MAGIA Y POLÍTICA

Durante la Segunda Guerra Mundial, al mismo tiempo que se desarrollaba en los campos de batalla uno de los conflictos bélicos más terribles de la historia, lejos de las trincheras los contendientes libraban una lucha paralela que sentaba sus bases en la propaganda negra, las operaciones de inteligencia e incluso el ocultismo y la astrología. Tanto los nazis como los británicos recurrieron a la ayuda de los llamados “magos” de la guerra para neutralizar al enemigo.

LOS MAGOS ALEMANES

Tanto Hess como Heinrich Himmler y otros miembros de las altas esferas nazis habían pertenecido a sociedades secretas como la Orden de Thule y se guiaron por las predicciones y vaticinios de magos, astrólogos y visionarios, como Kart María Wiligut, el “Rasputín nazi”, que influyó notablemente en Himmler. Lo mismo le sucedería a Adolf Hitler, quien se rodeó de un ambicioso grupo de magos y astrólogos para librar su propia batalla acorde a su personalidad wagneriana y mesiánica.

En los años 30 comenzó a alcanzar cierta popularidad un astrólogo y matemático suizo de nombre Kart Emst Krafft, uno de sus vaticinios le acercaría a la cúpula nazi. Corría el año 1939 cuando el suizo, un 2 de noviembre, escribía a su amigo el Dr. Heinrich Fesel, un experto en logias masónicas y sociedades secretas que había trabajado para Himmler, advirtiéndole que entre los días 7 y 10 de aquel mes la vida de Hitler correría serio peligro en un atentado. Fesel archivó la misiva por si acaso y efectivamente, el 8 de noviembre una bomba explotaba en el hall de la cervecería Bürgertráukeller de Munich de la que el Führer, acababa de salir tras pronunciar su habitual discurso, que comenzó media hora antes de lo marcado.

Cuando al día siguiente del suceso la noticia fue publicada en los periódicos, Heinrich Fesel envió un telegrama a Hess narrándole lo ocurrido. El astrólogo fue detenido y encerrado en los cuarteles de la Gestapo en Berlín ante la sospecha de que estuviese involucrado en un complot para acabar con la vida de Hitler. Tras ser interrogado y comprobarse que era inocente, no tardó en pasar a formar parte del Ministerio de Propaganda de Josef Goebbels.
Otro personaje siniestro de la Alemania nazi es el llamado “Mago de Hitler”, se llamaba Erik Jan Hanussen, pero su verdadero nombre era Herschmann-Claim Steinschneider y de origen hebreo, algo que provocaría que cambiase su nombre varias veces.
En marzo de 1932, el número 25 de la publicación Beríiner Wochenschan, editada por el mago, anunciaba: “Hanussen en trance predice el futuro de Hitler”. En sus páginas se indicaba que en un año exacto el futuro dictador alcanzaría la Cancillería del Reich. Además, se atrevió a advertir al Führer que vigilara estrechamente a los miembros del NSDAP, pues alguien de su confianza le traicionaría; y también que su vida corría un serio peligro a manos de un estudiante enajenado que pretendía atentar contra su persona. Junto a esta trascendente y arriesgada predicción, Hanussen publicó el horóscopo de Adolf Hitler, trazado por un tal Maximilian Bauer, en el que vaticinaba, entre otras cosas, que “la lucha de Hitler no terminará sin sangre”.

LOS MAGOS BRITÁNICOS

No sólo en el bando nazi recurrieron a las ciencias ocultas y a la astrología al servicio de la máquina bélica. Cuando Churchill tuvo conocimiento de la utilización de astrólogos y “magos” al servicio de Hitler, hizo lo propio para contrarrestar aquella influencia “sobrenatural”. En mayo de 2008 el Gobierno británico desclasificó varios documentos hasta entonces secretos que desvelaban precisamente esto: que el MI5 había reclutado a astrólogos y adivinos en la lucha contra el nazismo.

Una unidad especial del Servicio Secreto creada por Churchill durante la guerra, con la finalidad de ayudar a la resistencia en los países ocupados por los nazis, y cuya función principal era perpetrar actos de sabotaje englobados dentro de la guerra psicológica y la propaganda negra, el SOE -Special Operations Executive-, con diversos departamentos secretos que serian los responsables, entre otras cosas, del engaño urdido contra Rudolf Hess, contrató los servicios del astrólogo y escritor alemán de origen húngaro Louis de Whol. Su misión: interpretar el horóscopo y las cartas astrales de los líderes nazis para “anticiparse” a las acciones de Adolf Hitler y adivinar su estrategia a seguir en las operaciones militares.

Menos clara está la participación del mago y ocultista británico Aleister Crowley en la guerra “mágica”. Éste se encargaría de afirmar años después que mantuvo estrechos contactos con mandatarios británicos durante el conflicto y que convenció a las autoridades -y principalmente a Winston Churchill- para que utilizasen la “V” como símbolo de protección, la cual, según el mago, no sería sino un antiguo símbolo satánico egipcio de destrucción. Lo cierto es que existen varias instantáneas del Primer Ministro en Downing Street haciendo el famoso gesto con su mano derecha ante las cámaras pero es más que probable que se tratase del símbolo de victoria -victory-. No obstante, al parecer el mandatario británico, siguiendo el consejo del místico W. T. Pole, pidió a todos los ingleses que guardasen cada día un minuto de silencio y oración durante la conflagración, lo que para el Führer era, según algunos, “EL ARMA MÁS SECRETA DE CHURCHILL”. El británico, a decir de varios historiadores, también decía haber experimentado, como Hitler, visiones premonitorias que le habrían salvado de un gran peligro. Fuese verdad o no, lo cierto es que algunos dirigentes nazis creían que las campanas de Londres poseían un extraño poder mágico que protegía a la capital inglesa de los bombardeos de la Luftwaffe. Nada menos.

Durante el ataque alemán a Londres, en junio de 1940, la maestra de Wicca británica, Dorothy Clutterbuck, organizó un aquelarre que tomó el nombre de “Gran Círculo Protector”, a través del cual se constituyó una especie de “red de protección psíquica” que, formada por numerosas “brujas” seguidoras de las tradiciones del antiguo mundo celta, pretendía evitar un daño terrible contra su pueblo. Por su parte, y como señala nuestro colaborador José Gregorio González, experto en ocultismo del Tercer Reich, la célebre teósofa Dion Fortune, adepta de la Golden Dawn -cuyo miembro más célebre fue el citado Crowley-y fundadora de la sociedad secreta “Fraternidad de la Luz”, organizó entre 1939 y 1942 un programa de “protección psíquica” articulado en sesiones semanales consistente en visualizaciones cada domingo, en las que los miembros de su organización “imaginaban” a los espíritus y ángeles de Gran Bretaña para que intercedieran en favor de los aliados en la lucha; aquellos esfuerzos los registró la ocultista británica en una serie de cartas que escribió en aquella época.
Brillante fue la colaboración de Jasper Maskelyne, el llamado “mago de la guerra”. Jasper, tercera generación de una familia de reputados ilusionistas ingleses, tras haber cosechado grandes éxitos, decidió en 1940 ingresar en el Ejército.
En junio de 1941 cuando los ingleses buscaban una forma de proteger Alejandría de los ataques del enemigo, el mago creó una falsa ciudad en Maryut Bay en la que utilizó edificios, tanques y cargas explosivas de cartón piedra que confundieron a los pilotos alemanes. Apagadas todas las luces de la verdadera Alejandría e iluminada la falsa, los nazis herraron en el blanco durante dos noches consecutivas, creyendo que su misión había sido un completo éxito.
Tras sus logros. Jasper recibió encargos tan importantes como la protección del Canal de Suez, uno de los puntos estratégicos más relevantes. Lo consiguió cegando a los pilotos enemigos con 21 luces antiaéreas gracias a un sistema de espejos giratorios que fue llamado “Torbellino de Luces’ o “Manto Negro”.
Además hacía creer al enemigo que se hallaba ante tanques que no eran sino camiones camuflados. Su acción más célebre fue en la batalla de El Alamein, donde puso sus técnicas al servicio del general Montgomery.

MAGIA Y POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA

LOPEZ REGA; EL BRUJO DE PERÓN

Conocido como el Brujo nació en Buenos Aires el 17 de Octubre de 1916 y murió el 9 de Junio de 1989. Fue un político argentino, célebre como secretario privado de Juan Domingo Perón, y con una poderosa influencia sobre el líder peronista y su tercera esposa, conocida como Isabel.
López Rega no fue producto necesario del peronismo, pero sin el peronismo resultaría impensable. Buena parte de las formas del terror practicado por la dictadura ya transitaban el país antes del 24 de marzo de 1976: casi dos mil asesinatos perpetrados por la acción de la Triple A amparada por López Rega en los dos años de su desenfrenada vigencia.

Al fallecer Juan Domingo Perón, ocurrió algo grotesco y pintoresco con José López Rega, quien pidió a los médicos que se apartaran. Anunció que iba a resucitar al presidente de los argentinos, gracias a sus poderes espirituales. Lo tomó de las piernas y, sacudiéndolo, exclamó: “¡Despierta, Faraón!”. No pasó nada…
Como ministro de Bienestar Social durante los gobiernos de Héctor J. Cámpora, Raúl Alberto Lastiri y del propio Perón, López Rega organizó la Alianza Anticomunista Argentina, grupo armado clandestino paraestatal que llevó a cabo innumerables amenazas y asesinatos de peronistas de izquierda, luchadores sociales, intelectuales, artistas y miembros de organizaciones de izquierda. Obligado a renunciar a su cargo en 1975, tras las violentas reacciones hacia plan económico promovido por el ministro de economía Celestino Rodrigo, huyó a Europa y estuvo prófugo de la Justicia durante diez años. Fue detenido en Estados Unidos y trasladado a la Argentina, donde murió en prisión el 09/06/89 mientras era procesado por cargos de múltiples homicidios, asociación ilícita y secuestros.

FUJIMORI EN PERÚ

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Alberto Fujimori en las Huaringas www.carmendelafrontera.org

Alberto Fujimori en las Huaringas www.carmendelafrontera.org

http://www.elortiba.org/lopezrega.html

FRATERNALMENTE
LUIS ROMERO
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