LOS VALDENSES ¡¡¡ SANGRE INOCENTE!!!


Este artículo trata sobre estos tan ignorados cristianos evangélicos de la Edad Media, de más de 4 siglos antes de Lutero (contra las mentiras romanistas que afirman que el cristianismo evangélico nació de una escisión de Roma con este reformador), y de los cuales sus propios verdugos: los inquisidores de la iglesia católico Romana dijeron lo siguiente:

“Los herejes valdenses se distinguen por su comportamiento y el habla. Son impasibles y sensatos. No se esfuerzan en llamar la atención con vestidos extravagantes o indecorosos. No son comerciantes con el fin de evitar mentir, jurar o engañar. Viven únicamente del trabajo artesano de sus manos. También sus maestros son tejedores y zapateros. No acumulan riquezas, sino que se contentan con lo necesario para vivir. Comen y beben con moderación, no frecuentan posadas ni van a bailes u otros lugares de mala reputación. Son lentos para la ira. Son trabajadores, se dedican a aprender y a enseñar. Les reconocerán por su manera de hablar: con cordura y veracidad. No difaman, no hablan con palabras vulgares o vacías. Evitan toda expresión que pueda ser mentirosa o de juramento. No dirán “sinceramente” o “de verdad”, sino que se limitarán a decir “si” o “no”. Según ellos hacen así porque Jesús lo ordenó en Mateo 5:37″ (Passauer Anonymus).
El movimiento religioso denominado Valdense nació en la Ciudad de Lyon (Francia), con la crisis de conciencia de un individuo llamado Pedro Valdo, quien renunció a sus bienes y tradujo fragmentos de la Biblia a la lengua vulgar. Este movimiento no pretendió romper con la Iglesia Católica pero su predicación no aprobada por las autoridades eclesiásticas amedrentó a los sacerdotes. Esto llevó a que en el año 1184 en el Concilio de Verona se incluyera a los Valdenses entre los movimientos condenados y en el año 1190 el Obispo de Narbona pronunció contra ellos la condena de herejía. Este movimiento religioso víctima de las persecuciones, primero en Francia y luego en otros países, buscaron lugares seguros para refugiarse.

Durante varios siglos los Valdenses reclamaron la libertad de conciencia, refugiándose en los Alpes en una región agreste, rocosa y pintoresca protegidos por una importante cadena de montañas en la zona fronteriza Italo-suizo-francés en los cuales se encuentran los valles Pellice, Angrogna, Rorá, Clusón y Germanasca, hoy llamados Valles Valdenses.

Hasta éstos Valles llegaron los ejércitos de las cruzadas provocando masacres como la de Merindol y Provenza (1545) y la de Colonia Calabria (1560). Pero nadie pudo doblegar al pueblo Valdense, los sobrevivientes se refugiaron en Suiza y tres años más tarde cruzaron nuevamente las montañas para llegar y no abandonar más el suelo de sus amados valles.

En agosto de 1689, un grupo de 900 hombres partieron de Suiza, que los hospedaba, y en 10 días lograron retornar a Bobbio (Glorieuse Rentrèe); en la localidad de Sibaoud, pronunciaron el famoso juramento de fidelidad a sus comandantes, y éstos, a sus soldados.

Finalmente tras siete siglos de injusticias y persecuciones el Rey Carlos Alberto proclamó el Edicto de Emancipación con lo cual los Valdenses podían gozar de todos los derechos políticos y civiles de los demás ciudadanos. La fecha de tan importante acontecimiento en la vida de los Valdenses, fue el 17 de Febrero de 1848.

Encerrados en sus angostos y poco fértiles Valles, los Valdenses que gozaron a lo largo del siglo XIX de una relativa tranquilidad vieron crecer notoriamente su población. Con ello comienzan las primeras emigraciones, primero hacia el sur de Francia, Suiza e incluso al Cercano Oriente, pero esto no fue suficiente, la población seguía aumentando y el hambre comenzaba a sentirse muy a menudo en los Valles. En el año 1854 luego de una sucesión de años malos para la agricultura, tres mil familias tuvieron que ser socorridas. La pobreza y el hambre reinaba en los Valles. En esas malas épocas llegaron noticias a los Valles de un joven aventurero que se había embarcado en Marsella sin rumbo fijo y luego de seis meses había desembarcado en Montevideo. Era el joven Juan Pedro Planchon que escribía a su hermano en Villar Pellice, en esa carta contaba lo fácil de la vida en Uruguay, un Uruguay que se mostraba generoso, vacío y fértil, fue así que en 1856 tres familias (Planchon Barolin, Baridon Geymonat y Gonnet Salomón) que sumaban once personas, se embarcaron hacia tierras uruguayas dando lugar a la primera emigración Valdense a ese país.
LOS ADVENTISTAS (VALDENSES) EN EL PERÚ.-







FRATERNALMENTE
LUIS ROMERO

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CHILE versus BOLIVIA: Otra mirada.

*Profesor Pedro Godoy

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Acabamos de concluir la lectura del nuevo libro del Profesor Pedro Godoy, CHILE versus BOLIVIA: Otra mirada recién editado por Nuestra América. Su aparición, acontece en el mismo año que conmemoramos dos centenarios de signo diverso. Uno es el centenario del tratado de 1904 que remachó jurídicamente la pérdida de la salida al mar de Bolivia como consecuencia de su derrota militar en la guerra del Pacífico. El otro, recuerda  la construcción del Cristo Redentor, monumento a la armonía y a la integración entre Argentina y Chile. La aparición de la Obra de Pedro Godoy, a horcajadas de estas dos fechas, encierra entonces una intencionalidad provocadora y una simbología cargada de sentido y llena de enseñanzas para los habitantes de América Latina.

El Profesor Godoy, con el patrocinio de la entidad que integra, el CEDECH –Centro de Estudios Chilenos- es además de un talentoso escritor, un intelectual osado. No duda en elevar su voz clara y disonante, en un medio francamente hostil,  para defender posiciones que incomodan y molestan. Cada una de las afirmaciones que recorren su libro, implican un cuestionamiento, un replanteo, una crítica profunda, a la vez que un desafío intelectual para repensarlo todo de nuevo.

Pedro Godoy nos desafía a sacarnos los lentes del prejuicio y a poner el mapa de cabeza. O al derecho, como diría Arturo Jauretche. Nos invita a desprendernos de falsas nociones, distorsivas, hijas de una manera equívoca de interpretar lo nuestro. El libro de Godoy es una formidable convocatoria a desaprender. A desazonzarnos, y una apasionante invitación para acompañarlo en  la aventura de descubrir un nuevo mundo.

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DOS IDEAS CENTRALES RECORREN LA OBRA DE PEDRO GODOY.

La  primera, es que los diferentes estados que conforman la América Latina son parte de una misma Nación invertebrada, la Patria Grande Iberoamericana, que debe ser reconstituida.

Como consecuencia de esta premisa, se deriva que todos los conflictos bélicos americanos, a excepción del de Malvinas de 1982 y la guerra de EE UU contra México de 1835, deben ser interpretadas como guerras civiles y fratricidas. Interestaduales sí, pero no internacionales. La guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay de Solano López, la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana de 1835 o la guerra del Pacífico de 1879, son enfocados como episodios desgraciados, azuzados por el IMPERIO BRITÁNICO, donde se enfrentan una tendencia integracionista y nacional, contra una disgregadora y Mitrista, en el caso de Argentina, o Portalina en el caso Chileno.

 

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Nuestro caudillo Felipe Varela, enemigo juramentado de la Guerra al Paraguay, puede ser reconocible en este libro en la figura José Antonio Vidaurre, quien se insurrecciona en Quillota, fusilando a Diego Portales, en oposición al mandato belicista de la Moneda, contra el mariscal de la Confederación, Andrés Santa Cruz. El autor establece incluso un paralelo con la Guerra de Secesión Norteamericana, afirmando que desgraciadamente en nuestro caso, triunfaron los secesionistas, y que por ello  hoy en vez de poderosos EE UU de Suramérica, tenemos 20 estados débiles y fragmentados, que deben reencontrarse y vertebrarse nuevamente. Sus tesis  empalman con las de otros grandes autores que han desarrollado el tema, como Felipe Herrera, Raúl Haya de la Torre, Manuel Ugarte y Jorge Abelardo Ramos.

La segunda idea que destaca en el libro, es una profunda y original reflexión sobre la identidad nacional como problema, como conflicto, como construcción colectiva, como legado, pero también como destino. Godoy, rechaza tanto el indigenismo antiespañol, como el hispanismo dorado. Rescata, como elemento central identitario de nuestro “SER NACIONAL” lo mestizo, lo criollo y la amalgama con lo aborigen. Efectúa un redescubrimiento y revalorización positiva de lo hispano como substrato unificador y denominador común en toda América. La lengua común y la religiosidad popular son dos de sus legados perdurables. La mezcla de sangres: la española, la india y la africana, constituyen “lo americano”, dice.

Adscribe a la fórmula del filósofo mexicano José Vasconcelos de “FUSIÓN DE TRES MUNDOS” para referirse al V Centenario, desechando por igual las  de “encuentro de dos mundos” por episódica y coyuntural y “descubrimiento” por eurocéntrica.

Pedro Godoy es un agudo observador y un crítico de temer. Cultiva un estilo Jauretcheano, con el que se lanza a demoler una por una las zonceras trasandinas que juzga inaceptables. Así, indaga en aspectos psicológicos propios del Chileno de hoy día, postulando por ejemplo, que el engreimiento soberbio frente al hermano Peruano o Boliviano, resulta la contracara de una auto denigración cipaya frente a lo anglosajón o lo europeo. Ambas son expresión de una crisis de identidad, afirma.

O bien, sostiene  que el insularismo espiritual trasandino –al que él denomina “síndrome de la fortaleza sitiada” o “excepcionalismo chilensis”- , constituye la base psicológico-cultural, sobre la que se asientan luego nocivas políticas que dan la espalda a los países vecinos y hermanos de la América, rechazándose el MERCOSUR  y buscando en vano una sociedad ventajosa con los  EE UU a través del T.L.C., por ejemplo. Con su inconfundible y punzante estilo epigramático, el profesor Godoy  la emprende implacable contra el chauvinismo, contra el racismo, la xenofobia, EL ARMAMENTISMO, y la colonización mental de todo signo. Son particularmente atractivas sus reflexiones sobre el “mapuchismo” a la moda, las deformaciones con las que se enseña la historia, o la exaltación interesada y no casual de un folklore litoraleño, en contra de lo Andino, por los comunicadores oficiales.

Declarado admirador y partidario de las revolución nacionalista del 52 protagonizada por el MNR en Bolivia, y de la experiencia Peronista del 45, es quizás en ese espejo, y en sus viajes frecuentes a las patrias hermanas, donde el autor elabora y pule su acertada visión revisionista histórica y latinoamericanista. Y es quizás, en la ausencia de un movimiento nacionalista triunfante de características semejantes en su propia patria, donde radique la mayor dificultad para que las justa doctrina defendida por el CEDECH y sus publicistas, arraigue, germine  y se convierta en frondoso árbol , sin enfrentar tanta resistencia y asumir tan trabajoso esfuerzo.

El nuevo libro del Chilenísimo Profesor Godoy, asentado sobre los pilares ya explicitados, fundamenta en forma contundente e incontrastable, las profundas razones históricas, políticas, culturales y económicas que asisten la causa del desenclaustramiento de Bolivia. La salida al mar, según postula, resulta además de un corolario de estricta justicia, un elemento de mutua conveniencia. Beneficioso para ambos estados y para toda la región en su conjunto.

Lleno de sabrosas anécdotas, reflexiones personalísimas y guiado siempre por un sentido docente que no abandona jamás, nuestro querido Profesor se atreve a sostener desde el Mapocho,  la justicia de la devolución de los trofeos de la guerra del Pacífico a los derrotados de entonces. Pregona la conveniencia de dotar una salida al mar para Bolivia. Promueve una defensa irrestricta de la causa de Malvinas en 1982, aún bajo la mirada amenazante del gobierno dictatorial de Pinochet, aliado acérrimo de la británica  Margaret Tatcher. Un marxista peligroso para los militares. Sospechoso de simpatías militaristas para los ex partidarios del Kremlin. Bolivianista y Argentinófilo  para los Chauvinistas. Defensor de regímenes “nazifascistas”, para la izquierda desarraigada. Incómodo para todos. Así es Pedro Godoy.

El libro que acaba de editar es un formidable alegato a favor del MERCOSUR, la integración regional y la búsqueda de nuestra verdadera identidad como hermanos de una misma Patria Grande. La obra llega en buen  momento. Los Pueblos de América Latina comienzan a sacudirse el yugo del neoliberalismo opresor y hambreador. En Venezuela renace la esperanza con la Revolución Bolivariana. Argentina y Brasil avanzan en la edificación de una unidad de hierro. La figura de Simón Bolívar vuelve a cabalgar, como el Cid Campeador, por América Latina infundiendo el terror en los enemigos históricos de los pueblos libres. Enhorabuena y bienvenido sea entonces este aporte imprescindible del Profesor Godoy, que ilumina por encima del Ande milenario, y nos ayuda a todos a pensar y a encontrar el camino, por el cual  conducir el nuevo ejército libertador hacía la victoria final.

 

http://www.diariomardeajo.com.ar/chileversusboliviaotramirada.htm

http://video.google.es/videoplay?docid=-4730806279065355935&q=source:009033741044412926738hl=es#

 

 

*Profesor Pedro Godoy Perrin

Pedro Godoy Perrin es un patriota chileno, historiador y sociólogo. Se titulo en el Instituto Pedagógico de la U de Chile. Obteniendo la maestría en la U Católica y el doctorado en la U Complutense de Madrid. Alcanzo – mediante ascensos sucesivos y concursos públicos – el rango de Titular del Campus Macul* donde desempeña -adscrito a los ámbitos de Pedagogía e Historia- labores docentes, investigativas y difusionales. En los 60 funda, pioneramente, la Cátedra de Integración de América Latina (CIAL) en la Escuela de Periodismo. En 1975 es exonerado y desde 1990 la “democracia” o “socialdemocracia” evade el compromiso de restituirlo en su tarea con hipócrita argumentación. Ha sido Profesor Visitante de UU del Cono Sur y México. En cierto modo, “7 ensayos suramericanos” es fruto de sus afanes académicos. El principal plantel de educación superior de Bolivia -la Universidad Mayor de San Andrés- le confiere el grado de Dr. Honoris Causa. Actualmente es asociado de la Cátedra “Francisco de Miranda” de la Universidad de La República. En 1992 cofundaba la Cátedra Alternativa V Centenario con el Centro de Alumnos de Humanidades de la Universidad de Chile. Publico trabajos en revistas especializadas y artículos en la prensa. Ha redactado varios textos escolares de Ciencias Sociales e Históricas (enseñanza media). Recientemente, el Estado de Bolivia lo condecoro con la Orden “Simón Bolívar” en el grado de Caballero. Es titular de la Sociedad Científica de Chile, del Instituto O’Higginiano de Chile y cofundante del Centro de Estudios Chilenos CEDECH. Cuando funda el Centro de Estudios Chilenos CEDECH promueve la tesis bolivariana cosa difícil en una república etnocéntrica como Chile. Lo acompaña en la empresa el gurú integracionista de entonces: Felipe Herrera y recibe apoyo de grupos afines. De Perú -el APRA-, de Argentina -el peronismo- y de Bolivia -CONDEPA-.

Ahora está feliz con Chávez y propone brindar por las victorias de Evo Morales. (*) Campus Macul es el recinto que albergara a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional. Pedro Godoy Perrin es un patriota chileno, historiador y sociólogo. Se titulo en el Instituto Pedagógico de la U de Chile. obteniendo la maestría en la U Católica y el doctorado en la U Complutense de Madrid. Alcanzo – mediante ascensos sucesivos y concursos públicos – el rango de Titular del Campus Macul* donde desempeña -adscrito a los ámbitos de Pedagogía e Historia- labores docentes, investigativas y difusionales. En los 60 funda, pioneramente, la Cátedra de Integración de América Latina (CIAL) en la Escuela de Periodismo. En 1975 es exonerado y desde 1990 la “democracia” o “socialdemocracia” evade el compromiso de restituirlo en su tarea con hipócrita argumentación. Ha sido Profesor Visitante de UU del Cono Sur y México. En cierto modo, “7 ensayos suramericanos” es fruto de sus afanes académicos. El principal plantel de educación superior de Bolivia -la Universidad Mayor de San Andrés- le confiere el grado de Dr. Honoris Causa. Actualmente es asociado de la Cátedra “Fr…todo » Pedro Godoy Perrin es un patriota chileno, historiador y sociólogo. Se titulo en el Instituto Pedagógico de la U de Chile. obteniendo la maestría en la U Católica y el doctorado en la U Complutense de Madrid. Alcanzo – mediante ascensos sucesivos y concursos públicos – el rango de Titular del Campus Macul* donde desempeña -adscrito a los ámbitos de Pedagogía e Historia- labores docentes, investigativas y difusionales. En los 60 funda, pioneramente, la Cátedra de Integración de América Latina (CIAL) en la Escuela de Periodismo. En 1975 es exonerado y desde 1990 la “democracia” o “socialdemocracia” evade el compromiso de restituirlo en su tarea con hipócrita argumentación. Ha sido Profesor Visitante de UU del Cono Sur y México. En cierto modo, “7 ensayos suramericanos” es fruto de sus afanes académicos. El principal plantel de educación superior de Bolivia -la Universidad Mayor de San Andrés- le confiere el grado de Dr. Honoris Causa. Actualmente es asociado de la Cátedra “Francisco de Miranda” de la Universidad de La República. En 1992 cofundaba la Cátedra Alternativa V Centenario con el Centro de Alumnos de Humanidades de la Universidad de Chile. Publico trabajos en revistas especializadas y artículos en la prensa. Ha redactado varios textos escolares de Ciencias Sociales e Históricas (enseñanza media). Recientemente, el Estado de Bolivia lo condecoro con la Orden “Simón Bolívar” en el grado de Caballero. Es titular de la Sociedad Científica de Chile, del Instituto O’Higginiano de Chile y cofundante del Centro de Estudios Chilenos CEDECH. Cuando funda el Centro de Estudios Chilenos CEDECH promueve la tesis bolivariana cosa difícil en una república etnocéntrica como Chile. Lo acompaña en la empresa el gurú integracionista de entonces: Felipe Herrera y recibe apoyo de grupos afines. De Perú -el APRA-, de Argentina -el peronismo- y de Bolivia -CONDEPA-. Ahora está feliz con Chávez y propone brindar por las victorias de Evo Morales. (*) Campus Macul es el recinto que albergara a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional.

EL SÍNDROME DE HYBRIS (BORRACHERA DE PODER)

 

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LOS GRIEGOS fueron los primeros que utilizaron la palabra “hybris” para definir al héroe que conquista la gloria y que, ebrio de poder y de éxito, comienza a comportarse como un dios, capaz de cualquier cosa. Y el síndrome de Hybris fue descrito hace años por David Owen, que fue ministro de Asuntos Exteriores británico y que, como además era neurólogo, escribió un libro “En la enfermedad y en el poder”, en el que habla de una patología que afecta a determinados políticos con alta responsabilidad de gobierno, que se inicia desde una megalomanía instaurada y termina en una paranoia acentuada. Todo irá bien para el personaje mientras disfrute de las exquisiteces del mando y ordeno, pero que tras la pérdida del poder empezarán sus citas con el psiquiatra para tratar su depresión al verse ya no como un personaje de “Las mil y una noches”, como un iluminado, sino como uno más, como cualquiera que pasa por la acera con la cartilla del paro en el bolsillo.

Llega un momento en que quienes gobiernan dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar porque piensan que sus ideas son las correctas. Y aunque finalmente se demuestren erróneas, que no han servido para nada, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando que están en la senda de la verdad.

Una persona más o menos normal de repente alcanza el poder y al principio le asalta la duda de si será capaz de desarrollar esa actividad engrandecida de la política. Pero pronto sale de la duda porque empiezan a merodearle una legión de incondicionales que no cesan de felicitarle, darle palmaditas en la espalda y halagos, reconociéndole su valía. Y si al principio dudaba de su capacidad se transforma y comienza a pensar que está ahí por méritos propios. Y como no cesan los piropos y las palabras huecas ya se cree el rey del mambo y de él arriba, ninguno.

Es esta una primera fase pero pasa a la siguiente en que cree totalmente en todo lo que hace y dice, y piensa, en su narcisismo calenturiento, que menos mal que estaba ahí para solucionarlo. Si no es por él, todo se iría al garete. El iluminismo se apodera de él y su mundo se hace amplio y el de los demás estrecho; el suyo ilimitado y el de los demás, casi inexistente. Se convierte en infalible y se cree insustituible.

Y todo aquel que no asume sus ideas o las rebate ya es enemigo hasta personal y le indica el camino hacia el ostracismo.

Este trastorno psico-patológico se ha dado en muchos líderes mundiales; ahí están los casos de Churchill, Kennedy, o Bush, y quizás en este grupo haya que situar a Zapatero, Alan García de Perú. Son líderes que no escuchan, que no aceptan decisiones que no sean las suyas, que creen están en posesión de la verdad, que no dan su brazo a torcer, que están ciegos ante las evidencias, que confunden la realidad con la fantasía. En fin, que viven en su mundo, se enrocan dentro de sí, no quieren saber nada de los demás y se sienten capaces desde su alta tribuna de enderezar entuertos, aunque estos se fortalezcan, se endurezcan y sus capacidades queden a ras del suelo.

Nunca entenderán por qué actúan así; dentro de su iluminismo caminan a ciegas y aunque terminen en la más absoluta soledad, antes de llegar dejarán muchos cadáveres en el camino.

 “Los síntomas de la enfermedad del poder comienzan con un clima de sospecha hacia todo lo que rodea al poderoso, siguen con una sensibilidad crispada en cada asunto en donde interviene, se agrega después una creciente incapacidad para soportar las críticas y, más adelante, se acompaña de la sensación de ser indispensable y de que, hasta su llegada al poder, nada se había hecho bien” (E. Hemingway).

En general, la patología del enfermo del poder muestra una persona muy pretensiosa y explotadora, es decir, saca provecho de los demás. No puede identificarse con los sentimientos o necesidades de los otros, envidia o cree que la envidian y tiene actitudes constantemente arrogantes. Los síntomas de los enfermos de poder son elocuentes y comunes a todos los pacientes: exagerada confianza en sí mismos; desprecio por los consejos, alejamiento de la realidad; burlas públicas de otras personas; complejos de persecución e invento de historias y complots para asesinarlos; enemistarse con algunos periodistas y hacerse uña y carne con otros; confrontarse con los poderes fácticos. Se esfuerzan en hacer creer a los incrédulos que su plan de país o comunidad mira más allá de sus narices.

David Owen (In Sickmess and in Power, 2008) explica que el dominio del poder ocasiona cambios en el estado mental y conduce a una conducta arrogante, por lo que las enfermedades mentales necesitan una redefinición para incluir el síndrome de la arrogancia y darles un número en el Código Internacional de Enfermedades (CIE). A algunos políticos el perfume del poder los hace arrogantes y soberbios, tanto así que ponen en riesgo la gobernabilidad de un país, “pues si bien el litio ayuda a controlar algunos desórdenes maníaco depresivos, aún no contamos con un fármaco que ayude a controlar los estados de arrogancia y altanería”. El virus del poder entra en el sistema linfático del político con tal virulencia que hasta los que parecían cuerdos empiezan a mostrar comportamientos extraños. Este síndrome corroe las entrañas de la democracia debido a la arrogancia.

El diccionario define la palabra arrogancia como “Actitud de la persona orgullosa y soberbia que se cree superior a los demás”. Dante lo define como el amor propio perverso que lleva al odio de los demás. Cuando una persona es arrogante se siente superior a los demás. Piensa que siempre tiene la razón y los demás están equivocados. Cualquier cosa que otra persona dice, para el arrogante, si no está de acuerdo, no sirve. Los arrogantes se sienten superiores a causa de su baja autoestima y buscan un mecanismo compensatorio para sobrevivir. Son inseguros y esto se manifiesta denigrando a los demás para poder sentirse bien ellos mismos. “El dinero no cambia al hombre, simplemente lo desenmascara. Si un hombre es naturalmente egoísta, avaro y arrogante, esto se manifiesta con el dinero” (H. Ford).

El Dr. Sherwin B Nuland profesor de Cirugía en la Universidad de Yale ha propuesto en New Haven, Connecticut, que los Jefes de Estado deberían, al asumir el mando Presidencial, renunciar a la privacidad médica y los Médicos que los tratan deberían suspender su deber de confidencialidad Médico/Paciente(el llamado secreto profesional) en aras del bienestar del país, en salvaguarda de los intereses del pueblo, quien a fin de cuentas debe ser el único y soberbio soberano con capacidad y autoridad de modificar leyes y nombrar autoridades.

Los Gobernantes con desordenes Maníaco Depresivos y/o Síndrome de Arrogancia… ¡Tienen los días contados!

http://www.articulo.org/articulo/6976/el_sindrome_de_la_arrogancia_en_politica.html

http://www.eldia.es/2010-10-04/CRITERIOS/12-sindrome-Hybris-borrachera-poder.htm

http://www.laprensa.com.bo/noticias/8-8-2010/noticias/08-08-2010_2089.php

 

FRATERNALMENTE

Luis Romero Yahuachi

 

Hombre Árbol

HOMBRE ARBOL:DEDE

Dede Koswura es un campesino de 35 años que vive en Indonesia que padece una terrible y extraña enfermedad (Epidermodisplasia verruciforme), por lo que le crecen especies de verrugas en la cara y en las extremidades. Las manos le han desaparecidos formando con macizos de unos 30 cm. de diámetro. Parece que todo comenzó cuando tuvo un accidente y se lastimó una rodilla. A partir de ese momento la pesadilla se inició naciéndole brotes orgánicos  a modo de raíces, lo que ajeno a su lastimoso aspecto, no le permite realizar ningún tipo de actividad laboral.

Por si fuera poco su mujer lo abandonó, y además perdió también su trabajo. Dede vive en la extrema pobreza y está acompañado de sus dos hijos (también abandonados por su madre), su único trabajo era el de desfilar para los turista en una feria ambulante, al igual que hiciera en otro momento el ‘Hombre Elefante’ de David Lynch, lo que era objeto de burlas por parte de sus vecinos.

El Dr. Anthony Gaspari (dermatólogo) de la Universidad de Marylan llegó hasta su pueblo y le propuso una cirugía junto a un tratamiento que le permitirá en corto plazo recuperar su vida normal. Según estudios de otros casos, la posibilidad de padecer esta enfermedad es de “menos de 1 entre 1.000.000”. El dermatólogo  que examinó a Dede y concluyó que el descomunal brote verrugoso es consecuencia de la combinación de un papilomavirus humano (HPV) y de una anomalía genética que impide al cuerpo combatir la infección.

 

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El Gobierno de Indonesia inicialmente prohibió que el ‘hombre árbol’, sea trasladado a EE.UU. por médicos de ese país para recibir tratamiento contra la insólita enfermedad, porque aducían que esta gente del campo no desean que sean llevados lejos de su pueblo, y menos para analizar su sangre. De todas maneras Dede  recibió una serie de cirugías que permitió que mejorase  su aspecto físico y tenga otra oportunidad para comenzar una vida  normal.

Anthony Gaspari estuvo siempre muy  obsesionado por esta  extraña enfermedad, por lo que realizó una serie de gestiones para tratar de curar a Dede. Gracias a los injertos que le realizó podrá mover mejor los dedos. El “hombre árbol” esta de muy buen ánimo, y ya está pensando en buscar trabajo, iniciar una vida normal, y hasta también desea volver a enamorar.

 

 

***

http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f8/1418520395

 

La baja prevalencia de estas enfermedades las hace menos atractivas para la industria farmacéutica por lo que los fármacos para abordarlas se denominan medicamentos huérfanos. Son necesarias más ayudas oficiales para su investigación y fabricación.

El indonesio Dede es más conocido como el ‘hombre árbol’. Tiene las extremidades plagadas de verrugas gigantes con aspecto de corteza.

Hasta entonces nadie había logrado desentrañar la causa de su extraña enfermedad que comenzó, según explicó él mismo recientemente, a raíz de una herida en una pierna cuando era aún un adolescente.

El crecimiento desproporcionado de las verrugas le acabó impidiendo trabajar y provocó que su mujer y su hijo le abandonaran.

 

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Dede Koswura se recupera luego de las cirugías que le permitirán mejorar su calidad de vida.

Dede, de 37 años, se recupera en un hospital y dijo que ya está listo para un nuevo amor. Una serie de cirugías permitió que Dede Koswura, más conocido como “el hombre árbol”, mejore su aspecto físico y tenga otra oportunidad de comenzar una vida más normal.

“Lo primero que quiero hacer es conseguir trabajo. Después algún día conocer a alguna chica y casarme” dijo Dede en un diario británico.

El doctor que lo operó fue el dermatólogo estadounidense Anthony Gaspari que, obsesionado por la extraña enfermedad, realizó una serie de gestiones para tratar a Dede.

Gracias a los injertos que le realizó podrá mover mejor los dedos.

El doctor Gaspari, de la Universidad de Maryland detectó hace unos año que la enfermedad del joven indonesio se debía al virus del papiloma humano, una infección relativamente común que suele causar pequeñas verrugas en las personas que la sufren.

 

http://actualidad.orange.es/fotos/enfermedades-raras/el-hombre-arbol.html

http://www.portalplanetasedna.com.ar/hombre_arbol.htm

http://www.20minutos.es/noticia/306868/0/hombre/arbol/indonesia/

http://www.taringa.net/posts/noticias/1993007/El-hombre-%C3%A1rbol.html

FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

MÉDICO SALUBRISTA

CMP: 17656

 

LA SOCIEDAD QUE NO LEE NO HACE FUTURO.

Luis Jaime Cisneros

Fecha: 10/12/2006

 

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Con la sabiduría y humildad que dan 58 años en la docencia, el maestro recuerda que la buena educación comienza por casa. Varias generaciones de alumnos que hasta el día de hoy recuerdan sus invalorables lecciones han hecho del doctor Luis Jaime Cisneros Vizquerra una de las voces más lúcidas y autorizadas para hablar de educación. A continuación, una clase más del maestro.

 

¿CUÁNTOS AÑOS HAS CUMPLIDO COMO MAESTRO, LUIS JAIME?

El próximo año cumplo 59 años enseñando en la Católica.

Nadie más autorizado que tú para decirnos qué significa ser un buen maestro…

Significa redoblar tu fuente de energía, de confianza, de juventud, de alegría y, sobre todo, de certeza en el porvenir. Cuando estás frente a un aula estás frente al porvenir.

 

¿QUÉ DEBE SABER UN BUEN MAESTRO PARA ENSEÑAR?

Comprender a la gente, saber escuchar. Todo eso que la gente llama “mi éxito” se debe a que yo aprendí a superar la vanidad y aprendí a escuchar con paciencia.

 

¿A TODOS?

Sí, porque descubrí que aún en lo más remoto y oscuro de la conversación ajena, hay algo recuperable, algo importante; que al fin y al cabo te beneficia. Al escuchar descubres que no eres el depositario de la verdad o de la verdad absoluta. La compartes, a veces, con quienes no tienes idea que tenías algo que compartir, o con quienes estarías dispuesto a negarles todo. Yo he aprendido mucho.

 

ENSEÑANDO.

Sí. Hay que aprender a aprender para aprender a enseñar. Descubriendo los obstáculos que se te presentan a ti, intuyes los que se les pueden presentar a los otros, a tus alumnos.

 

¿ESO TE CONVIRTIÓ EN UN BUEN MAESTRO?

Eso me convirtió en un profesor.

 

¿CÓMO SABES QUE TUS ALUMNOS TE ESTÁN ENTENDIENDO?

Sonríen.

 

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¿Y SI ESTÁN TODOS SERIOS?

Me preocupo. Sentirte comprendido es sentirte asistido, ayudado. No se trata de que tus alumnos te sigan o te obedezcan, sino de que te ayuden a entender mejor las cosas que tú mismo te empeñas en que ellos vean con claridad.

Se viene una evaluación de maestros complicada, porque probablemente demuestre el bajo nivel que tienen nuestros profesores. ¿Son ellos los responsables de la baja calidad de la educación en el Perú?

Los maestros son los responsables de la crisis de vocación magisterial. Ahora cualquiera quiere ser maestro para salir del paso. Los que sienten que no pueden ser ingenieros o abogados deciden ser profesores.

 

¿POR QUÉ ESTÁ OCURRIENDO ESTO? ¿TIENE QUE VER CON LA PROLIFERACIÓN DE INSTITUTOS PEDAGÓGICOS?

No. Este es un fenómeno que se está reproduciendo en todas partes, no nos atañe solo a nosotros. Socialmente, la profesión magisterial ha ido decreciendo, lentamente. Antes un maestro, era un maestro, pues. Ahora cualquiera puede serlo, porque se considera más fácil que cualquier otra profesión.

 

¿Y SE NECESITA UNA VOCACIÓN ESPECIAL PARA EDUCAR?

Sí, por supuesto, ser maestro es una vocación por entregarse al otro. Tú has tenido experiencia, Patricia. Tú sabes cómo es. El día que te llega ya estás comprometido con la docencia, y ya no hay nada más que hacer. Pero insisto en que esta vocación empieza por un saber escuchar. Te obliga a compartir con el otro. Más que ganas de transmitir lo que sabes, enseñar consiste en proporcionarle al alumno lo que no tiene.

 

¿QUÉ COSA NO TIENEN NUESTROS ALUMNOS HOY? ¿QUÉ LES TENDRÍA QUE PROPORCIONAR LA ESCUELA?

Fe.

 

¿EN QUÉ?

En la inteligencia, fe en ellos, en que pueden. La escuela no puede hacerte creer que el conocimiento se adquiere fácilmente. El conocimiento tiene que costarte trabajo. Debemos luchar para ser los descubridores del conocimiento, los aprovechadores del conocimiento. Y así aprenderemos que tenemos derecho a usufructuarlo, porque no lo hemos recibido gratuitamente, nos ha costado. Si la escuela no anuncia que el problema existe y existe para tu formación, estás perdido. La gente se ha asustado con los problemas.

 

CUANDO EN REALIDAD UN PROBLEMA ES UN RETO.

Es eso, exactamente. Pero la escuela nos ha hecho creer que es un obstáculo. Los griegos inventaron el problema para ponerte a prueba. Para que descubrieras que podías resolverlo ingeniándotelas, esforzándote, pensando, creando. El objetivo del problema es que tengas fe en ti, no en el obstáculo. Tienes que tener la fuerza, la voluntad, la inteligencia y la decisión para superarlo. Y si no tienes eso, mi deber es ayudarte a encontrarlo. No dártelo.

 

ENSEÑAR NO ES DAR.

No, como maestro te pongo en condiciones de que encuentres y busques el conocimiento. La idea es que te martirices. Esa es mi tarea.

 

¿SE ESTÁ CONFUNDIENDO CONOCIMIENTO CON DATOS? ¿SE ESTÁN LIMITANDO LAS ESCUELAS A DAR INFORMACIÓN?

Sí. La escuela proporciona datos para la vista y para el oído. La cabeza no interviene en el proceso, solo el dedo (hace ademán de apretar un mouse). La máquina no te puede dar lo que no tiene, tú le tienes que dar lo que ella no te puede ofrecer.

 

¿CUÁL ES EL MECANISMO PARA QUE LOS ALUMNOS ALCANCEN EL CONOCIMIENTO?

Uno de los más importantes es, definitivamente, la lectura.

 

¿CÓMO LOGRAR QUE LOS NIÑOS EMPIECEN A LEER?

Si no les creas el hábito no hay forma. A mí me inculcaron la lectura en casa. Mi nieto menor, Luis Jaime, todas las semanas va al Virrey a jugar con la gata Tilsa y a comprarse su libro. Es un niño pequeño, pero ya tiene memoria de todos los libros que ha comprado, por los dibujos, porque todavía no lee. “Ya tengo chanchitos”, dice, y me los trae, para que yo se los lea. Él sabe que tiene que comprar libros… la misma suerte tuve yo.

 

¿CÓMO HACEN LOS MAESTROS CON LOS NIÑOS A LOS QUE NO SE LES INCULCA LA LECTURA EN CASA?

No tengo experiencia de enseñanza con niños, toda mi experiencia docente es con jóvenes o adolescentes. Pero lo que sí puedo ver en relación con la lectura y el pensamiento de las criaturas, es que el chico tiene que encontrarse en el libro. Por ejemplo, a mi nieto le leo un cuento, -inventado por mí, porque su libro solo tiene dibujos- de un osito que va con un lápiz por el mundo. Cada vez que se lo cuento me anda corrigiendo y me dice “falta abuelo”, cuando le cambio la historia. Y yo pienso, qué le habré dicho la última vez, y tengo que recordarlo porque él sí tiene la historia interiorizada. (Risas).

 

Y para lograr esa interiorización, tú señalas que no siempre hay que hacerlo a través de obras literarias…

Sí, eso es absolutamente absurdo. No se trata solo de leer literatura. Hay textos hermosamente escritos que no son literarios: ensayos, descripciones de arte…

Además a los alumnos hay que hacerlos escribir una carta o inventar sus propios cuentos y leerlos. ¿POR QUÉ SOLO DEBEN LEER LO QUE HAN CREADO OTROS?

 

LA IDEA ES QUE SE ENFRENTEN A DISTINTOS USOS DEL LENGUAJE.

Sí. La lectura es lenguaje. Si dices, “el triángulo tiene tres ángulos”, es verdad y está bien dicho. Pero si prefieres puedes decir “tres ángulos tiene mi triángulo”, y eso es más bonito (risas). Yo aprendí a leer periódicos en la escuela. Mis clases de Educación Cívica fueron siempre con periódicos, discutíamos lo que decían sobre la guerra del Chaco, los partidos de fútbol de Uruguay, Argentina o la invasión a Abisinia. Nos enterábamos de todo lo que pasaba en el mundo. Leíamos editoriales y noticias y los comparábamos.

 

ADEMÁS HAY QUE TRATAR DE DESCUBRIR LO QUE LES INTERESA A LOS CHICOS.

Así es. Los alumnos tienen que descubrir que tienen preferencias que no tienen por qué ser las del maestro. La lectura tiene que enseñarles a discrepar, a conversar, a discutir, porque si no, no los independiza. La lectura robustece y afirma la personalidad…

 

¿A QUÉ ESTÁ CONDENADA UNA SOCIEDAD QUE NO LEE?

A la incomunicación. Una sociedad que no lee no hace futuro, el horizonte está cerrado para ella.

 

PERO NUESTROS ALUMNOS NI SIQUIERA ESTÁN APRENDIENDO A LEER EN LA ESCUELA…

Ahí hay un gran problema. Cuando se discute sobre el problema de la educación todo el mundo habla de la escuela y de los maestros. Nadie habla de la familia, ni del Estado ni de la sociedad. Recordemos que antes de la escuela está la casa, pero la familia ya no se ocupa de la educación. Todos piden nuevos programas educativos, más sueldos para los maestros, pero de eso no se trata. Si la sociedad no se ocupa, si las empresas no se involucran, no hay solución posible.

 

CONFIEP YA DIO CIERTOS PASOS EN ESE SENTIDO…

Sí y lo importante es que participen como coeducadores, no como protectores, ni como patrones.

 

¿QUÉ SIGNIFICA SER UN COEDUCADOR?

Que todos deben tener una preocupación docente. Nos deben preocupar los alumnos porque son ciudadanos. La escuela forma ciudadanos y ese principio tan básico se está perdiendo. Antes de que un chicos esté listo para ser abogado o ingeniero, se necesita que sepa leer y escribir y que sepa sus derechos y cuáles son sus obligaciones. Pero si tu familia te manda a trabajar a la esquina, el empresario te enseña a hacer trampas y si nadie te enseña que lo que vale es la verdad, no hay forma. En este proceso tienen que participar todos: la familia, el empleado, el empleador, el Estado… El Consejo Nacional de Educación plantea la necesidad de fomentar la sociedad educadora.

 

¿QUIÉN NO ESTÁ CUMPLIENDO CON SU ROL EDUCATIVO EN ESTE MOMENTO?

La sociedad entera. Todos creen que el problema es del otro. Los maestros queman llantas y se la pasan discutiendo cosas absurdas con el gobierno, como sus sueldos. El Ministerio de Educación no tiene que discutir sueldos con los maestros, eso le toca al Ministerio de Trabajo. Tampoco tiene que discutir con los padres de familia sobre los programas de estudio. Con ellos debe evaluar que sus hijos vayan a la escuela, que lleguen bien alimentados, que estudien…

 

EN ESTE CONTEXTO EN QUE TODOS PARECEN HABER ABANDONADO SU ROL. ¿CÓMO ESTÁN LLEGANDO LOS ALUMNOS A LAS UNIVERSIDADES?

Sorpresivamente (risas). No llegan los esperados. Por eso se han creado las formas más absurdas de ingreso. ¿Has visto los tristes avisos de las universidades? Compiten con Saga Falabella y Plaza Vea ofreciendo facilidades. Ningún aviso habla de exigencia. Todas ofrecen ingreso rápido, fácil, permanente, directo. Ahora se privilegia cantidad y ya no la calidad de estudiantes. Antes, a la escuela se iba para tener más conocimiento que te permitiera moverte en la vida. Desgraciadamente, un chico que termina media hoy no está preparado para trabajar. No está preparado como persona. Y así llega a la universidad.

¿QUÉ ESTÁ HACIENDO ESTA FORMACIÓN EN LAS NUEVAS GENERACIONES?

¿QUÉ TIPO DE JÓVENES Y NIÑOS ESTAMOS FORMANDO?

Confusos. Fíjate los chicos eligen hoy en día, márketing y culinaria, que son las carreras de moda. ¿Cuál es la ciencia? ¿De qué se trata, solo de saber vivir? Lo veo en algunos de mis amigos: antes se ponían furiosos porque sus hijos no querían estudiar Derecho y no sabían a quién le iban a dejar el estudio, pero ahora están felices porque sus hijos van a ser chefs. Parece que lo importante es vivir bien, pero yo no sé si eso es realmente gozar la vida. Tengo la impresión, aunque la palabra suene un poco huachafa, de que todo lo concerniente al espíritu ha decaído. Y eso me da mucha pena.

 

¿POR QUÉ?

Porque cuando menciono el espíritu no hablo de una cosa fofa, sino de una serie de cosas que comparto, inteligentes, humanas que miran a la ciencia, al arte. Es un todo integrado. Siento que cuando hablo de esto me alejo de mucha gente. Me miran como un bicho raro, sospechoso de algo (risas).

 

UNO DE LOS PILARES DE LA PROPUESTA DEL CONSEJO NACIONAL DE EDUCACIÓN ES PROMOVER UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS. ¿QUÉ IMPLICA ESTO?

Esa es una manera de luchar por los derechos. Para la Unesco, la calidad consiste en que las experiencias a las que deban ser sometidos todos los alumnos sean las mismas, todas de primera calidad. Porque lo que tiene que poner de relieve la educación es tu condición humana. Si la escuela no prepara personas, ha fracasado.

 

TÚ HAS ESTADO VINCULADO A LA EDUCACIÓN MUCHOS AÑOS, LUIS JAIME. ¿HAS CONOCIDO A ALGÚN GOBERNANTE O MINISTRO QUE REALMENTE TUVIERA CLARA LA FORMA COMO SE DEBÍA TRABAJAR?

Solo Basadre. Por lo demás, nadie ha arriesgado una política educativa seria. El gobierno militar lo intentó, pero fracasó porque se politizó toda la propuesta. Los gobiernos plantean políticas educativas y no se dan cuenta de que están diseñando un proceso al que hay que hacerle seguimiento, que no puede durar menos de 15 años. El Consejo Nacional de Educación ya planteó los lineamientos para el 2021. Solo así se puede hacer un seguimiento serio a los alumnos desde que entran a primaria hasta que salen del colegio. El problema es que ningún ministro dura 15 años.

 

¿TÚ TIENES OPTIMISMO EN QUE ESTO VAYA A CAMBIAR?

Sí. Pienso que algún día habrá un ministro que convoque, en distintos lugares del país, a una delegación de estudiantes de cuarto y quinto y media, para escucharlos. Les preguntará qué reciben, qué tienen, qué les falta, qué les pasa… Si después hace lo mismo con profesores de media y de primaria, tal vez descubra el país que tiene por educar.

 

PERO PARA ESO HAY QUE SABER ESCUCHAR.

Ahhh… ese es el problema. Si no aprendemos a escuchar no hay salida. El maestro no tiene soluciones listas a los problemas de sus alumnos, el maestro tiene que aprender a buscar soluciones ayudando al otro a encontrarlas.

 

TÚ SIEMPRE TUVISTE UNA CAPACIDAD ESPECIAL PARA SABER PARA QUÉ SERVÍA CADA UNO DE TUS ALUMNOS…

Bueno, esa es la vida profesional. Pero no creas, me equivoqué con varios, porque el hombre es siempre un desconocido.

 

¿EL MEJOR MAESTRO ES EL QUE NOS ENSEÑA ALGO DE NOSOTROS MISMOS?

Es el que te ayuda a descubrirte. El que te muestra que eres mejor de lo que creías. Que no eres el que creías, que eres otro.

http://www.urbanoperu.com/node/221

http://www.elcomercioperu.com.pe/especiales/mejoresnotas2006/eddomingo/eddomingoentre1210.html

FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

NO IMPROVISAR CON LA UNIVERSIDAD

Por Luis Jaime Cisneros

 

 

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Sobre la universidad corren y se amontonan ensayos, proyectos, entrevistas, libros, bibliotecas. Su solo nombre puede originar batallas gigantescas, y buen recuerdo tenemos de aquella que paralizó a Francia en 1968. No hay vida civil sin universidad. Con motivo de todo lo que estas últimas semanas se ha dicho y escrito sobre la universidad, he vuelto a leer un viejo libro de Felipe Mac Gregor: Sociedad, ley y universidad peruana. Tres palabras que se hallan en estrecha y coherente trinidad.

 

Se dice fácilmente, pero se suele entender con precipitada exaltación. La universidad debe estar protegida por la ley y al servicio de la sociedad. La afirmación, con ser tan clara, está siempre expuesta a malinterpretaciones, asedios ideológicos, equívocos patentes. Una de sus más tristes consecuencias es el número demagógico de instituciones llamadas ‘universitarias’ en el país. Esa realidad es un penoso síntoma de nuestro pobre desarrollo cultural. Es como para ruborizarse. Y se crearán más, al conjuro de slogans, afirmaciones y promesas electorales. Todos los documentos que legislan a la universidad desde 1850 no han servido para explicar qué buscaba el país con esta clase de institución, ni qué esperaba de ella para lo por venir. En ese porvenir estamos y comprendemos que a los legisladores solo les interesó preocuparse del ‘aquí’ y el ‘ahora’. Se pretendió crear un modelo único para la universidad. Fracaso absoluto. Fracaso porque (y releo a Mac Gregor) “la universidad surge de la virtud creadora de quienes estudian aprendiendo o enseñando; y se aprende en el aula, en la vida, en el medio cultural y en la respuesta al estímulo del medio físico”. Fracaso, además, porque muchas universidades creadas no fueron respuesta a las necesidades regionales.

 

Quien busque el esperado estudio sobre el mar, ungido por la ley 9539 que debió realizarse, buscará en vano. Los legisladores se esmeraron en chauvinismo. Creyeron que era más importante que los títulos se otorgaran “a nombre de la Nación”, con lo que sembró una torpe ilusión, porque esa capacidad administrativa, consagrada en el papel, no crea conciencia de que lo que se manda y distingue en la universidad es la calidad científica del trabajo, la solvencia científica de los maestros y la dedicación cierta al estudio y a la investigación de maestros y estudiantes. Consecuencia: ahora la rutina es el signo acompañante de la actividad universitaria. Por habernos preocupado por si nos convenía un modelo europeo, norteamericano o socialista, estamos sin haber podido construir realmente las bases de una sólida institución universitaria.

 

Valioso material contenía el libro de Mac Gregor. Su gran preocupación son las esencias, centrado siempre en los temas medulares: docencia, autonomía, formación académica, gobierno universitario. Me interesa resaltar hoy dos temas, porque son de estricta actualidad: autonomía y función social de la universidad. La única autonomía que la universidad debe defender a toda costa es la académica. En lo que concierne a su gobierno y a la organización curricular, a la elección de sus docentes, sistemas de evaluación, planes de investigación, requisitos para grado, la universidad debe gozar de una independencia total.

 

Y ahora, la afirmación todavía polémica para muchos. La universidad es un centro de transformación social. La frase luce en toda algarada política latinoamericana, y se deja tímidamente escuchar en alguna universidad europea. Aquí Mac Gregor fue tajante: ante todo, la universidad es centro de saber. Y si alguien busca otra cosa en ella, “desconoce lo que significa un centro de saber”.

 

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La prosa de Mac Gregor es sobria, a veces tiene aristas duras, muy rudas. Por eso reclama un comentario. Claro es que resulta un despropósito reducir la misión universitaria a la de un centro de transformación del hombre, en tanto que el saber ayuda al hombre a su propia realización, y el estudio permite de alguna manera estar preparado para contribuir a mejorar a nuestros semejantes, y a través de ellos, mejorar (es decir, transformar) la sociedad a que pertenecemos. No se trata de alcanzar mejores salarios y menos ciertamente de lograr el acceso al poder. Se trata de poner al estudiante en condiciones de autorrealizarse, buscamos en él una transformación integral (espiritual, social, cultural). El porvenir, prefigurado en los jóvenes que llegan a las aulas, está presente en las páginas de este libro que he rememorado, porque sobre la universidad no se debe improvisar.

 

http://www.larepublica.pe/aula-precaria/18/07/2010/no-improvisar-con-la-universidad

 

FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

PESTE BUBÓNICA O PESTE NEGRA

 

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La pandemia más destructiva en la historia de Europa fue ¡la peste bubónica que asoló al Viejo Continente entre los años 1348 y 1361, ya la que se dio el nombre de “muerte negra”. Continuaremos llamando así a esta epidemia, reservando el nombre de plaga para otras pestes, tales como la de Londres de 1665.

 

Como dijimos, la palabra “bubónica” se refiere al característico bubón o agrandamiento de los ganglios linfáticos. Esta plaga es propia de los roedores y pasa de rata en rata a través de las pulgas: la pulga pica a una rata infectada y engulle el bacilo junto con la sangre; este bacilo puede quedar en el intestino del animal durante tres semanas y cuando pica a otro animal o a una persona, lo regurgita e infecta.

 

En el caso de la verdadera peste bubónica, los humanos sólo se contagian por la picadura de la pulga, nunca por contacto directo con un enfermo o a través de la respiración.

 

El transmisor más común de esta infección es la rata negra (Raltus rattus). Este animal es amigable con el hombre, tiene aspecto agradable y está cubierto de una piel negra y brillante. A diferencia de la rata marrón que habita en las cloacas o establos, ésta tiende a vivir en casas o barcos. La cercanía con el hombre favoreció la traslación de las pulgas entre ratas y humanos, y así se propagó la peste. La enfermedad, ya fuera en el caso de las ratas o de los humanos, tenía una altísima tasa de mortandad, y en algunas epidemias alcanzó el 90 por ciento de los casos, siendo considerado “normal” un índice de fallecimiento promedio del 60 por ciento.

 

La bacteria infecciosa Pasteurella pestis, conocida ahora como Yersinia, se multiplica rápidamente en la corriente sanguínea, produciendo altas temperaturas y muerte por septicemia. Pero esto no ocurre a menudo en epidemias de verdadera peste bubónica, pues para ello se requiere una altísima transmisión de la infección a través de las pulgas. En ciertos casos, por razones desconocidas, la infección puede adquirir la forma de una neumonía, y no necesita de la picadura de pulgas sino que se transmite de persona a persona, por contacto o a través de la respiración. En una gran pandemia existen ambas; no obstante, la del tipo neumónica se expande más rápido y más extensivamente, con una mayor incidencia de casos y una mortandad superior, puesto que la neumonía, la mayoría de las veces, es letal.

 

A lo largo de la historia, las plagas de peste bubónica han sido escasas. Se conocen cuatro grandes pandemias: la de Justiniano (540-590 d.C.), que puede haber llegado hasta Inglaterra; la “muerte negra” (1346-1361); la “Gran Plaga” en la década de ¡660, y una pandemia que comenzó en Asia en 1855 y causó muchas muertes en Cantón, Hong Kong y Rusia, llegando a Gran Bretaña en 1900, donde produjo decesos en Glasgow, Cardiff y Liverpool. En la última pandemia, Ogata Masanori notó tal cantidad de ratas muertas que ¡a denominó “la peste de las ratas”. En China y Rusia prevaleció la epidemia del tipo neumónica, y en Europa se propagó la del contagio por picadura de pulgas a ratas infectadas.

 

La plaga de Justiniano y la Gran Plaga comenzaron en la costa y se propagaron tierra adentro. La gente que atendía a los enfermos no corría más riesgo de contagio que aquella que no lo hacía. En Constantinopla al principio las muertes no fueron muchas, pero al poco tiempo los decesos aumentaron de tal manera que a los cuerpos no se les podía dar adecuada sepultura.

 

En la plaga de Londres de ¡665 se observó el mismo patrón: el 7 de junio Samuel Pepys notó sólo dos o tres casas con la cruz roja pintada en la localidad de Drury Lane; en cambio, desde la primera semana de junio hasta comienzos de julio, la lista de muertes fue aumentando de 100 a 300, y luego a 450 casos. Finalmente creció hasta ¡legar a los 2.000 en la última semana de julio, a 6.500 a fines de agosto y a 7.000 casos en la tercera semana de septiembre, el pico más alto.

 

La población de Londres en 1665 se calculaba en 460 mil personas y rara vez la ciudad estaba completamente libre de la plaga. El aumento de 200 a 300 casos se puede atribuir al contagio a través de las ratas, pero la mortandad de miles de personas indica un contagio de persona a persona. En consecuencia, esta plaga, que comenzó como una verdadera peste bubónica, evolucionó hacia el tipo neumónico. Sucedió algo parecido en la de Justiniano, y debió haber sido igual en el caso de la muerte negra.

 

Desde Oriente: La muerte negra, se presume, comenzó en Mongolia. De allí, una horda de tártaros —un pueblo de origen turco que invadió Asia Central— la llevó al istmo de Crimea, donde sitiaron a un grupo de mercaderes italianos en un puesto de trueque llamado Caffa (Teodosia en la actualidad). De acuerdo con una versión, la plaga apareció en Caffa en el invierno de 1346, sin duda contagiada por las ratas. Otra versión la atribuye a que los tártaros arrojaron cadáveres infectados por encima de los muros. En ambos lados hubo muchos muertos y por esa razón el sitio fue levantado. La horda se dispersó y diseminó la plaga alrededor del mar Caspio y desde allí, por el norte llegó a Rusia y por el este a la India y a China en 1352.

 

Los italianos supervivientes escaparon por mar hacia Génova y, según el cronista Gabriel de Mussis, durante el viaje no hubo ningún caso. Después que el barco atracó, al primero o segundo día la plaga se desató de forma devastadora. Mussis dejó constancia de que se trató de una infección rata-pulga-hombre’, clásica de la peste bubónica. Desde Génova, la plaga se extendió en semicírculo a través de Italia, Francia, Alemania y Escandinavia, llegando a Moscú en 1352. Los historiadores calculan que la cantidad de muertos alcanzó los 24 millones alrededor de un cuarto de la población de Europa y Asia.

 

En la historia escandinava, esta plaga tuvo un impacto mucho mayor que cualquier otro acontecimiento. Los barcos trasladaron la infección a los asentamientos de Groenlandia, fundados originariamente por Erik el Rojo en el año 936. Estas colonias se debilitaron de tal manera por la plaga y la falta de abastecimientos provenientes de Noruega que fueron borradas del mapa al sufrir el ataque de los inuits. Los últimos pobladores vikingos desaparecieron de la zona en el siglo XIV y desde entonces Groenlandia fue una región desconocida, hasta que John Davis la redescubrió en 1585. Se cree que los pobladores vikingos tenían contacto con Vinland, en las costas de Canadá, de manera que la muerte negra debe haber alterado también la historia del poblamiento de América del Norte.

 

En Inglaterra: La muerte negra llegó a Inglaterra alrededor del 24 de junio de 1348 probablemente a bordo de un barco que provenía de Gasconia y atracó en el pequeño puerto de Melcombe, en el condado de Dorset. La infección allí se mantuvo bajo la forma de peste bubónica hasta principios de agoste Desde Melcombe, la plaga viajó por tierra y por mar, en barcos costeros que llevaban la infección a los puertos del sudoeste y a lo largo del canal de Bristol. Luego se extendió tierra adentro, a través de Dorset y Somerset, llegando al gran puerto de Bristol alrededor del 15 de agosto. Los habitante de Gloucester, atentos a la situación imperante en Bristol, decidieron protegerse y cortaron toda comunicación con esa ciudad, pero todo fue en vano. De Gloucester, la plaga pasó a Oxford y a Londres, donde se constantó s aparición el 1ro. de noviembre. Hacia el oeste, la epidemia avanzó más lentamente, ya que los condados de Devon y Cornxvall eran poco poblados, y n llegó a Bodmin, en el centro de Cornwall, hasta la Navidad. Para ese entonces las diócesis de Bath y Gales, que cubrían todo Dorset y Somerset, habían sido infectadas.

El 4 de enero de 1349, el obispo escribió acerca de una gran mortandad, observando que muchas parroquias quedaban sin sacerdote para administrar los sacramentos.

 

Luego, durante los meses de invierno, cuando ratas, pulgas y humanos tienden a ser menos activos, sobrevino un pequeño alivio. La ciudad de Oxford, que había sido infectada antes de noviembre de 1348, no alcanzó el pico más alto hasta el verano siguiente, en mayo de 1349. Londres sufrió pocas muertes durante el invierno, pero en marzo aumentaron en gran cantidad, llegando a su punto máximo en abril y mayo, para luego declinar en forma gradual.

 

Desde Londres partía la ruta principal hacia los condados del este, densamente poblados, que también se contagiaron; en Norwick la plaga apareció en marzo y en York, hacia fines de mayo de 1349. En ese momento, todo el sur, el este y el interior de Inglaterra habían sido presa de la epidemia. En los lugares menos poblados, como el norte y el extremo oeste, la expansión fue más lenta. Irlanda se contagió por vía marítima en 1349, y Gales y Escocia un año después.

 

Escocia podría haber escapado de la plaga, pero quiso aprovechar la difícil situación de los ingleses y los invadió en el otoño de 1349; por entonces, en los condados del norte la mortandad estaba en el nivel más alto. Así, la infección irrumpió en el ejército escocés cerca de Selkirk y cuando los soldados volvieron a sus hogares se dispersó por todo el país.

 

Dos años trágicos: No se sabe cuántos murieron en los terribles años de 1348 a 1349, ya que no hay estadísticas de mortalidad ni censos, como en la plaga de 1665. Nadie en el siglo XIV podía estimar la mortalidad en números, dada la poca confiabilidad de los datos. La situación se complicó más por el hecho de que la muerte negra no apareció en una sola visita. Hubo epidemias recurrentes en cuatro o cinco ocasiones antes de fines del siglo XIV. La peor de ellas infectó en 1361 a Inglaterra, Francia y Polonia, entre otros países.

 

El nombre de Peslis puerorum dado a esta enfermedad podría ser el primer indicio que sugiere la presencia de un gran porcentaje de niños infectados en 1361, como habría sido el caso si todos los grupos de distintas edades hubieran sufrido una inusual tasa de mortandad trece años antes.

 

Otro indicio lo proporciona el Poll tax, un impuesto vigente en Inglaterra en 1377, de donde surge que la población era de alrededor de 2,5 a 3 millones de personas. Las mejores estimaciones de 1347 indican entre 4,5 y 6 millones de habitantes, por lo que el número parece haber decaído súbitamente en 2 millones en esos treinta años. La población había crecido a ritmo constante entre la conquista normanda y el año 1300, con un incremento continuo a fines del siglo XIV, hasta llegar a 3 millones en Inglaterra y Gales.

 

Ambos casos el aumento sólo pudo haber ocurrido porque el porcentaje de nacimientos fue mayor que el de muertes. Enfermedades comunes —incluidos los brotes epidémicos— causaron muchas defunciones en el período que va de 1066 a 1550, aunque sin interrupción de los procesos normales de muerte y nacimiento. La disminución de la población en cerca de 2 millones durante los treinta años que van de la muerte negra al Poll tax señala, en cambio, un altísimo grado de mortandad, que determinó la escasez de individuos en edad de procrear y, consecuentemente, la disminución de los nacimientos. Se estima así que el mayor índice de mortandad ocurrió a comienzos de este último período.

 

Es necesario enfatizar estos datos aparentemente tediosos, ya que la tendencia actual es considerar a la muerte negra como ‘cualquier otra epidemia”, que causa en la población al menos la muerte de uno de cada diez individuos. En sí mismo, este dato no es suficiente para producir un cambio social, pero sí para tomarlo como un patrón específico de la mortalidad que causó un gran cataclismo en el Viejo Continente a fines del siglo XIV.

La evidencia de las estadísticas es poco confiable, sin embargo, la cantidad de muertos fue suficientemente elevada como para generar cambios que produjeron un levantamiento social.

 

Unos pocos monasterios consignaron los números de sus propios muertos: la Iglesia de Cristo en Canterbury sufrió sólo cuatro muertes de entre ochenta clérigos, relacionadas quizá con otras enfermedades sin vinculación con la plaga. La Gran Abadía de Crowland también eludió la peste, aunque el mantenimiento de sus propiedades se vio afectado. En el otro extremo, en Luffield Priory, murieron todos los monjes y novicias, así como en St. Mary Magdalen, en Sandon; y en un convento en Wolthorpe sólo sobrevivió una monja. Entre estos dos extremos hay once casas, el grupo mayor de una serie que perdió más del 75 por ciento de sus miembros; nueve de ellas con índices cercanos al 50 y 75 por ciento, y dos únicamente que registran un número de víctimas de la plaga menor al 50 por ciento.

 

Si bien esta evidencia no es, suficiente, se podría suponer que existió una semejanza entre la proporción de muertes en los monasterios y en la población. Este modelo coincide con el conocido comportamiento y las características de la forma neumónica de esta plaga. Había una considerable variación en la transmisión de la infección y. por lo tanto, de la mortalidad en Inglaterra y Europa. Los pueblos, abarrotados y cercados, sufrían un riesgo mayor. La densidad de la población y la facilidad de las comunicaciones ayudaban a propagar la enfermedad. En los populosos condados del este de Inglaterra.

NOSTRADAMUS Y LA PESTE NEGRA

 

 

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Michel de Notre-Dame nació el 14 de diciembre de 1503 en Saint-Réiny, un pequeño pueblo del sur de Francia. Fue el primogénito de los dieciocho hijos que habría de tener el matrimonio formado por Rcyiére de Saint-Rémy y Jaumet de Notre-Dame. Aunque la familia Notre-Dame era católica y temerosa de Dios como sus vecinos del pueblo, por cierto es que los bisabuelos del joven Michel habían sido judíos, convertidos al cristianismo para evitar las persecuciones impuestas por la Inquisición.

 

Se trataba de su abuelo materno, Jean de Saint-Rémy, quien en aquel momento se desempeñaba como médico personal del rey Renato y su hijo, el Duque de Calabria. En su abuelo Saint-Rémy, Michel encontró la compañía amistosa y la comprensión intelectual que no podían brindarle sus padres y hermanos. De esta forma, pronto comenzó a acompañar a su abuelo en los quehaceres profesionales, mientras lo interrogaba lúcidamente sobre los secretos y teorías de su trabajo.

 

Plegarias, discursos y castigos se mezclaban con sangrías y ungüentos en su inefectivo intento por combatir la epidemia llegada de Medio Oriente, que diezmaba sistemáticamente a la población sin diferenciación de clases sociales. En ese momento sólo había una verdad indiscutible frente a la enfermedad, la Peste Negra desaparecía cuando ya no quedara nadie a quién matar, para volver implacablemente en cuanto los pueblos se recuperaban. Frente a esa desoladora realidad, Nostradamus se dedicó a observar el comportamiento de esta enfermedad devastadora. Así advirtió que los pacientes enfermaban en forma súbita y caían como fulminados. Su examen revelaba manchas oscuras en pecho y abdomen, como también ganglios dolorosamente inflamados en axilas e ingles, llamados bubones.

 

El curso del mal era rápido y doloroso: fiebre altísima, delirio, vómitos, diarrea y, por último, convulsiones seguidas de muerte. Los cadáveres, a menudo contorsionados en posturas grotescas, con los ojos desorbitados y las lenguas hinchadas, se ponían negros con increíble velocidad. Conociendo lo irreversible del mal, los vecinos y parientes solían abandonar a los enfermos a su suerte, tapiándolos en sus hogares a menudo con sus familias si éstas no escapaban a tiempo. Las poblaciones se cerraban a los viajeros, las precarias comunicaciones se interrumpían, el comercio se paralizaba y las ciudades y los reinos entraban en el caos, mientras falsos profetas y predicadores florecían y medraban a la sombra de la desesperación general. En ese marco fue que, recordando las ideas de su abuelo Saint-Rémy y aplicando los resultados de sus propias investigaciones, Nostradamus se dedicó a combatir la enfermedad de raíz.

 

LOS CONOCIMIENTOS REVOLUCIONARIOS DE NOSTRADAMUS:

 

La conclusión a la que llegó el hombre que habría de profetizar, con magnífica precisión los más grandes acontecimientos ocurridos en los siguientes cuatro siglos era bastante sencilla, pero no por eso menos revolucionaria para el momento. Nostradamus observó que no sólo los remedios empleados eran absolutamente inútiles sino que, además, no se hacía nada para impedir la propagación del mal. La peste bubónica es una enfermedad propia de las ratas, transmitida a los seres humanos por la picadura de las pulgas que plagan a estos roedores y que la inoculan por medio de su saliva. Cuando una colonia de ratas contrae peste, los roedores mueren en grandes cantidades.

 

A medida de que los cadáveres se enfrían, las pulgas los abandonan en busca de sangre caliente y se dispersan, picando y, al mismo tiempo contagiando, a todo ser vivo que encuentran. Las condiciones sanitarias del sigo XVI no estaban muy por encima de las del medioevo y la higiene era aún considerada como signo de vanidad y, por lo tanto, de la influencia del Demonio. Esas costumbres, sumadas a la deficiente nutrición, creaban el campo ideal para que la peste se expandiera en todas las direcciones. Los enfermos morían en malolientes habitaciones cerradas, porque se creía que el aire propagaba las enfermedades. El menor síntoma de enfermedad significaba una sangría que sólo servía para debilitar al paciente y el inútil tratamiento se completaba con purgas destinadas a limpiar el organismo de la enfermedad.

 

Nostradamus descartó estas y otras insensateces y atacó la peste como lo haría cuatro siglos más tarde otro médico francés, Louis Pasteur: con limpieza y aire fresco, reforzados en su caso por el empleo de hierbas medicinales. En aquellos días de muerte y terror, la profesión médica no era bien vista y muchos condenados maldecían a los supuestos encargados de curarlos, que sólo les infligían más y más dolor. La población desconfiaba de los médicos y los rumores hablaban abiertamente sobre influencias satánicas y castigos divinos. El joven doctor Nostradamus no se dejó acobardar por la hostilidad de sus compatriotas y siguió adelante con su revolucionario tratamiento, logrando curas que fueron calificadas de milagrosas.

 

Su batalla contra la peste duró varios años y lo llevó a Narhone, Carcasonne (donde fue médico personal del obispo Amenien de Fays, lo que lo protegió del recelo de sus colegas y las intrigas de la Inquisición) y Toulouse, antes de regresar a Montpellier en 1529 para seguir estudiando. Permaneció en esa ciudad tres años más, enseñando en la misma Universidad en la que se formara como médico antes de regresar a Toulouse, donde estableció su consultorio. En el ínterin, Nostradamus conoció a quien sería su primera esposa, Ana de Cabrejas. En 1534, ya casado y padre de dos hijos, recibió una invitación para radicarse con su familia en la ciudad de Agen, ubicada al norte de Toulouse. Así lo hizo y allí le esperaría su peor batalla contra la peste y aquella en la que la “Muerte Negra” lo habría de derrotar.

 

LA PESTE HOY:

La prevención y el tratamiento de la plaga son relativamente exitosas en la actualidad. El organismo que la causa fue descubierto, casi al mis tiempo, por el japonés Sharamiro Kitasato y el suizo Alexander Yersin. El Bacilo lleva el nombre de este último y la prevención fue posible gracias la inoculación de una vacuna preparada con organismos muertos o por la inyección de una cepa activa pero no virulenta llamada Yersinia.

 

Las drogas antibióticas estreptomicina o tetraciclina han demostrado tener éxito en combatir esta enfermedad en las personas infectadas. Las ratas y las pulgas pueden ser tratadas con pesticidas, pero la plaga, en particular en su forma neumónica, es todavía tan peligrosa que la gente que cuidaba a los enfermos tiene que usar máscaras, trajes protectores y guantes, cual lo hacían —o se aconsejaba hacer— durante la época de la muerte negra o la Gran Plaga de 1665.

 

Nada nos explica cómo se extinguió la Gran Plaga de Europa a fines siglo XVII. Hay varias sugerencias, una de las cuales, la teoría de las rata es la más conocida. Ésta supone que la amigable rata negra de las casas barcos fue perseguida por la más feroz rata marrón noruega que, se dice que apareció por primera vez en Europa en 1720. La rata marrón habitaba en las cloacas y es más comúnmente infectada por una pulga diferente, que rara vez es transmisible a los seres humanos.

 

No obstante, es necesario precisar un par de cuestiones. En primer lugar, la teoría de que la rata marrón mat6 la negra es sólo una presunción. Las dos especies parecen no competir por el espacio ni la comida, y en muchos lugares viven próximas una de la otra respetando cada cual su territorio y alejadas entre sí. Hasta pueden permanecer acostadas una junto a la otra cuando el lugar es lo suficientemente espacioso como para permitir que cada una se sienta satisfecha con sus condiciones. En segundo término, no está probado que la rata negra alguna vez haya desaparecido, pero sí que volvió y desde 1910 ha aumentado su presencia en Europa.

 

Este hecho ha sido confirmado por F. E. Loosjes, quien comentó: “Si la plaga de las epidemias realmente desapareció con la rata negra es imperativo hacer un estudio cuidadoso de la especie actual y de su incremento, y, de ser posible exterminada”.

 

Hay un tipo de plaga animal llamada “campestre” o “selvática” que afecta a los roedores, tales como ratas, conejos, liebres y ardillas. La transmisión roedor-pulga-roedor podría llevar la infección a otras especies urbanas y amigables, como las ratas negras, los hámsters y los chanchitos de Guinea. Hay una posibilidad de que éste sea un tipo de plaga que alguna vez fue humana Y se transmitió a un roedor. Nuestros antepasados eran tan observadores como nosotros y ellos no parecen haber notado ningún incremento en la mortalidad de las ratas, un hecho que ha sido destacado en China, la India y Mongolia. A lo mejor la epidemiología es correcta, pero tratada de otra manera.

 

Las grandes plagas pueden haber sido originadas por los seres humanos y luego transmitidas por las pulgas a las ratas. Cualquiera fuese la respuesta a estos enunciados, el reinado de trescientos años de la plaga en Europa culminó por un proceso natural y no por una medida efectiva por parte del hombre. No hubo ningún descubrimiento médico ni científico, ningún avance en la higiene social ni mejoramiento en el nivel de vida que pueda explicarnos esta desaparición.

 

Quien lea estas palabras y crea que el relato de la muerte negra es exagerado, y no está de acuerdo con el conocimiento médico moderno, permítame considerar la evidencia de Francesco Petrarca.

 

El gran poeta y humanista italiano, que conocía esa época porque sobrevivió a la peste en Italia, cuenta que Laura, su misterioso y platónico amor, murió de la plaga en Aviñón el 6 de abril de 1348. Describió las casas vacías, los pueblos y los campos abandonados, los terrenos cubiertos por los muertos, el silencio sepulcral y vasto en todos lados. Recordó que los historiadores se quedaban silenciosos cuando alguien les pedía que describieran desastres similares, de médicos que enloquecían, de filósofos que se encogían de hombros, fruncían el entrecejo y colocaban un dedo sobre los labios silenciándolos

 

Petrarca termina aquel relato con estas palabras sentenciosas: “Es posible que la posteridad pueda creer estas cosas? Porque nosotros, que las hemos vivido casi no podemos creerlas”.

http://www.portalplanetasedna.com.ar/malas01.htm

FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

blary33@gmail.com