AGUSTÍN ARTURO, PRAT CHACÓN AGENTE SECRETO EN BUENOS AIRES

 

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En medio de las tensiones bélicas surgidas entre Chile y Argentina en 1878 sobre la posesión de la Patagonia, surge la figura de Arturo Prat: un joven capitán de fragata que es enviado a Buenos Aires y Montevideo a realizar labores de espionaje.

 

¿Cuál fue la verdadera participación del posterior héroe en este episodio en que el peligro de un enfrentamiento era inminente?

 

Esta, es una de las interrogantes que se responden en un trabajo de investigación de 2 historiadores, y que se plasma en el libro “Prat, agente secreto en Buenos Aires”.

Por primera vez dos historiadores, uno chileno y otro argentino, se unen para dilucidar un momento de gran tensión en la historia de estos dos países… la guerra que estuvo a punto de estallar por la posesión de la Patagonia.

El historiador argentino, y uno de los autores de “Prat: agente secreto en Buenos Aires”, Diego Lascano, explicó cuál era el panorama político que estaban viviendo los dos países.

Fue a fines de 1878 cuando el Gobierno chileno, a cargo del Presidente Aníbal Pinto, designó a Arturo Prat para viajar de agente encubierto e investigar las instalaciones militares y los buques de guerra en Buenos Aires.

Ocultando su condición de marino, Prat viaja al otro lado de la cordillera donde prepara sus incursiones y se entrevista con personajes de la elite, para obtener información sobre las intenciones argentinas.

Lascano destacó que Prat era la persona ideal para enviar a Buenos Aires, ya que era un joven capitán de fragata con una trayectoria intachable, abogado, con mucho criterio, conocimiento geopolítico, con claridad y máxima discreción.

 

Tres meses desempeñó su difícil y arriesgada misión, entregando informes regulares a las autoridades chilenas sobre movimiento de buques, percepción de la ciudadanía argentina, posición de los altos funcionarios, de la prensa y de los organismos influyentes, en circunstancias que las respectivas flotas, compuestas de unas pocas naves, se movilizaban hacia la zona sur.

 

Arturo Prat, un capitán de fragata reputado dentro de la Armada, que ostentaba además su título de abogado y una personalidad bastante responsable y moderada, parecía ser el hombre ideal para auscultar el panorama en la agitada Buenos Aires.

 

Agente secreto, pero no espía, pues viajó con su nombre sin ocultar su nacionalidad, pero sin revelar que era oficial de marina, presentándose como abogado. Y además se dedicó a un trabajo de inteligencia y de análisis, sin utilizar ningún medio ilícito, que es lo que hace hoy cualquier diplomático en el mundo.

 

IMPARCIALIDAD Y RIGOR

 

Algunos pueden pensar que esta misión, que concluyó sólo cinco meses antes de que diera su vida por la patria en la rada de Iquique, transformándose en el principal héroe de la Armada Nacional y venerado por todo el país, pudiera empañar su figura. Pero este trabajo, difícil y acatado con disciplina y lealtad, más bien lo engrandece.

 

Así lo estiman los autores del libro Prat. Agente secreto en Buenos Aires. 1878: la guerra que no fue, del periodista e investigador histórico porteño, Piero Castagneto y del investigador argentino y docente universitario, Diego Lascano.

 

Una feliz coincidencia reunió a estos dos investigadores para afrontar un trabajo conjunto, que ha garantizado la más absoluta imparcialidad y el rigor histórico de los hechos, a través de cartas documentos, libros, trabajos y de la prensa de la época.

 

 

TACTO, CRITERIO Y RESERVA

 

¿Por qué este capitán de fragata recibe este difícil encargo del propio Presidente de la República? Al decir de un autor, citado en el libro, Canis Venatici, porque demostraba “poseer tres cualidades difíciles de hallar simultáneamente en una persona: tacto, criterio y reserva”.

 

En las instrucciones recibidas de parte del ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro, se le indica que su presencia será Montevideo “mas podrá trasladarse a Buenos Aires por el tiempo y las ocasiones que su presencia sea allá necesaria para el cumplimiento de la misión que se encomiende”.

Don Arturo se embarca en este puerto en el vapor inglés “Valparaíso”, que recala en Montevideo el 18 de noviembre.

Desembarcó como un civil. Nadie sospechó que era oficial de la Armada de Chile, ni menos que era agente secreto. Seis meses antes de morir en la Guerra del Pacífico, filtró los secretos argentinos para evitar una guerra en la Patagonia y propuso a La Moneda destituir a los cónsules en Montevideo y Buenos Aires. Un libro reciente profundiza en uno de los capítulos más desconocidos de la vida de Prat.

 

Cuando Arturo Prat Chacón llegó a Buenos Aires por primera vez, no lo hizo en calidad de marino. No llevaba el uniforme y nadie le rindió honores. El 28 de noviembre de 1878, quien al año siguiente se convertiría en “el héroe de Iquique” pisó suelo argentino con una sola misión: espiar los movimientos militares de Argentina.

Su primer informe lo remite el 25 de noviembre. Puntualiza en parte que “aquí (en Montevideo), lo mismo que en la República Argentina, nadie duda que ella vendrá (la guerra), no sólo como una medida necesaria de política interna, sino, también, como único medio, a falta de títulos, de enseñorearse de ese desierto llamado la Patagonia, que con sus depósitos de guano y salitre, a que dan quizás desmesurada importancia, tienta la codicia de los argentinos”.

 

IMPORTANTES ANTECEDENTES

 

El 28 de noviembre, Prat emprende su primera visita a Buenos Aires. Instalado en el Hotel de la Paz, toma un vaporcito para visitar el monitor argentino “Los Andes”.

 

Los autores reflexionan: “Una vez a bordo, conversa incluso con algunos de sus oficiales, llevando adelante una maniobra riesgosa, sobre todo, si no oculta su condición de chileno. Por otra parte, que un buque de guerra argentino se encuentre abierto a las visitas civiles en un momento de tensión con un país vecino, trasluce cierta ingenuidad, propia de una época en la que aún no existen sistemas de espionaje elaborados. Candor al que, por cierto, Chile tampoco está ajeno”.

 

Posteriormente visitará el monitor “El Plata”, y en un informe al almirante Williams Rebolledo le proporciona interesantes detalles de las características de este buque, que es ampliado con un segundo informe dirigido al ministro de Relaciones Exteriores.

 

En esa carta, entrega antecedentes sobre el Ejército argentino, con 7 mil hombres de línea, poder de fuego, mandos y conocimiento del terreno.

 

EL PACTO FIERRO SARRATEA

 

El pacto de paz firmado en Santiago el 6 de diciembre de 1878, entre el ministro de Relaciones Exteriores chileno Alejandro Fierro y el representante argentino ante La Moneda Mariano Sarratea, fue muy bien recibido en la nación vecina. En el libro se cita parte del comentario del influyente diario “La Nación”, alegrándose anticipadamente por la futura libre navegación del Estrecho de Magallanes y asegurando que en “en lo sucesivo Chile no enviará ningún buque de guerra a las costas del Atlántico, y la República Argentina, por su parte, no lo hará en aguas del estrecho”.

 

Prat, entre tanto, desconfiaba de las buenas intenciones trasandinas, pensando que sólo se trataba de ganar tiempo. La prensa chilena en general rechaza el acuerdo. El Mercurio de Valparaíso condena el pacto por ser “una humillación para el país”.

 

Entre tanto, los buques argentinos se mantenían a la entrada del patagónico Río Santa Cruz, y los chilenos en Lota, lo que significaba un peligro de ataque a Punta Arenas, que se encontraba sin defensa naval.

 

En el ámbito privado, Prat se muestra confiando en que en una guerra Chile sería ampliamente victorioso. Los autores sostienen que junto con el irreductible ex canciller Adolfo Ibáñez Gutiérrez, pasa a integrar las filas de la minoría de chilenos que no ve la Patagonia con indiferencia y considera que vale la pena defenderla, incluso, con las armas, siendo un costo relativamente bajo a pagar.

 

El Congreso chileno estaba receloso a ratificar el acuerdo, mientras se mantuviera la flota argentina en el río Santa Cruz. El Gobierno chileno decide enviar, en paralelo con los informes de Prat, al teniente coronel Diego Dublé Almeyda a la zona del río Santa Cruz.

“El Mercurio” afirma que el pacto Fierro-Sarratea debe “ser quemado, y arrojadas al viento sus cenizas” y que la escuadra chilena debe partir “para espantar esas cuatro cáscaras”.

 

1879, AÑO CLAVE

 

La crisis con Bolivia, que decidió gravar el salitre, se hacía cada vez más fuerte, por lo que el Gobierno decidió enviar al norte al acorazado “Blanco Encalada”.

 

En Montevideo, Arturo Prat envía su último informe el 18 de enero de 1879, y el 4 de febrero, emprende el viaje de regreso a bordo del mismo vapor “Valparaíso”. Cuando recalan en Coronel, se entera que se ha producido la toma de posesión del puerto de Antofagasta.

 

Ya en Valparaíso, Prat fue destinado como ayudante del Intendente de Valparaíso y comandante general de Marina Eulogio Altamirano. El 29 de marzo es enviado al norte como secretario de Rafael Sotomayor Baeza, delegado del Gobierno ante el Ejército de Chile en el Norte.

 

El 2 de abril Chile declara la guerra al Perú y es Prat quien notifica en tierra, sin ninguna escolta, el bloqueo del puerto de Iquique, a las autoridades peruanas. De regreso a Valparaíso, es destinado como comandante de la “Covadonga” y zarpa al norte quedando desde el 10 de mayo junto con la “Esmeralda” en el bloqueo. Al día siguiente, recibe el mando de este último buque, con el que diez días después pasará a la historia como el héroe naval más importante de Chile.

 

La imprecisión en los tratados de fronteras de la Patagonia que rigen en 1878 genera fuertes diferencias entre Chile y Argentina. Por lo tanto, las relaciones entre estos países ganan en tensión y desconfianza mutua día a día.

 

El Gobierno de Chile resuelve que es imperativo indagar en las intenciones del país fronterizo. Es entonces cuando Arturo Prat, en la plenitud de su carrera, es encomendado a una misión tan importante como desconocida hasta la actualidad: cumplir el rol de agente secreto en Buenos Aires.

 

El futuro héroe es por entonces un joven con la experiencia de un veterano de guerra y posee un amplio apetito intelectual. Además, cuenta con las virtudes esenciales para tan delicada tarea: buen tacto, criterio, reserva y un fuerte deseo de servir a su patria.

 

Es así como, ocultando su condición de marino pero no su verdadera identidad, viaja a Montevideo, donde prepara sus arriesgadas incursiones a Buenos Aires. Una vez allí, estudia las instalaciones militares e investiga sus buques de guerra y su potencial bélico. También se entrevista con encumbrados personajes de la vida social, política y militar de Argentina, a fin de obtener información estratégica para Chile.

En este libro se reúne por primera vez documentación inédita de este significativo episodio en la vida Prat. Asimismo, las citas de la prensa de la época dan testimonio del ambiente reinante en ambos países ante un posible enfrentamiento bélico. Se incluyen, además, las cartas escritas a su esposa, Carmela Carvajal de Prat, en esos días de soledad y peligro que revelan la dimensión humana y amorosa del héroe nacional.

 

Sin embargo, el estudio comparado de las flotas argentina y chilena y la reconstrucción hipotética de cómo se hubiera desarrollado una guerra naval entre ambos países son los que ayudan a comprender la real dimensión del cometido de Prat.

Ciento treinta años después de aquellos eventos, un historiador chileno y uno argentino se unen para dilucidar uno de los momentos de mayor tensión en la historia de estas naciones: la guerra que estuvo a punto de estallar sin que se diera el paso decisivo y fatal.

 

ARTURO PRAT, PERFECTAMENTE VESTIDO DE CIVIL, ERA UN AGENTE SECRETO.

Veintiún días antes de su llegada a la capital argentina, el presidente Aníbal Pinto, le había enviado un telegrama ordenándole trasladarse a la brevedad desde Valparaíso a Santiago. Así lo hizo. El gobernante lo recibió en La Moneda y Prat escuchó atentamente las instrucciones: recolectar la mayor cantidad de información sobre la marina y el ejército argentino, tal como el número de buques, tripulación y armamento militar y, al mismo tiempo, verificar si Argentina tenía propósitos hostiles hacia Chile debido a las tensiones bélicas entre ambos países por la posesión de la Patagonia.

Así, se inició uno de los pasajes más desconocidos de la vida de Prat, que ha sido documentado por historiadores como Gonzalo Vial. Los autores Piero Castagneto y Diego M. Lascano entregan detalles inéditos de este episodio en su libro Prat. Agente secreto en Buenos Aires. 1878: la guerra que no fue, de Piero Castagneto y Diego Lascano, publicado en septiembre último. Los investigadores, uno chileno y el otro argentino, analizan a través de cartas y documentos de la época la vida de Prat como “espía”.

 

MONTEVIDEO, CENTRO DE OPERACIONES

 

Tacto. Criterio. Reserva. Ésas eran las tres cualidades que poseía Prat y que pesaron a la hora de asignarle la misión. Además, influyó el hecho de que el joven fuera el primer oficial naval en obtener el título de abogado. Es así como, ocultando su condición de marino, pero no su verdadero nombre, viaja en el vapor Valparaíso a Montevideo. La ciudad sería centro de operaciones para preparar sus arriesgadas incursiones a Buenos Aires.

 

El 18 de noviembre llegó a alojar al Hotel Oriental de Montevideo. Sin conocer a nadie, comenzó su tarea leyendo los periódicos locales (desconocidos en Chile) para fijar los primeros “puntos de referencia” y comenzar a construir una red de contactos. Una semana más tarde envió el primer informe a sus superiores en Santiago. Aunque aún no llegaba a Buenos Aires, ya tenía una visión del ambiente que se respiraba en la capital argentina: “En cuanto a la opinión dominante en el pueblo argentino (…) parece exacto que apoyan la guerra”. Y agrega: “En la República Argentina nadie duda que ella vendrá como único medio, a falta de títulos, de enseñorearse de ese desierto llamado la Patagonia…”.

 

En este mismo informe es drástico respecto de los representantes diplomáticos de Chile en la región. En su última reunión en La Moneda también le habían encargado espiarlos. Prat no tuvo dudas: propuso remover a José María Castellanos, cónsul en Montevideo, por ser de nacionalidad uruguaya con relaciones familiares en Argentina, y al cónsul en Buenos Aires Mariano Baudrix, por su avanzada edad y mal estado de salud.

 

La soledad del marino se interrumpió cuando conoce a sus primeros contactos en Montevideo, que más tarde lo ayudaron a obtener valiosa información. Las primeras relaciones las hizo gracias a un compañero de viaje, “el súbdito británico J. Hamilton”, empleado de la casa comercial Weird, Scout & Cía. Más tarde, algunas de sus amistades fueron personalidades de importancia, como Federico Nin, jefe del Partido Blanco uruguayo, y el senador de la provincia de Buenos Aires, Gregorio Torres. También se hizo amigo de Francisco Javier Hurtado Barrios, ex empleado de la legación chilena en la capital argentina, quien fue su guía en los recorridos por la cuidad y su contacto con personajes influyentes de la política local.

 

ENTRADA EN BUENOS AIRES

 

La noche del 28 de noviembre, Prat se embarcó rumbo a Buenos Aires para realizar observaciones más cercanas de la flota argentina. Una vez instalado en el Hotel de la Paz, decidió visitar el monitor Los Andes. El buque de guerra argentino estaba abierto a las visitas civiles, por lo que Prat, incluso, conversó con algunos de sus oficiales como si fuese turista. De su primera visita a Buenos Aires, Prat dio su testimonio en un informe enviado al contraalmirante Williams Rebolledo, en el que entregó información general sobre las naves argentinas.

 

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En su segunda carta fue más preciso sobre el poderío naval argentino. Se la escribió al ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro. Y entregó datos técnicos de las naves de guerra. Tras una larga descripción, concluye: “Estos datos, aunque deficientes, dejan ver que el poder marítimo de la República Argentina es notablemente inferior al de Chile”, afirmaba Prat. Y añadía: “En cuanto a su ejército, que alcanza a 7 mil hombres de línea, se me asegura que adolece de grandes defectos en su organización”.

El 6 de diciembre de 1878 se suscribió en Santiago el pacto Fierro-Sarratea -firmado por los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países-, que acordó, entre otras cosas, el nombramiento de un tribunal mixto para resolver los límites pendientes. La difusión del pacto tardó en Chile y Prat se enteró estando en Montevideo. Le escribió una carta a su esposa Carmela Carvajal: “Ayer tarde circuló un boletín anunciando que la paz se había firmado (como si estuviéramos en guerra) y que la cuestión se había arreglado definitivamente, como si los Presidentes o ministros pudieran hacer algo definitivo prescindiendo del Congreso”.

 

EL ENCUENTRO CASUAL DE PRAT Y EL PRESIDENTE ARGENTINO

 

Su segundo viaje a Buenos Aires lo realizó el 23 de diciembre junto al chileno Francisco Javier Hurtado Barrios. A esas alturas ya se movía con soltura en los salones de la élite bonaerense. Incluso ocurrió un episodio inesperado. Prat se encontró con el Presidente argentino, Nicolás Avellaneda, luego de que un conocido de ambos, el senador Gregorio Torres, los presentó a la salida de la Casa Rosada. Avellaneda se comportó muy gentil con Prat.

 

De vuelta en Montevideo envió su último informe (el 18 de enero de 1879) al canciller Alejandro Fierro. A los ojos de Prat, un conflicto armado con Argentina era cuestión de tiempo. Pero su misión se ve bruscamente interrumpida: el 28 de enero, Prat recibió órdenes del gobierno chileno para volver al país. Cuando parecía que los conflictos con Argentina amainaban, Prat se llevó otra sorpresa. Al llegar a Lota, la primera parada de su barco, le informaron que Chile estaba en guerra contra Bolivia y Perú. Prontamente se le daría el mando de la cañonera Covadonga y de la Esmeralda. Hasta que llegó el 21 de mayo, y su nombre pasó a la historia.

 

Cuando el almirante peruano Miguel Grau hizo el gesto de devolver las pertenencias de Prat a su esposa, entre ellas apareció una vieja libreta que el marino llevaba en su último combate. En ella aún se conservaban anotaciones y claves de su misión como agente secreto.

 

DE PUÑO Y LETRA DE ARTURO PRAT

 

Alrededor de cinco informes envió Arturo Prat a sus superiores en Santiago dando cuenta de la situación en Argentina. En su primer informe escrito en noviembre de 1878 desde Montevideo, dice lo siguiente: “En cuanto a los hijos de este país, que en general tienen pocas afecciones por los argentinos, serán extraviados en sus juicios por la prensa que, asalariada por éstos, se limita a transcribir cuanto puede desprestigiar a nuestro país y a nuestra causa, y siempre que tocan estos puntos lo hacen en un sentido desfavorable hacia Chile”. De su primera visita a Buenos Aires, Prat da testimonio en una correspondencia al contraalmirante Williams Rebolledo: “La semana pasada estuve en Buenos Aires y visité el Plata, que se encontraba en el puerto. Siendo conocidas de Ud. y de nuestros oficiales las condiciones de esas naves, sólo agregaré que son de doble hélice…”. En el tercer informe al gobierno, Prat expresa su escepticismo respecto del Pacto Fierro-Sarratea: “Entre tanto, es un hecho que (…) las cosas permanecerán en statu quo hasta que se reúnan, creo que en mayo del año entrante, las cámaras argentinas, donde, sin ser pesimista, puede predecirse que serán rechazados los tratados”. El 18 de enero de 1879 manda el último informe al canciller Alejandro Fierro: “Si en mayo el tratado fuera rechazado por el Congreso argentino, ya tendrían estudiada la pampa y un cuerpo de ejército al pie de los Andes, ya sea dispuesto a invadir o a rechazar una invasión.”

 

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FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO

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“OPERATIVO SOBERANÍA”

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UN PLAN SECRETO PARA LA GUERRA

EL BELICISMO DE LOS DICTADORES

 

CÓMO PLANEÓ LA DICTADURA EN EL 78 DESATAR UNA GUERRA CON CHILE, QUE EVITÓ LA MEDIACIÓN DEL VATICANO. DETALLES INÉDITOS DE LA INTERNA ENTRE MILITARES DUROS Y NEGOCIADORES. Y LA HISTORIA DE UNA PAZ QUE SÓLO SE ALCANZÓ DEFINITIVAMENTE EN LA DEMOCRACIA.

EDICIÓN Y TEXTOS: ALBERTO AMATO

INVESTIGACIÓN: HECTOR PAVON

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LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR NO SÓLO ESTUVO A PUNTO DE DESATAR UNA GUERRA CON CHILE PARA FRENAR LA INICIATIVA DE ESE PAÍS DE PROYECTARSE HACIA EL ATLÁNTICO TRAS EL LAUDO ARBITRAL QUE EN 1977 LE OTORGÓ LAS ISLAS PICTON, LENNOX Y NUEVA, EN EL CANAL DE BEAGLE, SINO QUE ELABORÓ UN PLAN QUE CONTEMPLABA EN PRIMER LUGAR LA OCUPACIÓN DE LAS ISLAS ADYACENTES AL BEAGLE, LUEGO LA OCUPACIÓN DE LAS TRES ISLAS EN LITIGIO Y POR ÚLTIMO LA INVASIÓN DEL TERRITORIO CHILENO A TRAVÉS DE LA LARGA FRONTERA QUE SEPARA A LOS DOS PAÍSES. ADEMÁS, LA ARMADA HABÍA ELABORADO UN PLAN SECRETO PARA LA ETAPA POSTERIOR A LA EJECUCIÓN DE ACTOS DE SOBERANÍA EN LAS ISLAS EN LITIGIO, AL QUE TUVO ACCESO EXCLUSIVO ZONA, QUE INCLUÍA LA RESPUESTA A TRAVÉS DE LAS ARMAS A CUALQUIER VIOLACIÓN POR PARTE DE CHILE DE LAS NORMAS IMPUESTAS POR ARGENTINA EN LA ZONA. EN POCAS PALABRAS, ERA LA GUERRA TOTAL. EL PRIMER INTENTO DE DESENCADENAR ESA GUERRA, EL 20 DE DICIEMBRE DE 1978, QUEDÓ TRUNCO POR AZAR: UNA TORMENTA IMPRESIONANTE IMPIDIÓ LA NAVEGACIÓN DE LAS LANCHAS DE DESEMBARCO Y DE LOS VEHÍCULOS ANFIBIOS, EL DESPEGUE DE LOS HELICÓPTEROS ALISTADOS EN EL PORTAAVIONES 25 DE MAYO Y LA OCUPACIÓN DE LAS ISLAS POR PARTE DE LOS BUZOS TÁCTICOS DE LA ARMADA. EL SEGUNDO INTENTO, EL 22 DE DICIEMBRE, QUEDÓ TRUNCO CASI POR MILAGRO, Y VALE LA PARÁBOLA: EL PAPA JUAN PABLO II ANUNCIÓ EL ENVÍO DE UN REPRESENTANTE PERSONAL, EL CARDENAL ANTONIO SAMORÉ, Y SU INTENCIÓN DE MEDIAR EN EL CONFLICTO SI AMBAS PARTES SE LO PEDÍAN. TODO ESTO SE DESPRENDE DE DOCUMENTOS SECRETOS A LOS QUE TUVO ACCESO “ZONA, DE ENTREVISTAS REALIZADAS PARA ESTA NOTA EN BUENOS AIRES, ROMA Y ARIZONA A ALGUNOS DE LOS PROTAGONISTAS DE AQUELLOS DÍAS DE ESPANTO Y DEL RECIENTE LIBRO DEL PERIODISTA BRUNO PASSARELLI EL DELIRIO ARMADO. CUATRO DÍAS DESPUÉS DE QUE LOS PRESIDENTES CARLOS MENEM Y EDUARDO FREI FIRMARAN EL ACUERDO POR LOS HIELOS CONTINENTALES, QUE PONE FIN A TODOS LOS CONFLICTOS LIMÍTROFES PENDIENTES ENTRE AMBOS PAÍSES, AQUEL DESOLADOR PANORAMA DE MOVILIZACIÓN MILITAR, DE DISCURSOS ENCENDIDOS QUE CUANDO NO LANZABAN UNA DESENFADADA PROVOCACIÓN A LA OTRA PARTE, GLORIFICABAN LA VIOLENCIA Y SACRALIZABAN LA GUERRA; AQUELLOS DÍAS PARECEN HOY LEJANOS, IMPOSIBLES DE APREHENDER, SI NO SE TIENE EN CUENTA LAS DOS FEROCES DICTADURAS QUE IMPERABAN EN AMBOS PAÍSES. EN ESPECIAL LA ARGENTINA QUE ENCABEZABAN JORGE VIDELA Y LA JUNTA MILITAR QUE ENTONCES INTEGRABAN ROBERTO VIOLA, ARMANDO LAMBRUSCHINI Y ORLANDO AGOSTI. LAS FUERZAS ARMADAS SE APRESTABAN A ENCARAR UNA GUERRA CON CHILE CON EL MISMO ESPÍRITU CON EL QUE SE HABÍAN ABALANZADO DOS AÑOS ANTES SOBRE UN PAÍS DESASTRADO POR MÁS DE VEINTE AÑOS DE VIOLENCIA POLÍTICA. Y CON LA MISMA IMPREVISIÓN, LA DE NO PENSAR EN EL DÍA DESPUÉS DE LA GUERRA, CON LA QUE EN 1982 SE LANZARÍAN A LA AVENTURA DE MALVINAS. FUE NECESARIA LA RESTAURACIÓN DEMOCRÁTICA EN EL PAÍS PARA QUE LA ARGENTINA FIRMARA CON CHILE UN TRATADO DE PAZ (1984) LUEGO DE UN PLEBISCITO QUE ELIGIÓ ESA VÍA POR MAYORÍA ABRUMADORA. Y FUE NECESARIA LA RESTAURACIÓN DEMOCRÁTICA EN CHILE PARA QUE AMBOS PAÍSES DECIDIERAN PONER FIN A SUS CONFLICTOS DE LÍMITES. PRELUDIO AL CAÑÓN EL 2 DE MAYO DE 1977 LA REINA BRITÁNICA ISABEL II ENTREGÓ A LOS DIPLOMÁTICOS DE ARGENTINA Y CHILE EL FALLO DE CINCO JUECES DE ESTADOS UNIDOS, GRAN BRETAÑA, FRANCIA, NIGERIA Y SUECIA, POR EL LAUDO ARBITRAL SOBRE EL CANAL DE BEAGLE POR EL QUE SE OTORGABA A CHILE MÁS DE LO QUE ESE PAÍS PRETENDÍA: LA POSESIÓN DE LAS ISLAS PICTON, LENNOX Y NUEVA Y DERECHOS SOBERANOS SOBRE LA MITAD MERIDIONAL DEL CANAL DE BEAGLE Y SOBRE ISLAS E ISLOTES AL SUR DEL CANAL, HASTA EL CABO DE HORNOS. EL FALLO DE LOS JUECES, QUE IGNORABA TODA PRETENSIÓN ARGENTINA, HABILITABA A CHILE A PROYECTAR SU SOBERANÍA MARÍTIMA SOBRE EL OCÉANO ATLÁNTICO. ARGENTINA RECHAZÓ EL FALLO ARBITRAL Y CHILE SE AFERRÓ A ÉL. AÑOS MÁS TARDE, LA MEDIACIÓN PAPAL DEJARÍA CASI INTACTO EL LAUDO EN LO QUE HACE A LA POSESIÓN DE LAS ISLAS, PERO CERRARÍA CUALQUIER PRETENSIÓN CHILENA SOBRE AGUAS ATLÁNTICAS CON LA CREACIÓN DEL LLAMADO MAR DE LA PAZ EN LA ZONA EN CONFLICTO. PERO EN 1978 ARGENTINA Y CHILE SE ACERCABAN PELIGROSAMENTE A LA GUERRA. DE HECHO, CHILE NO IBA A SER EL PAÍS ATACANTE. LO TENÍA TODO: LAS ISLAS Y MÁS AÚN. ERA EL GENERALATO ARGENTINO EL QUE AUSPICIABA EL ESTALLIDO. EN ESPECIAL, SEGÚN SEÑALARON A ZONA FUENTES MILITARES, LOS ENTONCES COMANDANTES DE CUERPO JOSÉ ANTONIO VAQUERO (V CUERPO, CON SEDE EN EL SUR DEL PAÍS), CARLOS GUILLERMO SUÁREZ MASON (I CUERPO, BUENOS AIRES) Y LUCIANO BENJAMÍN MENÉNDEZ (III CUERPO, CÓRDOBA). MENÉNDEZ NEGÓ UNA ENTREVISTA A ZONA PARA RECORDAR AQUELLOS DÍAS. ENTRE QUIENES BUSCABAN UNA SALIDA PACÍFICA AL CONFLICTO ESTABAN PRECISAMENTE LAS MÁS ALTA AUTORIDAD DEL EJÉRCITO, SU COMANDANTE EN JEFE, VIOLA, Y EL PRESIDENTE VIDELA. CUANTO MÁS SE HACÍA PALPABLE LA POSIBILIDAD DE UNA GUERRA CON CHILE, MÁS INTENSOS FUERON LOS ESFUERZOS DE VIDELA, DEL EMBAJADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS, RAÚL CASTRO, Y DEL NUNCIO PÍO LAGHI, POR EVITARLA. EL PLAN SECRETO SE LLAMÓ OPERATIVO SOBERANÍA. EL EJÉRCITO, SEGÚN CONFIÓ A ZONA UN MILITAR QUE PIDIÓ NO SER IDENTIFICADO Y QUE OCUPÓ UN CARGO DE IMPORTANCIA EN EL GOBIERNO DE VIDELA, ENTRARÍA EN CHILE A LA ALTURA DE NEUQUÉN PARA PARTIR CHILE AL MEDIO Y, EN PLENA GUERRA, ESPERAR LA INTERVENCIÓN DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES. EL MILITAR DIJO A ZONA QUE SE TRATABA DE UNA OPERACIÓN MUY DIFÍCIL POR EL TIPO DE TERRENO, QUE FACILITA LA ACCIÓN DE LA DEFENSA. PERO EL CENTRO DE GRAVEDAD ERA NEUQUÉN. SEGÚN AFIRMA PASSARELLI EN SU LIBRO, LA ACCIÓN MILITAR IBA A ESTAR PRECEDIDA DE UNA OFENSIVA DIPLOMÁTICA DEL EMBAJADOR ARGENTINO EN NACIONES UNIDAS, ENRIQUE ROS, QUE DENUNCIARÍA ANTE EL CONSEJO DE SEGURIDAD LA EXISTENCIA DE FUERZAS MILITARES CHILENAS EN LAS TRES ISLAS EN DISPUTA Y EN LAS ISLAS DECEIT, FREYCINET, HERSCHEL, WOLLASTON Y HORNOS. LA ARMADA ARGENTINA OCUPARÍA LAS ISLAS ADYACENTES A LA PICTON, LENNOX Y NUEVA, LUEGO OCUPARÍA ESAS TRES ISLAS EN UNA OPERACIÓN COMBINADA CON LA INVASIÓN DEL TERRITORIO CHILENO POR PARTE DEL EJÉRCITO. EL DÍA D SE FIJÓ PARA EL MIÉRCOLES 20 DE DICIEMBRE DE 1978. ESA NOCHE, UNA FEROZ TORMENTA CAYÓ SOBRE LA ZONA DONDE ESTALLARÍA LA GUERRA. LA EVITÓ. MAR AGITADO, BORRASCAS, LLUVIAS FEROCES IMPIDIERON A LOS INFANTES DE MARINA NAVEGAR EN SUS LANCHAS DE DESEMBARCO HACIA LAS ISLAS Y TAMPOCO PERMITIERON EL ACCIONAR DE LOS BUZOS TÁCTICOS DE LA ARMADA. LOS HELICÓPTEROS ARTILLADOS QUE OCUPABAN LA CUBIERTA DEL PORTAAVIONES 25 DE MAYO TAMPOCO PUDIERON DESPEGAR. PASSARELLI CITA AL CONTRAALMIRANTE HUMBERTO BARBUZZI, QUIEN CONFIÓ TIEMPO DESPUÉS AL NUNCIO PÍO LAGHI QUE ESA NOCHE SE DESCARGARON SOBRE LA FLOTA ARGENTINA OLAS DE DOCE METROS DE ALTURA QUE HICIERON INIMAGINABLE SIQUIERA INTENTAR MANIOBRA DE APROXIMACIÓN ALGUNA A LAS ISLAS. EL NUEVO DÍA D SE FIJÓ PARA EL VIERNES 22.CINCO DÍAS ANTES DEL PRIMER DÍA D, EL VIERNES 15, VIDELA LE CONFIRMÓ A PÍO LAGHI QUE HABÍA FIRMADO EL DECRETO PARA QUE FUERZAS MILITARES OCUPARAN LAS ISLAS EN LITIGIO. EN LABIOS DEL PRESIDENTE ARGENTINO, ESA INFORMACIÓN ERA CASI UN PEDIDO DE AUXILIO A PÍO LAGHI PARA QUE APRESURARA SU GESTIÓN ANTE EL PAPA. NI VIDELA NI VIOLA PARECÍAN CAPACES DE CONTENER A SUS ENARDECIDOS SUBORDINADOS, DISPUESTOS A DESENCADENAR EL CONFLICTO. DE HECHO, ESE VIERNES 15 DE DICIEMBRE PÍO LAGHI ENVIÓ AL VATICANO UN CABLE, CARGADO DE DRAMATISMO, EN EL QUE PEDÍA LA INMEDIATA INTERVENCIÓN DE LA SANTA SEDE EN EL CONFLICTO. LAGHI ACTUABA ENTONCES EN TÁNDEM CON EL EMBAJADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS, RAÚL CASTRO, INTERESADO TAMBIÉN EN EVITAR LA GUERRA. PÍO LAGHI ACTUÓ TAMBIÉN IMPULSADO POR UNA CHARLA QUE TUVO CON EL ENTONCES GENERAL VIOLA, JEFE DEL EJÉRCITO. LA CONVERSACIÓN FUE CONFIADA A ZONA POR EL EX SECRETARIO DE CULTO DE LA CANCILLERÍA, ANGEL CENTENO, QUIEN TAMBIÉN CONFIRMÓ LOS DETALLES DEL OPERATIVO SOBERANÍA. YO SÉ -DIJO CENTENO- QUE EN LA COMIDA QUE TODOS LOS AÑOS DAN LOS PRESIDENTES, QUE ME PARECE QUE FUE EL 15 DE DICIEMBRE, EL NUNCIO LAGHI, MUY ALARMADO POR LOS RUMORES LE PREGUNTA AL GENERAL VIOLA QUÉ VA A PASAR. Y VIOLA LE DICE QUE EL ESTALLIDO ES CASI INMINENTE: LA MÁQUINA ESTÁ EN MARCHA, ES CASI COMO SI NO PUDIÉRAMOS PARARLA… AHÍ ES LA ALARMA DE LAGHI, CERCA DEL 15 DE DICIEMBRE. Y EL NUNCIO PONE EN MARCHA LOS MOTORES DE AUXILIO CON EL VATICANO. LAGHI TAMBIÉN ERA INFORMADO SOBRE LA INMINENCIA DE LA GUERRA POR EL ENTONCES ALMIRANTE LAMBRUSCHINI Y POR EL MINISTRO DE ECONOMÍA, JOSÉ MARTÍNEZ DE HOZ. DOCUMENTO SECRETO ESE MISMO VIERNES 15 DEL DESESPERADO CABLE DE PÍO LAGHI A LA SANTA SEDE, EL JEFE DE INTELIGENCIA DE LA ARMADA, CONTRAALMIRANTE DEMETRIO CASAS, PONÍA EN MANOS DEL VICECANCILLER DE CARLOS WASHINGTON PASTOR, EL CAPITÁN DE NAVÍO GUALTER ALLARA, UN DOCUMENTO SECRETO CON INSTRUCCIONES POLÍTICAS PARTICULARES PARA LA ZONA AUSTRAL PARA LA ETAPA POSTERIOR A LA EJECUCIÓN DE ACTOS DE SOBERANÍA EN LAS ISLAS EN LITIGIO. DETRÁS DEL POMPOSO TÍTULO SE ESCONDÍA EL DRAMA: CÓMO ACTUARÍA LA ARMADA CUANDO LAS ISLAS ESTUVIESEN YA OCUPADAS Y LA GUERRA EN MARCHA. AL IGUAL QUE MENÉNDEZ, EL EX VICECANCILLER ALLARA SE NEGÓ A HABLAR CON ZONA SOBRE EL LITIGIO CON CHILE POR EL BEAGLE. EL DOCUMENTO ALUDE A LA GUERRA CON DESCARNADA, INOCULTABLE PRECISIÓN. TRAS UNA INTRODUCCIÓN, CASI TELEGRÁFICA, EN LA QUE REFLEJA LA IMPOTENCIA DE LOS GOBIERNOS DE AMBOS PAÍSES POR ALCANZAR UNA SOLUCIÓN SATISFACTORIA EN CUANTO A LA DELIMITACIÓN DE JURISDICCIONES INSULARES Y MARÍTIMAS EN LA ZONA EN LITIGIO, EL DOCUMENTO AFIRMA: EN RAZÓN DE ELLO, EL GOBIERNO ARGENTINO HA DECIDIDO HACER EFECTIVO EL EJERCICIO DE SU SOBERANÍA SOBRE LAS ISLAS Y LOS ESPACIOS MARÍTIMOS QUE REIVINDICA. TRAS UNA REFERENCIA IGUALMENTE BREVE A UN INTENTO DE MINIMIZAR EL RIESGO DE UNA ESCALADA BÉLICA (ALGO QUE EL JEFE DE LA INTELIGENCIA DE LA ARMADA SABÍA ERA IMPOSIBLE) AÑADE: ESTA DECISIÓN PROVOCARÁ LA OPOSICIÓN DE CHILE, QUIEN REALIZARÁ PROBABLEMENTE, A SU VEZ, ACTOS EN PROCURA DE CONSOLIDAR SUS SUPUESTOS DERECHOS, LO QUE DETERMINARÁ UNA SITUACIÓN GRAVE EN EL ÁREA, QUE PUEDE PROLONGARSE EN EL TIEMPO Y CONSTITUIRSE EN CONSTANTE FUENTE DE INCIDENTES A NIVEL LOCAL. LUEGO DE DEFINIR CUÁLES SON LAS ISLAS Y LOS ESPACIOS MARÍTIMOS AUSTRALES SOBRE LOS QUE TIENE SOBERANÍA LA ARGENTINA, QUE POR CIERTO REAFIRMAN EL RECHAZO AL LAUDO ARBITRAL DE 1977, Y DE HACER LO MISMO CON LOS DE SOBERANÍA CHILENA, EL DOCUMENTO ESTABLECE PAUTAS DE NAVEGACIÓN PARA BUQUES DE BANDERA ARGENTINA EN LA ZONA, PARA LOS DE BANDERA CHILENA Y PARA LOS BUQUES DE TERCERAS BANDERAS. EN UNO DE SUS APARTADOS SE LEE: NO SE ACATARÁN ÓRDENES CHILENAS DE ABANDONAR LAS AGUAS INDICADAS PRECEDENTEMENTE Y SUS FONDEADEROS, DEBIENDO PROCEDERSE, EN CASO DE INTIMIDACIÓN O AGRESIÓN, SEGÚN LO ESTIPULADO EN 3. EL PUNTO 3 ESTÁ TITULADO: PROCEDER EN CASO DE INTIMACIÓN O AGRESIÓN POR PARTE DE CHILE. OTRO APARTADO ESPECIFICA QUE EN CASO DE ACTIVIDAD CHILENA EN ISLAS ARGENTINAS SE PROCEDERÁ DE CONFORMIDAD CON LAS INSTRUCCIONES INDICADAS EN 4. EL PUNTO CUATRO ESTÁ TITULADO: PROCEDER EN CASO DE VIOLACIÓN POR PARTE DE CHILE DE LAS NORMAS IMPUESTAS POR ARGENTINA EN LA ZONA. DISPAROS A DISCRECIÓNEL DOCUMENTO SECRETO DE LA INTELIGENCIA NAVAL DE LA ÉPOCA ESTABLECE CÓMO ACTUARÍA LA ARMADA EN EL CASO DE INTIMACIONES O AGRESIONES CHILENAS, QUE DABAN POR DESCONTADAS EN LAS PRIMERAS PÁGINAS DEL MISMO DOCUMENTO. DICE TEXTUALMENTE: (…) NO SE ACATARÁN INTIMACIONES NI ACEPTARÁN PROTESTAS CHILENAS DE NINGUNA ESPECIE, NI AUN LAS FORMULADAS BAJO AMENAZA DEL EMPLEO DE LAS ARMAS.

CUANDO COMO CONSECUENCIA DE UNA INTIMACIÓN CHILENA NO ACATADA SE SEA OBJETO DE ATAQUE CON ARMAS, SE UTILIZARÁN LAS PROPIAS A DISCRECIÓN, CESANDO DE INMEDIATO EN SU EMPLEO CUANDO SE HUBIERE LOGRADO INUTILIZAR AL ADVERSARIO.

SI COMO RESULTADO DE LA ACCIÓN ANTERIOR EXISTIESEN NÁUFRAGOS O HERIDOS CHILENOS, SE PROCEDERÁ A RESCATARLOS Y BRINDARLES ATENCIÓN, TRASLADÁNDOSELOS DETENIDOS ADONDE LO DISPONGA EL COMANDO DEL AREA NAVAL AUSTRAL.

IGUALMENTE, SI EN EL TRANSCURSO DE DICHA ACCIÓN SE DETUVIEREN NACIONALES CHILENOS, SE PROCEDERÁ A TRASLADARLOS ADONDE LO INDIQUE EL COMANDO DEL AREA NAVAL AUSTRAL. EL PUNTO SIGUIENTE EXPLICA CÓMO SE DEBÍA PROCEDER EN CASO DE VIOLACIÓN CHILENA DE LAS NORMAS IMPUESTAS POR LA ARGENTINA. EL PRIMER APARTADO INDICA QUE SI ESA VIOLACIÓN ES INVOLUNTARIA (ERRORES DE NAVEGACIÓN, AVERÍAS O ACCIÓN METEOROLÓGICA) SE BRINDARÍA EL APOYO NECESARIO. PERO EN CASO DE VIOLACIONES DELIBERADAS EL DOCUMENTO EXIGÍA PRIMERO UNA INTIMACIÓN Y LUEGO UNA SEGUNDA Y, FINALMENTE:

SI A PESAR DE ELLO CONTINUARAN EN SU PROPÓSITO, SE RECURRIRÁ AL EMPLEO DE LAS ARMAS EN LA MEDIDA DE LO NECESARIO PARA IMPEDIR AL ADVERSARIO LA CONSUMACIÓN DE SU PROPÓSITO O PARA INUTILIZARLO, CESANDO DE INMEDIATO EN ESE EMPEÑO CUANDO SE HUBIESE LOGRADO TAL PROPÓSITO SI EN EL TRANSCURSO DEL INCIDENTE SE FUESE OBJETO DE ATAQUE CON ARMAS, SE UTILIZARÁN LAS PROPIAS A DISCRECIÓN, CESANDO DE INMEDIATO EN SU EMPLEO CUANDO SE HUBIERE LOGRADO INUTILIZAR AL ADVERSARIO. LA NOCHE DE LA INVASIÓNESE 22 DE DICIEMBRE, A LAS DIEZ DE LA NOCHE, EMPEZABA LA GUERRA -DIJO EL EX SECRETARIO DE CULTO ANGEL CENTENO-. YO DE ESTO HABLÉ UNA VEZ CON UN TENIENTE CORONEL QUE ERA JEFE DE UN REGIMIENTO EN LA CORDILLERA Y QUE CUENTA QUE SUS PATRULLAS CRUZARON LA FRONTERA Y ENTRARON EN CHILE. GRACIAS A DIOS NO APARECIÓ NINGÚN CHILENO ME DIJO. CREO QUE LOS CHILENOS LO SUPIERON PERO SE RETIRARON A MODO DE PRECAUCIÓN PORQUE SABÍAN QUE EL PROBLEMA PODÍA SOLUCIONARSE. ESO FUE MUY INTELIGENTE DE PARTE DE ELLOS, PORQUE NOSOTROS TUVIMOS QUE VOLVERNOS ATRÁS. ¿REALMENTE TROPAS ARGENTINAS ENTRARON EN CHILE EN LA NOCHE DEL 22 DE DICIEMBRE? PARA ENTONCES, LA MEDIACIÓN PAPAL, O EL PRIMERO DE SUS PASOS, ESTABA EN MARCHA. JUAN PABLO II ANUNCIÓ EL VIAJE A LA ARGENTINA Y A CHILE DE UN ENVIADO PERSONAL CUANDO EL SOL DEL MEDIODÍA ILUMINABA EL CIRCO ROMANO DONDE MURIÓ SAN PEDRO Y DONDE LA IGLESIA LEVANTÓ LA MÁS BELLA DE SUS BASÍLICAS. ERAN LAS 8 DE LA MAÑANA EN BUENOS AIRES. EN ESE MOMENTO ESTABA REUNIDO EL LLAMADO COMITÉ MILITAR QUE INTEGRABAN VIDELA Y LA JUNTA DE COMANDANTES. UNO DE LOS TESTIGOS DE AQUELLA REUNIÓN CONFIÓ A ZONA: TODOS SE MIRARON COMO DICIENDO ¿Y AHORA QUÉ HACEMOS? Y SOBREVINO UNA DISCUSIÓN MUY DURA. NO ERA FÁCIL PARAR LA MAQUINARIA DE LA GUERRA PORQUE YA SE HABÍA DADO LA ORDEN, LOS BUQUES NAVEGABAN RUMBO AL OBJETIVO, LOS AVIONES ESTABAN CON LOS MOTORES CALENTANDO. EN ESE CLIMA ERA MUY DIFÍCIL DECIR MUCHACHOS, PAREMOS…UNA DE LAS FUENTES MILITARES CONSULTADAS POR ZONA, QUE, COMO OTRAS, PIDIÓ RESERVA DE SU NOMBRE, ADMITIÓ QUE SI BIEN LOS AVIONES DE LA FUERZA AÉREA NO LLEGARON A DESPEGAR, HUBO HELICÓPTEROS QUE SEGURO LO HICIERON. ALGUNAS DE ESAS MÁQUINAS TAMBIÉN INGRESARON A TERRITORIO CHILENO PARA ORDENAR A LA AVANZADA ARGENTINA QUE EL OPERATIVO SOBERANÍA QUEDABA ANULADO. LAS DESESPERADAS GESTIONES DE PIO LAGHI Y DEL EMBAJADOR ESTADOUNIDENSE CASTRO HABÍAN TENIDO ÉXITO. PRESIONES HASTA EL FINALLO DEMÁS ES HISTORIA CONOCIDA. EL CARDENAL SAMORÉ LLEGÓ A LA ARGENTINA EL 26 DE DICIEMBRE. NO SABÍA CUÁN DURA TAREA LE HABÍA CONFIADO EL PAPA JUAN PABLO II. ANTES Y DESPUÉS DE LA INTERVENCIÓN DEL VATICANO, LA PRESIÓN DEL SECTOR MILITAR MÁS BELICISTA NO CEDIÓ JAMÁS. EL EMBAJADOR MIRRÉ RECUERDA HOY: UNA VEZ ME LLAMÓ EL GENERAL (RAMÓN) CAMPS (JEFE DE LA POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES DURANTE LA PRIMERA ETAPA DE LA DICTADURA N. DE LA R.). ME HIZO LLEVAR A SU CASA DE LA CALLE POSADAS Y ME HIZO SABER QUE NO ESTABA CONFORME CON MI POSICIÓN DENTRO DE LA COMISIÓN QUE DIALOGABA CON CHILE. NO FUE NI DULCE NI LO HIZO CON PALABRAS DIPLOMÁTICAS. FUE MUY CLARO. SE VE QUE ALGUIEN, DENTRO DE LA COMISIÓN, LE DABA INFORMACIÓN. CUANDO TUVE QUE IR A LA CASA DE CAMPS, LE DIJE AL GENERAL ETCHEVERRY BONEO, JEFE DE LA DELEGACIÓN: YO VOY A LA CASA DE CAMPS. ME HACE IR EN SU AUTO. SI A TAL HORA NO ESTOY DE VUELTA, USTED SE COMUNICA CON ÉL. Y DEJÉ UN SOBRE EN LA CASA DE UN ESCRIBANO DICIENDO QUE HABÍA SIDO CITADO POR ESE HOMBRE. TODOS ÉRAMOS CONSCIENTES DE LO QUE PASABA EN LA ARGENTINA Y SABÍAMOS QUIÉN ERA ESE HOMBRE. ME PIDIÓ QUE ESCRIBIERA UN ARTÍCULO FAVORABLE A LA POSICIÓN DURA. FUE EL ÚNICO MOMENTO EN QUE SENTÍ TEMOR. NO PASÓ DE UNA AMENAZA, PERO LA AMENAZA EXISTIÓ. LA ÚLTIMA GRAVE PRESIÓN DEL ALA BELICISTA DEL EJÉRCITO SE VIVIÓ MINUTOS ANTES DE QUE DESPEGARA EL AVIÓN QUE LLEVARÍA A MONTEVIDEO AL CANCILLER PASTOR PARA FIRMAR CON SU PAR CHILENO, HERNÁN CUBILLOS, EL ACTA DE MONTEVIDEO POR EL QUE AMBOS PAÍSES ACEPTABAN LA MEDIACIÓN DEL PAPA. MIRRÉ RECUERDA: FUE EL 8 DE ENERO DE 1979. ESTÁBAMOS EN EL AVIÓN Y EL CANCILLER NO VENÍA. VIMOS ATERRIZAR UN JET A REACCIÓN DEL EJÉRCITO. DE ÉL BAJÓ EL GENERAL MENÉNDEZ, CON UNIFORME DE COMBATE. DESPUÉS LLEGÓ UN AVIÓN DE LA ARMADA, PERO NO VIMOS QUIÉN BAJÓ. ESTUVIERON REUNIDOS VEINTE MINUTOS. A BORDO HACÍAMOS UN CHISTE: TODOS LOS CIVILES A MARTÍN GARCÍA DESPUÉS VINO PASTOR. NO DIJO UNA SOLA PALABRA. PERO TENÍA LA CARA COLOR CENIZA. LO QUE MIRRÉ IGNORA LO COMPLETÓ PARA ZONA EL EX SECRETARIO DE CULTO DE LA CANCILLERÍA. MENÉNDEZ -RECUERDA HOY CENTENO- LLEGÓ AL AEROPARQUE A DECIRLE A PASTOR QUE NO VIAJARA A MONTEVIDEO. SE APARECIÓ DE FAJINA Y CON PISTOLA EN LA CADERA A DECIRLE AL CANCILLER: USTED NO VIAJA. PASTOR LE DIJO: YO VIAJO. EL GENERAL VIDELA ME DIJO QUE VIAJE Y YO LO VOY A HACER..HORAS DESPUÉS, ARGENTINA Y CHILE ACEPTABAN LA MEDIACIÓN PAPAL, ACORDABAN UN COMPROMISO DE NO AGRESIÓN Y EL RETIRO GRADUAL DE LAS TROPAS. EMPEZABAN OTRAS BATALLAS. PERO LA GUERRA HABÍA QUEDADO ATRÁS. COLABORARON, SERGIO RUBÍN, URI LECZIKY, Y GUIDO BRASLAVSKY.

 

http://www.clarin.com/suplementos/zona/1998/12/20/i-00401e.htm

FRATERNALMENTE

LUIS ROMERO YAHUACHI

blary33@gmail.com