El Microchipeado humano está más cerca de lo que piensas

El Microchipeado humano está más cerca de lo que piensas.

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CARLOS MALPICA SILVA SANTISTEBAN

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(Chota, 1929 – Lima, 1993): Político y revolucionario, fue firme defensor de la reforma agraria y de los recursos naturales. Estudió en el Colegio Militar Leoncio Prado y después en la Escuela Nacional de Agricultura en Lima. Tras su oposición al pacto del APRA con el gobierno de Prado, siendo diputado por Cajamarca (1956-1962), fue expulsado del partido en 1959 con otros militantes con quienes formó el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (1962), que impulsó las guerrillas rurales en 1965. Fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente en 1978 y varias veces senador por el Partido Unificado Mariateguista e Izquierda Unida entre 1980 y 1992. Dejó numerosas obras como Guerra a muerte al latifundio, Los dueños del Perú, Crónica del hambre en el Perú, El mito de la ayuda exterior, Petróleo y corrupción, El poder económico en el Perú, entre otras.

Carlos Malpica Silva Santisteban, símbolo de la lucha anticorrupción y la moralización, partió a la inmortalidad hace 18 años con la bandera de la honradez, consagrada a los ideales de la justicia social y la equidad en el Perú. Rendimos nuestro homenaje a un político diferente, un hombre cuya vida estuvo consagrada a los ideales de la verdad y la transparencia; en resumen, un hombre de vida intensa y comprometida con la vida del Perú y la defensa de los intereses de la patria frente a la corrupción.

Celebramos al hombre agudo y tenaz, al buen padre, al excelente esposo, al amigo entrañable, al político de polendas, al “congresista de lujo en cualquier país del mundo”, como historiadores nacionales han dicho de él, y al militante imprescindible, compañero incansable en mil jornadas de lucha. Su diversidad es enorme, y por ello nos referimos centralmente al político, a ese joven militante, revolucionario, detenido, preso, rebelde, diputado, constituyente, senador Malpica; perseguido, renovador, disciplinado, organizado, deportado; al mariateguista consecuente hasta el último día de su vida; el que construyó, “sin calco ni copia”, la afirmación de un “socialismo cholo”.

Malpica fue de familia y padre aprista, militó desde joven en el Apra revolucionaria; fue perseguido durante más de una década, detenido y preso en el Panóptico, el Sexto y El Frontón. Felipe de Lucio y Guillermo Miranda, en la reseña biográfica de Carlos, señalan que las cárceles de entonces estaban reservadas para políticos de oposición, como lo constató Carlos Malpica. Fue un hombre de energía vital desde su juventud, que inició su carrera política a los 17 años, siendo dirigente estudiantil. Muy tempranamente fue elegido diputado por Cajamarca, en la lista del Partido Aprista, para el periodo 1956-62. Sin embargo, no secundó la colaboración del Apra con el presidente Manuel Prado, y pasó a la oposición señalando el carácter oligárquico del régimen. Abogó por la nacionalización del petróleo, la gran minería y la reforma agraria.

El Partido Aprista decidió su expulsión en la VI Convención de octubre de 1959. Junto a él, políticamente, se encontraban Luis de la Puente Uceda, Gonzalo Fernández Gasco, Manuel Pita, Máximo Velando, Luis Olivera Balmaceda, Walter Palacios, Elio Portocarrero, Luis Iberico y varias decenas de dirigentes, obreros, campesinos y estudiantes. En base a este grupo de militantes se crea el “Comité Aprista de Defensa de los Principios Doctrinarios y de la Democracia Interna”.

Homenaje a Carlos Malpica / Parte 1 from unidad_popular on Vimeo.

 

Homenaje a Carlos Malpica / Parte 2 from unidad_popular on Vimeo.

En mayo de 1960 se constituyó el Apra Rebelde, para tomar el nombre en 1962 de Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El MIR peruano y el MIR venezolano constituyen los primeros partidos políticos de la nueva izquierda marxista a nivel continental. Estudiosos de la vida de Carlos Malpica señalan que la lucha heroica de la Comunidad Indígena de Chepén y la de los Obreros de la Hacienda Casagrande en el departamento de La Libertad son los antecedentes agrarios más resaltantes del nuevo MIR. En 1961, el diputado Carlos Malpica presentó al Parlamento el Proyecto de Ley de Reforma Agraria. Afrontó reclusión en la colonial penal del Sepa en 1963 y en El Frontón en 1965 por presunta participación en el conato guerrillero que dirigió Luis de la Puente Uceda. En 1975 el general Velasco lo deportó a Argentina. En 1977 fue asediado policialmente por Morales Bermúdez; por su responsabilidad en los movimientos reivindicativos de la Federación de Pescadores permaneciendo en la clandestinidad casi un año. Fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente en 1978 por la lista de la Unidad Democrática Popular (UDP). Postuló por la UDP a la presidencia en 1980. En 1980 fue elegido senador por el Partido Unificado Mariateguista PUM.

Participó en la fundación del PUM, confluencia de Vanguardia Revolucionaria (VR), el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue senador en el siguiente periodo 85-90 y reelegido en el 90-92 en las filas de la Izquierda Unida. Su bandera central fue la moralización administrativa. Fue un tenaz perseguidor de la corrupción, inmoralidad y la defensa de los intereses populares en los temas económicos y presupuestales.

Simultáneamente a su carrera política ejerció la cátedra universitaria, fue un ingeniero agrónomo con dominio del tema minero y con una actividad editorial fecunda. De su libro más conocido: “Los Dueños del Perú”, podemos decir que, salvo los “7 ensayos” de José Carlos Mariátegui, ningún otro ensayo de economía social y política ha tenido tal nivel de acogida. Desde “La Crónica de Hambre en el Perú”, hasta su última obra “Pájaros de Alto Vuelo”, Carlos Malpica nos deja una herencia enorme y fecunda, para arribar juntos a la construcción de una Patria para todos y todas o, como él diría, para que “hagamos de los pobres los dueños del Perú”.

Expresamos nuestro público reconocimiento al parlamentario fecundo, al espíritu crítico de reflexión previa y documentada, al hombre de criterio seguro e investigador prolijo, al infatigable buscador de la verdad, al fiscalizador implacable de los actos de inmoralidad en el manejo público, al tenaz defensor de los recursos naturales. Al hombre de inmensa calidad humana, ética y moral, de gran espíritu solidario. A ese hombre de corazón generoso, cuyo recuerdo late en nosotros.

Carlos nos dejó tareas pendientes de realizar. Queremos ser continuadores de su obra. Nuestro compromiso, como mujeres y hombres del Perú, es hacer de su memoria un ejemplo vivo, motivados por su legado invalorable, por su limpia trayectoria, por su valor, consecuencia y cálida sencillez. Carlos Malpica murió para nacer de nuevo, y por eso afirmamos nuevamente en este 82 aniversario que es el símbolo de los “muertos que nunca mueren”.

EL APRA REBELDE

La política de “convivencia” con el pradismo, inaugurada por Haya de la Torre en 1956, no tardó en encontrar detractores y descontentos en su propio partido.

En 1948, la fracasada insurrección de la marinería del Callao, impulsada por el Comando Revolucionario, había fracasado motivando el golpe de Odría y la ilegalización del partido. Poco después, en 1949, se había realizado clandestinamente en Lima un congreso de Reestructuración del APRA, con la participación de Magda Portal, Hernán Boggie y otros dirigentes medios, intentando dar nueva forma al partido bajo tesis abiertamente marxistas, y rechazando la teoría del “espacio-tiempo histórico” postulada por Haya como presunta superación dialéctica del marxismo.

En 1952, apenas salido Haya de su prolongado asilo político en la embajada colombiana en Lima, grupos de apristas desterrados habían manifestado su desacuerdo con su posición pronorteamericana.

La abierta discrepancia de estos grupos cuando el APRA retorna a la legalidad en 1956, culmina en la formación del Comité de Defensa de la Democracia Interna y los Principios Primigenios del APRA, encabezado por Luis de la Puente en 1959 que tomaría poco después, sintomáticamente, el nombre de APRA Rebelde recordando al Ejército rebelde cubano.

La Primera Asamblea Nacional del APRA Rebelde, realizada en 1960, acuerda formación de una comisión encargada de estructurar un proyecto de ley de reforma agraria para ser planteado al Parlamento. El proyecto, presentado en la legislatura de 1961 por Carlos Malpica, pretendía abolir las formas de trabajo serviles en todas sus manifestaciones y establecía límites a la propiedad terrateniente; postulaba la indemnización a los propietarios con bonos organizados en asociaciones, sindicatos y comunidades.

Estos grupos trataban de retomar el antilatifundismo que había caracterizado al APRA, su base principal estaba en círculos del estudiantado universitario y en muy limitados grupos campesinos y no lograron afectar seriamente la gran estructura del APRA tradicional, partiendo del que fueron expulsados en 1959.

El APRA Rebelde inició una rápida evolución hacia las ideas marxistas. En marzo de 1962, su Asamblea Nacional acuerda adoptar el nombre de Movimiento de Izquierda revolucionaria, MIR, imitando al MIR venezolano originado en Acción Democrática, que estaba alzado en armas, y asume como definición ideológica al marxismo-leninismo.

La “Proclama revolucionaria al pueblo peruano” firmada por Luis de la Puente, Gonzalo Fernández Gasco y Guillermo Lobatón en abril de 1965, es bastante reveladora del pensamiento político de los líderes del MIR. Según este documento, el agro tiene una estructura feudal, la burguesía nacional está postrada por el latifundismo y el imperialismo. El país se encuentra en una situación tan crítica que casi no cabe duda acerca de que el pueblo colaborará primero y se incorporará a la lucha después. Los guerrilleros rompen con la vía electoral, porque la mayoría del pueblo no participa de las elecciones (en 1965 no votaban los analfabetos); descartan el lanzamiento de masas desarmadas a la lucha; y dejan de lado el “método tradicionalista y burocrático del trabajo de masas”.

La filiación marxista-leninista se expresa finalmente en el Manual de capacitación ideológica escrito por Luis de la Puente Uceda en 1965. Es importante decir que rompe también con las tesis organizativas de El Antiimperialismo y el APRA al señalar a éste como un partido seudomarxista y policlasista, lo que considera una falla de concepción.

“Resulta importante anotar cómo la izquierda guerrillera de la época procesaba la discusión que se producía en el campo internacional y los cambios que se daban en el proceso social del país. La discusión era ignorada o, en todo caso, sobreentendida. Los cambios sociales eran considerados y analizados, aunque sólo en parte. Se acudía hacia las zonas rurales en la esperanza de liderar al campesinado, aunque no se valoraba suficientemente las dimensiones-y, por tanto, los límites- de su acción. En un momento en que se afirmaba que es revolucionario “el que hace la revolución” –y habían hecho la revolución movimientos no marxistas en Argelia y Cuba-, se retomaba al marxismo-leninismo como la única ideología que garantizaba una interpretación acertada y una línea correcta.”

La experiencia misma de la izquierda guerrillera no se reflejó-o no alcanzó a reflejarse- en posiciones teóricas más elaboradas que recogiesen los cambios de aquellos años, debido a que la preocupación fundamental era estratégica. En el aspecto programático, asumía las tareas planteadas en los años 30: nacionalización de los recursos naturales y reforma agraria, principalmente, sin avanzar nada en la forma concreta de hacerlo, que se postergaba para un futuro no determinado.

http://vozdeizquierda.blogspot.com/2006/10/recuerdo-de-carlos-malpica.html

 

http://www.monografias.com/trabajos33/partidos-izquierda-peru/partidos-izquierda-peru.shtml

 

                                       FRATERNALMENTE

                                 LUIS ROMERO YAHUACHI

 

ALMIRANTE RICHARD BYRD EL ÁRTICO

 

 

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Richard E. Byrd (1888 – 1957)

El mayor descubrimiento geográfico en la historia de la humanidad.

“Ese Continente encantado en el Cielo. ¡Tierra del Misterio Eterno!”Me gustaría ver esta tierra más allá del Polo (Norte).

¡Esa área más allá del Polo es el centro del Gran Desconocido!”

 

EL “SALTO ALTO”.LA LEYENDA DEL HOMBRE DE LA ANTARTIDA.

Contraalmirante Richard E. Byrd. Destacado explorador polar, aviador y marino de la armada de EE.UU. El almirante Byrd fue protagonista principal del relevamiento aéreo y terrestre de la Antártida desde 1928. Sus conquistas polares no están exentas de polémicas, secretos y grandes misterios que aun siguen ocultos.

 

BIOGRAFIA OFICIAL.

Richard Evelyn Byrd.

 (Winchester, 1888 – Boston, 1957) Marino, aviador y explorador norteamericano. Pionero de la aviación, dirigió expediciones aéreas y terrestres a la Antártida. Sobrevoló el Polo Norte y el Polo Sur, y realizó un vuelo transatlántico de 42 horas entre Nueva York y Francia.

Miembro de una rica familia de colonos cuya presencia en el país americano se remontaba a finales del siglo XVII, cuando tan sólo contaba con 12 años de edad se escapó de su casa impulsado por un innato deseo de aventuras, con el pretexto de visitar a un amigo que vivía en las islas Filipinas. A su regreso, Byrd escribió un relato que asombró a todo el mundo por su gran madurez, en el que contaba las peripecias sucedidas en la casi vuelta al mundo que hizo.

Deseoso de seguir la carrera de marino, en el año 1912 ingresó en la Academia Naval de los Estados Unidos. Dos años después de su ingreso salvó heroicamente a un hombre en peligro de ser devorado por los tiburones en el mar del Caribe, acción que le supuso su primera condecoración. Aquejado de una frágil salud, Byrd fue destinado a puestos burocráticos que no le agradaban en absoluto, por lo que aprovechó una lesión en un pie para pedir la baja militar.

La entrada de los Estados Unidos de América en la Primera Guerra Mundial hizo volver a Byrd al ejército. Se alistó en la sección de la aviación de la marina, donde vio mayores posibilidades para dar rienda suelta a su espíritu inquieto. Además, previó la extraordinaria importancia de la aviación a todos los niveles, tanto militares como comerciales. En el año 1918, Byrd fue nombrado aviador naval; más tarde, oficial de una base de hidroaviones, para acabar desempeñando, en 1919, la jefatura de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en Canadá.

Ese mismo año, Byrd fracasó en su primer intento por sobrevolar el océano Atlántico de oeste a este. En 1925 fue nombrado jefe de la sección de aviación de la expedición a Groenlandia que dirigía el también estadounidense Donald Baxter MacMillan. Byrd pudo experimentar por primera vez la eficacia de los aviones en la empresa polar, cuando sobrevoló la isla de Ellesmere partiendo de Groenlandia. El éxito del vuelo lo animó en la idea de alcanzar el Polo Norte.

El 9 de mayo de 1926, Byrd se elevó desde la base de Spitzberg, en la bahía del Rey, a bordo de su monoplano Fokker bautizado con el nombre de “Josefina Ford”, en compañía de su copiloto Floyd Bennet. Cubrió con éxito la misión en tan sólo 15 horas y 30 minutos, tras recorrer 1.600 km. Por semejante hazaña, Byrd fue condecorado con la Medalla de Honor del Congreso de los Estados Unidos de América. Al año siguiente, Byrd logró por fin cruzar el Atlántico, junto con tres compañeros más, transportando el primer correo transatlántico de Nueva York.

A partir de 1930, Byrd dio comienzo a una larga serie de expediciones a la Antártida, en total seis, que fueron las que verdaderamente le reportaron la fama y aureola de gran explorador y descubridor. En su primera expedición, llevada a cabo entre los años 1928 a 1930 y preparada minuciosamente, Byrd instaló el campamento principal, al que llamó “Little América”, en la punta norte de la isla de Roosevelt, en la bahía de Whales (bahía de las ballenas). El campamento contaba con laboratorios, almacenes, talleres, estación de radio y hospital.

Encargado de cartografiar 388.300 km2 de tierras inhóspitas, en 1929 partió con su avión, acompañado de tres componentes más de la expedición, con intención de dar la vuelta completa al Polo Sur, hazaña que se logró con total éxito. La expedición también hizo descubrimientos geográficos interesantes, tales como la Mary Bird Land, la cordillera Edsel Ford, las montañas de Rockefeller y de Charles Boho, y la exploración completa de la tierra de Eduardo VII. En 1930, fue ascendido al grado de comandante a pesar de encontrarse retirado de la marina.

Su segunda expedición, realizada entre los años 1933 y 1935, fue todavía más espectacular. Aunque regresó a la Antártida acompañada de un nutrido grupo científico, Byrd permaneció completamente aislado en una cabaña, a 200 km del campamento “Little América”, con el propósito de llevar a cabo una serie de investigaciones meteorológicas y aurorales. Durante los cerca de seis meses que Byrd permaneció aislado, tan sólo se comunicó con el resto de su equipo por medio de una simple radio. El resultado de la expedición científica no pudo ser más fructífera y asombrosa: además de los estudios de Byrd, el resto de la expedición inspeccionó un vasto territorio de 1.165.000 kilómetros cuadrados y acometió investigaciones científicas de muy diversa índole.

Entre 1935 y 1939, Byrd repitió sus expediciones, sobrevoló ambos polos y construyó mapas y planos exactos de las regiones por las que pasaba. De este modo, Byrd contribuyó al total esclarecimiento y conocimiento de las dos zonas más desconocidas que aún quedaban en el mundo. En el transcurso de su tercera expedición a la Antártida, realizó cuatro vuelos de exploración y numerosos descubrimientos.

 

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La cuarta expedición a la Antártida, entre 1946-1947, fue, sin duda alguna, la más ambiciosa. Byrd dispuso de toda la ayuda posible para la ocasión: 13 barcos, varias escuadras de aviones, 4.000 hombres y 300 investigadores que abarcaban casi todas las disciplinas científicas. El objetivo prioritario de la misión siguió siendo de carácter científico, aunque también había uno secundario muy importante para la Administración estadounidense: la localización de yacimientos minerales bajo el hielo, especialmente de uranio, necesarios para la elaboración de armas nucleares. La misión acabó en abril de 1947 y se cartografiaron unos 325.000 km2 (1/3 de estos territorios era incluido por primera vez en los mapas). Byrd sobrevoló por segunda vez el Polo Sur de extremo a extremo.

En 1955, Byrd fue designado jefe del programa antártico organizado por los Estados Unidos de América, conocido con el nombre de Operación Deep-Freeze, con motivo de la celebración del Año Internacional Geofísico (1957). Pero, después de sobrevolar por tercera vez el Polo Sur, Byrd tuvo que abandonar el proyecto de su sexta expedición a la Antártida al caer gravemente enfermo. En 1957 murió en Boston a la edad de 69 años. Tanto su vida como sus aventuras y descubrimientos fueron plasmados por el propio Byrd en las obras Hacia el cielo (1928), Little América (1930), Descubrimiento (1935), Explorando con Byrd (1938), y, por último, Solo (1938).

 

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UN MISTERIOSO “SALTO ALTO” HACIA EL POLO.

Expediciones Alemanas y Norteamericanas en la Antártica:

Revisando la historia de la segunda guerra mundial no dejan de llamar la atención, algunos sucesos que relacionan directa o indirectamente al régimen de la alemania nazi con el continente antártico como tambien de relatos de Submarinos alemanes en la Patagonia.

Después de terminada la guerra algunos investigadores que han buscado mas allá de la historia oficial, han recopilado detallados antecedentes de la ahora ya comprobada existencia de una base alemana secreta en la Antartica (construida antes de la II Guerra) en una región de este continente, conocida como “Tierra de la Reina Maud” ,pero bautizada en 1936 por los Alemanes como NEUSCHWABENLAND (Nueva Suavia) sobre la cual , bajo poco claras motivaciones, se realizó una expedición liderada por el explorador Ritscher en 1936.

 

Como en la misma zona pero en el año 1947 una fuerza de tarea norteamericana al mando del Almirante Richard Byrd (Operacion Highjump) intentó un reconocimiento fotográfico por aire, tierra y mar con un ejercito de al menos 4000 hombres (oficialmente justificada por la armada norteamericana como maniobras de entrenamiento en condiciones extremas).

Antártica un permanente objetivo estratégico.

En 1938 y 1939, la Sociedad Alemana de Investigaciones Polares respalda sendas exploraciones liderada por el capitán Alfred Ritscher, quien navega en el buque Schwabenland. La expedición arriba a la región conocida como Queen Maud Land y aerofotografía más de 600.000 km2.

Las circunstancias que se viven bajo el régimen NS llevarán a suponer que mas allá del carácter civil y científico de las mismas influyeron de forma decisiva consideraciones estratégicas y militares.

Durante la guerra, escuadrillas de submarinos alemanes habían estado incansable y frenéticamente yendo y viniendo de la Antártida. Los alemanes estaban construyendo enormes complejos subterráneos en las tierras antárticas, no escatimando recursos ni científicos.

¿Es allí a donde huyeron casi todos los jerarcas NS que “desaparecieron”?.

 

El inédito despliegue de EE.UU. en el marco de la recientemente iniciada Guerra Fría con la Union Soviética despierta también recelos especialmente en los gobiernos de Chile y Argentina que abrigan reclamos de soberania territorial en el cuadrante antártico sudamericano.

Coinciden con esta fecha las expediciones cívico-militares Chilenas lideradas por Ramón Cañas Montalva y el Almirante Guesalaga, quienes son los mentores de las primeras bases antárticas del país(chile). Igualmente en este activo año de 1947 llega al continente blanco el primer presidente de un país a esas latitudes, el Pdte.Gabriel Gonzalez Videla, toma oficialmente posesión del territorio Chileno Antártico.

El propósito declarado de la operación Highjump, hacia otros paises por parte de Estados Unidos es el de entrenamiento de personal y puesta a prueba de equipos militares en condiciones extremas aunque el esfuerzo sugiere también el intéres estratégico de EE.UU. en relevar fotográficamente su Geografía y asegurarse la disponibilidad de supuestos depósitos de uranio en el continente, como de dirigirse a Zonas de anterior reconocimiento y posesión de la Alemania nazi.

LA OPERACIÓN HIGHJUMP 1947.

A fines de 1946 y a comienzos de 1947,se lleva a cabo la mayor fuerza militar expedicionaria que los EE.UU. hayan enviado a la Antártica hasta el presente, (y una de las mayores fuerzas de tarea naval en la historia después de los desembarcos de Normandia, Corea,Vietnam y el Golfo pérsico).

El despliegue de tropas comienza desde el Mar de Ross (al sur de Nueva Zelandia)y dirigida hacia el polo Sur, divididos en tres grupos convergentes iniciando una exploración de vastos alcances.

La Task Force 68 fue compuesta por 13 naves, entre rompehielos, destructores, cargueros y buques tanques de aprovisionamiento, lanzadores de hidroplanos, un buque de comunicaciones, un submarino, el Sennet, y un portaviones, el Phillipine Sea; los efectivos embarcados suman 4.200. Lidera la operación Richard Byrd como comandante superior y el comando de la Task Force 68 recae en el Almirante en actividad, Richard H. Cruzen.

  La campaña iniciada el 26 de agosto de 1946 con la orden de operación, es prolongada y se desarrolla por momentos bajo difíciles condiciones climáticas poniendo a prueba a hombres y equipos. El submarino Sennet enfrentado a los hielos llega a sufrir serias abolladuras en su casco que hacen que durante la campaña deba ser retirado hacia Nueva Zelanda para ser reparado.

 

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HIGH JUMP.Extensas e inéditas operaciones aéreas.

El grupo principal, de reconocimiento aéreo magnético y fotográfico, opera desde una pista continental construida para lanzar aviones del tipo DC3 adaptados para vuelos de largo alcance de relevamiento aerofotográfico. A fines de este año son relevadas la mayoría de las costas y áreas interiores del sector.

El despegue de aviones bimotores tipo DC4 desde el portaviones exige de soluciones inéditas, durante la campaña se utilizan con éxito dispositivos denominados JATO como cohetes de empuje en el tren de aterrizaje para lograr despegues en distancias inusualmente cortas. Los vastos recursos aéreos desplegados en la operación permiten un relevamiento en tan solo 2 semanas de mas de 500.000 km2 a traves de la toma de 70.000 aerofotografías.

La exploración incluye un reconocimiento detenido del área de los sorprendentes ‘valles secos’ cercanos a la barrera de hielos de Ross, en rigor descubiertos originariamente por Robert Scott en 1903.

El 19 de febrero de 1947 el propio Byrd vuela una vez mas hacia el Polo sur y mas allá llegando a ‘nuevas tierras desconocidas’. Su criptico y singular testimonio sobre esta misión, que en forma fragmentaria reproduce la prensa, es inicialmente soslayado, aunque seguirá alimentando una suerte de leyenda sobre enigmas existentes en las latitudes polares lo que sumado a la inaccesibilidad relativa a los mismos por parte de fuentes no militares o cientificas los hará perdurar.

EL DIARIO SECRETO DE BYRD.

El Almirante Richard Evelyn Byrd Gran Canciller de la Orden de Lafayette y de La Cruz del Mérito, Secretario perpetuo de La Academia Federal de La Marina Americana y de las Ciencias, según las afirmaciones de un articulo de Jean Brun de la revista Nostra n° 425 de la semana del 29 de Junio al 4 de Julio de 1980, el Almirante Byrd habría vivido una aventura “extraordinaria” en los Glaciales del Polo Norte: “Byrd, acompañado de 3 personas iban caminando horas sobre el hielo, escalando los picos de hielo. De pronto de una cumbre, descubrieron un espectáculo inolvidable: Un valle estrecho y profundo cubierto de una vegetación abundante y aparentemente iluminada por un Sol caliente permanente. Un verdadero Oasis de vida en medio de un gran Desierto de Hielo. Consultando su termómetro la temperatura era -50°C. Su colega el Capitán Fitin escribe en el periódico de la mision: “El 14 de Junio de 1926 a 74 metros de Altitud a 12h 08. Los 4 hombres se pusieron a utilizar sus cuerdas para llegar a la maravillosa vegetación que se extendía sobre una centena de metros.” Era su primer viaje de los muchos que realizó.

 

DIARIO

Prefacio del almirante Byrd

Debo escribir este diario a escondidas y en absoluto secreto. Se refiere a mi vuelo Ártico del 19 de febrero del año 1947. Vendrá un tiempo en el que la racionalidad de los hombres deberá disolverse en la nada y entonces se deberá aceptar la inevitabilidad de la Verdad. Yo no tengo la libertad de divulgar la documentación que sigue, quizás nunca verá la luz, pero debo, de cualquier forma, hacer mi deber y relatarla aquí con la esperanza de que un día todos puedan leerla, en un mundo en el que el egoísmo y la avidez de ciertos hombres ya no podrán suprimir la Verdad..

 

Del libro de Abordo

-Tenemos considerables turbulencias. Ascendemos a una altitud de 2.900 pies (aprox. 885 metros).

-Las condiciones de vuelo son de nuevo buenas. Se pueden ver enormes masas de nieve y hielo bajo nosotros.

-Notamos en la nieve bajo nosotros un tono amarillento. Ese cambio de color sigue un patrón preciso.

-Descendemos para poder observar mejor este fenómeno.

-Ahora podemos reconocer distintos colores. Vemos también patrones rojos y lila.

-Sobrevolamos la región otras dos veces, y después volvemos al curso en que estábamos.

-Volvemos a chequear la posición con nuestra base.Transmitimos todas las informaciones referentes a los patrones y a los cambios de color del hielo y la nieve.-Nuestras brújulas se han vuelto locas.-Ambas, la brújula giroscópica y la brújula magnética, giran y vibran.

-Ya no podemos comprobar nuestra posición y dirección con nuestros instrumentos.-Sólo nos queda la brújula solar. Con ella podemos mantener la dirección.

-Todos los instrumentos funcionan titubeantemente y extremadamente lentos.

-Sin embargo no podemos determinar una congelación. Podemos distinguir montañas ante nosotros.

-Nos situamos a 2.950 pies (aprox. 900 metros). De nuevo tenemos fuertes turbulencias.

-Hace 29 minutos que hemos visto las montañas por primera vez.-No nos hemos equivocado. Es toda una cadena montañosa.

-No es especialmente grande. Nunca ante la había visto.

-Entretanto estamos directamente sobre la cadena montañosa.

-Seguimos volando en línea recta, siempre en dirección norte.

-Tras la cadena montañosa hay verdaderamente un pequeño valle.

-A través del valle serpentea un río.

-Estamos asombrados: aquí no puede haber un valle verde.-Aquí hay cosas que no concuerdan.

-Bajo nosotros debería haber masas de hielo y nieve.

-A babor las pendientes de las montañas arboladas con altos árboles.

-Toda nuestra navegación ha dejado de funcionar.

-La brújula giroscópica se balancea continuamente en un ir y venir.

-Desciendo ahora a 1.550 pies (aprox. 470 metros).

-Hago girar acusadamente al avión hacia la izquierda.

-Ahora puedo ver mejor el valle bajo nosotros.-Sí, es verde.-Está cubierto de árboles y zonas de musgo.

-Aquí dominan otras condiciones de iluminación.

-En ningún lado puedo ver el sol.-Hacemos de nuevo una curva a la izquierda.

-Ahora divisamos bajo nosotros un animal adulto.

-Podría ser un elefante. ¡No! Es increíble, parece un mamut.

-Pero de verdad es así. Tenemos bajo nosotros un mamut adulto.

-Ahora bajo aún más.-Ahora estamos a una altura de 1.000 pies (aprox. 305 metros).-Observamos al animal con los prismáticos.

-Ahora es seguro, es un mamut o un animal que se le parece mucho al mamut.

-Radiamos las observaciones a la base.

-Sobrevolamos entretanto otras montañas más pequeñas.

-Yo estoy mientras tanto totalmente asombrado.-Aquí hay cosas que no concuerdan.-Todos los instrumentos vuelven a funcionar.

-Empieza a hacer calor.

-El indicador nos dice que estamos a 74 grados Fahrenheit (aprox. 23º C)

-Mantenemos nuestro curso.

-Ya no podemos localizar a nuestra base, puesto que la radio ha dejado de funcionar.-El terreno bajo nosotros se vuelve cada vez más plano.

-No sé si me expreso correctamente, pero todo da una impresión de completa normalidad, ¡¡¡y ante nosotros se levanta con absoluta claridad una ciudad!!!

-Esto sí que es imposible.

-Todos los instrumentos dejan de funcionar.

-¡¡¡Todo el avión empieza ligeramente a tambalearse!!! ¡¡DIOS mío!!!

-A babor y estribor aparecen a ambos lados extraños objetos voladores. Son muy rápidos y se nos acercan. Están tan cerca que puedo ver claramente su distintivo. Es un interesante símbolo sobre el que no quiero hablar. Es fantástico. No tengo ni idea de dónde estamos.

-¿Qué nos ha pasado? No lo sé.

-Manejo mis instrumentos – pero siguen sin funcionar en absoluto.

-Entretanto hemos sido rodeados por los discos voladores en forma de plato.

-Parece que estamos prisioneros. Los objetos voladores irradian un brillo propio.

-Nuestra radio emite unos chasquidos. Una voz nos habla en lengua inglesa.

-La voz tiene acento alemán:“¡¡¡BIENVENIDO A NUESTRO TERRITORIO, ALMIRANTE!!!

-”En exactamente siete minutos les haremos aterrizar. Por favor relájese, almirante, está Vd. en buenas manos.”

De aquí en adelante nuestros motores dejan por completo de funcionar. El control de todo el avión está en manos ajenas.

-El avión gira en torno a sí mismo.

-Ningún instrumento reacciona ya.

-Recibimos precisamente otra comunicación por radio, que nos prepara para el aterrizaje.-A continuación empezamos sin demora con el aterrizaje.

-A través de todo el avión pasa un suave temblor apenas perceptible.

-El avión baja hasta el suelo como en un inmenso e invisible ascensor.

-Levitamos de manera totalmente suave hasta ahí.

-El contacto con el suelo apenas se nota. Sólo hay un ligero y corto choque.

-Hago mis últimas anotaciones de abordo a toda prisa.

-Viene un pequeño grupo de hombres hacia nuestro avión. Todos ellos son muy altos y tienen cabellos rubios. Más atrás veo una ciudad iluminada. Parece resplandecer en los colores del arcoiris. Los hombres están aparentemente desarmados. No sé lo que ahora nos espera. Claramente, una voz me llama por mi nombre y me ordena abrir. Obedezco y abro la portilla de carga.

Aquí terminan las anotaciones en el libro de abordo. Todo lo que sigue lo escribo de memoria.

Es indescriptible, más fantástico que toda la fantasía, y si yo mismo no lo hubiera vivido, lo calificaría de completa locura. Nosotros dos, mi operador de radio y yo, somos conducidos fuera del avión y saludados con suma amabilidad. Entonces nos conducen a un disco deslizante, que aquí utilizan como medio de locomoción. No tiene ruedas. Con enorme rapidez nos acercamos a la brillante ciudad.-El esplendor de colores de la ciudad parece provenir del material parecido al cristal en que está construida. Pronto nos paremos ante un imponente edificio. Semejante arquitectura no la había visto hasta ahora en ninguna parte. No es comparable con nada. La arquitectura es como si proviniera directamente de la mesa de dibujo de un Frank Lloyd Wright, o bien podría estar sacado de una película de Buck Roger. Nos dan una bebida caliente. Esta bebida sabe diferente a todo lo que yo haya disfrutado. Ninguna bebida, ninguna comida tiene un sabor comparable. Sabe sencillamente distinto, pero sabe de maravilla.Han pasado unos diez minutos, cuando dos de estos extraños hombres que tenemos por anfitriones se acercan a nosotros. Se dirigen a mi y me comunican sin lugar a dudas que debo acompañarles.-No veo otra alternativa que cumplir su orden. Por tanto nos separamos. Dejo a mi operador de radio y sigo a los dos. Poco después llegamos a un ascensor, en el que entramos. Nos movemos hacia abajo. Cuando nos detenemos, la puerta se desliza silenciosamente hacia arriba. Caminamos por un pasillo largo en forma de túnel e iluminado por una luz color rojo claro. La luz parece emanar de las paredes mismas. Llegamos ante una puerta grande.

Ante esta gran puerta nos paramos y permanecemos así. Sobre la gran puerta se encuentra un letrero acerca de cual nada puedo decir. Sin ningún ruido se desliza la puerta a un lado.

Una voz me exhorta a entrar. “No se preocupe, almirante”, me tranquiliza la voz de uno de mis dos acompañantes, “¡el Maestro va a recibirle!” De manera que entro. Estoy deslumbrado. La multitud de colores, la luz que llena la habitación, mis ojos no saben a dónde mirar y tienen primero que acostumbrarse a las condiciones. Pasa un rato hasta que puedo reconocer algo de lo que me rodea. Lo que ahora veo es lo más bonito que he visto nunca. Es más espléndido, más bonito y más suntuoso de lo que yo podría describir. Creo que ningún idioma puede resumir con palabras lo que puede ver. Creo que a la Humanidad le faltan palabras para ello. Mis observaciones y reflexiones fueron interrumpidas por una voz melodiosa y cordial:

“Le doy la bienvenida. Sea Vd. de la forma más cordial bienvenido en nuestro país, almirante”. Ante mi está un hombre de gran estatura y una fina cara marcada por la edad. Está sentado a una imponente mesa y me da a entender con un movimiento de la mano que debo sentarme a una de las sillas. Le obedezco y me siento, después junta sus manos de forma que se tocan las puntas de los dedos. Me sonríe.

-“Nosotros le hemos hecho venir, porque tiene Vd. un carácter consolidado y arriba en el mundo goza de una gran fama.

-”¿Arriba en el mundo?”, me falta el aliento.

“Sí”, contesta el Maestro a mis pensamientos, “Vd. Está ahora en el imperio de los Arianni, en el interior del mundo. No creo que nosotros tengamos que interrumpir su misión mucho tiempo. Vd. pronto será conducido a la superficie de la Tierra.Pero antes le voy a comunicar por qué yo le hice venir, almirante. Nosotros seguimos los acontecimientos que se producen arriba sobre la Tierra. Nuestro interés fue despertado cuando Vds. lanzaron las primeras bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. En aquella mala hora fuimos a vuestro mundo con nuestros platillos volantes cuando expedimos sobre vuestro mundo de superficie nuestros medios voladores: los Flugelrads.

Teníamos que ver personalmente lo que hizo vuestra raza. Entretanto ya hace mucho de eso, y vosotros diríais que es historia. Pero es para nosotros significativo, por favor déjeme continuar. Nosotros no nos hemos inmiscuido en vuestras escaramuzas y guerras. Vuestras barbaridades las hemos consentido. Pero mientras tanto habéis empezado a experimentar con fuerzas que en realidad no estaban pensadas para los hombres. Esto es la fuerza atómica. Ya hemos intentado algunas cosas. Hemos hecho llegar mensajes a los estadistas del mundo  pero ellos no creen en la necesidad de escucharnos. Por este motivo fue Vd. elegido. Vd. debe ser nuestro testigo, testigo de que nosotros y este mundo en el interior de la Tierra existimos, que nosotros aquí realmente existimos. Mire a su alrededor, y Vd. pronto comprobará que nuestra ciencia y nuestra cultura están varios miles de años por delante de las vuestras. Mire Vd., almirante.”

-”Pero”, interrumpí al Maestro, “¿qué tiene esto que ver conmigo, señor?

 El Maestro parecía sumergirse en mi, y después de que durante un largo rato me había examinado, me contestó:

-”Vuestra raza ha alcanzado un punto de no retorno”.  “Tenéis a personas entre vosotros que estarían dispuestos antes a destruir la Tierra entera antes que perder su poder ,  el poder que ellos creen conocer.” Yo de nuevo le di a entender con un movimiento de cabeza que seguía sus explicaciones.

El Maestro continuó hablándome: “Ya desde hace dos años intentamos una y otra vez contactar con vosotros. Pero todos nuestros intentos son contestados con agresividad. Nuestros platillos voladores son perseguidos por vuestros aviones de combate, atacados y disparados. Ahora debo decirle, hijo mío, que una enorme y nefasta furia se levanta, que una poderosa tormenta barrerá su país, y durante mucho tiempo arrasará. Desconcertados ante ello estarán vuestros científicos y ejércitos y no podrán ofrecer ninguna solución. Esta tormenta tiene poder de aniquilar toda la vida, toda la civilización de Vds., de forma que toda cultura podría ser destruida y todo podría hundirse en el caos. La gran guerra que acaba de terminar es sólo un preludio de lo que puede venir sobre vosotros. Para nosotros aquí esto se hace patente hora tras hora de manera más clara. Parta de la base de que me equivoco”.

-”No, ya vino una vez la época oscura sobre nosotros, y duró 500 años”, le repliqué yo al Maestro.

-”Así es, hijo mío”, me contestó, “los tiempos sombríos cubrirán vuestro país de cadáveres. Y sin embargo parto de la base de que algunos de vuestra raza sobrevivirán a esta conflagración. Lo que después ocurrirá no puedo revelarlo. Nosotros vemos en un futuro lejano surgir una nueva Tierra, que será construida con los escombros de vuestro viejo mundo, y os acordaréis de sus tesoros legendarios y los buscaréis. Y mira, los tesoros legendarios estarán aquí con nosotros. Nosotros somos aquellos que los mantenemos a salvo. Cuando haya comenzado ese futuro, nos presentaremos a vosotros, ayudaremos a los hombres a revivificar su cultura y su raza. Quizá hayáis aprendido entonces que guerra y violencia no conducen al futuro. Para el tiempo que entonces seguirá, se os hará accesible antiguos conocimientos. Conocimientos que ya tuvisteis una vez. De Vd., hijo mío, espero que vuelva a la superficie con estas informaciones”.

Con esta exigencia terminó el Maestro su exposición y me dejó muy desconcertado, pero para mi estaba claro que el Maestro tendrá razón. Por consideración o por humildad, no lo sé, me despedí de todas formas con una ligera inclinación. Antes de que pudiera perderme aparecieron mis dos acompañantes, los que me habían conducido hasta aquí.

Me indicaron el camino. Yo me volví hacia el Maestro. Había una cálida y amistosa sonrisa en su vieja y noble cara:

– ”Le deseo a Vd. un buen viaje, hijo mío”, hizo por último el signo de la paz y entonces nuestro encuentro había llegado ineludiblemente a su fin.

Volvimos rápidamente hacia nuestro ascensor. Nos movimos hacia arriba. Entre tanto me explicó uno de mis dos firmes acompañantes que tras finalizar la conversación con el Maestro teníamos prisa de verdad. El Maestro en ningún modo quería retrasarnos más, y además era importante que yo llevase inmediatamente el mensaje recibido a mi raza, me aclaró. A todo esto yo no dije nada. Cuando fui conducido hasta mi operador de radio, comprobé que él probablemente tenía miedo, esto al menos se reflejaba en su cara.

-“Todo está en orden, no hay de qué preocuparse, Howie, todo es O.K.”, intenté quitarle el miedo. Junto con nuestros acompañantes, fuimos de nuevo al disco deslizante, que muy velozmente nos devolvió a nuestro avión.

Los motores ya estaban en marcha, y nos encontramos inmediatamente a bordo. Había una atmósfera de tremenda prisa, la necesidad de actuar rápido era evidente. Inmediatamente después de que cerramos la portilla, nuestro avión fue elevado en las alturas por una fuerza inexplicable para mi, hasta que volvimos a encontrarnos a 2.700 pies (aprox. 825 metros). Fuimos acompañados por dos de sus platillos. Se mantuvieron no obstante a una cierta distancia de nosotros.-El velocímetro no indicaba en todo el tiempo velocidad alguna, a pesar de que ésta había aumentado enormemente. Nuestra radio no obstante funcionaba, y de esta forma recibimos un último mensaje de los objetos voladores que nos acompañaban.

-”A partir de ahora puede Vd. volver a utilizar todos sus equipos, almirante, sus instrumentos vuelven a ser funcionales. Nosotros le dejaremos ahora. Hasta la vista”.

Seguimos con nuestros ojos a los objetos voladores hasta que se perdieron en el cielo azul pálido. De inmediato tuvimos a nuestro avión de nuevo bajo control. No hablamos entre nosotros, cada cual estaba demasiado ocupado con sus pensamientos.

Última anotación en el libro de abordo:

-Nos encontramos de nuevo sobre vastas regiones cubiertas de nieve y hielo.

-Estamos todavía aproximadamente a 27 minutos de vuelo de la base. Podemos enviar mensajes por radio, y nos responden. Radiamos que todo es normal. La base está contenta de que vuelva a haber comunicación.

-Tenemos un aterrizaje suave.

-Yo tengo un encargo.

Fin de las anotaciones en el libro de abordo.

 

El 4 de Marzo de 1947: Yo estaba en una reunión en el Pentágono. He informado detalladamente sobre mis descubrimientos y sobre el mensaje del Maestro. Todo fue grabado y escrito. El presidente también fue informado. Fui retenido aquí durante varias horas (exactamente fueron seis horas y treinta y nueve minutos). Fui interrogado minuciosamente por un quipo de seguridad y por un equipo médico. ¡Fue un infierno!.

Fui puesto bajo la estricta supervisión de la Previsión Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de América. Yo había recibido la orden de guardar silencio sobre todo lo que había vivido  por el bien de la Humanidad. ¡Increíble!

Se me recordó que soy un oficial y que por tanto debo obedecer sus órdenes. 30 de Diciembre de 1956: Última anotación: Los años posteriores a 1947 no fueron muy agradables para mí… Hago ahora la última anotación en este especial diario.

Quisiera mencionar que me he callado los descubrimientos que hice, tal y como se me ordenó. ¡Pero eso no es lo que tengo en mente! Noto que pronto llegará mi hora. Pero no morirá este secreto conmigo, sino que será difundido – como toda verdad. Y así será.

Sólo así puede existir la única esperanza para la Humanidad. Yo he visto la verdad. Ella me ha hecho despertar y me ha liberado.

 

http://sabiens.wordpress.com/2011/09/01/un-nombre-almirante-richard-byrd-un-lugar-el-artico-una-fecha-19-de-febrero-del-ano-1947/

 FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

 

AGUSTÍN ARTURO, PRAT CHACÓN AGENTE SECRETO EN BUENOS AIRES

 

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En medio de las tensiones bélicas surgidas entre Chile y Argentina en 1878 sobre la posesión de la Patagonia, surge la figura de Arturo Prat: un joven capitán de fragata que es enviado a Buenos Aires y Montevideo a realizar labores de espionaje.

 

¿Cuál fue la verdadera participación del posterior héroe en este episodio en que el peligro de un enfrentamiento era inminente?

 

Esta, es una de las interrogantes que se responden en un trabajo de investigación de 2 historiadores, y que se plasma en el libro “Prat, agente secreto en Buenos Aires”.

Por primera vez dos historiadores, uno chileno y otro argentino, se unen para dilucidar un momento de gran tensión en la historia de estos dos países… la guerra que estuvo a punto de estallar por la posesión de la Patagonia.

El historiador argentino, y uno de los autores de “Prat: agente secreto en Buenos Aires”, Diego Lascano, explicó cuál era el panorama político que estaban viviendo los dos países.

Fue a fines de 1878 cuando el Gobierno chileno, a cargo del Presidente Aníbal Pinto, designó a Arturo Prat para viajar de agente encubierto e investigar las instalaciones militares y los buques de guerra en Buenos Aires.

Ocultando su condición de marino, Prat viaja al otro lado de la cordillera donde prepara sus incursiones y se entrevista con personajes de la elite, para obtener información sobre las intenciones argentinas.

Lascano destacó que Prat era la persona ideal para enviar a Buenos Aires, ya que era un joven capitán de fragata con una trayectoria intachable, abogado, con mucho criterio, conocimiento geopolítico, con claridad y máxima discreción.

 

Tres meses desempeñó su difícil y arriesgada misión, entregando informes regulares a las autoridades chilenas sobre movimiento de buques, percepción de la ciudadanía argentina, posición de los altos funcionarios, de la prensa y de los organismos influyentes, en circunstancias que las respectivas flotas, compuestas de unas pocas naves, se movilizaban hacia la zona sur.

 

Arturo Prat, un capitán de fragata reputado dentro de la Armada, que ostentaba además su título de abogado y una personalidad bastante responsable y moderada, parecía ser el hombre ideal para auscultar el panorama en la agitada Buenos Aires.

 

Agente secreto, pero no espía, pues viajó con su nombre sin ocultar su nacionalidad, pero sin revelar que era oficial de marina, presentándose como abogado. Y además se dedicó a un trabajo de inteligencia y de análisis, sin utilizar ningún medio ilícito, que es lo que hace hoy cualquier diplomático en el mundo.

 

IMPARCIALIDAD Y RIGOR

 

Algunos pueden pensar que esta misión, que concluyó sólo cinco meses antes de que diera su vida por la patria en la rada de Iquique, transformándose en el principal héroe de la Armada Nacional y venerado por todo el país, pudiera empañar su figura. Pero este trabajo, difícil y acatado con disciplina y lealtad, más bien lo engrandece.

 

Así lo estiman los autores del libro Prat. Agente secreto en Buenos Aires. 1878: la guerra que no fue, del periodista e investigador histórico porteño, Piero Castagneto y del investigador argentino y docente universitario, Diego Lascano.

 

Una feliz coincidencia reunió a estos dos investigadores para afrontar un trabajo conjunto, que ha garantizado la más absoluta imparcialidad y el rigor histórico de los hechos, a través de cartas documentos, libros, trabajos y de la prensa de la época.

 

 

TACTO, CRITERIO Y RESERVA

 

¿Por qué este capitán de fragata recibe este difícil encargo del propio Presidente de la República? Al decir de un autor, citado en el libro, Canis Venatici, porque demostraba “poseer tres cualidades difíciles de hallar simultáneamente en una persona: tacto, criterio y reserva”.

 

En las instrucciones recibidas de parte del ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro, se le indica que su presencia será Montevideo “mas podrá trasladarse a Buenos Aires por el tiempo y las ocasiones que su presencia sea allá necesaria para el cumplimiento de la misión que se encomiende”.

Don Arturo se embarca en este puerto en el vapor inglés “Valparaíso”, que recala en Montevideo el 18 de noviembre.

Desembarcó como un civil. Nadie sospechó que era oficial de la Armada de Chile, ni menos que era agente secreto. Seis meses antes de morir en la Guerra del Pacífico, filtró los secretos argentinos para evitar una guerra en la Patagonia y propuso a La Moneda destituir a los cónsules en Montevideo y Buenos Aires. Un libro reciente profundiza en uno de los capítulos más desconocidos de la vida de Prat.

 

Cuando Arturo Prat Chacón llegó a Buenos Aires por primera vez, no lo hizo en calidad de marino. No llevaba el uniforme y nadie le rindió honores. El 28 de noviembre de 1878, quien al año siguiente se convertiría en “el héroe de Iquique” pisó suelo argentino con una sola misión: espiar los movimientos militares de Argentina.

Su primer informe lo remite el 25 de noviembre. Puntualiza en parte que “aquí (en Montevideo), lo mismo que en la República Argentina, nadie duda que ella vendrá (la guerra), no sólo como una medida necesaria de política interna, sino, también, como único medio, a falta de títulos, de enseñorearse de ese desierto llamado la Patagonia, que con sus depósitos de guano y salitre, a que dan quizás desmesurada importancia, tienta la codicia de los argentinos”.

 

IMPORTANTES ANTECEDENTES

 

El 28 de noviembre, Prat emprende su primera visita a Buenos Aires. Instalado en el Hotel de la Paz, toma un vaporcito para visitar el monitor argentino “Los Andes”.

 

Los autores reflexionan: “Una vez a bordo, conversa incluso con algunos de sus oficiales, llevando adelante una maniobra riesgosa, sobre todo, si no oculta su condición de chileno. Por otra parte, que un buque de guerra argentino se encuentre abierto a las visitas civiles en un momento de tensión con un país vecino, trasluce cierta ingenuidad, propia de una época en la que aún no existen sistemas de espionaje elaborados. Candor al que, por cierto, Chile tampoco está ajeno”.

 

Posteriormente visitará el monitor “El Plata”, y en un informe al almirante Williams Rebolledo le proporciona interesantes detalles de las características de este buque, que es ampliado con un segundo informe dirigido al ministro de Relaciones Exteriores.

 

En esa carta, entrega antecedentes sobre el Ejército argentino, con 7 mil hombres de línea, poder de fuego, mandos y conocimiento del terreno.

 

EL PACTO FIERRO SARRATEA

 

El pacto de paz firmado en Santiago el 6 de diciembre de 1878, entre el ministro de Relaciones Exteriores chileno Alejandro Fierro y el representante argentino ante La Moneda Mariano Sarratea, fue muy bien recibido en la nación vecina. En el libro se cita parte del comentario del influyente diario “La Nación”, alegrándose anticipadamente por la futura libre navegación del Estrecho de Magallanes y asegurando que en “en lo sucesivo Chile no enviará ningún buque de guerra a las costas del Atlántico, y la República Argentina, por su parte, no lo hará en aguas del estrecho”.

 

Prat, entre tanto, desconfiaba de las buenas intenciones trasandinas, pensando que sólo se trataba de ganar tiempo. La prensa chilena en general rechaza el acuerdo. El Mercurio de Valparaíso condena el pacto por ser “una humillación para el país”.

 

Entre tanto, los buques argentinos se mantenían a la entrada del patagónico Río Santa Cruz, y los chilenos en Lota, lo que significaba un peligro de ataque a Punta Arenas, que se encontraba sin defensa naval.

 

En el ámbito privado, Prat se muestra confiando en que en una guerra Chile sería ampliamente victorioso. Los autores sostienen que junto con el irreductible ex canciller Adolfo Ibáñez Gutiérrez, pasa a integrar las filas de la minoría de chilenos que no ve la Patagonia con indiferencia y considera que vale la pena defenderla, incluso, con las armas, siendo un costo relativamente bajo a pagar.

 

El Congreso chileno estaba receloso a ratificar el acuerdo, mientras se mantuviera la flota argentina en el río Santa Cruz. El Gobierno chileno decide enviar, en paralelo con los informes de Prat, al teniente coronel Diego Dublé Almeyda a la zona del río Santa Cruz.

“El Mercurio” afirma que el pacto Fierro-Sarratea debe “ser quemado, y arrojadas al viento sus cenizas” y que la escuadra chilena debe partir “para espantar esas cuatro cáscaras”.

 

1879, AÑO CLAVE

 

La crisis con Bolivia, que decidió gravar el salitre, se hacía cada vez más fuerte, por lo que el Gobierno decidió enviar al norte al acorazado “Blanco Encalada”.

 

En Montevideo, Arturo Prat envía su último informe el 18 de enero de 1879, y el 4 de febrero, emprende el viaje de regreso a bordo del mismo vapor “Valparaíso”. Cuando recalan en Coronel, se entera que se ha producido la toma de posesión del puerto de Antofagasta.

 

Ya en Valparaíso, Prat fue destinado como ayudante del Intendente de Valparaíso y comandante general de Marina Eulogio Altamirano. El 29 de marzo es enviado al norte como secretario de Rafael Sotomayor Baeza, delegado del Gobierno ante el Ejército de Chile en el Norte.

 

El 2 de abril Chile declara la guerra al Perú y es Prat quien notifica en tierra, sin ninguna escolta, el bloqueo del puerto de Iquique, a las autoridades peruanas. De regreso a Valparaíso, es destinado como comandante de la “Covadonga” y zarpa al norte quedando desde el 10 de mayo junto con la “Esmeralda” en el bloqueo. Al día siguiente, recibe el mando de este último buque, con el que diez días después pasará a la historia como el héroe naval más importante de Chile.

 

La imprecisión en los tratados de fronteras de la Patagonia que rigen en 1878 genera fuertes diferencias entre Chile y Argentina. Por lo tanto, las relaciones entre estos países ganan en tensión y desconfianza mutua día a día.

 

El Gobierno de Chile resuelve que es imperativo indagar en las intenciones del país fronterizo. Es entonces cuando Arturo Prat, en la plenitud de su carrera, es encomendado a una misión tan importante como desconocida hasta la actualidad: cumplir el rol de agente secreto en Buenos Aires.

 

El futuro héroe es por entonces un joven con la experiencia de un veterano de guerra y posee un amplio apetito intelectual. Además, cuenta con las virtudes esenciales para tan delicada tarea: buen tacto, criterio, reserva y un fuerte deseo de servir a su patria.

 

Es así como, ocultando su condición de marino pero no su verdadera identidad, viaja a Montevideo, donde prepara sus arriesgadas incursiones a Buenos Aires. Una vez allí, estudia las instalaciones militares e investiga sus buques de guerra y su potencial bélico. También se entrevista con encumbrados personajes de la vida social, política y militar de Argentina, a fin de obtener información estratégica para Chile.

En este libro se reúne por primera vez documentación inédita de este significativo episodio en la vida Prat. Asimismo, las citas de la prensa de la época dan testimonio del ambiente reinante en ambos países ante un posible enfrentamiento bélico. Se incluyen, además, las cartas escritas a su esposa, Carmela Carvajal de Prat, en esos días de soledad y peligro que revelan la dimensión humana y amorosa del héroe nacional.

 

Sin embargo, el estudio comparado de las flotas argentina y chilena y la reconstrucción hipotética de cómo se hubiera desarrollado una guerra naval entre ambos países son los que ayudan a comprender la real dimensión del cometido de Prat.

Ciento treinta años después de aquellos eventos, un historiador chileno y uno argentino se unen para dilucidar uno de los momentos de mayor tensión en la historia de estas naciones: la guerra que estuvo a punto de estallar sin que se diera el paso decisivo y fatal.

 

ARTURO PRAT, PERFECTAMENTE VESTIDO DE CIVIL, ERA UN AGENTE SECRETO.

Veintiún días antes de su llegada a la capital argentina, el presidente Aníbal Pinto, le había enviado un telegrama ordenándole trasladarse a la brevedad desde Valparaíso a Santiago. Así lo hizo. El gobernante lo recibió en La Moneda y Prat escuchó atentamente las instrucciones: recolectar la mayor cantidad de información sobre la marina y el ejército argentino, tal como el número de buques, tripulación y armamento militar y, al mismo tiempo, verificar si Argentina tenía propósitos hostiles hacia Chile debido a las tensiones bélicas entre ambos países por la posesión de la Patagonia.

Así, se inició uno de los pasajes más desconocidos de la vida de Prat, que ha sido documentado por historiadores como Gonzalo Vial. Los autores Piero Castagneto y Diego M. Lascano entregan detalles inéditos de este episodio en su libro Prat. Agente secreto en Buenos Aires. 1878: la guerra que no fue, de Piero Castagneto y Diego Lascano, publicado en septiembre último. Los investigadores, uno chileno y el otro argentino, analizan a través de cartas y documentos de la época la vida de Prat como “espía”.

 

MONTEVIDEO, CENTRO DE OPERACIONES

 

Tacto. Criterio. Reserva. Ésas eran las tres cualidades que poseía Prat y que pesaron a la hora de asignarle la misión. Además, influyó el hecho de que el joven fuera el primer oficial naval en obtener el título de abogado. Es así como, ocultando su condición de marino, pero no su verdadero nombre, viaja en el vapor Valparaíso a Montevideo. La ciudad sería centro de operaciones para preparar sus arriesgadas incursiones a Buenos Aires.

 

El 18 de noviembre llegó a alojar al Hotel Oriental de Montevideo. Sin conocer a nadie, comenzó su tarea leyendo los periódicos locales (desconocidos en Chile) para fijar los primeros “puntos de referencia” y comenzar a construir una red de contactos. Una semana más tarde envió el primer informe a sus superiores en Santiago. Aunque aún no llegaba a Buenos Aires, ya tenía una visión del ambiente que se respiraba en la capital argentina: “En cuanto a la opinión dominante en el pueblo argentino (…) parece exacto que apoyan la guerra”. Y agrega: “En la República Argentina nadie duda que ella vendrá como único medio, a falta de títulos, de enseñorearse de ese desierto llamado la Patagonia…”.

 

En este mismo informe es drástico respecto de los representantes diplomáticos de Chile en la región. En su última reunión en La Moneda también le habían encargado espiarlos. Prat no tuvo dudas: propuso remover a José María Castellanos, cónsul en Montevideo, por ser de nacionalidad uruguaya con relaciones familiares en Argentina, y al cónsul en Buenos Aires Mariano Baudrix, por su avanzada edad y mal estado de salud.

 

La soledad del marino se interrumpió cuando conoce a sus primeros contactos en Montevideo, que más tarde lo ayudaron a obtener valiosa información. Las primeras relaciones las hizo gracias a un compañero de viaje, “el súbdito británico J. Hamilton”, empleado de la casa comercial Weird, Scout & Cía. Más tarde, algunas de sus amistades fueron personalidades de importancia, como Federico Nin, jefe del Partido Blanco uruguayo, y el senador de la provincia de Buenos Aires, Gregorio Torres. También se hizo amigo de Francisco Javier Hurtado Barrios, ex empleado de la legación chilena en la capital argentina, quien fue su guía en los recorridos por la cuidad y su contacto con personajes influyentes de la política local.

 

ENTRADA EN BUENOS AIRES

 

La noche del 28 de noviembre, Prat se embarcó rumbo a Buenos Aires para realizar observaciones más cercanas de la flota argentina. Una vez instalado en el Hotel de la Paz, decidió visitar el monitor Los Andes. El buque de guerra argentino estaba abierto a las visitas civiles, por lo que Prat, incluso, conversó con algunos de sus oficiales como si fuese turista. De su primera visita a Buenos Aires, Prat dio su testimonio en un informe enviado al contraalmirante Williams Rebolledo, en el que entregó información general sobre las naves argentinas.

 

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En su segunda carta fue más preciso sobre el poderío naval argentino. Se la escribió al ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro. Y entregó datos técnicos de las naves de guerra. Tras una larga descripción, concluye: “Estos datos, aunque deficientes, dejan ver que el poder marítimo de la República Argentina es notablemente inferior al de Chile”, afirmaba Prat. Y añadía: “En cuanto a su ejército, que alcanza a 7 mil hombres de línea, se me asegura que adolece de grandes defectos en su organización”.

El 6 de diciembre de 1878 se suscribió en Santiago el pacto Fierro-Sarratea -firmado por los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países-, que acordó, entre otras cosas, el nombramiento de un tribunal mixto para resolver los límites pendientes. La difusión del pacto tardó en Chile y Prat se enteró estando en Montevideo. Le escribió una carta a su esposa Carmela Carvajal: “Ayer tarde circuló un boletín anunciando que la paz se había firmado (como si estuviéramos en guerra) y que la cuestión se había arreglado definitivamente, como si los Presidentes o ministros pudieran hacer algo definitivo prescindiendo del Congreso”.

 

EL ENCUENTRO CASUAL DE PRAT Y EL PRESIDENTE ARGENTINO

 

Su segundo viaje a Buenos Aires lo realizó el 23 de diciembre junto al chileno Francisco Javier Hurtado Barrios. A esas alturas ya se movía con soltura en los salones de la élite bonaerense. Incluso ocurrió un episodio inesperado. Prat se encontró con el Presidente argentino, Nicolás Avellaneda, luego de que un conocido de ambos, el senador Gregorio Torres, los presentó a la salida de la Casa Rosada. Avellaneda se comportó muy gentil con Prat.

 

De vuelta en Montevideo envió su último informe (el 18 de enero de 1879) al canciller Alejandro Fierro. A los ojos de Prat, un conflicto armado con Argentina era cuestión de tiempo. Pero su misión se ve bruscamente interrumpida: el 28 de enero, Prat recibió órdenes del gobierno chileno para volver al país. Cuando parecía que los conflictos con Argentina amainaban, Prat se llevó otra sorpresa. Al llegar a Lota, la primera parada de su barco, le informaron que Chile estaba en guerra contra Bolivia y Perú. Prontamente se le daría el mando de la cañonera Covadonga y de la Esmeralda. Hasta que llegó el 21 de mayo, y su nombre pasó a la historia.

 

Cuando el almirante peruano Miguel Grau hizo el gesto de devolver las pertenencias de Prat a su esposa, entre ellas apareció una vieja libreta que el marino llevaba en su último combate. En ella aún se conservaban anotaciones y claves de su misión como agente secreto.

 

DE PUÑO Y LETRA DE ARTURO PRAT

 

Alrededor de cinco informes envió Arturo Prat a sus superiores en Santiago dando cuenta de la situación en Argentina. En su primer informe escrito en noviembre de 1878 desde Montevideo, dice lo siguiente: “En cuanto a los hijos de este país, que en general tienen pocas afecciones por los argentinos, serán extraviados en sus juicios por la prensa que, asalariada por éstos, se limita a transcribir cuanto puede desprestigiar a nuestro país y a nuestra causa, y siempre que tocan estos puntos lo hacen en un sentido desfavorable hacia Chile”. De su primera visita a Buenos Aires, Prat da testimonio en una correspondencia al contraalmirante Williams Rebolledo: “La semana pasada estuve en Buenos Aires y visité el Plata, que se encontraba en el puerto. Siendo conocidas de Ud. y de nuestros oficiales las condiciones de esas naves, sólo agregaré que son de doble hélice…”. En el tercer informe al gobierno, Prat expresa su escepticismo respecto del Pacto Fierro-Sarratea: “Entre tanto, es un hecho que (…) las cosas permanecerán en statu quo hasta que se reúnan, creo que en mayo del año entrante, las cámaras argentinas, donde, sin ser pesimista, puede predecirse que serán rechazados los tratados”. El 18 de enero de 1879 manda el último informe al canciller Alejandro Fierro: “Si en mayo el tratado fuera rechazado por el Congreso argentino, ya tendrían estudiada la pampa y un cuerpo de ejército al pie de los Andes, ya sea dispuesto a invadir o a rechazar una invasión.”

 

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FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO

MAGIA Y POLÍTICA

Durante la Segunda Guerra Mundial, al mismo tiempo que se desarrollaba en los campos de batalla uno de los conflictos bélicos más terribles de la historia, lejos de las trincheras los contendientes libraban una lucha paralela que sentaba sus bases en la propaganda negra, las operaciones de inteligencia e incluso el ocultismo y la astrología. Tanto los nazis como los británicos recurrieron a la ayuda de los llamados “magos” de la guerra para neutralizar al enemigo.

LOS MAGOS ALEMANES

Tanto Hess como Heinrich Himmler y otros miembros de las altas esferas nazis habían pertenecido a sociedades secretas como la Orden de Thule y se guiaron por las predicciones y vaticinios de magos, astrólogos y visionarios, como Kart María Wiligut, el “Rasputín nazi”, que influyó notablemente en Himmler. Lo mismo le sucedería a Adolf Hitler, quien se rodeó de un ambicioso grupo de magos y astrólogos para librar su propia batalla acorde a su personalidad wagneriana y mesiánica.

En los años 30 comenzó a alcanzar cierta popularidad un astrólogo y matemático suizo de nombre Kart Emst Krafft, uno de sus vaticinios le acercaría a la cúpula nazi. Corría el año 1939 cuando el suizo, un 2 de noviembre, escribía a su amigo el Dr. Heinrich Fesel, un experto en logias masónicas y sociedades secretas que había trabajado para Himmler, advirtiéndole que entre los días 7 y 10 de aquel mes la vida de Hitler correría serio peligro en un atentado. Fesel archivó la misiva por si acaso y efectivamente, el 8 de noviembre una bomba explotaba en el hall de la cervecería Bürgertráukeller de Munich de la que el Führer, acababa de salir tras pronunciar su habitual discurso, que comenzó media hora antes de lo marcado.

Cuando al día siguiente del suceso la noticia fue publicada en los periódicos, Heinrich Fesel envió un telegrama a Hess narrándole lo ocurrido. El astrólogo fue detenido y encerrado en los cuarteles de la Gestapo en Berlín ante la sospecha de que estuviese involucrado en un complot para acabar con la vida de Hitler. Tras ser interrogado y comprobarse que era inocente, no tardó en pasar a formar parte del Ministerio de Propaganda de Josef Goebbels.
Otro personaje siniestro de la Alemania nazi es el llamado “Mago de Hitler”, se llamaba Erik Jan Hanussen, pero su verdadero nombre era Herschmann-Claim Steinschneider y de origen hebreo, algo que provocaría que cambiase su nombre varias veces.
En marzo de 1932, el número 25 de la publicación Beríiner Wochenschan, editada por el mago, anunciaba: “Hanussen en trance predice el futuro de Hitler”. En sus páginas se indicaba que en un año exacto el futuro dictador alcanzaría la Cancillería del Reich. Además, se atrevió a advertir al Führer que vigilara estrechamente a los miembros del NSDAP, pues alguien de su confianza le traicionaría; y también que su vida corría un serio peligro a manos de un estudiante enajenado que pretendía atentar contra su persona. Junto a esta trascendente y arriesgada predicción, Hanussen publicó el horóscopo de Adolf Hitler, trazado por un tal Maximilian Bauer, en el que vaticinaba, entre otras cosas, que “la lucha de Hitler no terminará sin sangre”.

LOS MAGOS BRITÁNICOS

No sólo en el bando nazi recurrieron a las ciencias ocultas y a la astrología al servicio de la máquina bélica. Cuando Churchill tuvo conocimiento de la utilización de astrólogos y “magos” al servicio de Hitler, hizo lo propio para contrarrestar aquella influencia “sobrenatural”. En mayo de 2008 el Gobierno británico desclasificó varios documentos hasta entonces secretos que desvelaban precisamente esto: que el MI5 había reclutado a astrólogos y adivinos en la lucha contra el nazismo.

Una unidad especial del Servicio Secreto creada por Churchill durante la guerra, con la finalidad de ayudar a la resistencia en los países ocupados por los nazis, y cuya función principal era perpetrar actos de sabotaje englobados dentro de la guerra psicológica y la propaganda negra, el SOE -Special Operations Executive-, con diversos departamentos secretos que serian los responsables, entre otras cosas, del engaño urdido contra Rudolf Hess, contrató los servicios del astrólogo y escritor alemán de origen húngaro Louis de Whol. Su misión: interpretar el horóscopo y las cartas astrales de los líderes nazis para “anticiparse” a las acciones de Adolf Hitler y adivinar su estrategia a seguir en las operaciones militares.

Menos clara está la participación del mago y ocultista británico Aleister Crowley en la guerra “mágica”. Éste se encargaría de afirmar años después que mantuvo estrechos contactos con mandatarios británicos durante el conflicto y que convenció a las autoridades -y principalmente a Winston Churchill- para que utilizasen la “V” como símbolo de protección, la cual, según el mago, no sería sino un antiguo símbolo satánico egipcio de destrucción. Lo cierto es que existen varias instantáneas del Primer Ministro en Downing Street haciendo el famoso gesto con su mano derecha ante las cámaras pero es más que probable que se tratase del símbolo de victoria -victory-. No obstante, al parecer el mandatario británico, siguiendo el consejo del místico W. T. Pole, pidió a todos los ingleses que guardasen cada día un minuto de silencio y oración durante la conflagración, lo que para el Führer era, según algunos, “EL ARMA MÁS SECRETA DE CHURCHILL”. El británico, a decir de varios historiadores, también decía haber experimentado, como Hitler, visiones premonitorias que le habrían salvado de un gran peligro. Fuese verdad o no, lo cierto es que algunos dirigentes nazis creían que las campanas de Londres poseían un extraño poder mágico que protegía a la capital inglesa de los bombardeos de la Luftwaffe. Nada menos.

Durante el ataque alemán a Londres, en junio de 1940, la maestra de Wicca británica, Dorothy Clutterbuck, organizó un aquelarre que tomó el nombre de “Gran Círculo Protector”, a través del cual se constituyó una especie de “red de protección psíquica” que, formada por numerosas “brujas” seguidoras de las tradiciones del antiguo mundo celta, pretendía evitar un daño terrible contra su pueblo. Por su parte, y como señala nuestro colaborador José Gregorio González, experto en ocultismo del Tercer Reich, la célebre teósofa Dion Fortune, adepta de la Golden Dawn -cuyo miembro más célebre fue el citado Crowley-y fundadora de la sociedad secreta “Fraternidad de la Luz”, organizó entre 1939 y 1942 un programa de “protección psíquica” articulado en sesiones semanales consistente en visualizaciones cada domingo, en las que los miembros de su organización “imaginaban” a los espíritus y ángeles de Gran Bretaña para que intercedieran en favor de los aliados en la lucha; aquellos esfuerzos los registró la ocultista británica en una serie de cartas que escribió en aquella época.
Brillante fue la colaboración de Jasper Maskelyne, el llamado “mago de la guerra”. Jasper, tercera generación de una familia de reputados ilusionistas ingleses, tras haber cosechado grandes éxitos, decidió en 1940 ingresar en el Ejército.
En junio de 1941 cuando los ingleses buscaban una forma de proteger Alejandría de los ataques del enemigo, el mago creó una falsa ciudad en Maryut Bay en la que utilizó edificios, tanques y cargas explosivas de cartón piedra que confundieron a los pilotos alemanes. Apagadas todas las luces de la verdadera Alejandría e iluminada la falsa, los nazis herraron en el blanco durante dos noches consecutivas, creyendo que su misión había sido un completo éxito.
Tras sus logros. Jasper recibió encargos tan importantes como la protección del Canal de Suez, uno de los puntos estratégicos más relevantes. Lo consiguió cegando a los pilotos enemigos con 21 luces antiaéreas gracias a un sistema de espejos giratorios que fue llamado “Torbellino de Luces’ o “Manto Negro”.
Además hacía creer al enemigo que se hallaba ante tanques que no eran sino camiones camuflados. Su acción más célebre fue en la batalla de El Alamein, donde puso sus técnicas al servicio del general Montgomery.

MAGIA Y POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA

LOPEZ REGA; EL BRUJO DE PERÓN

Conocido como el Brujo nació en Buenos Aires el 17 de Octubre de 1916 y murió el 9 de Junio de 1989. Fue un político argentino, célebre como secretario privado de Juan Domingo Perón, y con una poderosa influencia sobre el líder peronista y su tercera esposa, conocida como Isabel.
López Rega no fue producto necesario del peronismo, pero sin el peronismo resultaría impensable. Buena parte de las formas del terror practicado por la dictadura ya transitaban el país antes del 24 de marzo de 1976: casi dos mil asesinatos perpetrados por la acción de la Triple A amparada por López Rega en los dos años de su desenfrenada vigencia.

Al fallecer Juan Domingo Perón, ocurrió algo grotesco y pintoresco con José López Rega, quien pidió a los médicos que se apartaran. Anunció que iba a resucitar al presidente de los argentinos, gracias a sus poderes espirituales. Lo tomó de las piernas y, sacudiéndolo, exclamó: “¡Despierta, Faraón!”. No pasó nada…
Como ministro de Bienestar Social durante los gobiernos de Héctor J. Cámpora, Raúl Alberto Lastiri y del propio Perón, López Rega organizó la Alianza Anticomunista Argentina, grupo armado clandestino paraestatal que llevó a cabo innumerables amenazas y asesinatos de peronistas de izquierda, luchadores sociales, intelectuales, artistas y miembros de organizaciones de izquierda. Obligado a renunciar a su cargo en 1975, tras las violentas reacciones hacia plan económico promovido por el ministro de economía Celestino Rodrigo, huyó a Europa y estuvo prófugo de la Justicia durante diez años. Fue detenido en Estados Unidos y trasladado a la Argentina, donde murió en prisión el 09/06/89 mientras era procesado por cargos de múltiples homicidios, asociación ilícita y secuestros.

FUJIMORI EN PERÚ

http://www.videosurf.com/vembed/116809751?width=640&height_vs=388

Alberto Fujimori en las Huaringas www.carmendelafrontera.org

Alberto Fujimori en las Huaringas www.carmendelafrontera.org

http://www.elortiba.org/lopezrega.html

FRATERNALMENTE
LUIS ROMERO

LUCHA ENTRE SUKHOI 22 PERUANO CONTRA OVNI

EL CASO DE LA JOYA – EL ROSWELL PERUANO


¿Qué sucedió ese 11 de abril de 1980 en la base aérea de La Joya, en Arequipa? ¿Qué vieron ese grupo de 1800 personas entre civiles y militares esa mañana? ¿Es verdad que uno de los pilotos de nuestra Fuerza Área atacó incluso en tres oportunidades a un ovni?

LA HISTORIA


A las 7 y cuarto de la mañana, un oficial de la Fuerza Área del Perú (FAP), advirtió sobre la presencia de un extraño globo que parecía elevarse en el espacio aéreo circundante a la zona de la base militar de La Joya, en Arequipa. El grupo del escuadrón salió a ver de qué se trataba ese objeto y efectivamente, divisaron que a unos 600 metros de altura, sobre el final de la pista de aterrizaje, había un objeto luminoso elevándose, casi estático, sobre el espacio aéreo de la base.

Inmediatamente, el oficial destacó al entonces destacado teniente de la FAP, Óscar Santa María, para realizar una operación de “derribo” al objeto señalado. Esto pues se especulaba que el objeto sería algún tipo de satélite o nave de algún país vecino que tenía como objetivo espiar sobre las actividades militares realizadas en la citada base aérea.

Según el testimonio de Santa María, a los pocos minutos de iniciado su vuelo, tomó posición para realizar el ataque ordenado al objetivo. Santa María piloteaba un Sukhoi 22, nave de guerra de gran tecnología que cuenta con una extraordinaria precisión para ataques aéreos y terrestres, con ella y luego de tener al objetivo en la mira, disparó sus obuses (balas de alto calibre) esperando haber impactado en el objeto. No obstante, para su sorpresa, la nave “absorbió” el ataque, sin siquiera permitir que los obuses estallaran.

Santa María, recuperado de la sorpresa del primer ataque, siguió nuevamente al objeto llegando incluso a 11 mil metros de altura, a cerca de unos 84 kilómetros de la base de La Joya. Al darle alcance, el piloto volvió a tomar la posición de disparo, no obstante, nuevamente, y antes de que el piloto pudiera realizar el disparo, el objeto subió a mayor altura, rompiéndole así la maniobra del militar peruano.

Santa María continuó su persecución hasta llegar a los 22 minutos de vuelo con intención de ataque dejando así a su avión casi sin combustible, lo que le imposibilitó continuar con una nueva maniobra de ataque.

No obstante, el piloto logró alcanzar nuevamente al objeto, pero esta vez, lejos de intentar atacarlo simplemente lo rodeó como para reconocer quien o qué era su enemigo circunstancial. Grande fue su sorpresa cuando notó que su enemigo era algo que nunca había visto en toda su carrera militar.

“Era un objeto con una cúpula pavonada, como un foco partido por la mitad, con una base ancha de metal que hacía que todo brille, cuando me acerqué y cuando lo vi completo, me di cuenta que no tenía, toberas, alas, ventanas, antenas, nada, era una superficie muy lisa por arriba y por abajo”. Dice Santa María recordando su experiencia.

Al final de esta misión, el piloto peruano había disparado cerca de 38 obuses, ninguno de ellos le produjo un daño visible al objeto desconocido.




¿CIERTO O NO?

El miembro de la Escuela Superior de Guerra Aérea, Cmdte. Julio César Chamorro, quien a su vez investiga estos hechos en la Fuerza Aérea, afirma y rectifica la versión del comandante Santa María, indicando que es uno de los hechos que hasta el momento no se ha podido, a pesar de las investigaciones a nivel militar, identificar qué era lo que el piloto perseguía aquella mañana en los cielos de Arequipa.

Junto con Julio César Chamorro, otros testigos, incluyendo a los militares que se hallaban en la base aquel día, dan fe de que este hecho en verdad ocurrió, algunos militares incluso señalan que era increíble cómo podían ver a la esfera siendo perseguido por la nave de Santa María, no obstante, ésta no aparecía en el radar de la Fuerza Aérea.

La FAP es por hoy, la única institución en el Estado que se ocupa de la investigación de este tipo de fenómenos al considerarlos como un peligro para la soberanía territorial de nuestro cielo. Asimismo, diversos grupos civiles vinculados al tema ovni, han logrado aportar con los resultados de estas investigaciones, no obstante y a pesar de los esfuerzos y de la falta de denuncias de avistamientos (por temor acaso del ridículo público), han evitado que se tengan en nuestros días más información al respecto.

http://expedienteoculto.blogspot.com/2007/07/el-caso-de-la-joya-el-roswell-peruano.html

FRATERNALMENTE
LUIS ROMERO
Cap. E.P (R)

EL PADRE PATA Y EL CARDENAL ANO


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Cuando San Martín desembarcó en Pisco con el ejército libertador, no faltaron ministros que, como el Obispo Rangel, predicasen atrocidades contra los patriotas. Que vociferen los que arriesgan la pelleja es justo; pero no que los ministros de Dios aticen el fuego. Como aquel que en una catástrofe daba alaridos: “¡Cállese, marica! ¡Quejarse por un pie torcido cuando ve muerto que no chilla!”,

Tras el curato de Chancay estaba el franciscano Fray Matías Zapata, un godo que después de la misa dominical exhortaba a los feligreses para que se mantuviesen fieles al rey: Refiriéndose al generalísimo, predicaba así: “El nombre de ese insurgente de

San Martín es una blasfemia y está en pecado mortal lo que pronuncie: ¿Qué tiene de santo el malvado? ¿Llamarse así, con agravio del caritativo San Martín de Tours?…

Confórmese con llamarse Martín, – añadió – por lo semejante con el hereje Martín Lutero, que debe arder en el infierno. Declaro excomulgado a todo el que grite: ¡viva San Martín!, porque es mofarse de nuestro Dios.

Los patriotas ocuparon Huacho y Chancay, y entre los caídos en chirona se encontraba Fray Matías. Llevaron al frailuco ante San Martín:

– ¿Es cierto que me ha comparado con Lutero, – le dijo San Martín – y que le ha quitado una sílaba a mi apellido?

El cura tembló y apenas si hilvanó que había cumplido órdenes y que predicaría devolviendo la sílaba.

-No me devuelva nada, -dijo el general- pero sepa usted que yo, en castigo de su insolencia le quito también la primera sílaba de su apellido, y lo fusilo el día que firme Zapata. Desde hoy no es usted más que el padre “Pata”.

Y, hasta 1823, no hubo en Chancay documento parroquial que no llevase por firma “Fray Matías Pata”. Vino Bolívar, y le devolvió el uso de la sílaba eliminada.

Esta Tradición de Don Ricardo Palma, me recuerda mucho allá por el año 2011, en Perú, cuando eran las elecciones presidenciales y se presentaban dos candidatos para la segunda vuelta: Doña Keiko Fujimori, hija del asesino Alberto Fujimori, muerto en prisión; y Don Ollanta Humala, ex oficial del Ejército Peruano, cuentas los diarios de ese entonces que el Cardenal  de la República Don Luis  Cipriani Sorna miembro del Opus Dei, natural de Cachachi, veía con malos ojos al candidato Ollanta Humala que en vez de sermón  hacia proselitismo político por  Fujimori, e incluso obligó a todos los sacerdotes de la República Peruana leer un manifiesto netamente político a favor de Fujimori.

Cuenta los diarios de esa época que después de las elecciones del 05 de Junio 2011, saliendo ganador Ollanta Humala, y durante la toma de mando ocurrió el siguiente dialogo:

Cardenal.- Saludos y felicitaciones Sr. Presidente….pero no le dio la mano como si los dio a otras autoridades presentes.

Ollanta.- Gracias Cardenal, pero su apellido debe peruanizarse, Ud es Cipriano…. Y no lo fusilo, le perdono, pero como castigo se llamará a partir de la fecha Cardenal ANO.

Y  todos los documentos y clases universitarios y cheques, firmaba como Cardenal ANO. Hasta su muerte ocurrida en el año 2022 en su tierra querida Cachachi.

 

http://www.obraspoemas.co.cc/2010/12/el-padre-pata.html

 

Fraternalmente

Luis Romero 

Cap (r) E.P