LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL Y EL PERÚ.

24 de Setiembre de 2008

Ex ministro de Economía escribe en exclusiva para CorreoLUIS CARRANZA UGARTE

En las últimas semanas, conforme algunas de las más grandes instituciones financieras entraban en problemas y los precios de los activos financieros colapsaban en los mercados, empezaron los comentarios pesimistas sobre lo que puede pasar con la economía mundial y cómo eso nos podía afectar a los peruanos.

a) ¿Cómo llegamos a esto? Hace algunos años, los bancos de inversión empezaron a comprar los créditos hipotecarios de baja calidad o muy riesgosos (llamados subprime) a los bancos comerciales. ¿Qué hacían con estos créditos? Los descomponían en tres partes: una primera parte calificada como AAA, que eran papeles de corto plazo y con rendimientos más o menos altos para su calificación. Debido a su alta calificación crediticia, estos papeles fueron adquiridos por una gran cantidad de inversionistas.

Luego teníamos una segunda parte, llamada mezzanine, que eran papeles más o menos riesgosos. Finalmente, una parte muy pequeña llamada equity, que era muy riesgosa y se quedaba con el banco que estructuraba la operación.

Esto generó un gran incentivo en los bancos comerciales a otorgar créditos subprime a mayor velocidad, porque los podían vender a estos estructuradores y ya no tenían el riesgo en su balance.

La primera ola de la crisis financiera ocurrió a mediados del año pasado, cuando algunos de estos papeles AAA (que se suponía que tenían mínimo riesgo) empezaron a tener problemas. Ahora estamos viendo la segunda ola, en la que las acciones de las instituciones financieras que el mercado cree más expuestas a estos riesgos han perdido mucho valor. No encuentran efectivo en el mercado ni en forma de deuda ni en forma de capital- y están quebrando o están siendo rescatadas por el gobierno norteamericano.

Aquí es donde nos encontramos en una encrucijada. ¿Qué va a ocurrir? La respuesta depende de tres cosas: liquidez, liquidez y liquidez.

El gobierno norteamericano está haciendo grandes esfuerzos para lograr que las condiciones de liquidez se restablezcan en el mercado interbancario. Esto se hace a través de paquetes en los que parte de la pérdida es asumida por el propio gobierno. Si lo logra, tal como parece que ocurrirá, el impacto de la crisis será importante pero controlado y se podrá distinguir más claramente a instituciones solventes pero ilíquidas de instituciones insolventes.

Si las tasas de corto plazo a las cuales se prestan los bancos permanecen altas durante mucho tiempo, el número de bancos comerciales en problemas empezará a crecer (hasta ahora los bancos de inversión son los más problemáticos), las condiciones crediticias para todos los segmentos de la economía empeorarán drásticamente y la recesión se agudizará. Ocurrirá algo parecido a lo que nos pasó en 1998, cuando la falta de liquidez de los bancos debido a la crisis rusa y al recorte de las línea de crédito del exterior se trasladó a las empresas directamente a través de créditos mucho más caros en el mejor de los casos, o no renovando las líneas de crédito en el peor de los casos.

Ya sabemos lo que nos pasó: una aguda recesión, con caída de la inversión privada y pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo. ¡La recuperación tomó 7 años!
b)¿Qué sigue?
En la medida en que se logre el objetivo del Tesoro de calmar al mercado, lo que seguirá es que las pérdidas se irán realizando, tendremos algunas réplicas menores y la economía norteamericana entrará en una fase de desaceleración, pero con la suficiente fortaleza para salir del hoyo relativamente rápido. Hay dos razones que nos llevan a ser optimistas con respecto a que esta crisis puede contenerse y no ser tan larga.

Primero, la economía norteamericana es una economía muy sólida y muy flexible: sus mercados se ajustan ante las nuevas circunstancias y sus instituciones permiten procesos de quiebra rápidos y ordenados. Esto garantiza que la economía pueda absorber las pérdidas de una manera muy eficiente.

Segundo, existen factores estabilizadores que otras economías, especialmente las emergentes, no tienen: los flujos de capitales. Cuando algún país de Latinoamérica o Asia entra en crisis, los capitales huyen despavoridos. Esto hace que las monedas se desvaloricen rápidamente (afectando a los que tienen deudas en dólares), las tasas de interés suban abruptamente y a niveles muy altos durante mucho tiempo y que al gobierno le sea muy difícil financiar su déficit, con lo cual tiene que recortar su gasto, agravando más la recesión.

En Estados Unidos eso no pasa, al ser ésta una crisis que afecta a todo el mundo, pues los capitales buscan refugiarse en activos seguros. Uno de los activos que mantiene esa característica es el bono del tesoro norteamericano, por lo que debería verse un flujo importante de recursos financieros del resto del mundo a Estados Unidos.

c) ¿Cómo nos va a afectar?
En el corto plazo, la respuesta depende de tres palabras claves: Inversión Directa Extranjera. En economía los procesos toman tiempo para consolidarse y la economía peruana ya entró en esa fase en la que es un destino potencial para las inversiones del exterior. Los montos de inversión prácticamente asegurados para el 2009 nos ponen un piso de crecimiento entre 3% y 4% (solamente el proyecto de Perú LNG representa cerca de 1% de crecimiento de PBI).

Esto nos garantiza que en la peor parte de la crisis que será el 2009- la economía se expandirá en por lo menos 7%.
Esto permitirá que el empleo siga creciendo y que la pobreza continúe cayendo. Si bien es cierto que se debe esperar algo de impacto en los sectores más expuestos al mercado norteamericano, la economía en su conjunto mantendrá un crecimiento cercano a su potencial.

Lo importante es no sobrerreaccionar, especialmente porque el mundo entra en fase recesiva.

Así, la inflación -si se mantiene la tendencia decreciente de los precios de las materias primas- debería empezar a ceder, por lo que el BCR hace bien en moverse cautelosamente con pequeños ajustes en las tasas de referencia, sin aumentarlas agresivamente.

Más bien debería ir reconsiderando la posición de encajes, dado que la situación externa ya cambió.

El crecimiento de los créditos se irá moderando, sin sorprender que sigan creciendo por encima del producto nominal, en la medida en que siga aumentando el empleo y el nivel de bancarización de la economía. Además, en un ambiente de adecuada regulación y supervisión bancaria, la posibilidad de excesos generalizados de sobreendeudamiento no existe. Asimismo, el ritmo de creación de infraestructura debería mantenerse, debido a que la brecha de infraestructura es enorme. Mayor y mejor infraestructura son elementos sustanciales para incrementar la productividad de la economía.

d) ¿Qué pasará con la economía peruana en el largo plazo?
Aquí la clave es la productividad. En los últimos años, en especial con los decretos legislativos en el marco de la adecuación con el TLC, se han tomado medidas que implican un cambio cualitativo sustancial en las bases productivas del país.

Empezando por la reforma más importante y de más largo plazo, en el tema educativo, poniendo las bases para aumentar los logros de aprendizaje en las escuelas públicas del país; pasando por la apertura de la economía, a través de tratados de libre comercio, pero también a través de agresivas rebajas arancelarias, que ponen a la economía peruana como una de las más abiertas de la región; y por los esfuerzos para reducir la informalidad en el país, modernizar el agro, promover la eficiencia en pesca, entre otras importantes reformas.

Esos son los pilares para sostener el crecimiento en el largo plazo, que al final se traducirá en más empleo y menor pobreza.

http://www.correoperu.com.pe/lima_nota.php?id=75543&ed=14

ATTE DR LUIS ANTONIO, ROMERO YAHUACHI