; Sergio Fritz Roa sostiene que el Nacionalismo chileno posee su primer antecedente en la figura del Dr. Nicolás Palacios, quien publica el libro “Raza Chilena” en 1904, texto “fundamental en el ensayo social y en la sociología”, sólo comparable al escrito de Alejandro Venegas “Sinceridad, Chile íntimo” -según señala el autor de la ponencia.

Fritz precisa que los elementos destacables de la obra de Palacios, que definirán y delimitarán el Nacionalismo en adelante son:

Creencia en la existencia de una raza chilena y orgullo por pertenecer a ésta.

Amor por el “roto” (arquetipo del hombre de pueblo, sencillo, pero muy patriota y esforzado, quién es el sujeto más afectado por las malas políticas de gobierno, señala).

Admiración por la obra de la república autoritaria y su gestor, Portales.

Simpatía por los germanos (esto se hallará -sostiene- en la mayoría de los movimientos nacionalistas chilenos en distintos grados que van desde una simpatía histórico cultural, hasta una germanofilia declarada como la de Miguel Serrano).

Admiración por los triunfos militares de Chile y sus historias bélicas.

Proteccionismo económico y cultural.

Y, como señala Gonzalo Vial, “Rechazo a las ideas socialistas y anarquistas”.

El autor sostiene que es en 1920 donde hay que buscar el término del primer ciclo político del Nacionalismo chileno -al que denomina “Generación del Centenario” (1904-1920)- ya que ese año finaliza su existencia el Partido Nacionalista, y agrega: “Con él se extingue un modo particular de nacionalismo, un nacionalismo que en muchos aspectos puede parecer demasiado emocional, pero que en la gran mayoría de sus elementos y aportes es un pensamiento de avanzada, desarrollista, profético y, por sobre todo, de gran sinceridad”.

Fritz Roa concluye señalando: “En nuestros tiempos es necesaria una reflexión acerca del Nacionalismo, de sus posibilidades de oposición al Mundialismo -materia en la cual, sin lugar a dudas, el Nacionalismo debiera ser con todo derecho la opción frente a los intentos de globalización- y, sobre todo, en lo referente a su origen”… “El Nacionalismo actual y/o futuro no podrá llamarse nacionalismo si no reconoce su origen y, al mismo tiempo, se alimenta de éste”.

Resulta sintomático el hecho que el autor no precise en su ensayo, los aspectos estrictamente ideológicos de lo que denomina la “doctrina nacionalista”. Enumera postulados específicos y elementos genéricos (nuevamente los “factores clave”), señala actos o posiciones individuales frente a las problemáticas nacionales, y reconoce lo demasiado emocional del primer nacionalismo (¿han sido menos emocionales los posteriores?). No es que desmerezcamos su trabajo, todo lo contrario. Por su estricta y cuidada formulación, se deduce claramente que el autor no busca precisar la esencia ideológica del nacionalismo -que hemos señalado no existe-, y su análisis certeramente se centra en lo que es aprehendible: el proceso histórico, lo contingente, lo estructural.

Lo más interesante, a nuestro parecer, es que casi la totalidad de los postulados específicos que el primer Nacionalismo chileno sostenía -según la inserción en el diario El Mercurio del 29 de octubre de 1913, que el autor de la ponencia cita-, serán aplicados equivalentemente en la Alemania Nacionalsocialista: “sistema de economía nacional”, “nación industrial fabril y manufacturera”, “tarifas aduaneras protectoras”, “institución monetaria central”, “proteccionismo a las actividades culturales y científicas”, “implantación de una legislación del trabajo adecuada a las condiciones especiales de nuestra vida económico-social y a los intereses del obrero y de la industria”, “fomento estatal a la construcción de habitaciones obreras”, “nacionalización de las industrias de importancia capital”, “sistema de educación pública basada en las tradiciones y características psicológicas de nuestro pueblo” y, como si todo esto fuera poco, “proteger la conservación de la raza”.

A mayor abundamiento, el autor concluye: “el primer movimiento político seriamente antiimperialista no provino de la izquierda, como se pudiese pensar -ni tampoco de la derecha-, sino que fue Nacionalista y contrario a ambos bloques”.

Curioso. Veinte años más tarde, estas ideas comenzarán a ser aplicadas -prácticamente sin diferencias- en la Alemania Nacionalsocialista. Surge la pregunta obvia: ¿cuál es la base común?

Ahora bien, ¿qué podemos decir respecto al Nacionalismo del último -creemos (recuérdese que sólo estamos en 1997)- gobierno autoritario (dictatorial, antidemocrático o como quiera llamársele) de este siglo en Chile?

La “Declaración de Principios del Gobierno de Chile”, publicada el 11 de marzo de 1974, contiene tres alusiones fundamentales al Nacionalismo, a partir de la propia definición del “Objetivo fundamental de la reconstrucción: hacer de Chile una gran Nación”, en que señala:”…el Gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden, con un criterio eminentemente nacionalista, invita a sus compatriotas a vencer la mediocridad y las divisiones internas, haciendo de Chile una gran nación”.

Posteriormente, en el punto Nº 4, “Los Valores y el Estilo del Gobierno Nacionalista”, sostiene:”El nacionalismo chileno, más que una ideología, es un estilo de conducta, la expresión genuina del ser de la Patria y del alma de su pueblo”… “Como valores fundamentales del alma nacional, el Gobierno nacionalista reconoce y proclama: a) La justicia e igualdad ante la Ley… no admitiendo otra fuente de desigualdades entre los seres humanos que las que provengan del Creador o del mayor mérito de cada cual. b) La restauración de la dignidad del trabajo… c) La creación de una moral de mérito y del esfuerzo personal… d) La sobriedad y austeridad de quienes mandan… “.

Y, finalmente, el punto Nº 8 “Chile: un Nacionalismo que mira hacia la universalidad”, señala: “En un mundo cada vez más interdependiente, el Gobierno de Chile plantea su carácter nacionalista en la seguridad de que nuestra Patria constituye un todo homogéneo, histórica, étnica y culturalmente, no obstante su disímil geografía. No afirmamos que Chile sea superior o inferior a otros pueblos. Sostenemos que es diferente, en cuanto tiene un nítido perfil que le es propio. Pero la búsqueda de una reoriginación a partir de las entrañas mismas del alma nacional, no significa que el actual Gobierno plantee un nacionalismo que empequeñezca la visión de universalidad que el mundo contemporáneo reclama”.

“Un nacionalismo chileno de vocación universalista deberá conjugar simultáneamente una tradición histórico-cultural que nos liga a la civilización occidental y europea, con una realidad geoeconómica que, recogiendo e incorporando esa misma tradición, proyecta a nuestro país dentro del continente americano y, en especial, de Iberoamérica, a la vez que le abre perspectivas insospechadas hacia otras civilizaciones y culturas a través del Pacífico, cuyas posibilidades y riquezas para Chile deberán ser aprovechadas integralmente” (las negritas son nuestras).

Luego, en el documento “Objetivo Nacional del Gobierno de Chile”, publicado en diciembre de 1975, se reafirma: “El nacionalismo que inspira al Supremo Gobierno implica un estilo de conducta que constituye una genuina expresión de nuestra patria y del alma de su pueblo”, y se precisa que orientará su acción a: c) Impulsar el desarrollo de los valores morales y espirituales característicos de nuestra idiosincrasia que orientan a los ciudadanos hacia una vida de esfuerzo y responsabilidad individual, conjuntamente con un alto espíritu cívico de acendrado patriotismo”.

Si se ha seguido la línea argumental de nuestro ensayo con claridad, se notará con facilidad que todas estas afirmaciones no constituyen una definición ideológica del Nacionalismo. Efectivamente, se sostiene que “más que una ideología”, el nacionalismo chileno es un “estilo de conducta”, expresión del “ser de la Patria y del alma de su pueblo” y por ello se habla de “carácter nacionalista”, y no de ideología nacionalista.

Nuevamente vemos aquí que -imposibilitados de conceptualizar ideológicamente al Nacionalismo-, los autores se basan en la descripción de sus características. Efectivamente: el Nacionalismo no es una ideología, aún más, no puede definirse en términos ideológicos, ya que sólo puede intentar definirse en términos descriptivos.

Por eso cualquier análisis de fondo terminará -y el ejemplo patente se encuentra en los párrafos anteriores- terminará concluyendo que el nacionalismo sólo puede concebirse como un “carácter”, “cualidad”, “estilo”, e incluso, “sentimiento”.

Preguntamos entonces: ¿cómo puede estructurarse una cosmovisión Nacionalista si su base conceptual carece de definición operativa? ¿cómo pueden organizarse grupos, movimientos y partidos sobre la inexistencia de una ideología concreta?, ¿cómo puede haber una doctrina nacionalista si no hay primero una ideología que la origine? Finalmente, ¿qué es el Nacionalismo?

He aquí el problema fundamental, la raíz profunda de la constante confusión histórica y política que ha conducido a los Nacionalistas -en Chile y en el mundo-, a la incapacidad de proponer una cosmovisión teóricamente sustentable.

Y se nos dirá quizá: “Ustedes en Pendragón pueden argumentar todo lo que quieran acerca de este tema… pero nosotros somos y seguiremos siendo Nacionalistas… !y punto!”.

¿Qué pasaría entonces, si les demostrásemos -a mayor abundamiento-, que se puede ser “Nacionalista” sin que exista una “Nación”? y que -además-, esta posición resulta básica para comprender la fuerza de las ideas “Antinacionales”.

¿Qué pasaría con aquellos de ustedes que se dicen Nacionalistas -esa gran “N” de la ensalada ideológica de la que hablábamos al principio-, si les probáramos que la idea que dicen sustentar conduce precisamente a lo contrario de lo que dicen defender?

¿Qué nos dirían si comprobamos que ser “Nacionalistas” es atentar directamente contra la “Nación” a la cual pertenecen?

Cómo es esto posible, nos preguntarán… Por eso, si este artículo hasta aquí les ha parecido un poquito lato… prepárense: vamos a tratar de demostrar lo imposible. Sino cierto, por lo menos puede resultar divertido, ¿no creen?

Nacionalismo y Nación

Se puede ser Nacionalista sin que exista una Nación:

¿Cuál es el pueblo más Nacionalista del Mundo?… escojan:

a) Los chilenos

b) Los argentinos

c) Los estadounidenses

d) Los rusos

e) Los japoneses

f) Los alemanes

g) Los franceses

h) Los españoles

i) Ninguna de las anteriores

Respuesta correcta:

i) ninguna de las anteriores…

¿Por qué?

Piensen en un pueblo que no tiene Nación. Que no posee territorio propio. Que tiene innumerables influencias culturales. Que habla diferentes idiomas y dialectos. Que tiene múltiples antecedentes raciales. Que ni siquiera comparte un sólo espacio físico y está en cualquier lugar del mundo y que -aún así-, posee un “nacionalismo” tan fuerte, tan preeminente, tan poderoso, que los lleva a inventar una nación, a conquistar un territorio, a revivir una lengua, a imponer una cultura y a transformarse en un País… ¿cuál es la respuesta?…

Correcto: los Judíos.

Para entender esta afirmación nuestra se hace necesario conocer los fundamentos intelectuales e ideológicos que dieron origen al surgimiento del Estado de Israel, y -más precisamente-, al Sionismo, impulsor de la creación de tal Estado.

Theodor Herlz, el fundador del Movimiento Sionista, definió las bases por las que el pueblo de israel debería obtener una Nación al señalar: “Sólo la opresión hace que volvamos a adherirnos al viejo tronco, sólo el odio en torno nuestro nos convierte en extranjeros una vez más. Por eso somos y seguimos siendo, querámoslo o no, un grupo histórico de evidente coherencia. Somos un pueblo: los enemigos hacen que lo seamos, aun contra nuestra voluntad, como ha sucedido siempre en la historia. Acosados, nos erguimos juntos, y de pronto descubrimos nuestra fuerza. Sí, tenemos la fuerza para crear un Estado, y un Estado modelo. Tenemos todos los medios humanos y materiales necesarios para ello”. (Extracto de: El Estado Judío y otros Escritos, por Theodor Herzl).

Herlz veía la cuestión judía como un problema nacional y racial y no como un problema de carácter socioeconómico. Para hallarle una solución había que enfocarlo como un problema de carácter político internacional.

Por lo tanto, Herzl afirmó que los judíos constituían un solo pueblo que no puede integrarse a los demás pueblos de la tierra. Al mismo tiempo, este pueblo es rechazado por los demás. Sin embargo, reconoció que un sector de los judíos se había integrado a las sociedades en las cuales vivía y, además, reconocía que los judíos se fusionarían en cualquier otra sociedad si vivían en paz por mucho tiempo. Comentando este aspecto señalaba: “Esto no favorece nuestras intenciones”. El predijo las posibles críticas a este concepto -que podía ser considerado favorable a los antisemitas-, cuando habla del Nacionalismo judío que obstaculiza el proceso de integración y los enfrenta a inesperados peligros. Pero hizo caso omiso a estas posiciones contrarias.

En términos generales, se puede concluir que:

1.- La proclamación del Nacionalismo judío y del racismo judío como fundamento de las ideas Sionistas lleva inevitablemente al aislamiento de los judíos de los pueblos a los que pertenecen y desestabiliza o elimina los lazos de ciudadanía que poseen.

2.- A fin de desarraigar a los judíos del seno de las sociedades donde viven, y trasladarlos a la patria prometida, el Sionismo debe movilizarlos en contra de la integración, considerándola una solución fracasada a la llamada cuestión judía.

3.- El Nacionalismo judío y el anti-integracionismo tienen un solo e inevitable resultado: la emigración judía, que debe ser controlada y manejada por los propios sionistas para hacerla útil.

En 1933, las ideas de Herzl habían cuajado, y el diario de la “Unión Sionista de Alemania” “Jedisch Rundschau” publicaba una síntesis muy precisa de su desarrollo:
“Los enemigos de los judíos acusan a los sionistas -desde Herzl hasta nuestros días- de actuar igual que los demás antisemitas, ya que reconocen la existencia de una “cuestión judía” y pretenden resolverla en su propio marco, al margen del pueblo anfitrión.

El hecho que los sionistas consideren el moderno antisemitismo como resultado de la integración de los judíos en sus sociedades, les obliga a pensar que es necesario hacer esfuerzos destinados a encontrar una solución sionista final y retornar al judaísmo como solución nacionalista; lo cual debilitará el antisemitismo y permitirá que exista una reconciliación entre los judíos y los demás en forma paulatina y dentro de marcos determinados”. (Ernest Hoffmann: “El antisemitismo y la solución de la cuestión judía”, Jedisch Rundschau, Alemania, 4/04/1933).

Se pueden resumir estas ideas en dos conceptos generales. El Sionismo planteaba que:

a) La Nación judía existió siempre y su existencia remonta al mismo antisemitismo y

b) No había otra solución de la cuestión judía que no fuera concentrarlos en su hogar nacional en Palestina, ya que erradicar el antisemitismo (señalan los Sionistas) de la naturaleza humana (no judía) es imposible.

Por tal motivo, Herzl ve en el antisemitismo la fuerza motriz que permitirá al movimiento sionista lograr sus objetivos y al respecto señala: “Creo que comprendo el antisemitismo que, en realidad, es un movimiento muy complejo. Yo lo miro desde el punto de vista judío, sin miedo y sin odio”. Y agrega: “Los antisemitas serán los mejores amigos de los judíos y los antisemitas sus mejores aliados”.

Entonces, ¿sorprenderá que los Sionistas, los Nacionalistas judíos si se prefiere, se hayan acercado estrechamente a los Nacionalistas de otros pueblos?… utilicemos esta vez semántica marxista: ¿sorprenderá que los Fascistas judíos se hayan acercado a los demás Fascistas para lograr sus planes?

En efecto: siguiendo los pasos de T. Herzl, el sionista revisionista (revisionista en contexto sionista) Vladimir Jabotensky realizó contactos con jefes de Estado y antisemitas extremistas, como el Mariscal Bielsodesky en Polonia, y también con el propio Benito Mussolini, considerado por Jabotensky como un ejemplo supremo.
Al asumir Mussolini el poder en 1922, le dirigió un mensaje y le mandó un enviado especial. En 1924, Mazini, representante Oficial del Partido Fascista Italiano realizó una visita a Palestina para establecer relaciones con el Partido Fascista Judío. (de “El Estado de Israel y el Sionismo”, George Mekkawi, 1979).

La agencia de noticias de la Italia Fascista “Avanti Moderno” aplaudió la celebración del Congreso de los Sionistas Revisionistas en 1935 debido al apoyo brindado por este movimiento a Italia durante la campaña de Etiopía. Al respecto Mussolini declaró al Rabino de Roma, Brato, en 1935: “Las condiciones necesarias para el éxito del movimiento sionista son poseer un estado judío con una bandera judía y lengua judía. Hay una persona que conoce esto muy bien y es el ciudadano fascista Jabotensky”. Después de esta declaración de Mussolini, David Ben Gurión prefirió llamar a Jabotensky con el nombre de “Vladimir Hitler”.

Jabotensky admiraba enormemente el fascismo e inclusive aspiraba a copiarlo en Palestina. Una vez dijo:

“¿Qué queremos? Queremos un imperio judío, al igual que Italia y Francia con relación al Mediterráneo; queremos en sus orillas un imperio judío”.

El movimiento revisionista de Jabotensky se transformaría luego en la Unión Sionista Mundial.

Podríamos abundar y abundar en torno a estas relaciones entre Sionismo y Fascismo, y también aportar otros datos respecto a su relación con el Nacionalsocialismo y el Nacionalismo Japonés durante la década del 30 y la Segunda Guerra Mundial. No es necesario. Para efectos de nuestro ensayo lo importante es comprobar el modo en que el Nacionalismo por sí mismo no constituye ideología. Es una herramienta. Un medio. Pero no es una doctrina.

Paradójicamente, el Sionismo constituye la prueba viviente de esta afirmación: precisamente, el Sionismo sí es una ideología y posee una doctrina, y gracias a ello logró su objetivo: proporcionar un Estado al pueblo judío.

Resulta interesante mencionar la visión de Lenin (judío por cierto) respecto al Sionismo:

“La idea de un pueblo judío especial es una idea reaccionaria vista desde su esencia política. La cuestión judía reside en la alternativa: fusionarse o aislarse. La idea de la nacionalidad judía es reaccionaria, no sólo para sus promotores, o sea, los sionistas, sino también para aquellos que tratan de fundirla con las ideas socialistas. La idea de la nacionalidad judía es totalmente opuesta a los intereses de los trabajadores judíos porque fomenta ideas contrarias a la fusión y fomenta el aislamiento en los ghettos”.

Queda claro con esto el porqué los Sionistas no podían utilizar el lenguaje del Comunismo o de la vieja izquierda en general, dado que él mismo era rechazado como “solución” desde esas perspectivas.

Entonces, ¿cómo presentan los propios judíos el Sionismo en términos ideológicos?: lo presentan como una síntesis Nacional – Social:

“Lo esencial que el Sionismo les dice a los judíos -especialmente a los jóvenes- es que deben dedicarse ante todo a la solución del problema de su propio pueblo, ya que también la juventud no judía que se rebela, se ocupa -ante todo- del problema del pueblo al que ella pertenece, aún incorporando a esa lucha una concepción social universalista.

El camino hacia una síntesis tal para el joven judío, es Israel.

En la medida en que Israel tenga éxito en aunar su propio desarrollo con desafíos universales, crecerán sus propias probabilidades de atraer jóvenes judíos.

El Sionismo moderno no debe ofrecer desafíos nacionales como opuestos a los desafíos universales, sino aunarlos, en la medida de lo posible, en una sola tarea, nacional y universal.

Los dos desafíos esenciales que el Sionismo puede presentar a la juventud judía son:

a) Construir un puente entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo por intermedio de Israel, y

b) Desarrollar en Israel una alternativa social al Capitalismo y al Comunismo a la vez”.

Lo que tenemos aquí, quieran o no aceptarlo, es el planteamiento de un Nacionalsocialismo Judío, es decir el “Sionismo Socialista”, como ellos mismo lo denominan.

En este esquema, el Nacionalismo -la exaltación de las cualidades propias judías- resulta la herramienta básica para promover tanto el desarraigo de las naciones donde los judíos habitaban, como para fomentar el antisemitismo, que ayudaba a “empujar” a los menos convencidos.

Efectivamente, puede haber Nacionalismo sin que exista Nación, y hemos comprobado esta tesis con un hecho histórico que resulta innegable: la creación del Estado de Israel.

Ello, porque el Nacionalismo -como hemos demostrado- en sí mismo no es una Ideología y mucho menos una Doctrina. El Nacionalismo es un sentimiento, una pasión, un estilo de conducta, un carácter, una colección de categorías o como desee llamárselo, y que -como tal- servirá y será utilizado como impulso de una muy diversa serie de propuestas ideológicas, así como la pasión y los sentimientos de los hinchas de un equipo de fútbol, genera el impulso que lleva a pagar la entrada a los estadios, (y -por cierto- repudiar a los hinchas del equipo contrario) ni más, ni menos.

Es tan así, que los judíos, que no tenían ni “hinchas ni estadio”, lograron hacerse de los mismos gracias a la existencia de otros “fanáticos” de los equipos contrarios y -por supuesto- de la estrategia ideológica para llevarlo a cabo.

Pero, y he aquí el punto más interesante de este análisis: la subsistencia del Nacionalismo atenta contra la subsistencia de la Nación.

Desde Platón a Hegel se ha hablado de la “búsqueda de reconocimiento” -thymos- como el motor de la historia, tesis que desarrolla ampliamente el ya nombrado Fukuyama. El Nacionalismo es, desde su perspectiva:

“Un fenómeno específicamente moderno, porque substituye la relación de señorío y servidumbre por el reconocimiento mutuo e igual (isothymia). Pero no es plenamente racional, porque ofrece el reconocimiento sólo a los miembros de un grupo étnico o nacional dado. Es una forma más democrática e igualitaria de legitimidad que, pongamos por caso, la monarquía hereditaria, en la cual pueblos enteros se veían como parte de un patrimonio heredado. No es, pues, sorprendente que los movimientos nacionalistas hayan estado estrechamente asociados con los democráticos, a partir de la revolución francesa. Pero la dignidad que los nacionalistas quieren que se les reconozca no es la dignidad humana universal, sino la dignidad de su grupo. La exigencia de este tipo de reconocimiento lleva potencialmente a conflicto con otros grupos que buscan el reconocimiento de su propia dignidad. El nacionalismo es, por tanto, muy capaz de sustituir la ambición religiosa y dinástica como terreno para el imperialismo, y esto es exactamente lo que sucedió en el caso de Alemania”.

Si el nacionalismo surge allí toda vez que sus categorías existen, entonces podemos afirmar con certeza que hará aparición al interior de toda Nación que posea más de un Pueblo en su interior. En el caso de Chile, más temprano que tarde podremos ver un auge del sentimiento nacionalista entre los Mapuches, entre los Aymaras y -como los hechos lo atestiguan-, entre los propios Pascuences.

Los tres ejemplos mencionados reúnen todas las categorías necesarias que definen al nacionalismo: raza, cultura, historia y lengua, además de habitar en un determinado territorio “nacional”.

¿Podría sorprender entonces a alguno de los Nacionalistas de nuestro país que, el día de mañana, un Toqui Mapuche llamara a su pueblo a combatir a la “Nación Chilena” para formar la “Nación Mapuche”?… Y si eso los sorprende, ¿por qué no se sorprenden cuando en España la ETA aboga por la creación de un Estado Vasco independiente, o cuando el IRA lucha por la autonomía nacional de Irlanda, o cuando los francoparlantes del Quebec propician la creación de un estado propio en Canadá?

Repetimos: el Nacionalismo, tal cual está concebido, atenta contra los Estados Nacionales, porque éstos históricamente no han representado límites territoriales que abarquen a grupos de evidente coherencia histórica, cultural, racial o lingüística. Y Chile no es sino uno de cientos de ejemplos similares… tantos como países en el planeta si se quiere.

Debe reconocerse, y primero debe reconocerse por los propios Nacionalistas, que la falta de una definición ideológica en las ideas que dicen sustentar, es el principal obstáculo para que a partir de esas nociones se logre fundamentar un sistema social legítimo.

Cuando mucho podrán establecerse sistemas políticos de facto, pero la crisis de legitimidad se hará presente más temprano que tarde, y la disolución de esos estados nacionales será la conclusión lógica.

Evidentemente, un Nacionalista debería encontrar legítimas las aspiraciones de cualquier pueblo por poseer su propia Nación, aunque ello vaya en detrimento de lo que él mismo considera como su nación. De allí que un nacionalista chileno debería estar de parte de un nacionalista mapuche, toda vez que la aspiración de éste es la misma que él dice sustentar, aunque ello signifique el desmembramiento de lo que conocemos como Chile.

Todas estas precisiones son necesarias para comprender el porqué debe modificarse completamente la noción de Nacionalismo, ya que si no se hace resultará muy difícil para el Nacionalsocialismo transformarse en una opción legítima. Pero antes, resulta necesario comprobar la fuerza que las ideas nacionalistas poseen, para oponerse al dominio del sistema mundial, hoy por hoy triunfante.

CRÍTICA DEL NACIONALISMO PURO-I

CRÍTICA DEL NACIONALISMO PURO
POR ALEXIS LÓPEZ TAPIA
ORIGINAL PUBLICADO EN
REVISTA PENDRAGÓN Nº 10
20 DE ABRIL DE 1997

Uno de los problemas recurrentes en la definición del Nacionalsocialismo, es su relación con el Nacionalismo a nivel ideológico. Problema de larga data que aún hoy día a más de un camarada puede provocarle dudas, y que trataremos de analizar desde varios ámbitos en el presente artículo.
Como antecedente preliminar, se ha sostenido durante mucho tiempo que ya en los primeros años del Gobierno Nacionalsocialista en Alemania, se produjo una tensión entre ambos polos -el nacionalista y el socialista-, que terminó en la tristemente célebre “Noche de los Cuchillos Largos” y el descabezamiento de las S.A.
En esa época las S.A. contaban con más de tres millones de miembros. Eran la principal fuerza armada del partido, y Röhm -sustentado en este hecho- había comenzado paulatinamente a propiciar una segunda revolución, o -si se quiere-, un aceleramiento de las medidas de cambio del sistema bajo el gobierno nacionalsocialista.
Debe considerarse que en un ámbito puramente ideológico, ni Röhm ni los hombres al mando de las S.A. tenían clara conciencia del sentido y significado últimos del nacionalsocialismo. Más combatientes que ideólogos, fueron los primeros que dieron la lucha contra el comunismo, y pelearon las calles a los adversarios del partido. A ello se debe en buena parte la toma de posición -una cuestión producto más de las circunstancias que de las ideas-, que los llevó a representar la facción más revolucionaria dentro del gobierno nacionalsocialista.
Es por ello que, aunque a priori podría sustentarse la idea de que, en términos ideológicos, se enfrentaron los componentes Nacionalistas y los Socialistas al interior del N.S.D.A.P., el sentido eminentemente práctico y táctico del enfrentamiento invalida esta visión demasiado estrecha de los hechos: la expresión concreta de este incidente no tuvo consecuencias en el ámbito ideológico, sino que básicamente se trató del afiatamiento del poder personal del Führer, y el restablecimiento del orden jerárquico, amenazado por la importancia creciente de Ernst Röhm y poder de las Sturmabteilung (Secciones de Asalto).
Sin embargo, lo que relatamos deja en evidencia un problema fundamental, que queremos tratar detenidamente en este número: ¿es el nacionalsocialismo sólo una forma modificada del nacionalismo, o son dos corrientes básicamente distintas si bien con las mismas raíces fundamentales? Se ha vuelto un lugar común el identificar al Nazismo con el Nacionalismo y envolver a ambos bajo el concepto genérico de Fascismo. Sabemos que esta interpretación no nos pertenece, ya que es producto de las órdenes de la Internacional Comunista de los años ’30, que -paralelamente a la instauración de los “Frentes Populares”-, recreó el concepto de Fascismo con un objetivo utilitario: definir al enemigo es el primer paso para unificar las propias fuerzas.
Esta antigua estrategia ha dado resultado en el tiempo y se ha hecho un lugar común. Hoy se pueden calificar de Fascistas a un terrorista palestino, judío, del IRA, la ETA, las GAL o de casi cualquier facción separatista armada. También a un dictador Africano, a un político conservador francés, a un candidato a la presidencia rusa, a un Senador norteamericano pro-aumento de las condiciones de inmigración, a la política cultural china, a los propios sionistas y, en fin, a cualquiera que se pretenda descalificar, anatemizar y poner en desventaja rápidamente.
¿Se puede calificar de Nacionalistas a los separatistas Chechenos? ¿Sí?… ¿puede entonces llamárselos fascistas?… A mayor abundamiento ¿son fascistas, por definición, todos los grupos Nacionalistas alrededor del planeta? O, a contrario sensu, ¿debemos pensar que no existe un Nacionalismo que a la vez no sea una forma de Fascismo? ¿Y qué debemos pensar entonces del Nacionalsocialismo en toda esta confusión?
Lo cierto es que toda esta confusión y aparente paradoja no es tal.
Hemos señalado que el uso del concepto Fascismo en los términos citados no proviene de nuestra propia cosmovisión. Es con Gramsci que la clásica visión dialéctica marxista de la historia: burguesía v/s proletariado (lo estructural), será adaptada -desplazada- a categorías de naturaleza ideológico-filosófica (lo superestructural).
Burguesía v/s Proletariado será entonces Capitalismo v/s Comunismo, categorías que se transformarán -a partir del enfoque gramsciano- en Tradición v/s Modernidad. Finalmente, esta dupla cede lugar a la fórmula ideológica: Fascismo v/s Antifascismo.
Con la sustitución de la clásica noción Burguesía v/s Proletariado por la de Fascismo v/s Antifascismo, el horizonte de la lucha política del marxismo-leninismo se fija -utilizando su propia terminología-, en “aspectos superestructurales”. El adversario ya no es el patrón, sino el fascista.
Los comunistas, a partir de Gramsci, convierten al Fascismo en la síntesis histórica del Mal, como lo era el capitalismo en el marxismo clásico de corte estructural. Es fascista el que desea defender los valores de la tradición, sin importar si son valores históricos o metahistóricos; porque -señalan los marxistas- son esos los valores responsables del nacimiento del monstruo fascista.
Lo que gana el marxismo con este juego semántico es una connotación ética. El fascismo es totalitario, es la personificación del mal. Hitler es el demonio en persona, y Mussolini quizá Belcebú. El marxismo se apropia -en exclusiva-, de la tarea antifascista y establece la hegemonía ética de sus postulados para vencer al mal.
En la óptica que señalamos, tanto el fascismo como el antifascismo son categorías totalizantes, que escapan del ámbito de la historia y adquieren un valor moral. Fascismo es el mal en cuanto tal. La concreción histórica de ese “sentido común” que el marxismo desea abatir y exterminar. Fascista es el principio de autoridad, la tradición, la nación y toda cultura metafísica o religiosa que se apoye en valores objetivos. Fascismo es el antiguo sentido común que -con muy bien manejadas connotaciones tenebrosas-, es presentado por el comunismo como el enemigo al que hay que destruir.
De este modo, los comunistas lograron ganar la guerra semántica. Y la ganaron ampliamente: al sustraer el análisis del fascismo de su propio y preciso terreno histórico, lograron que cualquiera que defienda los valores tradicionales pierda -por eso mismo-, el derecho a la palabra. Será un enemigo que hay que suprimir, que hay que callar: con él no se discute ni se le da opción a discutir. Es un paria ideológico y -lo más importante-, es la encarnación del Mal.
¿Por qué es importante constatar este hecho en una crítica al nacionalismo puro? Porque de modo evidente el nacionalismo ha sido considerado como el origen de los valores que generaron al Fascismo. En este sentido, es el nacionalismo aquel “sentido común” cuya cría fue el fascismo.
Entonces, el primer paso que hay que dar para separar estas aguas turbias, consiste en invalidar la semántica marxista en el tratamiento de las ideologías que analizamos. Y no es un paso cualquiera: en anteriores números hemos tratado someramente la pretensión del sistema de equiparar al Nacionalsocialismo -verbi gracia-, al Fascismo con el Comunismo, como las puntas extremas de concepciones que se tocan. ¿Cómo y por qué sucedió esto?
Cuando se produce la caída de la Unión Soviética y finaliza el mundo bipolar -de esto no hace muchos años como se recordará-, los adalides del nuevo orden mundial deben replantear su propia tesis en función de un mundo en el que ya son o se creen vencedores.
Sorprendentemente utilizan la vieja estrategia semántica marxista: hacen de los potenciales y acabados enemigos un todo: “lo utópico”, y mezclan en esa denominación a todas las corrientes que en alguna oportunidad pudieron oponérseles: nacionalismo, nazismo, fascismo; socialismo, marxismo, comunismo; son de esta forma metidos en el mismo saco ideológico, y claramente presentados como los perdedores en esta lucha por la hegemonía mundial.
No sorprende tanto entonces que Fukuyama haya decretado “El fin de la Historia”. Desde esta perspectiva queda claro que tal sentencia es sólo el grito del que logró llegar primero a la meta, y saltó de júbilo frente a los demás competidores muertos en el camino.
Sumado a lo anterior, el sistema está propugnando la transformación de “las utopías” en otras tantas encarnaciones del Mal.
El propio Fukuyama indica en “El Fin de la Historia y el último Hombre”:

“Resultó que la Primera Guerra Mundial sólo era una anticipación de nuevas formas de maldad que pronto iban a surgir. Si la ciencia moderna hizo posibles armas de poder destructor sin precedentes, como la ametralladora y el avión de bombardeo, la política moderna creó un Estado de poder sin precedentes, para nombrar el cual hubo que acuñar una nueva palabra: totalitarismo. Apoyado en un eficiente aparato policiaco, en partidos políticos de masas y en ideologías radicales que querían controlar todos los aspectos de la vida humana, este nuevo tipo de Estado aspiraba nada menos que al dominio mundial. Los genocidios perpetrados por los regímenes totalitarios de Hitler en Alemania y de Stalin en Rusia no tenían precedentes en la historia y en muchos aspectos fueron posibles gracias a la modernidad misma (N.d.A.: lo señala Jean-François Revel, “But We Follow the Worse…”, The National Interest, 18 – 1989-90, pp. 99-103).
Desde luego, ha habido muchas sangrientas tiranías antes del Siglo XX, pero Hitler y Stalin pusieron la tecnología moderna y la moderna organización política al servicio del mal. Antes había estado fuera del alcance de las tiranías “tradicionales” proponerse algo tan ambicioso como la eliminación de toda una clase de gente, como los judíos de Europa o los kulaks de la Unión Soviética. Pero ésta era precisamente la tarea que los avances técnicos y sociales del siglo anterior hacían posible. Las guerras emprendidas por estas ideologías totalitarias eran también de un tipo nuevo, pues entrañaban la destrucción de la población civil y de los recursos económicos, lo que explica la expresión “guerra total”. Para defenderse de esta amenaza, las democracias liberales se vieron inducidas a adoptar estrategias militares, como los bombardeos de Dresden e Hiroshima, que en épocas anteriores habrían recibido el calificativo de genocidios (N.d.E.: ergo, para Fukuyama, Dresden e Hiroshima no son genocidios).
Las teorías sobre el progreso del siglo XIX asociaban la maldad humana con un estado atrasado de desarrollo social. Si bien el estalinismo surgió en un país atrasado y semieuropeo, conocido por su gobierno despótico, el Holocausto tuvo lugar en un país con la economía industrial más avanzada y con una de las poblaciones más cultas y bien educadas de Europa”. (N.d.E.: todas las negritas son nuestras).

Esta también es la tesis que propone el pastor evangélico rumano Richard Wurmbrad, en su libro “Marx y Satán”, en que señala:

“El Marxismo gobierna hoy día a más de un tercio de la humanidad (evidentemente, escribe antes de la caída de la URSS). Si pudiera demostrarse que los iniciadores y perpetradores de este movimiento eran en verdad adoradores del demonio a puertas cerradas, que explotaron conscientemente los poderes satánicos, ¿no habría que actuar ante esta verificación tan alarmante?”

… Sólo podemos agregar que, ciertamente, el pastor trata de demostrarlo… y no le faltan antecedentes. Recordemos someramente el influjo de las ideas Cosmistas en la génesis metahistórica del Comunismo: Bogdanov (1873-1927), importante ideólogo Comunista calificado por Lenin como “el cerebro número uno” del partido, en algunos de sus escritos glorificaba a Satanás como “dios del Proletariado” (Ver “Cosmismo y Comunismo”, de Aleksandr Duguin, en Ciudad de los Césares Nº 39).

Y como ejemplo paralelo, Nigel Pennik escribe en “Las ciencias secretas de Hitler”:

“Las fronteras de una nueva civilización aún pueden levantarse sobre el conocimiento de tan mala gana desestimado como “ocultista”. Aprendamos del mal uso que hicieron los nazis de estos poderes y no nos alejemos del bien al apartarnos del mal”.

Aunque en este artículo no vamos a referirnos a este aspecto in extenso, permítasenos un breve comentario al margen: Wurmbrad es pastor evangélico; Pennik es ocultista, probablemente masón o rosacruz, y Fukuyama es autor del Best Seller que proclama que “la democracia liberal es el punto final de la evolución ideológica de la humanidad” ¿Hay que ser demasiado perspicaz para no ver en ello una relación? A nosotros por lo menos nos queda bastante claro que, desde esta perspectiva, la tesis que sustenta Miguel Serrano está absolutamente validada: al nacionalsocialismo se le ha combatido en todos los frentes posibles: físicos, metafísicos, políticos, semánticos, exotéricos y esotéricos.

Lo cierto es que determinante resulta comprobar que para el sistema los “antifascistas” son tan “malos” como los “fascistas”.
Hacer estas precisiones resulta vital antes de comenzar nuestro análisis de fondo. Con bastante facilidad podemos caer en la semántica de los enemigos, y terminar creyendo que “cualquiera que critique al nacionalismo es antifascista”.

Por lo anterior, la perspectiva que señalamos resulta imprescindible: vamos a criticar al nacionalismo desde nuestro propio campo ideológico, ya que cualquier criterio o utilización del lenguaje y conceptos de los contrarios invalida automáticamente la crítica.

En el artículo de nuestro primer número -“Nacionalsocialismo a setenta años de Mein Kampf, Presente y ¿Futuro?”- ya lo señalábamos: “Por ello, la pregunta enunciada sólo tiene validez dentro de un marco referencial bastante limitado -si bien poco claro en sus límites- que es el proporcionado por quienes nos decimos nacionalsocialistas. Por ende, sólo nosotros podemos -coherentemente-, realizarla y tratar de responderla”. En el caso de este ensayo lo volvemos a reiterar.

Otro aspecto que provoca confusión, y no poca por cierto, es el hecho de que el Nacionalsocialismo y el Fascismo se presentan como ideologías a la vez nacionales e internacionales, no obstante el Nacionalismo -por definición-, excluye una cosmovisión de esta naturaleza: el nacionalismo es propio, único y característico de cada Nación, incluso de aquellas que se encuentran bajo el dominio geopolítico, económico o administrativo de otras. No puede hablarse por ello de un “Nacionalismo Internacional”, no obstante sí concebimos un “Nacionalsocialismo Internacional” ¿Cómo podemos comprender esta aparente paradoja?

El primer paso consistiría en precisar exhaustivamente los aspectos que han dado origen al concepto de Nacionalismo, verificar su autoconsistencia y proyectar sus consecuencias doctrinarias. Para ello deberíamos recurrir a ejemplos, a paradigmas, donde la aplicación práctica del Nacionalismo haya quedado demostrada. Y sólo estos hechos empíricos proporcionarían la base de una definición puramente doctrinaria, sobre la base de una ideología ya expresada.

En lo señalado, utilizamos premeditadamente el modo condicional, porque una revisión del concepto implica -necesariamente-, la existencia de una definición acerca del mismo; definición que -como comprobaremos-, no ha existido a efectivamente con anterioridad. De allí que, como marco teórico, debamos utilizar una formulación eminentemente condicional, la cual -en síntesis- se sostiene sobre la sentencia “Si X fuera Y, entonces N debería significar Z”.

De lo contrario, es decir, de querer sostener a priori una definición del concepto, cometeríamos el error frecuente de confundir causas con efectos, ya que en toda sentencia donde X es una incógnita, pretender extraer su valor sin conocer las restantes variables invalida todo el desarrollo. Es decir, si no conocemos Y, N y Z, nada podemos tampoco decir de X.

Aunque parezca complicado el reducir a una formulación de carácter matemático el centro de nuestra argumentación, lo que estamos diciendo es que -evidentemente-, en lógica, una proposición debe existir antes de que extraigamos conclusiones acerca de ella y, como veremos, la proposición teórica acerca del Nacionalismo no ha existido.

Comencemos:

¿QUÉ ES EL NACIONALISMO?

Nacionalismo [sustantivo masculino]. Apego de los naturales de una Nación a ella propia y a cuanto le pertenece. || Doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa.

Nacionalista [común]. Partidario del nacionalismo. [Úsase también como sustantivo].
(Diccionario Everest Cúpula, Primera Edición, 1976).

¿Cómo podemos decir que no hay una definición de Nacionalismo?

Veamos más atentamente la “definición” que propone el diccionario (éste o cualquier diccionario). Se establecen dos acepciones: “Apego” y “Doctrina”.

En tanto “Apego”, la definición es simplemente tautológico. Un natural de una Nación pertenece a ella. ¿Cómo puede estar apegado a algo, algo que es parte de ello? Es decir, no puedo dejar de estar apegado a mi nación por cuanto soy parte de ella. “Apego” no nos dice nada, sólo señala una consecuencia lógica del hecho de ser parte de una nación, que es ser parte de ella misma y de todo cuanto le pertenece. Evidentemente, esta acepción no es una definición, sino una descripción circular del hecho lógico.
Para efectos de nuestro trabajo, la acepción más importante es la segunda: “Doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa”.

Doctrina es: Enseñanza que se da para instrucción de alguno. || Ciencia o sabiduría. || Opinión de uno o varios autores en cualquier materia.

Es decir, Nacionalismo sería (y aquí comenzamos con los condicionales), “la enseñanza que se da en cuanto a exaltar en todos los órdenes la personalidad nacional completa”.

Pero, aún debemos ver en qué sentido se usa “personalidad”: Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra. || Conjunto de cualidades que constituyen a la persona o supuesto inteligente.

Digamos entonces que Nacionalismo podría ser: “la enseñanza que se da en cuanto a exaltar en todos los órdenes la diferencia individual y el conjunto de cualidades nacionales completas”.

Queda claro del análisis que lo único verdaderamente concluyente de la supuesta definición es que “Nacionalismo es realzar el mérito o circunstancias en todos los órdenes de la diferencia individual y el conjunto de cualidades nacionales completas”.

¿Constituye esto una Doctrina? o, mejor, ¿Constituye esto una ideología?

Si lo concluyente de la definición es el concepto de exaltar, entonces y lógicamente deberíamos concluir que la doctrina es exaltar, o que exaltar es la doctrina.

De allí que académicamente, y para salvar la trampa conceptual de una definición que no está definiendo nada concreto, se haya optado por -y a modo de explicación-, señalar las “características fundamentales”, o “factores clave” del Nacionalismo:

1.- La raza o etnia: el basamento etnográfico de un pueblo que da origen a una nación.
2.- El idioma: medio por el cual la nación se comunica y distingue.
3.- Tradición histórica: las costumbres y tradiciones del pueblo que constituye la nación.

Lo paradójico resulta del hecho que, cuando el Nacionalismo es exaltado, se habla de chauvinismo, un galicismo elegantón para decir “patriotería”. ¿Y qué tiene que ver en todo esto la Patria?, el “lugar, ciudad o país en que uno ha nacido”. Y, para continuar con las tautologías, es patriotero el que “alardea excesiva e inoportunamente de patriotismo”.

Se nos perdonará lo lato y reiterativo de esta parte del ensayo, pero resulta básico hacer ver que la definición de Nacionalismo, ni conceptual, ni doctrinaria ni académicamente existe.

Lo que hay es una continua y circular reiteración de una afirmación ambigua: Nacionalista es aquel que exalta lo que es propio de su Nación, incluyéndose él mismo.

Con respecto a los llamados factores clave, no constituyen más que enumeraciones de los contenidos propios de una Nación, así como las hojas, ramas y raíces serían contenidos claves de un bosque, los pelos y las uñas de un conejo, o las plumas y pico contenidos clave de un pájaro.

Lo que se hace -otra vez-, es describir circularmente algo que no tiene definición porque no constituye un concepto definido.

Pero, seguramente a estas alturas muchos de los lectores estarán pensando: “bueno, puede ser que la definición no sea correcta, o no sea la mejor definición; pero tenemos muchos ejemplos prácticos de lo que sí es Nacionalismo, que sirven mejor que un diccionario para los efectos de precisar el concepto”.

Perfecto. A eso precisamente queríamos llegar. Porque cuando hagamos la lista de algunos de los considerados principales ejemplos prácticos del Nacionalismo en el Mundo y en nuestra propia Nación, veremos que allí es donde más ha incidido la falta de una definición concreta, y es justamente ello el motivo de nuestra Crítica del Nacionalismo Puro.

Otra pregunta que posiblemente los lectores estarán realizando es: ¿qué consecuencias prácticas trae para nuestra cosmovisión esta crítica?, incluso, ¿tiene algún sentido realizarla?, o bien, ¿es positivo para nuestras ideas esta “desmantelación” del Nacionalismo?
Como no estamos partiendo de peticiones de principio, salvo se considere como tal la necesidad de centrar la crítica en nuestra propia cosmovisión, no esperamos que a priori ninguno de nuestros lectores comparta las posiciones que estamos adoptando. Bien claro tenemos que sostener una crítica de esta naturaleza nos condiciona automáticamente a ser criticados. A aceptar la crítica y argumentación contraria.

Pero tenemos la certeza, la certidumbre de que si logramos establecer sólidamente las bases ideológicas que respaldan nuestros asertos, estaremos dando un giro fundamental en el curso de nuestras ideas desde 1939 a la fecha. Giro que resulta prioritario e imperioso, ya que -en nuestra personal concepción-, el Nacionalsocialismo no es un proceso ideológico terminado. Todo lo contrario, apenas ha sido esbozado. Apenas ha logrado desarrollarse doctrinariamente, ya que el único gobierno definidamente nacionalsocialista que ha existido, tuvo una duración de apenas seis años, debiendo enfrentarse a una guerra que inhibió el desarrollo de la doctrina desde un ámbito estrictamente ideológico.

En estado de guerra priman -y lo hemos señalado en números anteriores-, priman las Razones de Estado (las razones de la sinrazón), que no pueden ser consideradas razones ideológicas dada su propia naturaleza. No hubo tiempo ni posibilidad de que el pensamiento de la Alemania Nacionalsocialista evolucionara doctrinariamente, porque la ideología alcanzó a ser aplicada en forma limitada, reducida y -principalmente- como producto de las circunstancias y no de las voliciones.

Esto incluso es reconocido por el propio Fukuyama, que señala:

“El fascismo no existió el tiempo suficiente para sufrir una crisis de legitimidad, sino que fue vencido por la fuerza de las armas. Hitler y sus partidarios fueron a la muerte, en su búnker de Berlín, creyendo hasta el final en la autoridad legítima de Hitler y en la causa nazi. El atractivo del fascismo se desvaneció en el espíritu de la gente, retrospectivamente, a causa de esta derrota. Es decir, Hitler había basado su proclamación de legitimidad en la promesa del dominio mundial; lo que los alemanes obtuvieron, en lugar de esto, fue una horrible devastación y el verse ocupados por razas supuestamente inferiores.

El fascismo resultaba muy atractivo no solamente para los alemanes, sino para muchos pueblos del resto del mundo cuando se trataba meramente de desfiles con antorchas y de victorias sin sangre, pero perdió este atractivo cuando llevó su inherente militarismo a su conclusión lógica. El fascismo sufría, por decirlo así, de una contradicción interna: su énfasis en el militarismo y guerra llevaba inevitablemente a un autodestructor conflicto con el sistema internacional. Como resultado de esto, no ha sido un rival serio para la democracia liberal a partir de la segunda guerra mundial.

Desde luego podemos preguntarnos cuán legítimo sería hoy el fascismo si Hitler no hubiese sido vencido. Pero la contradicción interna del fascismo era más profunda que la probabilidad de que hubiese sido derrotado militarmente por el sistema internacional. Si Hitler hubiese salido victorioso, el fascismo, de todos modos, hubiera perdido su raison d’être en la paz de un imperio universal en el cual la nación alemana no pudiera ya afirmarse por medio de la guerra y la conquista”. (Fukuyama, F. op. cit.)

Ciertamente, el autor soslaya que -en ese caso (con la Alemania Nazi victoriosa)-, la democracia liberal “no hubiera sido un rival para el fascismo a partir de la segunda guerra mundial”, y además, que el Nacionalsocialismo (al que -consecuentemente con la semántica del stablishment- Fukuyama insiste en llamar fascismo) -como veremos más adelante- haya su estabilidad intrínseca y su legitimidad en el cambio global de sistema, que para eso es una Cosmovisión, mucho más que en la afirmación de Alemania y los alemanes por medio de la guerra, afirmación absurda desde el momento en que soldados de 37 naciones combatieron como SS junto a los alemanes. Todo el argumento es ultra petita de principio a fin, además de quedar reducido al absurdo por su propia lógica.

Comprendiendo esto, es que a quienes más beneficia una crítica de la naturaleza que presentamos, es a nuestro propio modo de pensar y desarrollarnos. A nuestra propia ontogenia ideológica. Paralelamente, los propios “Nacionalistas” se verán fortalecidos, aunque ello les signifique primeramente, reconocer que su toma de posición no se fundamenta en criterios ideológicos estrictos.

En términos prácticos, la clarificación que proponemos va mucho más allá de aspectos semánticos o disquisiciones ideológicas. Se hace necesario más que nunca que el Nacionalsocialismo sea desligado de ámbitos, posiciones, personas, grupos y partidos que no le pertenecen y no le representan.

La constante casi matemática en la formación de grupos, movimientos y partidos cercanos a nuestras ideas es:

Nacionalistas + Fascistas + Nacionalsocialistas + “N” = Nacionalistas (o Fascistas en la semántica gramsciana).

Resulta clave precisar que en la ecuación el factor “N” representa una cantidad exorbitante de pseudo-ideologías: Nacional Revolucionarios, Nacional Sindicalistas, Nacional Bolcheviques, Nacional Funcionalistas, Nacional Obreros, Nacional Radicales, Falangistas, Laboristas, Tradicionalistas, Agrarios, Estanqueros, Peronistas, Corporativistas, Social Cristianos, Nacionalistas Católicos, Conservadores, Terceristas, Radical Socialistas, Ramiristas, Justicialistas, Franquistas, Vanguardistas, Skins Heads, Alternativos, Grupos Antisistema, Pinochetistas y -por supuesto- Neofascistas y Neonazis.

¿Puede alguien señalar la coherencia ideológica de una ecuación cuyo resultado doctrinario es, aparentemente, siempre el mismo, a pesar de la sustitución reiterativa y concomitante de sus variables? ¿Puede alguien decirnos cómo al sumar Peras, Manzanas y Kiwis (por lo exótico), siempre resultan Plátanos?

Históricamente, ha sido esta falta de coherencia estructural la que ha llevado al fracaso recurrente de las organizaciones fundadas bajo las premisas anteriores. No hay una base consistente, definitoria o definitiva, que proporcione sustento ideológico a las construcciones que se levantan sobre su espejismo. Son castillos de naipes doctrinarios, barridos al infinito ante el soplo -débil incluso-, de un análisis de fondo o una petición de claridad ideológica.

Pero antes que todos los lectores nos griten: ¡qué demonios están haciendo!, creyendo entender que de un plumazo borramos la validez intrínseca de los grupos, hacemos ver que nuestra crítica es puramente ideológica: que cada cual se organice y se estructure de acuerdo a su propia naturaleza y pensamiento -lo que es objetivamente valioso y positivo-, sin que ello implique que debamos aceptar, a priori, la validez de la ensalada ideológica de la cual, aparentemente, forman parte. Simplemente señalamos que el enredo conceptual reiterado entre Nacionalismo (en cualquiera de sus acepciones autosostenidas en la variable “N”) y Nacionalsocialismo ha llevado a los más graves malentendidos y fracasos en nuestra doctrina y en las organizaciones que la sustentan. Cada vez que se forma un grupo bajo la denominación “Nacionalista”, y a él se integran -además de las corrientes mencionadas-, nuestros propios camaradas, el roce interno entre las posiciones divergentes, por mínimo que sea, termina disolviendo la organización. ¡Es que no se puede mezclar agua con aceite a menos que se emulsionen!, lo que en términos ideológicos constituye forzar la ambigüedad doctrinaria hasta límites insostenibles. Comprender este fenómeno y sus consecuencias es la base previa para cualquier discusión -posterior ciertamente- sobre la creación de grupos u organizaciones.

VASECTOMÍA – MEDICINA GNÓSTICA

VASECTOMÍA – MEDICINA GNÓSTICA

Es una operación quirúrgica llevada a cabo para esterilizar al hombre.
En la Vasectomía los dos conductos deferentes, por los que pasa el esperma de los testículos a la vesícula seminal, se localizan mediante una pequeña incisión en el escroto. El urólogo corta una porción de cada una, ata o cauteriza los extremos y sutura el corte. La operación es con anestesia local, indolora y el período de recuperación es breve. Según últimos estudios científicos, los efectos a largo plazo en el sistema inmunológico revelan que la Vasectomía puede causar serios problemas de salud.

¿QUÉ LE SUCEDE AL ESPERMA?

Después de la Vasectomía la producción de esperma es la misma que antes, aproximadamente 50.000 espermatozoides por minuto. Al carecer de un pasaje anatómico normal, los espermatozoides son consumidos por células destructoras de nuestro sistema inmunológico (macrófagos), se degeneran y producen antígenos (sustancias desconocidas para nuestro organismo) que hacen que se produzcan anticuerpos, los cuales atacarán a los espermatozoides, por no reconocerlos, generando los “Anticuerpos Antiesperma”.

¿QUÉ OCURRE AL SISTEMA AUTOINMUNE?
Los anticuerpos nos inmunizan de ciertas enfermedades específicas del ambiente exterior. A través de los antígenos se activa el cuerpo para producir los anticuerpos apropiados para su defensa.
El problema grave es cuando el cuerpo genera defensas contra las células que él mismo produce, como ocurre en la Vasectomía y entonces el cuerpo se convierte en “AUTOINMUNE”, alérgico a él mismo. Varios estudios científicos han descubierto tales anticuerpos como respuesta a los antígenos del esperma después de la Vasectomía.

¿CUÁLES SON LAS ENFERMEDADES AUTOINMUNES?

La autoinmunidad se ha implicado en esclerosis múltiple, diabetes mellitus, artritis reumatoide, algunos tipos de hepatitis, enfermedad de Addinson (funcionamiento inadecuado de las glándulas de la adrenalina) y lupus erimatoso.

Un estudio hecho por Thomas B. Clarkson y Nancy J. Alexander, llegó a la conclusión de que la “respuesta inmunológica a los antígenos de los espermas, que a menudo acompaña a la Vasectomía, puede agravar la artereosclerosis.”

Las enfermedades artereoscleróticas, tales como la trombosis coronaria, el embolismo pulmonar, la tromboflebitis, la arteritis y la angina de pecho se agravan si se consume alimentos ricos en colesterol.

El análisis del Dr. Roberts hecho con sus propios pacientes, halló una alta correlación entre las enfermedades sistémicas y los hombres operados recientemente de Vasectomía. Observó súbitas apariciones de tromboflebitis, embolismo pulmonar, agrandamiento de los nodos linfáticos, inflamación de las articulaciones, narcolepsia severa (somnolencia incontrolable), hipoglicemia, diabetes mellitus, desequilibrios hormonales, con la consiguiente impotencia sexual, mal funcionamiento del hígado, erupciones de la piel, inflamación del epicardio, inflamación de la próstata, fibrosis pulmonar, desórdenes alérgicos, multiesclerosis aguda y coagulación alterada de la sangre.

¿CUÁLES SON LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS SECUNDARIOS DE LA ESTERILIZACIÓN?

Un estudio hecho en 1966 por el Dr. Frederick Ziegler, acerca de pacientes operados de Vasectomía y sus mujeres, mostró “cambios adversos sorprendentes”, con desórdenes en la personalidad.

A cualquier persona que piense en una esterilización se le dice, o se le debe decir, que la operación es relativamente irreversible. Solo el 33% de las vueltas a las condiciones anteriores a la vasectomía y ligaduras de los tubos tienen un éxito completo. Cuando una persona decide realizar este proceso irrevocable, es psicológicamente difícil para él, o para ella, admitir que ha cometido un error. Esto explica por qué el número de los que quieren recomendar o expresar satisfacción sobre la esterilización es siempre mayor que el número de pacientes que se queja de los resultados reales de su propia operación.
Como explica el Dr. Wolfers, esta discrepancia en los cuestionarios recibidos por los pacientes consiste en que “la necesidad de convencernos a nosotros mismos se satisface convenciendo a otros”.

Así, un estudio de 1191 operados de Vasectomía en una campaña de esterilización en la India , reveló un alto índice de impotencia sexual en los encuestados. Sin embargo, el 92% del mismo grupo, expresó estar satisfecho de la operación.

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA ESTERILIZACIÓN?

Hay una gran necesidad de investigar las consecuencias sociales de la esterilización. Una de las preocupaciones es la implicación de ver el propio cuerpo como una máquina que puede desconectarse si una de sus funciones ya no se necesita más. Esto trae graves consecuencias. Los gatos y los perros son esterilizados para conveniencia de sus amos. Pero, ¿quiénes son los amos en el orden social humano?

¿PUEDE LA ESTERILIZACIÓN “VOLUNTARIA” CONDUCIR A LA ESTERILIZACIÓN “FORZADA”?

Si. Quizás el mayor peligro social de la esterilización “voluntaria” es que está sólo a medio camino de la esterilización “forzada”.
Si se hace ignorar a la gente la realidad de que la esterilización deliberada es un mal serio y en su lugar se hace creer que es una acción moralmente neutral, el camino está preparado para la esterilización “forzada”. En cualquier orden social decente, los ciudadanos pueden ser forzados moralmente a hacer ciertas cosas, pero no pueden ser forzados moralmente a realizar acciones malas o a consentirlas. Por ejemplo, las leyes de tráfico nos obligan a no exceder ciertos límites de velocidad, pero no hay nada inherentemente malo en conducir más lentamente. Por tanto, las leyes de tráfico no son una forma moral justificada de coerción.

Sin embargo, la esterilización ataca la integridad de la persona humana. Aún cuando esto pueda estar justificado algunas veces como castigo por un crimen, el mal de la esterilización no puede ser forzado a nadie como asunto de política social. No obstante, los nazis esterilizaron a aquellos que consideraron que eran “irreversibles” de acuerdo a las normas nazis, e Indira Gandhi lanzó una esterilización masiva coaccionada que finalmente provocó una revolución de las masas que tuvo como consecuencia su derrota electoral. En los Estados Unidos, Margaret Sanger, la fundadora de Planificación Familiar, avocó la esterilización de los pobres y ha habido otros intentos para usar la esterilización como control forzado de la población.

Centro Gnóstico Anael
Barranquilla – Colombia
http://www.anael.org
centroanael@gmail.com

BLARY.NATÁN

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA DESCENTRALIZACIÓN DEL SECTOR SALUD EN AMERICA LATINA

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA DESCENTRALIZACIÓN DEL SECTOR SALUD EN AMERICA LATINA

Antgonio Ugalde1, Nuria HomedeS2.

Este trabajo analízala experiencia Latinoamericana con la descentralización de servicios de salud como parte de la reforma de salud. Los autores examinan el significado del concepto de descentralización y discuten las diferentes modalidades de descentralización: geográfica, institucional y de funciones. Se identifican los objetivos que según los promotores de la descentralización la justifican y se documenta que en general no se han conseguido. Una revisión de la literatura y los estudios llevados a cabo por los autores sugieren que con frecuencia la descentralización ha producido resultados opuestos a los buscados, es decir, ha incrementado la inequidad, disminuido la eficiencia y calidad de los servicios, y aumentado los costos.
Se señala que la información existente no permite determinar con seguridad sí el fracaso de la descentralización se debe a la selección de políticas inadecuadas o a fallos en el proceso de implementación. Se reconoce que la descentralización es un proceso político complejo que no se puede diseñar ni imponer desde fuera y que antes de tomar la decisión de descentralizar es necesario identificar cual de las muchas modalidades de descentralización se quiere implementar, estimar los costos, anticipar los problemas que se pueden presentar en su proceso de implementación y buscar soluciones a los mismos. Los autores concluyen sugiriendo que los bancos m unilaterales han errado al forzar a los países a descentralizar de una manera improvisada sin tener en cuenta los diferentes contextos históricos, políticos, y socio-económicos.

IntroducciónEl estudio de la descentralización hay que ubicarlo en su contexto histórico, contrario a lo que varios autores han insinuado (Burki (A al. 1999, Veldhuyzen van Zanten y Semidel 1996) en Latinoamérica algunos servicios de salud han estado descentralizados hasta no hace muchos años. En Colombia fue durante la presidencia de Carlos Lleras Restrepo (1966-70) cuando el ministro de salud pública decidió centralizar aquellos hospitales privados que recibían la mayoría de sus fondos del sector público. Casi en su totalidad eran de origen canónico y estaban regidos por juntas de cuatro o cinco vocales, Personas de la burguesía local bajo la presidencia del obispo quien era el que los nombraba. La Iglesia se oponía a la planificación familiar y el ministro sintió la necesidad de controlar los hospitales para ofrecer servicios de control de la natalidad y mantener tina calidad mínima en la red de servicios. El gobierno decidió cortar la financiación a los hospitales que no cediesen el nombramiento de los presidentes de las juntas y mayoría de sus miembros al ministro de salud. De esta forma, de hecho y de derecho se transfirieron los hospitales y su administración del nivel local privado al nivel central público y por primera vez pudo el ministro empezar a planear el uso adecuado de los recursos hospitalarios de la nación.
En este mismo país durante la administración de López Michelsen (1962-1966) un intento por parte del ministerio de salud pública de centralizar los servicios de salud del departamento de El Valle terminó en un contencioso entre el gobernador y el ministro que las tribunales colombianos resolvieron a favor del gobernador.
También en Colombia durante muchos años la seccional de los servicios de salud del departamento de Antioquía hacia caso omiso a la obligación de enviar al ministerio sus presupuestos para obtener su aprobación, es decir actuaba, gracias a su poder político, con una autonomía de hecho (Ugalde 1970).
En Paraguay la desconcentración del ministerio de salud empezó en 1940 con la organización de los distritos sanitarios de Concepción, Encarnación, San Pedro, San Ignacio y Guiara. Los distritos podían retener todos los recursos generados a nivel local y contratar personal de acuerdo a los criterios técnicos establecidos por el nivel central. El primer plan nacional de salud (1957) reconocía esta capacidad de los niveles periféricos al definir las funciones de las regiones, distritos y centros de salud (Semidei et al. 1996).
En El Salvador, en 1978 una evaluación de los servicios de salud del país para Agencia Internacional para el Desarrollo de los EE.UU (USAID) identificaba la descentralización y autonomía hospitalaria como los obstáculos más serios a la planificación, es decir a un eficiente viso de recursos. También indicaba que la regionalización de los servicios hacía difícil a las regiones administrar los niveles locales: “Los mayores problemas para la planificación incluyen la autonomía de los hospitales del ministerio de salud pública que resulta en su independencia del sistema administrativo del ministerio, y en menor grado en la imposibilidad de organizar un sistema técnico de referencias” (Ruiz et al. 1978:206, nuestra traducción).
Se debe recordar también que en los países en vías de desarrollo bajo la órbita del capitalismo fue el Banco Mundial el que insistió en la década de los años cincuenta en que los gobiernos crearan, como así lo hicieron, los consejos/agencias de planificación nacional con el fin de utilizar de una forma mas eficiente sus recursos. Los consejos nacionales de planificación fueron, y en algunos sitios siguen siendo, agencias descentralizadas encargadas de decidir los planes de desarrollo Y la asignación de los fondos de inversión. Como el Banco Mundial era el asesor principal de los planes de desarrollo y el mayor prestamista de inversiones pública tenía interés en que los consejos de planificación fueran descentralizados para que sus decisiones quedaran fuera del debate político y así poder imponer más fácilmente sus decisiones a la rama, ejecutiva. Ello aseguraba la falta de participación comunitaria.
Finalmente, hay que reconocer que las empresas públicas e institutos descentralizados han sido un parte importante del sector público latinoamericano. En el sector salud además de los institutos de seguridad social existen una variedad de institutos/centros descentralizados por ejemplo nutrición, de investigación de salud, de medio ambiente, etc. Parte de la reforma del estado está dirigida a privatizar estas entidades descentralizadas sin tener en cuenta que las empresas privadas, frecuentemente transnacionales, presentan cada vez una administración y gestión centralizada. En el sector salud, la entrada de aseguradoras y HMOs transnacionales alejan la toma de decisiones de los usuarios.
Consecuencias de la descentralización.
La teoría administrativa pública distingue entre la definición de políticas y su implementación. Una política puede ser la adecuada para la consecución de un objetivo pero sufre modificaciones durante el proceso de implementación ya sea por problemas logísticos, fuga de autoridad, obstáculos que interponen grupos de presión, u otros vicios que son difíciles de prever o de controlar, El resultado es que los objetivos anticipados no se consiguen, o incluso que la situación final es peor que la que existía anteriormente. Naturalmente, en el caso de que la política esté equivocada tampoco se consigue el objetivo anticipado.
Hay muy poco conocimiento sobre políticas de descentralización. No hay una teoría comprobada por estudios de caso que confirme que cierta modalidad de descentralización causa alguno de los beneficios anteriormente discutidos (Bossert 1996, Collins 1996, La Forgia y Gonzalez-Block 1995). Por lo tanto cuando se afirma que la descentralización no ha conseguido los fines esperados no siempre se puede distinguir si es por una falla en la implementación o porque la política no es la adecuada.
La adopción de estructuras organizativas y tecnologías mas adecuadas a las realidades locales no se ha realizado por la falta de personal con capacidad técnica a niveles locales. Se puede subsanar con capacitación pero la experiencia indica que es difícil retener este personal o atraer otros de fuera en localidades que no tienen infraestructuras física y social de acuerdo a sus expectativas (escuelas, actividades culturales, centros de recreación y comerciales, etc.). Cuando en 1995 el ministerio de salud pública de El Salvador se descentralizó por provincias, la falta de personal capacitado en las provincias hizo que la casi totalidad de los médicos nombrados directores residían en San Salvador. La mayoría prefirió no trasladar su residencia a provincias y viajar a diario a sus oficinas provinciales. En este país, la posibilidad de montar equipos técnicos calificados en las provincias es muy reducida (Ugalde et al 1996).
Los promotores de la descentralización nunca consideraron que la descentralización pudiera tener consecuencias negativas para los sistemas de salud y para los usuarios, Estudios de caso sugieren que las ventajas anticipadas no se han materializado, es decir no ha habido mayor eficiencia, equidad, calidad, y satisfacción por parte de los usuarios, y que con frecuencia hay consecuencias negativas, En 1993 Gross y sus colaboradores (1992) no encontraron en su revisión bibliográfica de la literatura sobre descentralización ningún estudio que demostrara que la descentralización había mejorado la calidad de la atención primaria. Mas recientemente Bossert (1996) afirma: “Hoy día las grandes agencias de ayuda al desarrollo tales como el Bando Mundial y US.AID, cuyas políticas están dictadas por consideraciones ideológicas, están recomendando la descentralización. Estas políticas de descentralización no están avaladas por ninguna prueba de efectividad” (p. 150). De acuerdo a este autor, la evidencia sugiere que la descentralización ha fracaso en aumentar equidad, eficiencia, y calidad, y la participación comunitaria en promover el proceso democrático o la salud de la comunidad. Al contrario “muchas de las evaluaciones de los proyectos financiados por las agencias de desarrollo enseñan no solo que los objetivos no se alcanzan sino que las condiciones empeoran”
En México la primera fase de la descentralización (1983-95) terminó en fracaso. Según una evaluación para el Banco Interamericano de Desarrollo fue. un modelo de como no se debe descentralizar, “Los estados no llegaron a ganar ningún control que pudiera considerarse de importancia sobre ninguna parte de los servicios de salud, y casi todos los pequeñas ganancias que consiguieron en algún momento las volvieron a perder” Gershberg 1998:55). Al mismo tiempo, el impacto negativo fue severo al transferir uno de los programas más exitosos de atención de salud para los pobres IMSS-Solidaridad del Seguro Social alas secretarías de salud estatales que tenían menos recursos y personal. La calidad de los servicios de IMSS-Solidaridad se deterioraron visiblemente (ibid).
Se ha documentado que los líderes de las comunidades tienden a asignar el gasto. a actividades que no son siempre recomendables, por ejemplo a gastos en atención médica de alta tecnología en vez de programas preventivos (Holley 1990), o a satisfacer intereses de grupos. En Bolivia se pasaron los fondos para salud y educación a los municipios con la intención de que se invirtieran en los sectores sociales pero los alcaldes prefirieron gastarlos en infraestructura física de otros sectores, y las cuotas de recuperación de los centros de salud se utilizaban para complementar los salarios del personal, principalmente el de los médicos. La experiencia en Colombia demuestra que con la municipalización los alcaldes invirtieron en la construcción de hospitales donde de acuerdo con el mapa de distribución de infraestructura nacional correspondía un centro de salud. Lo mismo sucedió en los CLAS de Perú, donde la junta directiva de algunos centros decidió aumentar las cuotas de recuperación o vender medicamentos comerciales para tener más ganancias y poder convertir el centro de salud en un hospital. De otra parte, las comunidades no estar siempre dispuestas a seguir las recomendaciones basadas en principios técnicos bien establecidos. Durante el gobierno sandinista (1979-1990) en Nicaragua el ministerio repartió letrinas en áreas rurales y hubo quienes prefirieron venderlas para satisfacer otras necesidades que consideraban más perentorias (Ugaldel999).
El aumento de inquidad ha sido documentado por González-Block (1989) y sus colaboradores en México, En Chile hay amplia información que establece al aumento de la inequidad con la municipalización de los servicios. Los municipios o estados mas pobres tienen menos recursos que los mas ricos, un problema que se puede subsanar la transferencia de fondos de solidaridad, pero la determinación de la cantidad Y/ la modalidad de la transferencia son decisiones complejas y difíciles que no siempre consiguen reducir la inequidad como demuestra la experiencia de Colombia, que por otra parte es tino de los pocos países que ha establecido fondos de compensación. Incluso cuando no hay, descentralización financiera y los niveles locales reciben los fondos de niveles superiores, los decisores locales han distribuido los recursos en respuesta a las demandas de los hospitales y centros más poderosos, por ejemplo los universitarios, con lo cual las poblaciones más pobres han quedado más desatendidas, y ha aumentado la inequidad a nivel regional.
La descentralización aumenta el gasto debido a la organización de las nuevas administraciones, al entrenamiento del personal descentralizado y del personal central que debe reorientar sus actividades, a la subidas de salarios causadas por la homologación del personal que se transfiere de una institución a otra (se calcula que en Colombia el incremento fue del 33%)~ y al incremento de la demanda (La Forgia y Gonzalez Block, 1995). Al descentralizar se pierden las economías de escala en la compra de insumos, equipos y medicamentos con lo que se aumentan los costos. Lo mismo puede suceder con el mantenimiento de equipos, sobre todo en áreas de baja población o con un número pequeño de unidades. La solución es mantener centralizada las compras y evaluar si resultaría mas eficiente el mantenimiento de equipos desde el nivel central a través de un contrato con empresas privadas o con personal propio. Los nuevos gastos no siempre aumentan la producción de servicios, por ejemplo cuando se hacen nuevos nombramientos para las unidades descentralizadas pero por legislación vigente, reglamentos del servicio civil o presiones sindicales no se puede reducir la nómina a nivel central. Si este es el caso hay la eficiencia disminuye.
Los gobiernos provinciales descentralizados pueden tender a endeudarse, como sucedió en Argentina, ya bien sea por gastar mas de lo que ingresan o por préstamos que no pueden después pagar y que el gobierno central termina asumiendo. El Bando Mundial ha considerado que esta práctica es desestabilizadora para las economías de los países. Se puede limitar la capacidad de endeudamiento de las entidades descentralizadas por medio de legislación, pero ello limita el poder de las unidades descentralizadas.
La transferencia de responsabilidades se ha hecho en casi todos los países en nombre de la descentralización antes de estudiar detalladamente que modalidades se debieran seguir (presentadas en la Tabla 1) teniendo en cuenta el costo y nuevas fuentes de financiación, las variables demográficas, culturales, políticas, y el contexto histórico. Hay quienes piensan que la única forma de conseguir que las municipalidades cuenten con la capacidad administrativa es descentralizando, ya que esto les fuerza a desarrollar la capacidad o a importarla. Esto bien puede suceder en las municipalidades más grandes pero claramente en los miles de municipios pequeños de América Latina no es factible. Cuando se municipalizó la salud en Colombia un porcentaje muy alto de los alcaldes que ya eran elegidos por votación y que debían hacerse cargo del sector salud eran analfabetos, y tenían un conocimiento muy limitado de salud pública. Se ha calculado que por lo menos el 20% de las administraciones municipales no tenían la capacidad para ordenar el manejo del sector.
En muchos países el proceso de implementación ha sido causa de problemas y de conflictos institucionales que en algunos casos ha paralizado la descentralización. La improvisación por la falta de identificación de los obstáculos que la descentralización genera y la falta de personal capacitado, las presiones de los organismos internacionales por llevar a cabo la reforma neoliberal ha producido un proceso de descentralización que en algunos países se ha caracterizado por la improvisación.
En Paraguay se creó confusión al no diseñar mecanismos de coordinación entre los diferentes niveles. No se aclaró de antemano las funciones de las nuevas secretarías de salud dependientes del gobernador cuyas funciones duplicaban la de los directores regionales dependientes del ministerios creando serias fricciones entre los dos. Quedaron sin definir el sistema de financiación y las modalidades de transferencias de fondos (Veldhuyzen van Zanten et al 1996). Se descentralizó la compra de medicamentos que en un país pequeño como Paraguay probablemente aumentó los costos.
La Forgia y González-Block (1995) afirman que en Colombia la implementación de la descentralización fue prematura y todavía hay cierta confusión a nivel local” (pág. 5). En El Salvador, la descentralización sin ninguna programación ni estudios de factibilidad. El ministerio decidió empezar la reforma de salud descentralizando y la única preparación fue unas horas de entrenamiento a los jefes de los servicios de salud provinciales. En este país ni siquiera se desconcentró el ministerio.
La descentralización afecta los intereses de muchos trabajadores del sector salud que de una forma u otra pueden dificultar su implementación. Se ha reconocido que los administradores centrales no aceptan perder su poder, y que los administradores provinciales una vez que reciben el poder tampoco tienen interés en transferirlo -Y niveles inferiores, reproduciendo a nivel provincial el centralismo que se intentaba cambiar. Los empleados públicos que temen perder su empleo o beneficios laborales, cambio de residencia de actividades no solamente se oponen a los cambios sino se desincentivan y su productividad baja durante los periodos de cambio.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA DESCENTRALIZACIÓN DEL SECTOR SALUD EN AMERICA LATINA

Antgonio Ugalde1, Nuria HomedeS2.

RESUMEN. Este trabajo analízala experiencia Latinoamericana con la descentralización de servicios de salud como parte de la reforma de salud. Los autores examinan el significado del concepto de descentralización y discuten las diferentes modalidades de descentralización: geográfica, institucional y de funciones. Se identifican los objetivos que según los promotores de la descentralización la justifican y se documenta que en general no se han conseguido. Una revisión de la literatura y los estudios llevados a cabo por los autores sugieren que con frecuencia la descentralización ha producido resultados opuestos a los buscados, es decir, ha incrementado la inequidad, disminuido la eficiencia y calidad de los servicios, y aumentado los costos.
Se señala que la información existente no permite determinar con seguridad sí el fracaso de la descentralización se debe a la selección de políticas inadecuadas o a fallos en el proceso de implementación. Se reconoce que la descentralización es un proceso político complejo que no se puede diseñar ni imponer desde fuera y que antes de tomar la decisión de descentralizar es necesario identificar cual de las muchas modalidades de descentralización se quiere implementar, estimar los costos, anticipar los problemas que se pueden presentar en su proceso de implementación y buscar soluciones a los mismos. Los autores concluyen sugiriendo que los bancos m unilaterales han errado al forzar a los países a descentralizar de una manera improvisada sin tener en cuenta los diferentes contextos históricos, políticos, y socio-económicos.

Palabras clave: centralización, descentralización, América Latina, reforma.

ABSTRACT. This paper analyzes the Latin American experience wíth the decentralization of health services within the context of health reform. The authars examine the meaning of decentralization and discuss the different decentralization modalities: geographical, institutional and functional. The objectives proposed by the proponents of decentralizatio are identified and it is documented that in general they have not been achieved. After reviewing the literature and drawingfrom the authors’fieldwork, it is concluded that in many instances the Latin American programs of decentralization have produced results opposite to those intended, Le. they have increased inequality, reduced the efficieney and quality of care, and increased the costs of the services.
It is indicated that the existing information does not allow to determine of the fallure of decentralization is due to the selection of inadequate policies or constraints Jound during the process of implementation. It is recognized that decentralization is a complex political process, and it is suggested that before engaging in the decentralization of a health system policy makers sho uld decide the modality of decentralization they wish to implement, estimate the costs, and identify the potential obstacles which could surface during the implementation phase in order to find solutions. The authors conclude that the multilateral banks have erred by pressing governments to improvise the implementation of decentralization programs without taking into aecount the difterent historical, political, and socio-economic contexts.
Key words: centralization, decentralization, Latín América, reform.
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Rev. Situa set 00 – feb 01; 9(17): 6-17
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Introducción
El estudio de la descentralización hay que ubicarlo en su contexto histórico, contrario a lo que varios autores han insinuado (Burki (A al. 1999, Veldhuyzen van Zanten y Semidel 1996) en Latinoamérica algunos servicios de salud han estado descentralizados hasta no hace muchos años. En Colombia fue durante la presidencia de Carlos Lleras Restrepo (1966-70) cuando el ministro de salud pública decidió centralizar aquellos hospitales privados que recibían la mayoría de sus fondos del sector público. Casi en su totalidad eran de origen canónico y estaban regidos por juntas de cuatro o cinco vocales, Personas de la burguesía local bajo la presidencia del obispo quien era el que los nombraba. La Iglesia se oponía a la planificación familiar y el ministro sintió la necesidad de controlar los hospitales para ofrecer servicios de control de la natalidad y mantener tina calidad mínima en la red de servicios. El gobierno decidió cortar la financiación a los hospitales que no cediesen el nombramiento de los presidentes de las juntas y mayoría de sus miembros al ministro de salud. De esta forma, de hecho y de derecho se transfirieron los hospitales y su administración del nivel local privado al nivel central público y por primera vez pudo el ministro empezar a planear el uso adecuado de los recursos hospitalarios de la nación.
En este mismo país durante la administración de López Michelsen (1962-1966) un intento por parte del ministerio de salud pública de centralizar los servicios de salud del departamento de El Valle terminó en un contencioso entre el gobernador y el ministro que las tribunales colombianos resolvieron a favor del gobernador.
También en Colombia durante muchos años la seccional de los servicios de salud del departamento de Antioquía hacia caso omiso a la obligación de enviar al ministerio sus presupuestos para obtener su aprobación, es decir actuaba, gracias a su poder político, con una autonomía de hecho (Ugalde 1970).
En Paraguay la desconcentración del ministerio de salud empezó en 1940 con la organización de los distritos sanitarios de Concepción, Encarnación, San Pedro, San Ignacio y Guiara. Los distritos podían retener todos los recursos generados a nivel local y contratar personal de acuerdo a los criterios técnicos establecidos por el nivel central. El primer plan nacional de salud (1957) reconocía esta capacidad de los niveles periféricos al definir las funciones de las regiones, distritos y centros de salud (Semidei et al. 1996).
En El Salvador, en 1978 una evaluación de los servicios de salud del país para Agencia Internacional para el Desarrollo de los EE.UU (USAID) identificaba la descentralización y autonomía hospitalaria como los obstáculos más serios a la planificación, es decir a un eficiente viso de recursos. También indicaba que la regionalización de los servicios hacía difícil a las regiones administrar los niveles locales: “Los mayores problemas para la planificación incluyen la autonomía de los hospitales del ministerio de salud pública que resulta en su independencia del sistema administrativo del ministerio, y en menor grado en la imposibilidad de organizar un sistema técnico de referencias” (Ruiz et al. 1978:206, nuestra traducción).
Se debe recordar también que en los países en vías de desarrollo bajo la órbita del capitalismo fue el Banco Mundial el que insistió en la década de los años cincuenta en que los gobiernos crearan, como así lo hicieron, los consejos/agencias de planificación nacional con el fin de utilizar de una forma mas eficiente sus recursos. Los consejos nacionales de planificación fueron, y en algunos sitios siguen siendo, agencias descentralizadas encargadas de decidir los planes de desarrollo Y la asignación de los fondos de inversión. Como el Banco Mundial era el asesor principal de los planes de desarrollo y el mayor prestamista de inversiones pública tenía interés en que los consejos de planificación fueran descentralizados para que sus decisiones quedaran fuera del debate político y así poder imponer más fácilmente sus decisiones a la rama, ejecutiva. Ello aseguraba la falta de participación comunitaria.
Finalmente, hay que reconocer que las empresas públicas e institutos descentralizados han sido un parte importante del sector público latinoamericano. En el sector salud además de los institutos de seguridad social existen una variedad de institutos/centros descentralizados por ejemplo nutrición, de investigación de salud, de medio ambiente, etc. Parte de la reforma del estado está dirigida a privatizar estas entidades descentralizadas sin tener en cuenta que las empresas privadas, frecuentemente transnacionales, presentan cada vez una administración y gestión centralizada. En el sector salud, la entrada de aseguradoras y HMOs transnacionales alejan la toma de decisiones de los usuarios.
El concepto de descentralización. No hay un consenso claro sobre el significado de descentralización. Tradicionalmente se habla de desconcentración como una forma de transferencia decisoria limitada de tipo administrativo a niveles inferiores, Y de devolución como una transferencia de poder decisorio total a unidades gestoras de menor tamaño, que pueden o no coincidir con las divisiones administrativa-políticas tradicionales de un país (provincias/ departamentos/estados y municipios).
Por razones demográficas y/o niveles de tecnología el sector salud crea entidades administrativas, por ejemplo distritos o regiones de salud, que pueden incluir varios municipios, y la descentralización significa la des concentración o devolución de autoridad a estas unidades. En programas de control de enfermedades transmisibles por ejemplo malaria o TB, los límites geográficos no siempre coinciden con divisiones administrativa-políticas.
Cuando este es el caso la entidad administrativa que recibe la desconcentración o devolución del poder decisorio lo ejerce en varios estados/provincias o parte de ellos, y con frecuencia hay problemas de coordinación.
La descentralización puede incluir o limitarse a conceder cierto grado de autonomía a una unidad de provisión de servicios. En los últimos años está cobrando mucha vigencia la concesión de autonomía a los hospitales. También se distingue entre descentralización geográfica y descentralización de una institución pública con capacidad decisoria independientemente de los poderes legislativo y ejecutivo, que la literatura refiere como delegación de poder (Bossert 1996, Hommes 1995). En esta categoría se incluyen los institutos públicos descentralizados o para estatales. La descentralización que está teniendo lugar en la mayoría de los países del tercer mundo como parte del proceso de reforma del sector salud se refiere casi exclusivamente a la geográfica y en ella nos concentraremos en este trabajo.
Variables que influyen en la decisión de centro descentralizar. En todos los sistemas de salud hay actividades que no pueden descentralizarse. A modo de ejemplo y sin intentar ser exhaustivos, se pueden menciona las siguientes: las que establecen normas de control de calidad de servicios, de enfermedades transmisibles, de salud ocupacional, de calidad de agua y del medio ambiente; las que determinan la cantidad y distribución de los fondos de solidaridad, las dirigidas a definir la lista de medicamentos básicos; las que establecen el plan de desarrollo de recursos humanos para la provisión de servicios y para la administración de los mismos; las que establecen estándares; las que regulan las actividades económicas que tienen impacto en la salud como pueden ser la producción, transporte, y distribución de alimentos; y las que establecen las normas generales de financiación de los endeudamiento de los servicios. centralizadas porque son propios de un gobierno central.
Hay variables que condicionan las funciones que se pueden descentralizar. Entre ellas podemos mencionar: el tamaño de un país en términos de extensión o de población, el nivel de desarrollo socio-económico del país o de una unidad político-adininistrativa, el contexto histórico, el contexto político y el contexto cultural son variables que hay que tener en cuenta. Los siguientes ejemplos ilustran las limitaciones impuestas por estas variables. Economías de escala requieren que países pequeños centralicen la compra de insumos, incluyendo medicamentos. Difícilmente podrán países pequeños o de escaso desarrollo económico descentralizar licitaciones si quieren conseguir eficiencia. Dentro de países grandes como Brasil, México, Colombia jurisdicciones pequeñas como municipios o estados de escasa población pueden obtener economías de escala si hacen sus propias licitaciones.
Igualmente, resulta muy difícil a unidades político-administrativas pequeñas de escasos recursos económicos establecer normas de salud ambiental y de salud preventiva-promocional a las que se oponen las grandes compañías nacionales y mucho menos a las transnacionales. La regulación de las compañías multinacionales es uno de los grandes problemas incluso para los gobiernos nacionales.
Los servicios de atención médica necesitan un mínimo de población cuyo número aumenta a medida que aumenta la complejidad del servicio. Por lo tanto, no todas los municipios o incluso provincias pueden ofrecer servicios de cierta complejidad. Esto exige que hospitales, laboratorios den servicios a varios municipios pequeños, y hospitales especializados de tecnologías avanzadas quizá a varias provincias pequeñas. El estado de Sao Paulo, creó niveles administrativos intermedios entre el estado y los municipio llamados escritorios regionales de salud (ERSA). El ERSA es “una unidad de gasto del sistema presupuestarlo y financiero y un órgano subsectorial del sistema de administración de recursos humanos”, agrupa el laboratorio regional, el hospital psiquiátrico y otros hospitales, el servicio ambulatorio de salud mental y los centros de salud” (Acevedo Mercadante et al 1994:388). Además los 65 ERSA dependen para algunas funciones de cinco coordinaciones generales de salud (CRS). Chile también regionalizó la atención hospitalaria al crear las áreas de salud, cuyos hospitales sirven a varios municipios. La necesidad de agrupar varios municipios/provincias en regiones de salud impone importantes limitaciones en la descentralización local y, provincial.
Las experiencias de Chile, Colombia y Brasil, países que han avanzado mas en el proceso de descentralización sugieren que la descentralización tipo regionalización crea problemas de coordinación y de ineficiencia al aumentar referencias innecesarias a niveles superiores. El problema se agrava cuando los sistemas de financiación de los niveles son independientes ya que los niveles inferiores disminuyen su gasto al transferir el cuidado del paciente, al nivel de especialidad, y/o aumentan la satisfacción de los usuarios. La ambigüedad técnica hace difícil reglamentar las referencias incluso con adecuados sistemas de control y supervisión.
Aún en países que han sido poco descentralizados como Costa Rica existe este problema entre las unidades descentralizadas a través de la privatización. Según el director médico de una de las cooperativas de salud, como el contrato con la Caja Costarricense de Seguridad Social (CCSS) que financia la cooperativa no normatiza las referencia s, hay una tendencia entre los médicos de la cooperativa a referir pacientes a hospitales y especialistas de la CCSS cuando probablemente no es necesario hacerlo. Hace unos años, al inicio de la cooperativa se referían entre un 5 y 10% de las visitas, hoy día el porcentq1e está entre el 20 y 25%. El médico se ahorra tiempo y la cooperativa dinero (Entrevista director de la cooperativa Tibás, mayo 2000). Si se tiene en cuenta que el costo per cápita de atención es entre 3 y 5% mas alto en la cooperativa que en la CCSS se explica que los usuarios de la cooperativa estén satisfechos. El modelo de sistema nacional/regional de atención médica organizado a través de institutos públicos descentralizados que a su vez estén desconcentrados se presenta como alternativa atractiva a la descentralización.
Modalidades de descentralización. Hay una gran variedad de posibles modalidades de descentralizar los servicios de salud. La Tabla 1 presenta una matriz que por razones de espacio es simplificada, que da una idea de la complejidad de la descentralización, La matriz no es estática, a medida que cambian las tecnologías y hay transformaciones políticas, demográficas, y económicas irán evolucionando las opciones. (Ver Tabla 1)
Tabla 1
Modalidades de Centralización del Sector de Salud

La gestión y administración del sector salud incluye muchas funciones, instituciones y niveles administrativos. Como enseña la Tabla 1, se puede descentralizar a varios niveles geográficos (regional, provincial, municipal, comunal) y dentro de cada uno de ellos a nivel de establecimientos (hospital, centro de salud, centros de diagnósticos etc.). La descentralización a nivel de establecimientos amerita la discusión pero por razones de espacio no podemos discutir las variedades de autonomía institucional que pueden diseñarse.
El número de funciones que se pueden descentralizar es grande. En términos generales, podemos distinguir funciones fiscales, programáticas, de recursos humanos, de mantenimiento, y compra de insumos; y cada una de estas incluye un sin fin de funciones que hay que identificar y decidir si son de control central o si pueden descentralizarse y a que nivel.
Funciones fiscales. La generación de fondos puede descentralizarse total o parcialmente, y la generación de fondos a nivel local puede estar o no estar reglamentada a nivel central. Las provincias y municipios pueden a su vez permitir que las unidades proveedoras de servicios generen fondos propios a través de cuotas de recuperación. Las entidades descentralizadas mas ricas tienen capacidad de captar mas recursos que como se verá más adelante ha aumentado la inequidad.
Es importante definir quien ordena el gasto. Se puede ordenar dentro o fuera del sector, y dentro del sector lo pude ordenar en todo o en parte las secretarías de salud provincial o municipal o las instituciones proveedoras de servicios. Cualquier variedad ofrece ventajas y desventajas. En Colombia el ordenamiento del gasto está reglamentado desde el nivel central a través de formulas muy complicadas que limitan la autonomía local.

Funciones programáticas. Otra función del sector salud es la definición de los programas de prevención y promoción. En los niveles locales puede haber desincentivos para ejecutar programas que tienen externalidades. Departamentos, regiones y municipios de salud puede decidir no programar funciones con externalidades con la intención de beneficiarse del programa de la Jurisdicción vecina, o esperar hasta que la jurisdicción vecina lo haga para evitar un gasto que de ser hecho por una sola jurisdicción tendría un costo-beneficio alto.

Recursos humanos. La descentralización del recurso humano incluye la transferencia de decisiones sobre la formación y el manejo del recurso humano. Los programas de formación de técnicos superiores (médicos, farmacéuticos, ingenieros sanitarios, enfermeras universitarias, etc.) Corresponden al ministerio de educación y son nacionales. La formación de personal de apoyo puede transferirse a provincias o municipios, por ejemplo los promotores de salud, pero el plan de capacitación puede estar diseñado en un nivel superior. El manejo de personal incluye funciones de planificación de necesidad de recursos, selección, evaluación, transferencia, promoción y despido de personal, formación continuada, determinación de escalas salariales, paquetes de beneficios, etc. Cada una de estas funciones puede estar centralizada o descentralizada a diferentes niveles. Por ejemplo, en Paraguay, los departamentos no tienen capacidad de reclutamiento pero pueden hacer transferencias de personal dentro de la Jurisdicción y pueden despedir. En México los estados pueden despedir pero corren el peligro que la plaza vacante desaparezca. Justificación para los actuales políticas de descentralización.
De acuerdo a los que impulsan la descentralización, cada día es mas evidente que los servicios descentralizados de salud facilitan una gestión mas flexible, planificación y toma de decisiones mas eficiente (Hombres 1995, Collins 1994, Mills et al. 1990, Cheema y Rondinelli 1983). De los 75 países en vías de desarrollo con población de más de 5 millones, 63 han transferido o están en el proceso de transferir poder político a los gobiernos locales (Dillinger 1994). Esta tendencia universal hacia la descentralización ha sido justificada por razones políticas, administrativas y económicas que surgen de diferentes y a veces contrastadas posiciones ideológicas (Collins 1996, Bossert 1996, Scarpaci 1992).

Participación comunitaria y democratización. La declaración de Alma Ata (1978) consideró la participación comunitaria en atención primaria una garantía para que los servicios respondan a la necesidad de los usuarios y sean aceptados por ellos. Se piensa que la participación comunitaria es un medio que ayuda a los usuarios a definir sus necesidades. La comunidad conjuntamente con los proveedores deciden como satisfacerlas, lo cual facilita la implementación de programas, y asegura su aceptación (Hommes 1995, Winkler 1994 Acevedo Mercadante el at 1994). También se ha sugerido que la participación comunitaria incrementa la posibilidad de que usuarios exijan cuentas (accountability) a los trabajadores de salud ya que la supervisión y el control de las actividades del personal es mas fácil en un sistema de salud descentralizado: “La participación comunitaria en la supervisión de los servicios resulta en una entrega mas oportuna de los mismos, en mayor cobertural, y mejora la calidad (Veldlhuyen van Zanted y Semidel 1996). Dicho de otra forma, la descentralización hace más flexible la gestión, y permite ajustar los servicios a las necesidades locales. Desde esta perspectiva, la descentralización y la participación comunitaria se complementan (Acevedo Mercadante el at 1994), aunque la declaración de Alma Ata no sugiere como se resuelven los conflictos que se generan cuando los deseos de la comunidad van en contra de principios técnicos.
Los bancos multilaterales, AID, las Naciones Unidas y otras agencias de desarrollo incluyen una dimensión política entre las razones por las cuales promueven la descentralización. De acuerdo a ellos, la descentralización a través de la participación comunitaria promueve la democracia en países que históricamente han estado gobernados por regímenes autoritarios o dictaduras (La Forgia y González Block 1995, Scarpaci 1992). Veldhuyen van Zanted y Semidel (1996) en su reporte sobre Paraguay confirman el rol de las agencias de desarrollo en promover la descentralización con el objetivo de fortalecer la democracia:
La descentralización “… tiene por objetivo construir una sociedad participante a través de las nuevas instituciones democráticas. Este esfuerzo ha sido facilitado en gran medida a través del apoyo prestado desde un principio por la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos al ministerio de salud …” (p. ix, nuestra traducción). Según el discurso reformador, el municipio es la unidad político-administrativa, en donde se “concreta la descentralización y democratización” (Del Valle López 1998). Desde la OMS Janovsky ( 1995) afirma:

En muchos países del mundo, los gobiernos elegidos democráticamente están tomando los primeros pasos después de muchos años de regímenes autoritarios y sistemas de políticos controlados por un solo partido. La participación pública y mayor descentralización son generalmente partes esenciales del proceso de democratización.
… Los objetivos políticos (de la descentralización ) incluyen democracia, participación popular, rendimiento de cuentas (accountability), comunicación centro-periferia, apoyo al sistema electoral, etc. (págs. 6-7, nuestra traducción).

Eficiencia y mejora de la calidad. Los servicios de salud de la región adolecen de un gran número de deficiencias administrativas que se han sido identificadas en numerosas evaluaciones y que se han convertido en la regla mas que en la excepción. Una lista no exhaustiva incluye: falta de insumos básicos, mantenimiento inadecuado de equipo e instalaciones, uso inapropiado y robo de recursos, ausentismo laboral, y falta de cumplimiento de horarios (ANSAL 1994, Ugalde y Homedes 1994, Sangumetty et al., 1988, Becht y Bravo, Angell y Graham 1995, Fernández 1998, Azedevo Mercadante 1994… ).
Estos problemas contribuyen en gran parte a la ineficiencia y baja calidad de los servicios.
Otras razones que contribuyen a fallos administrativos es la pérdida o “fuga” de autoridad que tiene lugar en todas las organizaciones de cierto tamaño como parte del proceso de transmisión de órdenes desde los niveles superiores a los inferiores, cuanto mas grande o mas niveles tenga una organización mayor es la fuga. Otro principio de teoría de organizaciones seria la que cuando el producto y el proceso de producción están standarizados y, el contexto externo es estable las instituciones jerarquizadas pueden responder de forma adecuada a las demandas de la población. Si el producto está poco estandardizado y hay cambios contextuales que afectan la capacidad de sobrevivencia institucional la toma de decisiones debe hacerse mas rápidamente y, se debe delegar este poder en estructuras de menos tamaño.
Reducción del gasto central y privatización. Un objetivo no declarado de la descentralización es reducir los aportes del gobierno central al sector salud. Los ajustes estructurales impuestos a muchos países para facilitar el pago de la deuda externa exigían la disminución del gasto público central. De acuerdo a Griffin (1999:78), economista del Banco Mundial: “La primera etapa de la descentralización del sector salud en Argentina en 1978 estaba dirigida al nivel provincial mas que al municipal. Su objetivo primordial fine reducir la carga fiscal del gobierno central mas que la búsqueda de eficiencia o equidad (nuestra traducción),” Por ello, según se ha reportado en vanos países ha habido provincias y municipios que se han opuesto a recibir las responsabilidades transferidas ya que no iban acompañadas de los recursos necesarios (Ugalde y Homedes 1998). En Brasil, los gobiernos municipales y estatales aumentaron su participación financiera con la descentralización. Por ejemplo, en Sao Polo la participación estatal y municipal pasaron de ser un 22,8 y 5,7% en 1980 a 37,9 y 23,8% en 1990 respectivamente.
Algunos autores han señalado que la privatización es un tipo de descentralización (Rondinelli 1983) una visión que no es compartida por otros (Collins and Green 1994). Una de las grandes innovaciones de la reforma ha sido la promoción de la concesión de la autonomía a los hospitales. Cuando el control del hospital o centro de salud ha pasado a una junta comunal, fundación u otra entidad sin ánimo de lucro, y ciertamente cuando se ha transferido a una empresa privada, aunque la financiación siga siendo pública, se puede afirmar que ha sido privatizado. Así lo han intuido los trabajadores hospitalarios que generalmente se han opuesto a la autonomía hospitalaria por miedo a perder sus privilegios de empleados públicos.
Algunos críticos han ido mas allá y han afirmado que la descentralización es una excusa para justificar la privatización de los servicios. En El Salvador uno de los objetivos de un proyecto para el sector salud que iba a ser en gran parte financiado por el Banco Mundial por un total de $US 120 pero que nunca llegó a materializarse, unía en uno de sus tres objetivos principales la descentralización y la privatización: “La diversificación de la responsabilidad de la provisión de atención médica a través de la descentralización de responsabilidades públicas y la expansión de la financiación pública de proveedores privados” (Banco Mundial 1995:1). En varios países los planes de descentralización a nivel municipal contemplan dar a los municipios la libertad de contratar con ONGs y con empresas comerciales para la provisión de servicios médicos. (Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social 1995, Verdugo 1998 … ).

Consecuencias de la descentralización.
La teoría administrativa pública distingue entre la definición de políticas y su implementación. Una política puede ser la adecuada para la consecución de un objetivo pero sufre modificaciones durante el proceso de implementación ya sea por problemas logísticos, fuga de autoridad, obstáculos que interponen grupos de presión, u otros vicios que son difíciles de prever o de controlar, El resultado es que los objetivos anticipados no se consiguen, o incluso que la situación final es peor que la que existía anteriormente. Naturalmente, en el caso de que la política esté equivocada tampoco se consigue el objetivo anticipado.
Hay muy poco conocimiento sobre políticas de descentralización. No hay una teoría comprobada por estudios de caso que confirme que cierta modalidad de descentralización causa alguno de los beneficios anteriormente discutidos (Bossert 1996, Collins 1996, La Forgia y Gonzalez-Block 1995). Por lo tanto cuando se afirma que la descentralización no ha conseguido los fines esperados no siempre se puede distinguir si es por una falla en la implementación o porque la política no es la adecuada.
La Tabla 2 resume las ventajas anticipadas por los promotores de la descentralización que hemos presentado en la sección anterior, los problemas que han sido identificados en la literatura y en nuestro trabajo de campo en varios países, y las soluciones que podemos ofrecer a los problemas de implementación.
Tabla 2
Ventajas de la descentralización y posibles soluciones a los problemas de implementación
A. Ventajas B. Problemas en la implementación C. Soluciones al problema de implementación
1. Participación comunitaria en la identificación de necesidades. 1. Las élites locales no sigues las prioridades identificadas por la comunidad 1. Difícil de visualizar
2. Falta de participación porque la comunidad intuye, por experiencias pasadas que su opinión no va a ser tenida en cuenta. 2. Difícil de solucionar a corto plazo.
Mejorar la legimitación de las autoridades locales.
3. Falta de participación porque los miembros de la comunidad no consideran que el tiempo empleado corresponda a beneficios que se podrían obtener. 3. Ofrecer mayores incetivos.
4. La comunidad puede hacer solucitudes que no son las más adecuadas para la salud. 4. Educación de la comunidad
2. Mejora la eficiencia de conjugar las necesidades manifestadas de la comunidad con los servicios ofrecidos. 5. Es difícil porque suele fallar alguno de los insumos necesarios. 5. Mejor planificación
3. Permite adoptar estructuras organizativas y tecnológicas más adecuadas a las realidades locakes. 6. Puede fallar capacidad gerencial en el nivel descentralizado 6. Capaciotación ioi importación de personal capacitado
7. Puede haber resistencia del personal de salud para adaptarse a la demanda local 7. Incorporación de personal local y educación del personal de salud. Puede reducir también el éxodo o fuga de personal.
8. Puede incrmentar los costos al incrementar programas específicos a diferentyes realidades llocales.
4. Disminuye la fuga de autoridad al tomarse las decisiones mas cercanas de la base.
5. Supervición mas cercana y mejor control del personal. 9. Resistencia por parte del personal de salud.
En niveles descentralizados pequeños es muy difícil hacer la supervición técnica de los médicos. 8. Educación del personal de salud.
6. supervición mas cercana del manejo de los fondos y mayor transparencia 10. Manipulación por parte de las élites locales responsables de los procesos. 9. Mejora del sistema político y jurídico, sin embargo esto puede conllevar un aumento de la violencia/represión.

Se puede observar que algunas ventajas no son realizables porque no se pueden implementar sin que se desvirtúen su propósito y no hemos encontrado solución al problema. Por ejemplo, el objetivo de estimular la participación comunitaria. Hay una literatura muy extensa que explica la dificultad de dar participación a la comunidad. porque las elites nacionales y/o locales no tienen interés en compartir su poder (Ugalde 1999, 1985, Macdonald 1993, Collins 1989, Brownlea, 1987, OPS 1984). Basándose en su experiencia en Chile Scarpaci (1992) comenta: “raramente habrá una descentralización auténtica, porque a nivel local es una amenaza contra los intereses de las clases dominantes” (pág. 236).
La adopción de estructuras organizativas y tecnologías mas adecuadas a las realidades locales no se ha realizado por la falta de personal con capacidad técnica a niveles locales. Se puede subsanar con capacitación pero la experiencia indica que es difícil retener este personal o atraer otros de fuera en localidades que no tienen infraestructuras física y social de acuerdo a sus expectativas (escuelas, actividades culturales, centros de recreación y comerciales, etc.). Cuando en 1995 el ministerio de salud pública de El Salvador se descentralizó por provincias, la falta de personal capacitado en las provincias hizo que la casi totalidad de los médicos nombrados directores residían en San Salvador. La mayoría prefirió no trasladar su residencia a provincias y viajar a diario a sus oficinas provinciales. En este país, la posibilidad de montar equipos técnicos calificados en las provincias es muy reducida (Ugalde et al 1996).
Los promotores de la descentralización nunca consideraron que la descentralización pudiera tener consecuencias negativas para los sistemas de salud y para los usuarios, Estudios de caso sugieren que las ventajas anticipadas no se han materializado, es decir no ha habido mayor eficiencia, equidad, calidad, y satisfacción por parte de los usuarios, y que con frecuencia hay consecuencias negativas, En 1993 Gross y sus colaboradores (1992) no encontraron en su revisión bibliográfica de la literatura sobre descentralización ningún estudio que demostrara que la descentralización había mejorado la calidad de la atención primaria. Mas recientemente Bossert (1996) afirma: “Hoy día las grandes agencias de ayuda al desarrollo tales como el Bando Mundial y US.AID, cuyas políticas están dictadas por consideraciones ideológicas, están recomendando la descentralización. Estas políticas de descentralización no están avaladas por ninguna prueba de efectividad” (p. 150). De acuerdo a este autor, la evidencia sugiere que la descentralización ha fracaso en aumentar equidad, eficiencia, y calidad, y la participación comunitaria en promover el proceso democrático o la salud de la comunidad. Al contrario “muchas de las evaluaciones de los proyectos financiados por las agencias de desarrollo enseñan no solo que los objetivos no se alcanzan sino que las condiciones empeoran” (Ibid, pág. 148).
En el Cuadro 3 presentamos algunos de los aspectos negativos que hemos encontrado en nuestro trabajo de campo y en la literatura, sus posibles soluciones y las consecuencias de estas soluciones.
Tabla 3
Desventajas de las descentralización y posibles soluciones
D. Desventajas E. Posibles Soluciones F. Posibles consecuencias de la solución propuesta
1. Pérdida de las economias de escala en la compra de medicamentos, equipos (y mantenimiento) y de otros insumos. 1. Hacer estudios específicos para diferentes tipops de insumos y de mantenimeitno.
Puede ser aconsejable do descentralizar algunas de estas funciones.
2. Mayor dificultad a la coordinación intersectorial. 2. Mejorarla realización personal entre decisores de diferentes sectores. Difícil a corto plazo
3. Incrementando de ineficiencia y baja de calidad por falta de personal capacitado en los niveles descentralizados. 3. descentralizar sólo cuando se asegura la capacidad técnica y gerencial en los niveles descentralizados.
Planificación adecuada de recursos humanos. 1. Necesidades de posponer la descentralización
4. Pérdida de la carrera administrativa. 4. En algunos casos se puede reorganizar la carrera administrativa a nivel local. No se puede hacer en los niveles municipales pequeños y a nivel comunal
5. Disminución de la capacidad planificadora del sector por la fragmentación decisoria. 5. Es inevitable
6. Las entidades con mayor poder político o económico se benefician desproporcionadamente aumentando la inequidad. 6. Transparencia de fondos de solidaridad a las entidades políticamente más débiles 2. Disficultades de establecerla cuantía y el destino de los fondos de solidaridad.
7. Con freceuncia personal que trabaja en el mismo establecimiento puede estar contratado por diferentes niveles con diferentes escalas salariales, beneficios y políticas de recursos humanos. 7. Unificar las condiciones de trabajo y los beneficios de todo personal. 3. Incrementar los costos.
8. Pérdida de la capacidad negociadora de los trabajadores al fragmentarles. 8. Incrementar el federalismo laboral. 4. Límita la capacidad de control de personal por el ente descentralizado.
9. Dentro de una misma entidad descentralizada las poblaciones mas pobres tienden a beneficiarse menos. 9. Mejora de la capacidad negociadora de los grupos mas desprotegidos.
Mejora de la capacidad planificadora local. 5. Oposición de las élites y conflictos políticos.
10. Disminución de la calidad y cantidad de lso servicios al descentralizar funciones sin asignar recursos suficientes
11. Tendencia a mantener el número de trabajadores en los niveles superiores con incremento de costos y la ineficiencia. 10. Transferencia de personal a los niveles descentralizados y disminución de personal a nivel central a través de jubilaciónes anticipadas y atrición. 6. Resistencia sindical a estas medidas.
12. Resistencia por parte de lso niveles burocráticos superiores a perder el poder
13. Aumento de la inequidad al aumentar la participación local en la financiación de lso eervicios.
14. Disminución de la calidad de atención y aumento de los costos cuando los servicios hospitalarios se descentralizan en un nivel y los servicios ambulatorios en otro nivel mas bajo. 11. Muy difícil solución
15. Se ha considerado como primer paso a la privatización de algunos servicios en particular cuando se tranfieren las responsabilidades o se contrata a ONGs. Puede deteriorarse la calidad y al acceso a los servicios. 12. Subsidiar la atención de la población que no queda pagar.
Controlar la calidad de la atención. 7. No hay ninguna metopdología capaz de identificar a los que ameritan el subsicdio.
Muy difícil controlar la calidad y determinar quien la controla

En México la primera fase de la descentralización (1983-95) terminó en fracaso. Según una evaluación para el Banco Interamericano de Desarrollo fue. un modelo de como no se debe descentralizar, “Los estados no llegaron a ganar ningún control que pudiera considerarse de importancia sobre ninguna parte de los servicios de salud, y casi todos los pequeñas ganancias que consiguieron en algún momento las volvieron a perder” Gershberg 1998:55). Al mismo tiempo, el impacto negativo fue severo al transferir uno de los programas más exitosos de atención de salud para los pobres IMSS-Solidaridad del Seguro Social alas secretarías de salud estatales que tenían menos recursos y personal. La calidad de los servicios de IMSS-Solidaridad se deterioraron visiblemente (ibid).
Se ha documentado que los líderes de las comunidades tienden a asignar el gasto. a actividades que no son siempre recomendables, por ejemplo a gastos en atención médica de alta tecnología en vez de programas preventivos (Holley 1990), o a satisfacer intereses de grupos. En Bolivia se pasaron los fondos para salud y educación a los municipios con la intención de que se invirtieran en los sectores sociales pero los alcaldes prefirieron gastarlos en infraestructura física de otros sectores, y las cuotas de recuperación de los centros de salud se utilizaban para complementar los salarios del personal, principalmente el de los médicos. La experiencia en Colombia demuestra que con la municipalización los alcaldes invirtieron en la construcción de hospitales donde de acuerdo con el mapa de distribución de infraestructura nacional correspondía un centro de salud. Lo mismo sucedió en los CLAS de Perú, donde la junta directiva de algunos centros decidió aumentar las cuotas de recuperación o vender medicamentos comerciales para tener más ganancias y poder convertir el centro de salud en un hospital. De otra parte, las comunidades no estar siempre dispuestas a seguir las recomendaciones basadas en principios técnicos bien establecidos. Durante el gobierno sandinista (1979-1990) en Nicaragua el ministerio repartió letrinas en áreas rurales y hubo quienes prefirieron venderlas para satisfacer otras necesidades que consideraban más perentorias (Ugaldel999).
El aumento de inquidad ha sido documentado por González-Block (1989) y sus colaboradores en México, En Chile hay amplia información que establece al aumento de la inequidad con la municipalización de los servicios. Los municipios o estados mas pobres tienen menos recursos que los mas ricos, un problema que se puede subsanar la transferencia de fondos de solidaridad, pero la determinación de la cantidad Y/ la modalidad de la transferencia son decisiones complejas y difíciles que no siempre consiguen reducir la inequidad como demuestra la experiencia de Colombia, que por otra parte es tino de los pocos países que ha establecido fondos de compensación. Incluso cuando no hay, descentralización financiera y los niveles locales reciben los fondos de niveles superiores, los decisores locales han distribuido los recursos en respuesta a las demandas de los hospitales y centros más poderosos, por ejemplo los universitarios, con lo cual las poblaciones más pobres han quedado más desatendidas, y ha aumentado la inequidad a nivel regional.
La descentralización aumenta el gasto debido a la organización de las nuevas administraciones, al entrenamiento del personal descentralizado y del personal central que debe reorientar sus actividades, a la subidas de salarios causadas por la homologación del personal que se transfiere de una institución a otra (se calcula que en Colombia el incremento fue del 33%)~ y al incremento de la demanda (La Forgia y Gonzalez Block, 1995). Al descentralizar se pierden las economías de escala en la compra de insumos, equipos y medicamentos con lo que se aumentan los costos. Lo mismo puede suceder con el mantenimiento de equipos, sobre todo en áreas de baja población o con un número pequeño de unidades. La solución es mantener centralizada las compras y evaluar si resultaría mas eficiente el mantenimiento de equipos desde el nivel central a través de un contrato con empresas privadas o con personal propio. Los nuevos gastos no siempre aumentan la producción de servicios, por ejemplo cuando se hacen nuevos nombramientos para las unidades descentralizadas pero por legislación vigente, reglamentos del servicio civil o presiones sindicales no se puede reducir la nómina a nivel central. Si este es el caso hay la eficiencia disminuye.
Los gobiernos provinciales descentralizados pueden tender a endeudarse, como sucedió en Argentina, ya bien sea por gastar mas de lo que ingresan o por préstamos que no pueden después pagar y que el gobierno central termina asumiendo. El Bando Mundial ha considerado que esta práctica es desestabilizadora para las economías de los países. Se puede limitar la capacidad de endeudamiento de las entidades descentralizadas por medio de legislación, pero ello limita el poder de las unidades descentralizadas.
La transferencia de responsabilidades se ha hecho en casi todos los países en nombre de la descentralización antes de estudiar detalladamente que modalidades se debieran seguir (presentadas en la Tabla 1) teniendo en cuenta el costo y nuevas fuentes de financiación, las variables demográficas, culturales, políticas, y el contexto histórico. Hay quienes piensan que la única forma de conseguir que las municipalidades cuenten con la capacidad administrativa es descentralizando, ya que esto les fuerza a desarrollar la capacidad o a importarla. Esto bien puede suceder en las municipalidades más grandes pero claramente en los miles de municipios pequeños de América Latina no es factible. Cuando se municipalizó la salud en Colombia un porcentaje muy alto de los alcaldes que ya eran elegidos por votación y que debían hacerse cargo del sector salud eran analfabetos, y tenían un conocimiento muy limitado de salud pública. Se ha calculado que por lo menos el 20% de las administraciones municipales no tenían la capacidad para ordenar el manejo del sector.
En muchos países el proceso de implementación ha sido causa de problemas y de conflictos institucionales que en algunos casos ha paralizado la descentralización. La improvisación por la falta de identificación de los obstáculos que la descentralización genera y la falta de personal capacitado, las presiones de los organismos internacionales por llevar a cabo la reforma neoliberal ha producido un proceso de descentralización que en algunos países se ha caracterizado por la improvisación.
En Paraguay se creó confusión al no diseñar mecanismos de coordinación entre los diferentes niveles. No se aclaró de antemano las funciones de las nuevas secretarías de salud dependientes del gobernador cuyas funciones duplicaban la de los directores regionales dependientes del ministerios creando serias fricciones entre los dos. Quedaron sin definir el sistema de financiación y las modalidades de transferencias de fondos (Veldhuyzen van Zanten et al 1996). Se descentralizó la compra de medicamentos que en un país pequeño como Paraguay probablemente aumentó los costos.
La Forgia y González-Block (1995) afirman que en Colombia la implementación de la descentralización fue prematura y todavía hay cierta confusión a nivel local” (pág. 5). En El Salvador, la descentralización sin ninguna programación ni estudios de factibilidad. El ministerio decidió empezar la reforma de salud descentralizando y la única preparación fue unas horas de entrenamiento a los jefes de los servicios de salud provinciales. En este país ni siquiera se desconcentró el ministerio.
La descentralización afecta los intereses de muchos trabajadores del sector salud que de una forma u otra pueden dificultar su implementación. Se ha reconocido que los administradores centrales no aceptan perder su poder, y que los administradores provinciales una vez que reciben el poder tampoco tienen interés en transferirlo -Y niveles inferiores, reproduciendo a nivel provincial el centralismo que se intentaba cambiar. Los empleados públicos que temen perder su empleo o beneficios laborales, cambio de residencia de actividades no solamente se oponen a los cambios sino se desincentivan y su productividad baja durante los periodos de cambio.

Discusión
La Forgia y González-Block (1995) en su estudio sobre descentralización concluyen. “La descentralización no mejorará automáticamente la eficiencia, igualdad, calidad o participación colectiva. El gran peligro es que los servicios de salud se pueden descentralizar sin que su funcionamiento cambie o mejore” (págs. 4-5). Bossert (1996) y Collins (1996) en sus revisiones de la literatura confirinan esta conclusión.
Como puede observarse por las fechas de la bibliografía que hemos citado, ya a finales de la década de 1980 empezaba a haber evidencia de que la descentralización no estaba resolviendo los problemas de administración pública que se esperaba, algunos estudio sugerían que podría aumentar costos e inequidad sin mejorar la calidad ni aumentar la participación. La pregunta es necesario hacer es la siguiente: ¿,por qué los organismos internacionales han seguido presionado a los países de la región para que se descentralicen? No hay, una respuesta obvia a esta pregunta, la mas lógica sugiere que la descentralización fue considerada, según han sugerido varios autores citados, un mecanismo a través del cual se llega eventualmente a la privatización, y, el modelo neoliberal considera aún hoy día que el sector privado es más eficiente que el público. Como hemos indicado, la descentralización se consideraba también como un medio para reducir los gastos del gobierno central con lo cual los países liberarían recursos para pagar la deuda a los bancos multilaterales, los principales promotores de la descentralización.
El fracaso de la descentralización es desafortunado, porque en algunos contextos algunas modalidaded de descentralización/desconcentración presentadas en la Tabla 1 puede resolver algunos de los problemas administrativos de los servicios de salud. Aún durante la segunda fase de descentralización en México (1996 al presente) que es muy limitada y está en estos momentos en suspenso un director estatal de los servicios de salud comentaba que la pequeña descentralización “Es una ventana de oportunidad para hacer ciertas cosas que antes no podían hacerse y que pueden tener un efecto positivo.” Sería una pena que la ventana se cerrase porque las agencias internacionales de desarrollo presiones a los países a descentralizar de una forma improvisada conduciendo el esfuerzo a un fracaso.
Empieza a haber la suficiente experiencia de países para poder concluir que en América Latina la descentralización no es la solución, ni en un futuro próximo puede serla, a los problemas de gestión y administración mas graves que enfrentan los países de la región. Para mejorar la administración pública es necesario entender las causas de sus fallos, muchas de ellas pueden ser estructurales, y quizá no puedan subsanarse sin que primero se den cambios profundos en los sistemas políticos y jurídicos de los países, cambios que no pueden imponerse desde fuera. Aquellos países que consideren oportuno alguna modalidad de descentralización deben invertir tiempo y recursos para analizar si hay una base teórica sólida que permite, afirmar que los objetivos buscados se pueden conseguir a través de la política aprobada, y si estudios de caso lo confirman. También hace falta estimar el costo de la implementación y sus fuentes de financiamiento.
Se sabe muy poco sobre los procesos de implementación de políticas sanitarias en América Latina y de las transformaciones que las políticas sufren en el proceso de implementación. Estudios de implementación pueden identificar las causas por las que una política adecuada se va transformando a lo largo del proceso de implementación y los actores/decisores que intervienen, y las posibles soluciones. Estos estudios son complejos, costosos, y llevan tiempo porque generalmente exigen una metodología de observación.
Empezar a descentralizar antes de entender estos procesos puede, como hemos visto, tener consecuencias negativas que disminuyan aun mas la poca eficiencia, empeoren los servicios, creen mayor inequidad, y al mismo tiempo pueden ser muy costosos no solamente por los gastos en los que se incurren sino por connotación negativa que imprimen en los procesos de cambio. Nuestro estudio sugiere que la descentralización es un proceso de cambio muy complejo y que las agencias de desarrollo han errado al intentar imponerla en todos los países como una condición de modernización. Antes de desmontar la capacidad planificadora del gobierno central de un país es de sentido común asegurarse que lo que la substituye va a ser mas eficaz.
VER BIBLIOGRAFIA
http://sisbib.unmsm.edu.pe/BVRevistas/situa/2001_n17/ventajas.htm

CORAZÓN DE CAMPEÓN – DR. ROMERO

CORAZÓN DE CAMPEÓN

Por Entrevista a Juan Vereecken A lo largo de su historia Apuntes Pastorales ha presentado las perspectivas y experiencias de reconocidos líderes sobre un tema fundamental del ministerio: los ingredientes que conforman el ejercicio de un liderazgo eficaz. En esta ocasión Apuntes Pastorales dialogó con Juan Vereecken, autor del libro Corazón del campeón (Betania) y pastor en Monterrey, México. También es parte del equipo de LIDERE y director de Todos Deben Saber.

AP – ¿Qué te motivó a escribir Corazón de campeón?

JV – Hace unos tres años yo estaba meditando sobre una serie de principios relacionados con el tema de liderazgo. Una tarde, después de podar la grama del jardín, regresé a casa muy acalorado y me recosté sobre el piso para refrescarme. De repente, el Señor, en veinte minutos, tomó los conceptos sobre los que venía meditando y les dio un orden. Rápidamente busqué una hoja de papel, un lapicero y comencé a escribir. En pocos minutos había elaborado un acróstico utilizando la palabra campeón. Cada letra representa un principio de liderazgo que, inicialmente, incorporé a un manual de estudio para compartir en seminarios a líderes jóvenes.

Por mi estilo de enseñanza siempre he incluido muchas ilustraciones de mi propia experiencia en México y de las muchas locuras que he cometido. Las personas que participaban en estos seminarios me animaban a incorporar estos principios a un libro, así que decidí seguir sus recomendaciones.

AP -¿Podrías compartir los principios que forman el acróstico CAMPEÓN?

JV – ¡Claro! La «C» representa el principio del comienzo. Todo liderazgo auténtico comienza con una clara comprensión de la identidad de uno mismo, lo cual va más allá del simple hecho de ocupar una posición o obtener un título.

AP -¿Por qué consideras importante este principio?

JV – No es coincidencia que ocupe el primer lugar en la lista. El fundamento sobre el cual descansa un liderazgo sano es ese sentido claro de identidad personal. Del mismo modo, la falta de definición de nuestra propia identidad repercute seriamente sobre el ministerio. Cuando uno no encuentra paz consigo mismo y tiende a definirse más por los golpes y las injusticias de la vida, experimentará muchas complicaciones en el ejercicio de su liderazgo.

David es un ejemplo conveniente para ilustrar este concepto. Algunos estudiosos de la Palabra opinan que nació de una relación adúltera y que ese fue el motivo del deprecio que recibió de su familia. Sea como haya sido, el muchacho no había recibido ninguna capacitación para fungir como rey. Su oficio consistía en la más simple de las tareas, cuidar las ovejas de su padre.

Una gran mayoría piensa que, cuando Dios lo llamó, automáticamente lo transformó en el gran rey que conocemos. La verdad es que David había nacido con un corazón de campeón pero ni él mismo lo sabía. No obstante, cuando Dios irrumpió en su vida y le dijo: «yo te saqué de detrás del redil y te puse como príncipe», comenzó a entender que su identidad era diferente a la asignada por su familia. Esta nueva percepción de sí mismo fue el comienzo de una gran transformación que el Señor obró en su vida.

Una de las frases más sobresalientes de todo el libro es la siguiente: «solo Dios tiene derecho de decirte quién eres, pues él es quien te formó».

AP-¿Cuál es el segundo principio?

JV – El principio de la amistad. Este principio dice que un líder debe cultivar vínculos profundos con otros líderes que son sus compañeros en el ministerio. También lo menciona John Maxwell en su libro Las veintiuna leyes irrefutables del liderazgo. Las personas que rodean a un líder determinan, más que cualquier otro factor, la clase de futuro que tendrá. El líder debe escoger con cuidado las personas que estarán más cerca de él. David y Jonatán son el mejor ejemplo de este principio. Los dos se convirtieron en hombres de impacto gracias al apoyo y la inversión que cada uno hizo en la vida del otro.

AP- ¿Qué sucede cuando un líder se encuentra solo en el ministerio?

JV – ¡Un líder nunca está solo! En mi opinión, si un líder está solo no es un líder. Muchas veces afirmamos que los líderes se encuentran muy solos porque su cargo no les permite que compartan con otros. En mi opinión, si están solos es porque han perdido el contacto con la gente. Ejercer liderazgo es ejercer influencia y no lograremos influenciar a otros si no nos acercamos a las personas. Un líder que se ha aislado de los demás es un individuo que solamente ocupa un puesto. Tiene el título de su función, pero no está ejerciendo ningún ministerio real.

AP –Vayamos al principio de la M.

JV – La «M» se refiere al principio de la multiplicación, que habla la manera en que un líder reproduce su vida en otros que está formando. No importa su edad, ni qué ministerio desempeña, pero eso sí, una de las marcas que caracterizan su liderazgo es que se reproduce en otros. Todo líder ha sido llamado a dar prioridad a la formación de otras personas, pues es la forma en que conseguirá expandir significativamente el ministerio que el Señor le ha confiado.

Por supuesto que este conlleva una demanda muy seria para el líder, pues ¡lo obliga a vivir la clase de vida que aspira formar en los otros! Nadie puede reproducir en otros lo que no experimenta en su propia vida. A la vez, debemos recordar que el proceso de formación demanda tiempo, por lo que resulta conveniente que demos libertad a la gente de aprender cuando comete los errores naturales en cualquier proceso de aprendizaje.

AP – ¿A que principio se refiere la «P»?

JV – La «P» tiene que ver con la pasión. Un líder debe sentir fuego por el proyecto que se le ha confiado, porque Dios mismo es Dios de pasión. Cuando verdaderamente está presente esta pasión, el líder se esforzará en extremo, pues la misma visión del proyecto lo invadirá. Por otro lado, esa pasión evitará que se enfoque en otros asuntos que lo distraerán del propósito principal del Señor para su vida. Cuando un líder carece de pasión le cuesta trabajo motivar a las personas que lo acompañan, porque la pasión es contagiosa.

Muchas veces me abordan personas muy confundidas en cuanto al proyecto de Dios para ellas. Me preguntan: «Juan, ¿cómo logro saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida?» «Es muy sencillo» —les respondo. «¿Qué te apasiona verdaderamente? ¡En eso debes involucrarte con todo corazón!» Por supuesto que Cristo debe ser partícipe de esta pasión, pero nos asombraremos de lo fácil que resulta descubrir la voluntad de Dios cuando comenzamos a caminar en esa dirección.

AP – ¿Cuál es el principio que le sigue?

JV – El principio de la «E» tiene que ver con la elección. El libro que escribí está dirigido principalmente a los líderes jóvenes y este principio es fundamental para ellos. Con él me refiero a la elección, de la persona con la cual queremos compartir permanentemente nuestra vida. El cónyuge de un líder determinará, más que cualquier otro factor, el nivel de influencia que logre en la vida de otros. Por esto, no es cuestión de casarse solamente con la persona que me atrae. Es sabio el que recibe consejo y busca la dirección del Espíritu para esta decisión. Nuestro deseo es que la persona elegida sea una verdadera compañera en el proyecto que hemos recibido del Señor.

AP – ¿Por qué afecta el trabajo de un líder su relación con su cónyuge?

JV – La esposa es la persona más cercana al líder. Permítame ofrecer un ejemplo del Antiguo Testamento, Acab, rey de Israel. Relatan las Escrituras que fue uno de los hombres más malvados en la historia. Una de las personas que más lo inclinó hacia el mal fue su propia esposa, Jezabel. El matrimonio es la relación más estrecha y profunda que dos personas puedan experimentar. Aun cuando la pareja no logre un nivel profundo de intimidad ni una estrecha relación, la influencia del uno sobre el otro no puede ser frenada ni ignorada. La eficacia o falta de ella de un líder es la expresión más cercana de lo que vive a diario dentro del ámbito de su propio hogar.

Carlita, mi esposa, y yo trabajamos como un equipo. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que alcanzo mayor influencia en el ministerio gracias al aporte que recibo de ella en mi vida, y lo mismo ocurre en la de ella.

AP – Avancemos al principio de la O.

JV – El principio de la «O» apunta a un tema neurálgico en nuestra cultura actual, la obediencia. Este principio afirma que un líder nace y crece a través del servicio a otros, mientras cultiva un espíritu obediente y fiel a Dios en toda circunstancia. Quiero usar nuevamente a David como ejemplo. Los primeros años de su vida pública los dedicó para servir a su rey, aun cuando el mismo Saúl procuró repetidas veces quitarle la vida. La fidelidad que demostró desarrolló en él algunas de las extraordinarias cualidades que lo convirtieron en un gran varón sobre la casa de Jehová. Aun cuando David tuvo la oportunidad de quitarle la vida a Saúl, mientras este dormía, respetó el principio de la sumisión. Supo esperar el cumplimiento de los tiempos del Señor y, en esa espera, desarrolló características espirituales sobresalientes.

AP – ¿Cuáles son los valores que se aprenden en esta clase de situación?

JV – ¡Muchísimos! Cuando mi esposa y yo llegamos a México, serví a un hombre indígena que se llamaba Venancio. Él no sabía leer ni escribir. Recibió a Cristo en 1935 y comenzó a caminar por la sierra compartiendo las buenas nuevas del evangelio. Cuando yo lo conocí, él ya había fundado ¡entre 150 y 200 congregaciones! Mi deseo era servirle por lo que me ofrecí a trabajar como su chofer.

¡Este hombre se comportó increíblemente conmigo! Siempre creyó en mí. En los dos años que permanecí a su lado no lo escuché nunca compartir con su gente, porque siempre me daba a mí la oportunidad de enseñarles a ellos. Esos años marcaron profundamente mi corazón. Cuando yo lo escuchaba aconsejar a otros pastores de la sierra realmente lograba bendecirme en extremo. Aprendí cómo tratar a ciertas personas, cómo valorarlas y afirmarlas. También formó en mí persistencia y constancia, porque vivimos experiencias en las que los rebeldes de la sierra quisieron matarnos.

Para mí, en este principio se aplica al pie de la letra lo que Jesús enseña en la parábola del mayordomo: «si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?» (Lc 16.12). En nuestros tiempos muchos jóvenes pecan por acelerados, porque quieren tener todo al instante. Mas en los planes de Dios existen un proceso y un tiempo que deben respetarse. Entender esto nos ayuda a no resistirnos al ritmo que el Señor desea marcarnos, y ya no insistimos en empujar tanto.

AP – Aún queda pendiente la letra N del acróstico…

JV – ¡Claro! La «N» se refiere al principio de la necesidad. Existen ciertos elementos que todo líder necesita. Todo líder necesita de un amigo, por ejemplo, un mentor y un modelo. Sansón es un excelente ejemplo de lo que pasa cuando un líder poderoso ignora sus propias necesidades y decide actuar solo.

Cuando un líder es consciente de sus propias necesidades significa que también su corazón estará dispuesto a ser enseñado por otros. De nada sirve tener relaciones significativas si no estamos dispuestos a permitir que nuestros allegados nos corrijan, enseñen y exhorten cada vez que sea necesario. La gente se acomoda a la idea de que cuánto más influencia ejerce un líder menos cuentas necesita rendir a los que están a su alrededor, pero, en mi opinión, pensar así es un grave error. Cuanto más grande sea la responsabilidad que un líder carga, mayor es la necesidad de que rinda cuentas claras a otros, pues así se asegura de no ser presa de las trampas y acechanzas del diablo. En mi libro hay muchos ejemplos de las bendiciones que uno puede cosechar por estar comprometido con este modelo de relaciones. ¡Es una experiencia que uno no debe perderse!

El autor vive, junto a su esposa Carla e hijos, en México desde 1984. Trabajó durante muchos años en la fundación de congregaciones, y en la actualidad pastorea una congregación que comenzó en 2004.

Apuntes Pastorales, edición octubre – diciembre de 2006/ Volumen XXIV – Número 1

http://www.desarrollocristiano.com/site.asp?seccion=arti&articulo=1891

EL LIDER-DR.ROMERO YAHUACHI

EL LIDER

Todo líder tiene el compromiso y la obligación de velar por la superación personal, profesional y espiritual de quienes lo rodean. Es una responsabilidad que como personas debemos asumir.

Por lo general se reconoce la figura de un líder por ser quien va a la cabeza, sobre sus hombros tiene la responsabilidad de llevar adelante todo género de proyectos, distinguiéndose por ser una persona emprendedora y con iniciativa, con la habilidad de saber transmitir sus pensamientos a los demás, comprensión de las personas y la desarrollada capacidad de conjuntar equipos de trabajo eficientes.

Ante esta perspectiva, puede parecer que este nivel de personalidad sólo está reservado para unos cuantos, lamentablemente, pocas personas saben que un liderazgo efectivo no esta expresado por un nombramiento o designación específica.

En todos los equipos de trabajo -desde los escolares hasta los de alta dirección de empresas- encontramos al menos a una persona, que sin tener el peso de una responsabilidad, sobresale por su iniciativa, amplia visión de las circunstancias, gran capacidad de trabajo y firmes decisiones; sus ideas y aportaciones siempre son consideradas por la certeza y oportunidad con que las expresa; por otra parte, se distingue por su facilidad de diálogo y la habilidad que tiene para relacionarse con todos dentro y fuera del trabajo.

Este tipo de personas sobresalen, además, por poseer un cúmulo de buenos hábitos y valores: Alegría, amabilidad, orden, perseverancia (entre muchos otros), despertando en nosotros admiración y respeto. En otras palabras: son un digno modelo y ejemplo de personalidad.

¿Por qué no ser nosotros ese modelo? Pocas veces somos conscientes de ser observados por los demás, constantemente estamos en un escaparate donde las personas perciben nuestra conducta y proceder.

Los grandes líderes guerreros de la antigüedad eran respetados y apreciados por ser los primeros en lanzarse a la batalla. De igual manera, cada uno de nosotros debemos ir por delante, seamos o no, cabeza de familia, empresa, equipo de trabajo o agrupación. En contadas ocasiones, o nunca, pensamos en la responsabilidad que como personas tenemos. A decir verdad, todos podemos y debemos ejercer un liderazgo desde nuestras particulares circunstancias:

– Los padres de familia guían, conducen y ejercen autoridad, en sus manos está la educación de toda la familia; deben ser un verdadero modelo de valores y buenos hábitos, por lo cual, enseñan a sus hijos a vivirlos para convertirlos en personas de bien. A su vez, los hijos mayores participan con sus padres en la educación de los hermanos menores, son muchas cosas las que pueden hacer: enseñar a estudiar, jugar, hacer amigos, obedecer y respetar a sus padres…

La familia en conjunto vela por la protección, cuidado y dirección de todos los miembros; es ahí donde se aprende a conocer, comprender y a tratar a las personas, cualidades indispensables para forjar a los verdaderos líderes de un futuro que está en puerta.

– En tu trabajo -y tal vez sin palabras- todos esperan que seas tu quien pueda orientarlos para hacer y cumplir mejor con sus labores, porque eres ejemplo de dedicación, esfuerzo, compañerismo, responsabilidad, y sobre todo, de siempre presentar un trabajo bien hecho.

– ¿No eres acaso confidente de tus amigos? Todos ellos acuden pidiendo un poco de tu tiempo para ser escuchados, buscando tu consejo y comprensión, a veces, más que “solapar” sus errores, buscan de ti la solución adecuada. Por eso debemos procurar que nuestras pláticas tengan sentido, que no sea una costumbre hablar sólo de cosas superficiales; expresa tus ideas sin temor, tu tienes la capacidad de hacer que la vida de tus amigos cambie para bien.

Ahora que somos conscientes del papel que desempeñamos, no debemos cometer el error de actuar con temor a equivocarnos, o caer en el extremo opuesto que sería simplemente guardar las apariencias. Nuestra conducta debe ser congruente a nuestros pensamientos y palabras.

Nadie es “capaz de dar lo que no tiene”, por eso, el liderazgo implica un reto constante de superación, en todos los aspectos que se relacionan con el desarrollo completo y armónico de la persona: personal (valores y hábitos), profesional, social y espiritual. Por consiguiente, un verdadero líder:

– Considera que primero están los demás y evita a toda costa convertirse en el centro de atención, por lo tanto, jamás piensa en su beneficio personal.

– Se preocupa de las personas, procura estar pendiente del bienestar personal, moral y espiritual de cada uno de quienes lo rodean.

– Siempre toma en cuenta las opiniones y el sentir de sus allegados, de esta manera cuenta en todo momento con una excelente respuesta de sus hijos, colegas, subalternos, discípulos y amigos.

– Da gran importancia al trabajo en equipo, de ahí que siempre hace énfasis en la labor realizada por el grupo.

Ser líder no es una postura o un galardón para lucir, es un compromiso, una responsabilidad y una obligación, no hay que olvidar que “todo cargo es una carga”. No podemos ser indiferentes ante las atrocidades, la injusticia y la creciente amenaza de una falta de valores, hoy en día se necesitan hombres y mujeres decididos a cambiar la forma de vida de la sociedad. Es un gran reto, sí, pero la esperanza de un mundo mejor, debe alentarnos a ser los líderes de esta gran empresa.

http://www.salonhogar.net/Diversos_Temas/Liderazgo.htm
CARACTERÍSTICAS DE UN LÍDER.

La propia definición de liderazgo enumera ya varias características:
1) Capacidad de comunicarse. La comunicación es en dos sentidos. Debe expresar claramente sus ideas y sus instrucciones, y lograr que su gente las escuche y las entienda. También debe saber “escuchar” y considerar lo que el grupo al que dirige le expresa.

2) Inteligencia emocional. Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como -la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción.- Los sentimientos mueven a la gente, sin inteligencia emocional no se puede ser líder.

3) Capacidad de establecer metas y objetivos. Para dirigir un grupo, hay que saber a donde llevarlo. Sin una meta clara, ningún esfuerzo será suficiente. Las metas deben ser congruentes con las capacidades del grupo. De nada sirve establecer objetivos que no se pueden cumplir.

4) Capacidad de planeación. Una vez establecida la meta, es necesario hacer un plan para llegar a ella. En ese plan se deben definir las acciones que se deben cumplir, el momento en que se deben realizar, las personas encargadas de ellas, los recursos necesarios, etc.

5) Un líder conoce sus fortalezas y las aprovecha al máximo. Por supuesto tambien sabe cuales son sus debilidades y busca subsanarlas.

6) Un líder crece y hace crecer a su gente. Para crecer, no se aferra a su puesto y actividades actuales. Siempre ve hacia arriba. Para crecer, enseña a su gente, delega funciones y crea oportunidades para todos.

7) Tiene carisma. Carisma es el don de atraer y caer bien, llamar la atención y ser agradable a los ojos de las personas. Para adquirir carisma, basta con interesarse por la gente y demostrar verdadero interés en ella; en realidad, en el carisma está la excelencia. Se alimenta con excelencia, porque es lo más alejado que hay del egoísmo. Cuando un líder pone toda su atención en practicar los hábitos de la excelencia, el carisma llega y como una avalancha cae un torrente sobre el líder.

8) Es Innovador. Siempre buscará nuevas y mejores maneras de hacer las cosas. Esta característica es importante ante un mundo que avanza rápidamente, con tecnología cambiante, y ampliamente competido.

9) Un líder es responsable. Sabe que su liderazgo le da poder, y utiliza ese poder en beneficio de todos.

10) Un líder esta informado. Se ha hecho evidente que en ninguna compañía puede sobrevivir sin líderes que entiendan o sepan como se maneja la información. Un líder debe saber como se procesa la información, interpretarla inteligentemente y utilizarla en la forma más moderna y creativa.
http://www.trabajo.com.mx/caracteristicas_de_un_lider.htm

CARACTERÍSTICAS DEL LÍDER

Es vieja la discusión acerca de si el líder nace o se hace. De forma independiente a si son rasgos innatos o adquiridos, existe una serie de características que están presentes en muchos de los líderes actuales.

Capacidad para motivar para conseguir metas prefijadas
Automotivación e interés por ejercer impacto positivo en el grupo que lidera.
Habilidades Sociales: incluimos aquellos aspectos del comportamiento útiles para obtener la respuesta deseada de los demás: Empatía, Saber Escuchar, Asertividad,
Flexibilidad
Autoestima
Antonio Medrano, en su Libro “Magia y Misterio del Liderazgo” repasa más de 30 características del líder deseables: Objetividad, Saber hablar, Saber escuchar, Humildad, Sentido del Humor, Valentía, Autodominio, Lealtad, Gratitud, Responsabilidad, Formación, etc.

No debemos caer en la trampa de asociar un líder a un superhombre. Jonh Kotter nos recuerda: “El liderazgo no es algo místico y misterioso. No tiene nada que ver con tener “carisma” o cualquier otro rasgo exótico de la personalidad. No es el dominio de los elegidos.”

http://www.gueb.org/liderazgo/caracteristicas-del-lider

EL ARTE DE RELACIONARSE BIEN CON LOS DEMÁS

¿Quién no conoce a alguien que cae bien a todo el mundo y que se muestra siempre tolerante y no hiere a nadie a pesar de que acostumbra decir lo que piensa?. Además, esta persona admirada por casi todos resulta sensata, convincente y persuasiva sin por ello pecar de autoritarismo ni mostrar indiferencia ante las opiniones o emociones de los demás.

Estos superdotados de las relaciones humanas despiertan nuestra envidia y a veces nos gustaría imitarles, pero no sabemos hacerlo: o nos quedamos cortos, y pecamos de blandos, o nos pasamos y resultamos excesivamente duros. Algunos afortunados tienen estas habilidades sociales de forma natural, casi innata, y las aplican cotidianamente sin esfuerzo alguno. Pero ello no nos debe desanimar, porque el más común de los mortales puede también aprender a comunicarse mejor. Una vez más, defendemos aquí que todos podemos cambiar a mejor sin que ello signifique menospreciar nuestra personalidad que, sin duda, se verá nítidamente reflejada en los posibles cambios que introduzcamos en nuestra manera de comportarnos con los demás. Partamos de que nuestra salud mental y equilibrio personal están muy relacionados con la forma en que vivimos las relaciones interpersonales. La convivencia, cómo nos sentimos con los demás, puede resultar reconfortante o convertirse en una pesadilla.

Dependerá mucho de nosotros. Vivir con los demás es un arte que puede aprenderse no sólo para caer bien, sino porque la integración social es un factor clave del bienestar emocional. Las habilidades sociales son una serie de conductas y gestos que expresan sentimientos, actitudes, deseos y derechos del individuo, siempre de una manera adecuada y de modo que resuelven satisfactoriamente los problemas con los demás.

Si cultivamos y dominamos estas habilidades podremos conseguir satisfacciones en el ámbito de la familia, de las amistades y en las relaciones amorosas. E incluso nos ayudarán a la hora de conseguir un empleo, de relacionarnos con nuestros jefes y compañeros de trabajo y de convencer de nuestras posturas o planteamientos. Las habilidades sociales pueden enunciarse y describirse. Veámoslas:

El lenguaje no verbal

Comencemos por la expresión de la cara. El rostro expresa las seis emociones fundamentales: miedo, rabia, desprecio, alegría, tristeza y sorpresa. Y hay tres zonas de la cara que representan estas emociones: la frente con las cejas, los ojos y la zona inferior de la cara.

La mirada. Mirar a los ojos o a la zona superior de la cara ayuda a establecer el contacto y dependiendo de cómo sean esas miradas se expresan las emociones: se considera más cercanas a las personas que miran más a su interlocutor, pero no si es de forma fija y dominante. Y mirar poco puede ser signo de timidez. La mirada acompaña a la conversación: si miramos cuando escuchamos animamos a la otra persona a comunicarse. En cambio, mirar a los ojos cuando hablamos convierte nuestro discurso en más convincente.

La sonrisa casi siempre denota cercanía, suaviza tensiones y facilita la comunicación. Pero si el gesto sonriente expresa ironía o escepticismo puede manifestar rechazo, indiferencia o incredulidad. La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de caminar… Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de caminar… Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

Los gestos. Los que se producen con las manos y la cabeza acompañan y enfatizan lo que se comunica con la palabra o el silencio.

La voz acompaña, y más de lo que pensamos, a la palabra

Las mismas palabras con entonación diferente trasmiten sentimientos tan distintos como ironía, ira, excitación, sorpresa o desinterés. Un tono mortecino es señal de abatimiento o depresión. Una conversación que se mantiene siempre en el mismo tono resulta monótona y aburrida y suscita poco interés. Se hace oir más, comunica mejor, la persona que juega con las modulaciones de voz a lo largo de su charla. El tono, que tan poco cuidamos normalmente, es a veces tan importante como el propio contenido de nuestras palabras.

Un volumen alto de voz expresa seguridad y dominio de la situación, pero cuando se eleva demasiado puede suscitar rechazo y connotar agresividad. El volumen bajo, por su parte, puede sugerir estados de ánimo como debilidad o falta de confianza en uno mismo pero también confidencialidad y cercanía. La fluidez de la palabra y el ritmo. La utilización de repeticiones, muletillas, frases hechas y de relleno y los titubeos producen impresión de inseguridad, monotonía e incluso desconcierto en quien escucha.Todos estos elementos de conducta relacional son herramientas de nuestra forma de estar en sociedad, y, bien articulados, nos ayudan a relacionarnos de forma más eficiente. Las habilidades sociales son conductas aprendidas y, por tanto, podemos mejorarlas. Facilitan la relación con otras personas y nos ayudan a ser más nosotros mismos, reivindicando nuestros derechos y peculiaridades sin negar los derechos de los demás. Lo más positivo es que facilitan la comunicación y la resolución de problemas con otras personas.

El arte de convivir con los demás consiste en no quedarse corto y en no pasarse. Es un equilibrio entre ambos extremos, lo que se conoce como asertividad: ser nosotros mismos y resultar convincentes sin incomodar a los demás, al menos no más de lo imprescindible. La persona persuasiva, eficaz en su comunicación y que resulta agradable a sus interlocutores puede considerarse asertiva. Veamos lo que entendemos por quedarse corto y por pasarse.

Quedarse corto. Actitudes pasivas. Incapacidad para expresar con libertad lo que se siente, la propia opinión. Pedir disculpas constantemente. Es la falta de respeto hacia las propias necesidades. El individuo pasivo trata de evitar los conflictos, al precio que sea. Quien actúa así no hace comprender sus necesidades y termina sintiéndose marginada y mostrándose irritada por la carga de frustración acumulada. Tampoco para sus interlocutores es fácil la situación de adivinar qué desea el pasivo y termina por considerarlo como una persona molesta.
Pasarse. Son las conductas agresivas e inadecuadas, avasallar los derechos de los demás por la defensa de los propios. Estas conductas agresivas pueden incluir desconsideraciones hacia el otro, insultos, amenazas y humillaciones e incluso ataques físicos. Tampoco falta la ironía y el sarcasmo despectivo. Se tiende a la dominación, a negar al otro la capacidad de defenderse, de responder equitativamente. Las consecuencias, a largo plazo, siempre son negativas incluso para el agresor que se queda sin amigos por mucho que pueda haber ganado súbditos.

La conducta asertiva es la más hábil socialmente porque supone la expresión abierta de los sentimientos, deseos y derechos pero sin atacar a nadie. Expresa el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Pero aclaremos que ser asertivo no significa la ausencia de conflicto con otras personas, sino el saber gestionar los problemas cuando surgen.

Qué hacer para resultar más asertivos

Valorarnos suficientemente. Mantener y cultivar un buen concepto de uno mismo, identificando y remarcando nuestros valores y cualidades.
No enfadarnos gratuitamente o por nimiedades. Enfadados nos encontramos mal emocionalmente y, además, trasmitimos imagen de debilidad. Lo conveniente es recuperar la calma, contextualizar el problema, calmarse y expresar tranquilamente nuestra opinión.
Evitar las amenazas. Es más eficaz, para que nos tomen en serio y nos valoren, reflexionar sobre los pasos que vamos a dar para defender nuestras opiniones, posturas o derechos y luego enunciar los argumentos con corrección, pero no exenta de firmeza si la situación lo requiere.
No pidamos disculpas protocolariamente, hagámoslo sólo cuando sea necesario.
Nunca ignoremos a los demás. Escuchemos mostrando respeto por el otro e interés por lo que dice. No avasallemos, por mucha razón que creamos tener. Y permitamos que el otro tenga siempre una salida digna, no cerremos puertas al diálogo. Seamos, en fin, asertivos. Nadie necesita enemigos y a todos nos viene bien contar con gente que nos aprecie y respete y que se preste, en un momento dado, a defendernos o a colaborar con nosotros.
Admitamos nuestros errores y equivocaciones. Seremos más estimados y queridos.

Habilidades para conseguir el equilibrio personal

Habilidades elementales:

Escuchar al otro. Trabajar la capacidad de comprender lo que me están comunicando
Aprender a iniciar una conversación y a mantenerla
Aprender a formular preguntas
Saber dar las gracias
Presentarse correctamente ataviado
Saber presentarnos a otros y presentar a los demás
Saber hacer un cumplido, sin zalamerías y con afecto.

Habilidades avanzadas:

Aprender a pedir ayuda
Capacitarnos para dar y seguir instrucciones
Saber pedir disculpas
Aprender a convencer a los demás, a ser persuasivo.

Habilidades relacionadas con los sentimientos:

Conocer nuestros sentimientos y emociones y saber expresarlos
Comprender, valorar y respetar los sentimientos y emociones de los demás
Saber reaccionar ante el enfado del interlocutor y gestionar bien la situación
Resolver las situaciones de miedo.

Habilidades alternativas a la agresividad

Pedir permiso
Compartir cosas, sensaciones y sentimientos
Ayudar a los demás
Aprender a negociar, a consensuar, a llegar a acuerdos
Recurrir al autocontrol en las situaciones difíciles
Defender nuestros derechos cuando los veamos amenazados
Responder a las bromas cuando proceda
Rehuir las peleas, dialécticas y de las otras.

http://revista.consumer.es/web/es/20010101/interiormente/

CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DEL LÍDER

Muchas son las cualidades que definen al líder.

En esta lección vamos a señalar aquellas que se podrían considerar básicas (son necesarias para que exista un auténtico líder), mientras que en la lección siguiente se analizarán otras complementarias (contribuyen a realzar la figura del líder).

El líder debe poseer todas estas cualidades básicas, lógicamente unas más que otras, pero todas ellas deben estar presentes.

La ausencia de alguna de ellas dificultaría ejercer un auténtico liderazgo.

Como cualidades básicas señalamos:

Visionario: el líder se caracteriza por su visión a largo plazo, por adelantarse a los acontecimientos, por anticipar los problemas y detectar oportunidades mucho antes que los demás.

El líder no se contenta con lo que hay, es una persona inconformista, creativa, que le gusta ir por delante.

Persona de acción: el líder no sólo fija unos objetivos exigentes sino que lucha denodadamente por alcanzarlos, sin rendirse, con enorme persistencia, lo que en última instancia constituye la clave de su éxito.

El líder no se contenta con soñar, el líder quiere resultados.

Brillante: el líder sobresale sobre el resto del equipo, bien por su inteligencia, bien por su espíritu combativo, bien por la claridad de sus planteamientos, etc., o probablemente por una combinación de todo lo anterior.

Coraje: el líder no se amilana ante las dificultades; las metas que propone son difíciles (aunque no imposibles), hay que salvar muchos obstáculos, hay que convencer a mucha gente, pero el líder no se desalienta, está tan convencido de la importancia de las mismas que luchará por ellas, superando aquellos obstáculos que vayan surgiendo.

El líder defiende con determinación sus convicciones.

Contagia entusiasmo: el líder consigue entusiasmar a su equipo; ellos perciben que las metas que persigue el líder son positivas tanto para la empresa como para los empleados.

El futuro que ofrece el líder es tan sugerente que merece la pena luchar por ello.

Esta es una de las características fundamentales del líder, el saber contagiar su entusiasmo, el conseguir que el equipo le siga, que comparta sus objetivos.

Sin un equipo que le siga, una persona con las demás características sería un lobo solitario pero nunca un líder (el liderazgo va siempre unido a un equipo).

Gran comunicador: otra cualidad que caracteriza al líder son sus dotes de buen comunicador, habilidad que le va a permitir “vender” su visión, dar a conocer sus planes de manera sugerente.

Convincente: el líder es persuasivo; sabe presentar sus argumentos de forma que consigue ganar el apoyo de la organización.

Gran negociador: el líder es muy hábil negociando. La lucha por sus objetivos le exige negociar continuamente, tanto dentro de la empresa, como con clientes, proveedores, entidades financieras, accionistas, etc.

El líder demuestra una especial habilidad para ir avanzando en el largo camino hacia sus objetivos.

Capacidad de mando: el líder debe basar su liderazgo en el arte de la convicción, pero también tiene que ser capaz de utilizar su autoridad cuando sea necesario.

El líder es una persona compresiva, pero no una persona blanda (los subordinados le perderían el respeto).

El líder no puede abusar del “ordeno y mando” ya que resulta imposible motivar a un equipo a base de autoritarismo, pero debe ser capaz de aplicar su autoridad sin temblarle el pulso en aquellas ocasiones que lo requieran.

Exigente: con sus empleados, pero también, y muy especialmente, consigo mismo. La lucha por unas metas difíciles requiere un nivel de excelencia en el trabajo que tan sólo se consigue con un alto nivel de exigencia.

Si el líder fuera exigente con sus empleados pero no consigo mismo no sería un líder, sería un déspota que pondría a toda la organización en su contra.

Carismático: si además de las características anteriores, el líder es una persona carismática, nos encontraríamos ante un líder completo.

El carisma es una habilidad natural para seducir y atraer a las personas, es auténtico magnetismo personal. El carisma permite ganarse al equipo, que se siente atraído por su líder.

No obstante, hay que señalar que es perfectamente posible un líder sin carisma.

Para una empresa es preferible tener un líder sin carisma con un alto sentido de la honestidad, que un líder carismático que utilice la organización en su propio beneficio.

Honestidad: unos elevados valores éticos son fundamentales para que el liderazgo se mantenga en el tiempo y no se trate de un simple “bluff” pasajero.

El equipo tiene que tener confianza plena en su líder, tiene que estar absolutamente convencido que el líder va a actuar honestamente y no le va a dejar en la estacada.

Si los subordinados detectan que el líder no juega limpio y que tan sólo le preocupan sus propios intereses, perderán su confianza en él, proceso que una vez iniciado es muy difícil de parar.

Cumplidor: el líder tiene que ser una persona de palabra: lo que promete lo cumple.

Es la única forma de que el equipo tenga una confianza ciega en él.

Coherente: el líder tiene que vivir aquello que predica.

Si exige dedicación, él tiene que ser el primero; si habla de austeridad, él tiene que dar ejemplo; si demanda lealtad, él por delante.

El líder predica principalmente con el ejemplo: no puede exigir algo a sus subordinados que él no cumple.

Además, el mensaje del líder debe ser coherente en el tiempo.

No puede pensar hoy de una manera y mañana de otra radicalmente distinta: confundiría a su equipo.

Esto no implica que no pueda ir evolucionando en sus planteamientos.

http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-6.htm

CARACTERÍSTICAS COMPLEMENTARIAS DEL LÍDER

En esta lección destacaremos aquellas otras características del líder, asimismo importantes, que permiten fortalecer su papel.

Trabajador: el líder debe mostrar una gran dedicación al trabajo, debe predicar con el ejemplo, trabajar duro, que el grupo vea que está volcado con la empresa.

Uno no puede exigir a su empleados mayor dedicación si no predica con el ejemplo.

Pero el líder debe ser capaz de llevar una vida equilibrada, de compaginar su actividad profesional con su faceta personal, familiar, social, etc.

El líder debe demostrar a sus empleados que es perfectamente compatible una gran dedicación profesional con una rica vida privada.

El entusiasmo, la energía, la ilusión que exige el liderazgo sólo se consigue con una vida intensa, entretenida, variada.

El líder es una persona que sabe disfrutar de los placeres de la vida.

Perseverante: las metas que fija el líder son difíciles de alcanzar y tan sólo con un esfuerzo sostenido se pueden lograr.

Los obstáculos serán numerosos y en ocasiones pueden flaquear las fuerzas. Tan sólo la perseverancia (una auténtica obsesión por alcanzar los objetivos) permitirá triunfar en el empeño.

Flexible: las circunstancias son cambiantes, lo que hoy vale puede que no valga mañana, los colaboradores tienen sus propios criterios y en ocasiones pueden ser más acertados que los del líder.

El líder que se atrinchera en sus posiciones está llamado al fracaso, además daría una muestra de soberbia que le llevaría a perder la simpatía del grupo.

Un auténtico líder no teme que por cambiar su punto de vista o por aceptar la opinión de un subordinado esté dando muestras de debilidad. Todo lo contrario, proyectaría una imagen de persona abierta, dialogante, flexible, pragmática, que contribuiría a aumentar su prestigio entre los colaboradores.

Autodominio: el líder es el referente del equipo, debe ser capaz de controlar sus emociones, especialmente en los momentos delicados; no puede mostrar su abatimiento ante un suceso negativo (si él cae, la organización se derrumba).

El líder tiene que ser una persona fuerte, capaz de mostrar serenidad e infundir tranquilidad en los momentos más difíciles.

El líder determina en gran medida el estado de ánimo de la organización.

Si el líder se muestra optimista, animado, con energía, la plantilla se contagiará de este estado. Si por el contrario, se muestra pesimista, desanimado, preocupado (y lo manifiesta), el ánimo de la organización se hundirá.

Prudente: aunque el líder sea una persona que asume riesgos, no por ello deja de ser prudente.

Es el último responsable de la empresa; el bienestar de muchas familias depende de él, por lo que no se puede permitir el lujo de actuar de manera irresponsable.

El líder conoce los puntos fuertes y las debilidades de su organización, respeta a sus adversarios, asume riesgos controlados tras un análisis riguroso.

El líder tiene que luchar contra el endiosamiento, entendido como un exceso de autosuficiencia que le puede llevar a perder la prudencia.

Realista: el líder está siempre con los pies en el suelo, sabe compaginar su visión del largo plazo con el día a día, conoce las dificultades que conllevan sus objetivos, el esfuerzo que exige a los empleados. También conoce sus propias limitaciones.

Justo: el líder debe ser (y parecer) una persona justa, tanto en la exigencia como en el reconocimiento, y debe preocuparse porque la organización así lo perciba.

No puede dar lugar a agravios comparativos.

El líder debe reconocer los aciertos y fallos de sus colaboradores de manera objetiva, debe ser igual de exigente con todos y ecuánime en las recompensas.

Los empleados entienden y aceptan que se les exija, lo que no tolerarán nunca será la injusticia.

Humano: el líder es una persona cercana, próxima , cálida, comprensible. Esta cualidad es básica lograr no sólo el respeto del equipo, sino también su aprecio.

El ser una persona exigente y rigurosa, el tener que utilizar en ocasiones su autoridad, no tiene por qué estar reñido con mostrase de una manera sencilla y natural, preocupado por su gente.

Resulta absurda (y contraproducente) la actitud de muchos altos directivos (que no líderes) de mostrarse altivos, fríos, distantes.

Accesible: el líder tiene que ser una persona accesible para su equipo, tiene que estar disponible para cualquier empleado de la empresa que tenga algo que decirle.

Si quieres que la organización esté contigo, te tienen que conocer, ver que eres uno más de ellos. Si quieres que te aprecien tienes que darle la oportunidad de que te traten.

Un líder distante difícilmente motiva; en el mejor de los casos produce indiferencia y en el peor origina rechazo.

Humilde: la humildad implica reconocer las propias limitaciones, saber escuchar y pedir consejos, reconocer los errores que uno comete y los aciertos de los demás. La humildad no es síntoma de debilidad, sino de persona realista, con los pies en la tierra. La humildad ayuda a ganar el respeto del equipo.

El líder que va de prepotente dispone a la organización en su contra.

Generoso: la generosidad es fundamental en todo líder. Los empleados han depositado en él su confianza, pero además de interesarles el futuro de la empresa, les preocupa su situación personal.

La relación profesional no deja de ser una transacción en la que el trabajador aporta su trabajo a cambio de un salario, una carrera profesional, un aprendizaje, un reconocimiento, etc.

Si el líder es exagerado en su nivel de exigencia, debe ser igualmente generoso en las retribuciones, reconocimientos y premios.

Culto: El líder debe preocuparse por desarrollarse personalmente, por alcanzar un elevado nivel cultural.

El líder tendrá que tratar con numerosas personas, hablar en público, presidir reuniones, atender visitas, etc., y en todo momento debe saber moverse con soltura (es el representante de la empresa).

El conocimiento es fuente de ideas, muchas de las cuales podrá aplicar en la gestión de su organización.

Inquieto: el líder es una persona inconformista, que le gusta indagar, aprender de la gente. Esta inquietud le lleva a estar permanentemente investigando nuevas alternativa, a ir por delante del resto.

En el mundo actual, una persona conformista termina quedándose obsoleta inmediatamente.

Con sentido del humor: el humor es fundamental en la vida, siendo especialmente útil en los momentos de dificultad.

La gente se identifica con aquellas personas que saben ver el lado divertido de la vida. El líder que abusa de la seriedad y de los formalismos difícilmente consigue generar entusiasmo entre sus empleados.

El líder tiene que tener claro que hay momentos para las formalidades y momentos para cierto desenfado y no por ello va a perder el respeto de su equipo, sino que, todo lo contrario, conseguirá estrechar los lazos con sus colaboradores.

Optimista: el optimismo es contagioso, se expande al resto de la organización. El optimista es una persona que no teme las dificultades, que ve los obstáculos perfectamente superables; esto le lleva a actuar con un nivel de audacia que le permite alcanzar algunas metas que una persona normal ni siquiera se plantearía.

Además, la persona optimista se recupera rápidamente de los fracasos y tiende siempre a mirar hacia adelante.

En buena forma física: el líder tiene que cuidarse, llevar una vida sana, hacer deporte, cuidar su alimentación, descansar. Es la única forma de poder rendir al 100% en el trabajo.

http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-7.htm

EL ANTILÍDER

En las dos lecciones anteriores hemos enumerado las cualidades que todo líder debe poseer. Por oposición a ellas tendríamos aquellas otras que caracterizarían al antilíder.

No obstante, vamos a señalar algunas de las más relevantes:

Soberbio: se cree en posesión de la verdad, no escucha, no pide consejos, no acepta otros puntos de vista, no sabe reconocer sus errores, no reconoce sus propias limitaciones. Todo ello le puede llevar a cometer errores muy graves que pongan en peligro el futuro de la empresa, aparte de que este modo de comportarse genera un fuerte rechazo entre los empleados.

Incumplidor: promete y no cumple, su equipo se esfuerza esperando conseguir la recompensa prometida y ésta no se produce. Esto le lleva a perder toda credibilidad.

El equipo pierde su confianza en él y no va a estar dispuesto a seguir realizando esfuerzos adicionales.

Temeroso: es una persona que se siente insegura, lo que le lleva a ser extremadamente celosa de su parcela de poder. Tiene miedo a que alguien le pueda hacer sombra y ello le lleva a rodearse de gente mediocre.

Es una persona acomplejada, el miedo a mostrar debilidad le lleva a rechazar consejos, a no escuchar, a no permitir que la gente de su equipo brille.

Este tipo de ejecutivo termina siendo despreciado por su equipo.

Apagado: un líder apagado difícilmente va a ser capaz de generar entusiasmo en su equipo. Si el líder carece de energía, de optimismo, de empuje poco va a poder motivar a sus empleados.

Rehuye el riesgo: el líder debe luchar por unos objetivos, unas metas difícilmente alcanzables; esto le obliga a transitar por caminos desconocidos, a asumir riesgos.

La persona que evita el riesgo a toda costa es un conformista que se contenta con lo que tiene y que difícilmente va a ser capaz de conducir la empresa a ningún destino interesante.

En un mundo tan cambiante como el actual, no moverse es sinónimo de perder.

Deshonesto: cuando el directivo carece de unos sólidos principios éticos no es de extrañar que termine cometiendo injusticias.

El equipo difícilmente va a seguir a una persona de la que no se fía; más bien terminará despreciándola.

Falto de visión: el líder consigue el apoyo de la organización a cambio de ofrecerle un proyecto realmente estimulante: el líder vende ilusiones.

Si el jefe carece de proyecto, ¿qué es lo que le va a ofrecer a su equipo?, ¿continuidad? Eso lo puede hacer cualquiera.

Además, como ya se ha señalado, la continuidad es hoy en día la vía más rápida hacia la desaparición.

Egoísta: una persona cuya principal (y a veces única) preocupación son sus propios intereses difícilmente va a conseguir el apoyo de su equipo.

Los empleados se darán cuenta inmediatamente del riesgo que corren confiando su destino a esta persona, por lo que tratarán por todos los medios de apartarlo de la dirección.

Iluminado: el líder es una persona que se adelanta al futuro, pero manteniendo siempre los pies en la tierra, sin dejar de ser realista.

Si los objetivos que propone el líder son a todas luces utópicos, la gente perderá su confianza en él. El puesto de trabajo es un tema muy serio y la plantilla no va a permitir embarcarse en aventuras con final incierto.

Un iluminado puede poner en riego el futuro de la empresa.

Autoritario: el jefe que basa su dirección en el empleo del miedo puede conseguir a veces muy buenos resultados en el corto plazo, pero termina inexorablemente dañando a la organización.

Los miembros de su equipo aprovecharán la mínima oportunidad para cambiar de trabajo. Nadie soporta a un tirano.

El ambiente que genera es muy tenso, la gente actuará sin iniciativa, irá al trabajo sin entusiasmo, y así difícilmente va a ser capaz de dar lo mejor de sí.

http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-8.htm

LÍDER CARISMÁTICO

El carisma se puede definir como una facilidad innata de hacerse querer, es un poder de atracción, es puro magnetismo personal.

El carisma tiene un fundamento esencialmente genético:

Unos (pocos) nacen con carisma y otros (la mayoría) no.

No obstante, aunque resulta muy difícil adquirirlo, sí se pueden aprender ciertas técnicas que permiten suplir parcialmente su ausencia o a realzar aún más el carisma que uno ya posee.

Es muy difícil precisar por qué una persona tiene carisma y otra no, pero la realidad es que el primero “enamora” y el segundo produce “indiferencia”.

El líder carismático genera admiración.

El carisma facilita enormemente el camino hacia el liderazgo, si bien no es una condición indispensable:

Se puede ser un extraordinario líder sin tener carisma y se puede tener muchísimo carisma y no ser un líder.

La característica que define a un líder carismático es su capacidad de seducir, tiene una personalidad enormemente atractiva con la que consigue atraer a los demás miembros del grupo.

El carisma permite unir el grupo alrededor del líder.

El líder carismático suele ser también un gran comunicador, tiene un poder natural de persuasión.

Ante el líder carismático el equipo suele perder cierta objetividad. El líder carismático disfruta normalmente de un juicio benévolo por parte de sus subordinados.

Se le “perdonan” los fallos y se mitifican sus logros.

El problema que plantea el líder carismático es que la organización puede hacerse excesivamente dependiente de él.

Es muy difícil encontrar a un sustituto ya que eclipsará a cualquier aspirante a sucederle.

Un peligro que acecha especialmente al líder carismático es la facilidad de caer en el endiosamiento.

El grupo le rinde tanta pleitesía que no es extraño que pierda el sentido de la realidad.
http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-9.htm

PERSONA DE ACCIÓN

El líder es ante todo una persona de acción.

No se limita a definir la estrategia de la empresa, sino que una vez que ha fijado los objetivos luchará con denuedo hasta conseguirlos.

Una visión, un objetivo, etc. sólo son valiosos en la medida en la que uno esté dispuesto a luchar por ellos.

Una persona que se limitara a fijar unas metas pero que no se emplease a fondo en su consecución difícilmente podría ser un líder.

El valor de su aportación sería limitado. Su función sería más bien la de un asesor, pero nunca la de un líder.

El líder quiere resultados palpables y se va a poner al frente de su equipo para conseguirlos.

Además no quiere resultados en el largo plazo, los quiere ya, ahora (el tiempo es oro).

Por este motivo, resulta muy útil no limitarse a fijar objetivos en el largo plazo sino establecer también metas menores en el corto plazo, que marquen el camino hacia el objetivo final.

Estas metas a corto plazo permiten transmitir un mensaje de premura a la organización (el largo plazo se ve muy lejano, pero el corto plazo es inmediato, no hay tiempo que perder).

La filosofía que preside el modo de actuar del líder es que no vale simplemente con estar ocupado (dedicar tiempo al trabajo, pasar muchas horas en la oficina), sino que hay que obtener resultados.

El líder premiará a sus subordinados por los resultados alcanzados y no simplemente por el tiempo dedicado.

No obstante, también sabe valorar a aquel empleado que pone todo su empeño en el intento aunque los resultados no le acompañen.

La persona de acción es una persona que sabe tomar decisiones con agilidad, que se enfrenta a los problemas tan pronto se presentan, que no permite que las cosas se demoren en el tiempo.

El líder piensa en el largo plazo pero trabaja en el corto plazo: si el problema surge hoy hay que abordarlo hoy mismo y no dentro de unos días.

Si hoy se ha tomado una decisión, se pondrá en práctica hoy mismo y se pedirán resultados mañana.

Este modo de actuar no quiere decir que el líder actúe alocadamente. Muy al contrario, le dedicará a los problemas el tiempo de reflexión y de consulta que sea necesario, analizará las posibles alternativas, consultará con quien tenga que hacerlo. Pero todo ello con el convencimiento de que el tiempo apremia.

El tiempo de reflexión y análisis no se puede prolongar ni un segundo más de lo estrictamente necesario.

La mayoría de las veces es preferible adoptar hoy una decisión suficientemente buena que la mejor decisión dentro de un mes.

El líder no admite un NO por respuesta; buscará vías alternativas y se rodeará de personas que funcionen de la misma manera.

El líder es una persona de coraje, no se amilana ante los obstáculos.

El líder va a exigir a su equipo que funcione de forma similar.

Prefiere que sus colabores tomen decisiones, aunque se equivoquen.

Se rodea de gente de acción, personas con ganas de hacer cosas.

Fomenta en la empresa una cultura orientada a la acción.

http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-10.htm

ACEPTAR EL CAMBIO

Actualmente vivimos en un mundo en permanente cambio, en el cual lo que un día vale queda desfasado al día siguiente. Esto exige a cualquier empresa estar en un estado de alerta permanente.

Este escenario de continua transformación exige a la organización estar abierta al cambio, a la adaptación.

En un mundo tan competitivo como el actual la empresa no se puede permitir el lujo de ir a remolque.

Esta inestabilidad suele generar ansiedad.

La gente, por regla general, es reacia al cambio, lo rehuye, teme lo nuevo, lo desconocido. Este temor suele provocar una actitud contraria a la innovación, en la que no se reacciona hasta que no hay más remedio, cuando normalmente ya es demasiado tarde.

Reaccionar tarde implica perder oportunidades de negocio y ceder ventaja a los competidores.

Adaptarse a los nuevos tiempos es absolutamente necesario para garantizar la supervivencia de la empresa.

Al líder no sólo no le preocupa el cambio, sino que encuentra en él una fuente de oportunidades.

Sabe que si reacciona antes que los competidores tiene muchas posibilidades de ganar.

El líder promueve en la empresa una cultura favorable al cambio.

El líder trata de anticiparse al cambio, trata de promoverlo, busca liderarlo.

Combate el continuismo (esto se hace así porque siempre se ha hecho así), cuyos efectos pueden ser realmente nocivos.

Rompe con la inercia de lo establecido; se llega incluso a enfrentar con el poder para impulsar el cambio.

Se puede hablar de dos tipos de cambio:

Un cambio que ocurre de imprevisto, de la noche a la mañana, como un shock que todo el mundo percibe. Este cambio es tan evidente que la empresa lo percibe inmediatamente y reacciona.

Pero hay un cambio mucho más peligroso que es el cambio paulatino, el que se produce de manera gradual, casi imperceptible, lo que hace que resulte muy difícil detectarlo. Cuando la empresa quiere reaccionar ya es demasiado tarde, se ha quedado fuera del juego.

Sólo una persona que mira al futuro, que está permanentemente oteando el horizonte buscando cualquier indicio de evolución, es capaz de percibir estos cambios graduales en su etapa inicial, con tiempo para reaccionar y ganar terreno a los competidores.

El líder trata continuamente de anticipar los posibles escenarios futuros, tomando las medidas oportunas para estar preparados.

Además, en estos momentos de inestabilidad el líder infundir confianza a sus empleados.
Transmitir la sensación de que todo está bajo control, de que la organización tiene un timonel que está alerta y preparado, y que sabrá guiar con éxito su destino.

http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-11.htm

Correr riesgos

El líder es consciente de que en ocasiones hay que asumir riesgos.

Hay momentos en los que hay que tomar decisiones sin disponer de toda la información que uno quisiera. No está absolutamente claro cual es la decisión más acertada, pero hay que tomar una decisión.

En este escenario de incertidumbre el líder no se bloquea y toma la decisión que estima más oportuna, sabiendo que cabe la posibilidad de no acertar.

En otras ocasiones se presentan oportunidades. A veces no están totalmente definidas, pero si se saben aprovechar pueden ser muy beneficiosas para la empresa.

Esto obliga en ocasiones al líder a tener que “apostar”; aunque estas decisiones se han analizado todo lo que se ha podido no dejan de conllevar un elevado riesgo.

Son decisiones que pueden exigir inversiones cuantiosas. El líder trata de anticiparse a los competidores: si acierta la empresa puede obtener importantes ganancias, si se equivoca serán recursos desperdiciados.

El líder asume este riesgo, sabiendo que puede ganar o perder.

Lo fundamental en situaciones de este tipo es:

Demostrar a la organización que el líder es una persona de coraje que no se esconde ante el riego y que sabe dar un paso adelante cuando es necesario.

Cuando se corren riesgos no son decisiones caprichosas, no se basan en meras corazonadas del líder, sino que son decisiones estudiadas, consultadas con su equipo (especialmente si el riesgo es elevado) y que se toman porque no tomar ninguna decisión implicaría correr un riesgo todavía mayor (perder oportunidades, quedar por detrás de los competidores, ceder mercados, quedarse obsoletos, etc.).

Los riesgos que se corren son asumibles: si la decisión resulta equivocada la empresa resultará perjudicada, pero podrá superarlo, no va a sucumbir.

Lo que no se pueden tomar (salvo en casos extremos) son decisiones a cara o cruz (o la empresa duplica su valor o quiebra).

En un mundo tan competitivo y cambiante como el actual, no aceptar el riesgo es condenarse al fracaso, ya que otros competidores si lo harán.

Es el riesgo de no querer correr riesgos.

No se debe temer al fracaso. Cuando se toman decisiones no siempre se acierta; cuando esto ocurre lo que hay que hacer es aprender de los errores para tratar de evitarlos en el futuro.

Cuando una decisión adoptada resulta equivocada el líder no se hunde. Analiza qué ha ido mal y trata de tomar medidas para evitar que estos fallos vuelvan a repetirse en el futuro.

El líder mira siempre hacia adelante.

Por último, señalar que el líder potenciará dentro de la empresa una cultura de asunción de riesgos.

Si la decisión resulta equivocada pero estaba fundamentada no se sancionará al empleado, incluso habría que apoyarle en esos difíciles momentos.

Lo que no se puede aceptar, bajo ningún concepto, es que una persona asuma riesgos con cierta ligereza, “sin los deberes hechos”.

http://www.aulafacil.com/Liderazgo/Lecc-12.htm