DIAMANTES ARTIFICIALES

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     El diamante es carbono puro cristalizado. Es el mineral más duro conocido hasta hoy.

 

Nadie sabe realmente cómo se forma dentro de la tierra un diamante, pero existe una hipótesis basada en la creación de un diamante artificial. Con grafito, a una temperatura por encima de los 3700 grados centígrados y aplicando una presión superior a 120,000 bares se consiguen realizar diamantes artificiales desde hace ya bastante tiempo.

 

Sobre todo esto surge la siguiente hipótesis: imaginemos dentro de nuestro planeta el magma contenido en una de las chimeneas o vías que van hacia la superficie. Si este magma ígneo contiene carbono, y a la vez es sometido a fortísimas presiones producidas por cataclismos o explosiones internas, el carbono cristalizaría en diamante.

Hay muchas formas de hacer diamantes en laboratorio. Hay dos utilizadas habitualmente que son:

1. Presionando grafito (os recuerdo que el grafito es carbono como el diamante) a gran temperatura. De la prensa salen diamantes.
2. Depositando en un sustrato vapor de un gas que contenga carbono (por ejemplo metano). En este sustrato se crea una fina película de diamante.

La primera técnica es capaz de obtener pequeños diamantes del tamaño de una semilla de sésamo (la semilla de sésamo es de 4 mm de longitud por 2 mm de ancho).


Con la segunda técnica se han logrado obtener finas capas de diamante muy largas.


Pero ambas técnicas tienen un defecto similar a los diamantes naturales: tienen demasiadas imperfecciones. Menos que los diamantes naturales pero todavía excesivos para poderlos usar en electrónica.

 

En septiembre de este año, las empresas De Beers Industrial Diamonds (en Inglaterra) e Innovative Material Group (en Suecia) han anunciado un nuevo método de fabricar diamantes lo suficientemente puros para usarse en electrónica.

 

¿El truco? Hay dos ‘trucos’. El primero es utilizar las dos técnicas a la vez. Es decir, se comprime a gran presión y temperatura grafito y a la vez se utiliza una técnica de deposición de gases con alto contenido de Carbono. Este truco ya se había usado y no había funcionado. Ellos han introducido otro ‘truco’: todo lo han hecho con un control más estricto que nunca de presión y temperatura.

 

El resultado ha sido diamantes artificiales del tamaño de una semilla de sésamo con un nivel de impurezas lo suficientemente bajo para hacer buenos semiconductores.

 

¿Cómo de buenos? Pues las medidas de movilidad de electrones y de ‘agujeros’ nos dicen que son mejores que los SIC y los Gan. Es decir, son mejores que los mejores.

 

Indudablemente es un primer paso y habrá que perfeccionar la técnica para hacer diamantes más grandes. Pero la buena noticia es que ese tamaño ya es suficiente para hacer muchos circuitos interesantes.

 

Sin duda sus primeras aplicaciones irán al radar y a los satélites. Pero es muy posible que en no mucho tiempo lleguen a nuestros relojes de pulsera o teléfonos móviles y entonces podremos decir aquello de: este reloj es una joya.

 

Artículo original en Science (Ya sabéis que es de pago, pero casi siempre hay trucos para obtenerlo de algún otro sitio)

 

 

http://www.tronos.com/JoyasyTecnica/diamantes.htm

http://ciencia15.blogalia.com/historias/4441

 

FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

blary33@gmail.com